La Voz de Galicia
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carritoLo que comenzó como un resfriado protagonizado por los mocos se convirtió siete días después en una doble infección: laringitis y otitis. Mi mesilla de noche se convirtió entonces en una pequeña farmacia provista de gotas y antibióticos para combatir la enfermedad.

A Montse los jarabes no le hacían mucha gracia, pero los tomó con resignación. Pero lo de las gotas fue complicado. Contrario a lo que pensé en un principio no me dieron gotas óticas sino orales. Así que, convencer a la peque de tomarse ese medicamento con tan mal sabor fue la faena de todos los días. Y es que al menos los jarabes vienen camuflados con un toque de rica fresa, pero las gotas (con efecto antiinflamatorio) seguro que no las tomaba ni yo.

Pese a las torturas medicinales a la nena no se le quitaron las ganas de jugar y divertirse. Con una mano se toca la oreja (en señal de que le duele) y con la otra arrastra por toda la casa un gracioso carrito de supermercado que le compramos hace poco y que siempre lleva repleto de todo lo que encuentra a su paso.

Si se pierden unas llaves o no aparecen mis zapatillas y nadie ha visto las gafas de mi madre… No pasa nada, seguro que todo está en el carrito del super de Montse. Así anda ella tan pancha todo el día, con la mano en una oreja, la nariz llena de mocos (¡otra vez!) y su carrito de la compra. Al final da gusto verla: enfermita pero tan feliz.

Consejo para primerizas: La laringitis y la otitis son infecciones que pueden complicarse si no se tratan a tiempo, por lo que es importante acudir al pediatra de inmediato. Algunos de los síntomas de la laringitis son: fiebre, tos intensa y afonía. Como cualquier otra infección la otitis también provoca fiebre acompañada de severas molestias en los oídos. En ningún caso se recomienda darle antibióticos a los pequeños sin consultar antes con un médico.