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¿De quién es ahora la calle?

Escrito por Isidoro Valerio
28 de abril de 2012 a las 15:45h

Hace ya unas semanas, un empresario ferrolano me enviaba un correo que me hacía recordar algo que he percibido en más de una ocasión al pasear por la ciudad. Sobre todo, desde que la ley anti-tabaco extendió la prohibición de fumar en todos los establecimientos públicos. Y es que, poco a poco, casi sin darnos cuenta, hemos ido perdiendo espacio para pasear por las calles. De ahí la pregunta: ¿De quién es la calle ahora? Pues ni de coches, ni de peatones. Se dan cuenta de como han proliferado las terrazas y los toldos en los establecimientos hosteleros desde que no se puede fumar en bares y cafeterías. Los hay que ponen solo unos taburetes y una pequeña mesa con cenicero. Pero también los hay que, literalmente, ocupan toda la calle. Hay casos en los que atornillan mamparas en el pavimento, extendiendo sus locales hasta límites insospechados, sin que de la impresión de que exista una mínima regulación al respecto. Suelo público, explotación privada, ¿dónde están los límites?. En algunas de las siguientes fotos podemos ver casos de exceso, de termino medio y aceptables.

 El empresario me decía en su correo: ..Me he dirigido varias veces al Ayuntamiento de Ferrol debido a la dificultad de transitar peatones por la calle Dolores. Estamos en el número 2 de dicha calle y nuestros clientes tienen  verdaderos problemas para acceder al local. Con todo el mobiliario urbano, bancos, árboles, jardines, papeleras, farolas, señales de tráfico verticales, fuente… el poner dos filas de mesas es hacer que una calle céntrica de Ferrol se convierta en una “corredoira”…

La foto que reproduzco a continuación es ese lugar ¿qué les parece?

 Por mi parte, conste que no estoy, en absoluto, en contra de las terrazas y de dar ambiente a las calles. Pero, una cosa es que peatonalicemos calles para retirar el tráfico de vehículos  y otra bien distinta que quitemos los coches y en su lugar pongamos mesas, sillas y mobiliario urbano, olvidándonos de los peatones y dejando mínimo espacio para el tránsito de personas y para acceder a aquellos establecimientos que tienen también su derecho estar cerca de la gente. Y es que como sigamos así, el librero, el zapatero y el de la tienda de confección pondrán su toldo y sacarán también la mercancía al exterior para estar en la primera línea de paso del viandante que pasea ante dichos establecimientos.

Un poco de medida y coherencia nos vendrían bien a todos. Mientras, me sigo preguntando: Y ahora ¿de quién es la calle?

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3 respuestas a “¿De quién es ahora la calle?”

  1. Alberto dice:

    Cuado el Ayuntamiento cobra por metro cuadrado de terraza instalada se puede comprender que aunque no se crucen dos personas en una calle supuestamente “peatonal” no existe ningún problema. A mas metros, más ingresos en las arcas municipales.

    Propietarios de edificios catalogados, obligados a mantener las fachadas como si fuésen verdaderas joyas, pueden comprobar que dichos monumentos no pueden ser observados por los turistas, por estar ocultos por toldos ilegales.

    Alejandro Langtry y Guillermo Evia, concejales de Ferrol, son conocedores de ilegalidades y no tienen ningún interés en resolver el asunto. ¿Es que no tienen vergüenza?

    El Alcalde de la ciudad es de las pocas personas que no toca con la cabeza en los toldos. Se le supone enterado de los problemas de la ciudad, pero tampoco hace nada por resolverlos.

    La cafetería “El Ferrolano” recuerda una tienda árabe para cuando se producen las tormentas de arena. Carece de permisos para el tugurio instalado en la calle, pero la Policía no se da por enterada.

    Los toldos de la calle Dolores son ilegales y se ven desde el propio ayuntaminto, pero los responsables prefieren mirar hacia otro lado.

    ¿Se acuerda alguién de la “Candidatura de Ferrol al Patrimonio de la Humanidad?

    Seguro que con esta basura en la calle no la conseguiremos.

    Parece que nuestras autoridades quieren que Ferrol sea una gran cafetería, pero el resto del comercio está pagando estos desamanes.

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  2. Luis María Taboada dice:

    Tenéis razón. Algunas calles ya no son para los peatones. El tema de las terrazas está desbocado. El ayuntamiento da permiso para instalarlas (supongo), pero no les marca el espacio a ocupar. Y así vienen ahora los problemas. Y un peatón aún puede hacer un quiebro para evitar un obstáculo, pero si un repartidor quiere pasar con mercancía, no lo tiene tan fácil. Y no digamos en caso de un incendio. No se por donde podría pasar el camión de bomberos. Sugiero que las terrazas tendrían que estar pegadas a las fachadas y dejar un espacio central del ancho de un camión (limpieza, bomberos, ambulancia, etc.) Cuando se hace una ordenanza, como la que supongo hay de terrazas, los ciudadanos, comerciantes, repartidores, etc. tendríamos que tomar parte en su redacción, para aportar o debatir ideas. Pero de momento no cuentan con nadie.

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  3. Carlos dice:

    Las pintadas, las pintadas también son un delito gordísimo en fachadas, puertas de garajes y otros. En un edificio al lado de mi piso, hace un año pintaron todo, y la parte baja ya está toda “decorada” por horrendas y espantosas pintadas.

    Es algo que no se debería permitir bajo ningún concepto, y habría que tomar serias medidas. Son daños muy profundos los que se ocasionan y no veo que se acaben de tomar soluciones efectivas.

    No se puede estar pintando todos los años por la gracias de tres o cuatro… son gastos muy grandes y perjuicios muy severos y muy costosos.

    No sé cómo se hace algo con esto.

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