La Voz de Galicia
Seleccionar página

A veces Arrakeen parece un alimento. La ciudad está tan hermosa que parece comestible. La miras desde lo alto de las afueras y es como un plato bien servido. Hay ciudades que están ahí para ser devoradas. Como la vida, cuando viene con guirnaldas. Marcos Fuenterrabía subió a la falda del monte para mirar como tiemblan las luces de Arrakeen en la noche, como la avenida que la cruza parece el tronco de un árbol de navidad, con sus adornos luminosos a los lados. Marcos Fuenterrabía piensa que ojalá estuviese allá arriba Skitty junto a él. Para no dejar nunca de abrazarla. Ese junco hermoso que se dobla pero que nunca rompe. Esa niña que corría en su bicicleta junto al mar. Corría más que el viento. Nunca hay que perder el apetito de vivir. Apetito es la palabra clave.