Para terminar la noche (para algunos), Richie Hawtin y Four Tet
El canadiense Richie Hawtin, antiguo poseedor de uno de los flequillos mas lustrosos de la electrónica, parecía a priori una apuesta segura, aunque tan sólo fuera por su nivel de perfección técnica. Bajo su nombre, y dejando de lado su alias dedicado al minimal Plastikman, ejercía de cabeza de cartel «clásico» del festival. Es uno de esos artistas que convencen incluso al no aficcionado al género, y sobre todo tratándose de un Live. Pero, extrañamente, y más si tenemos en cuenta su paso por el Creamfields de Vigo o por el más lejano Festidance de Santiago, por ejemplo, Hawtin no deslumbró. Fue una sesión correcta, con un comienzo muy fuerte al parecer (coincidía su comienzo con Cut Copy) , pero que se fue diluyendo poco a poco. En resumen no consiguió enganchar, lo que hizo más fácil el abandonar su escenario para volver al Sonar Hall a escuchar a Four Tet.
Kieran Hebden entregó el año pasado uno de sus mejores discos, el “There is love in you”, cargado de ritmos minimalistas e hipnótico y voces sampleadas fantasmalmente. Y este mismo año acaba de editar un Ep con Thom Yorke, de Radiohead y Burial, la misteriosa principal figura mediática del Dubstep británico.
Grandes credenciales para uno de los artistas electrónicos que mejor se mueven entre lo electrónico y lo indie, captando a público por igual de ambos sectores. Como ajeno a todo esto, Hebden, pertrechado tras dos pequeños netbooks y con algunas cajas de ritmos y samplers dibujó su imaginario sonoro con aire abstraído y vestido como quien baja a por el pan, con vaquero cortado y camiseta gris. Probablemente hubiese estado mejor colocado a una hora más temprana, debido a las sutilezas y matices que conlleva su música y que requiere una atención calmada del público.
De cualquier modo no todo fue tranquilidad, como demuestra este vídeo del tramo final de su actuación, tras la que tímidamente levanto la cabeza de sus aparatos, una mano a modo de saludo, y salió del escenario.
No related posts.
A Coruña, Sónar Galicia 2011










Deja tu comentario