“Si se calla el cantor, calla la vida…
…porque la vida misma es como un canto,
Si se calla el cantor muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría”. (Horacio Guarany).
La primera vez que salí sola con un chico en plan “tenemos una cita”, fue a un concierto de Facundo Cabral.
Los dos teníamos unos 14 años. Pasó a buscarme a la casa, tomamos solos el bus al centro de San José y disfrutamos del concierto en el Teatro Nacional. A la salida, le pedí a Facundo Cabral que me firmara un libro con sus reflexiones y un marcador de páginas. Horacio, el chico con el que fui, no tenía idea de quién era este cantautor. Pero salió llorando, emocionado. Yo a Facundo -así en confianza, que era un viejo conocido- lo descubrí en mi casa. Clasificado en los años 70 dentro de corriente de la música protesta, fue una parte importante de la juventud de mis papás. Lo admiraban y su música sonaba constantemente en nuestra casa. Tengo grabada la imagen de mi mamá, que se pasa el día cantando, con sus canciones en los labios. Un día, también mami, me contó un poco de la historia de este hombre fascinante. Lo que más me impresionó fue que cantara esa música tan inspiradora a pesar de haber tenido una vida durísima, desde haber sido abandonado por su padre justo antes de nacer, hasta haber perdido de forma trágica a su esposa -a la que conoció en Costa Rica- y a su hija en un accidente de avión cuando él tenía 40 años. Perdió la vista, sufrió un cáncer, vio morir de hambre a varios de sus hermanos cuando aún era un niño, vivió en un reformatorio, sufrió el exilio por culpa de la dictadura… Y entonces lo seguí escuchando, pero con oídos nuevos, reconociendo en su testimonio no la lástima, sino la fragilidad de la vida y la maravilla de la actitud ante ella para encontrar la felicidad, que está más dentro que fuera de nosotros. Él mismo lo dijo en un concierto en Costa Rica: “Borges decía que Walt Whitman se exigía la felicidad, que era un esperanzado a priori y yo soy el esperanzado a priori; me exijo la felicidad. Hago todo lo posible por estar donde puedo ser feliz”. También yo me exijo la felicidad a diario, a la que veo más como una posición que como un estado.
Su música, sus monólogos, la voz de mis papás cantando sus canciones, los discos en mi casa, marcaron también mi adolescencia y mi juventud. Mis recuerdos familiares de esa época (en mi casa todo el día había música) llevan su nombre en muchos sitios. Años después, tuve la oportunidad de escucharlo en directo en otros países e incluso de charlar con él. Me impresionaba su calidez, la suavidad con que hablaba, la serenidad de su pensamiento y la sencillez de sus canciones, que mezclaba contando su historia como si fuera un cuento. Me pareció un ser humano indescriptible.
La noticia de su asesinato la vi el sábado en el post de una amiga en Facebook, en el móvil, justo antes de salir de casa. Se me inundaron los ojos de lágrimas. Me quedé en shock. Me dieron las mismas ganas de llorar que cuando te informan de que se muere alguien querido (y no es una exageración, creánme, que se me han muerto muchas personas queridas y sé lo que se siente ese horroroso momento de “la noticia”). Pero iba para el trabajo, adonde no pensaba llegar con cara de llanto, así que le mandé un sms a mami (la única persona que podría entender mi tristeza), me tragué la emoción y la guardé para esta noche de soledad en la que mientras todos duermen, yo escucho esas canciones que me ayudaron y me hicieron reír tantas veces. Y lloro. No solo por Facundo y esa muerte tan injusta y cruel, sino por Guatemala. Por la humanidad.
Ese pequeño país centroamericano es uno de los más lindos que he conocido. Su gente es tímida pero… tan cercana al mismo tiempo. Viajé ahí con mis papás y mis hermanas hace unos años y luego, cuando era parte de Viva la Gente (ahora Gente que Avanza), fui “adoptada” como una más en una familia guatemalteca que me acogió con mucho amor cuando estábamos de gira. Y el dolor me invade cuando veo que mi querida Centroamérica se desangra. El horror toma las calles, el desconsuelo se extiende como una plaga, implacable. La violencia asoma por debajo de las puertas. Y las gentes de Guatemala, de Centroamérica, del mundo… lloran. De rabia e impotencia. Hay quienes dicen que el amor mueve el mundo. Pero hoy me voy a permitir dudarlo. Mi contradicción más grande es ser una “happyflower” que sin embargo no tiene ninguna fe: ni en la divinidad ni en la humanidad. Las dos suelen caerme bastante mal. (Y por supuesto no lo digo por mi propia vida, que es casi perfecta, sino porque justamente compruebo a diario, gracias a mi trabajo con las noticias y lo mucho que he visto en mis viajes, que eso tristemente no es lo común en este mundo).
“Ya le di las gracias a ustedes. Las daré en Quetzaltenango y después que sea lo que Dios quiera, porque Él sabe lo que hace”. Esas fueron las últimas palabras de Facundo Cabral en el concierto que dio en Ciudad de Guatemala el pasado 5 de julio. Era su última gira antes de retirarse definitivamente, a los 74 años. Pero la maldad de unos pocos, que seguro que nunca lo escucharon, silenció su voz antes de lo previsto. Por lo aprendido de vos, mil gracias Facundo.
Al final, no era de aquí ni era de allá. Sino de todas partes. Y ya hacía tiempo que se había despedido, con una frase que podría ser su epitafio: “Al mundo le he dejado una canción”.
“La locura satisfecha
y la conciencia tranquila,
los temores que perdí
en París o Alejandría.
Amo y señor de mí mismo
sin bandera y sin espada,
al viento devolveré
las maravillas prestadas.
Las alegrías de ser
y hacer lo que uno ama,
Esas cosas dejaré
el día que yo me vaya…”
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15 respuestas a ““Si se calla el cantor, calla la vida…”
julio 11th, 2011 a las
Aquí en España no fue un gran conocido, no fue un fenómeno de masas, pero con tu post, seguro que alguno nos animamos a conocerlo más, aunque sea tarde, pero como indicas, buscaremos su huella en el viento de sus canciones.
Gracias
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julio 13th, 2011 a las
Vale la pena que lo conozcas más, no te vas a arrepentir. Hacen falta mensajes de amor y esperanza como el suyo.
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julio 12th, 2011 a las
Querida Iva, he visto tu post y me saltaron las lágrimas. Como guatemalteca no puedo sentir más que verguenza, miedo e impotencia. Pero mantengo la esperanza de que las cosas cambien para todos. Un abrazo fuerte, por favor dime a donde te puedo escribir un correo.
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julio 13th, 2011 a las
Gracias María, lo importante, como bien dices, es no perder la esperanza en que las cosas cambien, mejoren y aprendamos de ellas. Puedes escribirme a mi email persona, iva.salazar@gmail.com
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julio 12th, 2011 a las
Aún empiezo ahora a leerte. Me gusta Facundo Cabral, es algo que heredo de mi padre, que tenía un disco precioso que decía Lo Cortés no quita lo Cabral. Había en él varios monólogos memorables, en uno de ellos lanzaba una pregunta más o menos así: ¿Quién puede decir que los genios están muertos?
Un beso o un poema
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julio 13th, 2011 a las
Monólogos memorables, que bien los has dicho. Y recibo el beso y el poema, que siempre vienen bien. Otros para vos guapa.
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julio 12th, 2011 a las
Ivannia: Buenísima tu reflexión sobre Facundo Cabral. Me emocionó fuertemente. Realmente lo conocías, lo admirabas y lo amabas. Yo me atrevo a añadir que “su muerte es la de un mártir de la violencia de nuestra humanidad actual” Y este martirio está dando más difusión a sus mensajes que si hubiera muerto de una enfermedad o accidente. No me cave duda de que su sangre injustamente derramada está ya dando vida abundante. Es un honor que sólo tienen algunos elegidos como él.
“Y después, que sea lo que Dios quiera, porque Él sabe lo que hace” Evidentemente son palabras de despedida de un elegido
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julio 13th, 2011 a las
Muchas gracias por tu mensaje Pablo. Tienes razón cuando dices que fue un elegido. Un iluminado, que supo llenar de luz su vida y dársela a los demás pese a las dificultades. Espero que siga dando esa vida que mencionas pese a que ya no esté con nosotros.
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julio 13th, 2011 a las
Una perdida lamentable, pero era su hora y su momento, Dios nos muestra a través de este acontecimiento uno de los caminos con muchas puertas abiertas. La realidad es que es un problema que nos afecta directamente a los guatemaltecos, pero no es una problemática única de nuestro país, son las consecuencias de muchas manifestaciones de poder y causas mal intencionadas con desenlaces nefastos a nivel latinoamericano, norteamericano y mundial, estamos en un país territorialmente complicado, a pocos Kilómetros del “país” que realmente causa todas estas situaciones, es una cadena de contra favores que nos afectan directamente. Hoy, ahora con esta situación se abren esas puertas que empiezan a menguar esta terrible realidad y nos dejan en la mirada global. Que sucede, que sucedió, el narcotrafico, problematicas en Argentina, Chile, Nicaragua, Cuba, Mexico, etc… que fueron inspiradoras para que F. Cabral se inspirara y fuera un profeta con mensaje de protesta y amor, como lo hace la trova original. Ahora nos señalan duramente y quedamos con que Guatemala es lo peor, pero no, estamos igual y talvez mejor que otros países, por muchas cosas y principalmente por nuestra gente que aún tenemos la capacidad de sorprendernos y no quedarnos callados. Aquellos países en algún momento les tocaron situaciones lamentables y también fueron señalados. Nunca te avergüences por ser del país donde te tocó nacer, haz lo que tengas que hacer en cada lugar, aporta, piensa, siente, decide que solo así se cambiara esta realidad latinoamericana y mejorará el mundo. Al final de la oscuridad siempre hay luz, costará, dolió, duele y dolera pero pronto si así también lo decidimos, todo cambiará. No a la violencia, no a los gobiernos de facto, no a las politicas estadounidenses que tanto afectan, no al narcotráfico y tráfico… El, Facundo murió en la Patria nuestra, lamentablemente, hay q actuar, pero no te avergüences por ser Chapín, jamás q todos tenemos culpa. (Para los guatemaltecos que se sienten avergonzados de serlo y para la gente de otros países sin criterio que nos tachan de malvados y demás)
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julio 13th, 2011 a las
Luis, gracias por tus palabras. Es cierto que es un problema que tiene muchas raíces, muchas causas y que por supuesto no afecta solo a Guatemala. Y los guatemaltecos, que encima son unas de las personas más cálidas que he conocido. Por eso mismo agradezco mucho tu llamado a no sentir vergüenza, sino más bien a cambiar a través de cada uno la realidad. El cambio empieza por cada uno de nosotros. Tu comentario es una llama encendida de coraje y de esperanza en Guatemala y en el mundo. Decís que “al final de la oscuridad siempre hay luz”. A veces viene muy bien que alguien nos lo recuerde. Un abrazo muy grande.
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julio 14th, 2011 a las
Ivannia: Como te dice P- Pablito si le conocias y lo amas, sin duda un valiente guerrero de la luz, predilecto por la forma como se despojo de su cuerpo, cobrara mas notoriedad y su luz ya no se limita a su presencia se espande. Iluminara mas… Gracias
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julio 17th, 2011 a las
Hola Ivannia!!!…gracias por sus palabras acerca de Guatemala y los guatemaltecos…si…es cierto somos tímidos pero también cálidos como personas…lo negativo que pudiéramos transmitir tiene una razón poderosa…y es que hemos superado demasiadas pruebas en el correr de nuestra historia cruenta y funesta…y no hemos podido encontrar la luz al final de este tenebroso tunel del tiempo…pero enfín la esperanza es lo último que muere…y si…afortunadamente en este mundo los buenos siempre van a ser más que los otros que son unos cuantos esbirros del maligno…el bien debe triunfar sobre el mal…debemos cultivar el amor entre nosotros los seres humanos…así lo dijo alguna vez FACUNDO CABRAL…NECESITAMOS PROMOVER UNA RELIGION DEL AMOR. No lloro porque ya lo dijo FACUNDO “”"llorar por la muerte es faltarle el respeto a la vida”"”, pero no quita que me embargue una tristeza terrible por mi Guatelinda…saludos cordiales Ivannia.
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julio 20th, 2011 a las
Gracias Salvador. Como bien decís, tu Guate es una “Guatelinda”, pese a la tristeza por eventos como este. Ojalá sea posible que el bien triunfe sobre el mal… a veces parece que si los buenos son más, los malos son más ruidosos… Pero hay luz al final del túnel. Un abrazo grande.
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julio 21st, 2011 a las
Hola Iva!
En verdad, con todo lo que has escrito, con todas las reflexiones que han nacido, Facundo no se ha muerto por completo. Sus ultimas palabras comprueban esto (me atrevo en decirselo)y, sin duda alguna, quien no lo conoció o no escuchó sus canciones, ya lo conoce y, ahora escuchan a sus canciones, a sus reflexiones, sus mensajes de amor. Muchas cosas en la vida no se logra aceptar y comprender, es cruel, nos duele, es intolerable. La vida es frágil, así como estamos vivos hoy, no sabremos lo que nos pasará dentro de segundos. Un abrazo grande Iva y lo único que nos resta a cada uno de nosotros es amar.
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julio 25th, 2011 a las
¡Maris, qué sorpresa encontrarte por aquí después de tanto tiempo! Que alegría me das. “Amar”, qué cosa tan linda pero qué difícil ponerla en práctica, especialmente con quienes más nos cuesta. Ya lo hemos practicado juntas en el grupo jeje. Un besito.
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