La Voz de Galicia
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Necesitamos certezas y cada vez nos ofrecen menos. Aunque Daniel Craig vuelve a estar imperial en su representación de Bond, James Bond, lo que falla es el guión. No queríamos un James Bond de psicoanálisis. Los que disfrutamos con el héroe, solo deseamos otra vez un festival de acción, fuegos artificiales de primera como en Casino Royale. Sam Mendes es un director enorme, pero sobra su huella sobre un personaje tan popular. Nadie busca a Shakespeare en Bond. Solo pretende evadirse mientras el agente secreto se evade a su vez de mil trampas. No ayuda Javier Bardem con esa cabellera rubia. Y sobrepasado en su actuación como en su tinte. De opereta la irrupción de la chica Bond, la que lo conduce hasta el malo. Parece un video de youtube en vez de cine. Lo mejor el comienzo, emoción pura y dura. Lo que se busca. Y las letras con la voz atronadora de Adele. Lo visto, precisamos certezas y nos complican hasta algo tan sencillo como James Bond. Una película que solo debería buscar entretener y unir elegancia con persecuciones. ¿Quién quiere comerse el tarro con Bond y sus traumas de infancia? Así lo único que consiguen es que pensemos en Jason Bourne.