Esta es la historia de una ciudad que peatonalizó algunas de sus calles sin saber muy bien para que lo hacÃa.
Lo normal en una calle peatonal es que los peatones dispongan de todo el espacio. 
Pero, qué esconde el paraguas de esta señora que circula por medio de una calle peatonal de la ciudad que retiró el tráfico de algunas de sus calles sin creer en ello. Pues tras el paraguas se esconde la realidad de una calle “auto-peatonal” en hora punta en Ciudad Bolardo.
La señora, a quién se le ocurre, pretendÃa caminar por el medio de la calle. ¡Hágase a un lado señora! ¿Es que no ve los “coches-peatonales”?
Y es que el tráfico de “coches-peatonales” es incesante en Ciudad Bolardo. Mientras, los humanos peatones se suben a las “no aceras”, el nuevo reducto de los humanos peatones que circulan por zonas “auto-peatonales”.
Dirá el seguidor de este blog. Eso lo arreglaba yo con unos buenos bolardos. De esos de sube y baja, como los que atrapan coches en otra entrada de este blog. Pero, lo que no sabe el amigo lector es que en Ciudad Bolardo, la ciudad con policÃa local ausente en la que todo tiene un principio sin un claro final, todo es posible. Desde llevarse un bolardo por delante, hasta llevárselo literalmente.

Claro que, también puede que alguien diga, es que con lo de la peatonalización, no hay donde aparcar en Ciudad Bolardo. Y yo le digo. Pues sà que hay, en la salida del parking que tuvo un principio sin un claro final. Es un buen sitio. Además con un poco de suerte, y si ya son muchos los “coches peatonales” hasta te puede quedar a cubierto y gratis. Porque, en ciudad bolardo, la ciudad sin bolardos, con policÃa local ausente y en la que todo tiene un principio sin un claro final, todo es posible. Incluso que mañana mi coche sea multado como represalia a este cuento de “Ciudad Bolardo”.
Yo, mientras tanto, estoy encantado de vivir en una ciudad en la que cualquier parecido con “Ciudad Bolardo” es pura coincidencia, aunque aquà también se da eso de que todo tiene un principio sin un claro final.
Por cierto que en una calle de mi ciudad, que guarda cierto parecido con la de Ciudad Bolardo, habÃa hoy una cuadrilla de obras cambiando por enésima vez el pavimento. Se ve que los peatones lo desgastan mucho y con tanta gente paseando se mueven las losetas. Menos mal que aquà las calles peatonales, son solo para eso, para los peatones.
Continuará…