La Voz de Galicia
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Este verano los pequeños amantes del cine pueden disfrutar de tres películas de animación que ya están en las carteleras españolas: Ice Age 4: La formación de los continentes, Madagascar 3: De marcha por Europa  y Brave. Hemos visto las tres cintas y la protagonizada por la princesa Mérida es, por mucho, la mejor opción de la temporada.

La cuarta entrega de la saga de Ice Age es un poco más de lo mismo aunque mejor contada que las secuelas anteriores. Manny, Sid y el resto de la pandilla continúan con sus andanzas prehistóricas en una nueva aventura en la que se suma la abuela del perezoso aunque las palmas se las lleva nuevamente Scrat y su interminable persecución de la bellota. La historia, que encierra cierto mensaje antipiratería, resulta divertida y dinámica para los niños y presenta como antagonista a un orangután que lidera una pandilla de piratas.

La cinta fomenta valores como la amistad, la aceptación de grupo, el sentido de pertenencia y poco más. Pero como os digo, para pasar el rato la versión en 3D está más o menos bien.

La que me decepcionó fue la tercera parte de Madagascar. Alex, Marty, Melman y Gloria intentan regresar a casa y en el camino se topan con los aguerridos animales de un circo que está de gira por Europa. La cinta está repleta de clichés de todo tipo. Lo más interesante –para los adultos, desde luego- es la parodia disfrazada de homenaje a Edith Piafy su Non, je ne regrette rien a través de un nuevo personaje: Chantel Dubois.

En fin, la mejor parte es el romance del rey Julien y la siempre acertada participación de los pingüinos.

Brave –que se estrenó ayer- no pasará a la historia como la mejor producción de Pixar pero desde luego que la peli promete y resulta divertida para los peques. Haciendo hincapié en que este no es un blog de cine ni yo una experta en la materia, desde mi perfil de madre considero que se trata de una historia que resulta entretenida para los niños y cumple con su cometido: mantenerlos quietos en la butaca hasta que se enciendan las luces. Al menos mi hija, de cuatro años, estuvo atenta al argumento pese a que al principio pensé que el guión le resultaría complicado por lo de los fuegos fatuos y las «ancestrales costumbres sagradas de los señores de la guerra».

La historia está protagonizada por Mérida, una princesa rebelde y aventurera con una madre dominante y posesiva. Madre e hija protagonizan una discusión en la que las dos salen perdiendo y tendrán que enfrentar una dura batalla para entender la importancia del respeto y de la comprensión mutua. Lo mejor de todo es que al final la princesa es feliz sin necesidad de un príncipe, lo que rompe con los rutinarios desenlaces del mundo Disney. Los hermanos trillizos de la princesa dan un toque divertido a la historia por sus múltiples travesuras.

Visualmente Brave es excelente, al menos en su versión 3D.  Lo más impactante es la espectacular melena rojiza de Mérida cuyos rizos llenan la pantalla y provocan la admiración tanto de niños como de adultos. No pude estar muy atenta a los habituales guiños de Pixar por lo que seguramente me los perdí todos menos el más evidente si consideramos que la cinta está dedicada a Steve Jobs: el personaje de Lord Macintosh que, por cierto, me recordó muchísimo a Mel Gibson en Braveheart.

La cinta no me pareció tan violenta como me habían contado. Antes de verla hay que tomar en cuenta que se trata de una historia de guerreros de la antigua Escocia épica (¿viste Braveheart? Pues eso) así que hay combates, peleas de osos y tiro con arco. Nada para escandalizarse pero claro, eso depende de la edad y la madurez de cada niño y su capacidad para distinguir la realidad de la ficción.

En fin, si piensan verla lleguen a tiempo para no perderse el corto La Luna, que es muy bueno.