La Voz de Galicia
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mon4Montserrat tiene 15 meses y está llena de magia. Con solo mirarme consigue quitarme cualquier rastro de tristeza o ansiedad.

Cuando pone sus pequeñas manos sobre mis mejillas siento que no podría ser más feliz. Y cuando me dice «mamá», un intenso cosquilleo invade mi vientre y sube, muy despacio, hasta el corazón.

Montserrat es mi hija y mi maestra. De ella tengo mucho que aprender. Desde que llegó a mi lado me ha convertido en una mejor persona. Me enseñó a disfrutar de la vida sin rebuscar en el pasado. Me enseñó a sonreír sin estar planificando a cada momento el futuro. Es el claro ejemplo de que la dicha está en el presente, en cada segundo que vivimos.

Ella, mi maestra en el duro arte de vivir, es a veces muy severa con las lecciones que me enseña. Me mira fijamente y me hace entender que me necesita, que tengo que estar ahí, a su lado. Pero si me equivoco no se enfada ni me reprocha nada, porque ella es mágica. Me conoce bien y sabe que solo soy una  aprendiz de madre, con muchas ganas de obtener un sobresaliente en esta nueva e intensa etapa de mi vida.

Y sin ánimos de enseñar a nadie nada, quiero compartir esta bitácora con otras madres y padres, y con cualquier persona deseosa de disfrutar la aventura de la vida a través de los pequeños ojos de esos mágicos seres de los que siempre tendremos algo que aprender: LOS NIÑOS.