Horas después de que haya terminado el polémico pleno en el que Ofelia Rey ha sido elegida nueva regidora de Silleda, tras haber prosperado la moción de censura contra la socialista Paula Fernández Pena -con el apoyo de siete votos de concejales no adscritos, dos que abandonaron las filas socialistas y cinco que dejaron el PP para apoyar esta maniobra política-, La Voz Móvil hace un repaso a lo que fueron las imágenes (o los vídeos) de la jornada.
La intensa mañana comenzó en torno a las 10.30 horas cuando los distintos medios de comunicación se aproximaron hasta la Casa da Cultura de esta localidad dezana. Eso sí, a esa temprana hora había más atención mediática que de seguidores o detractores de la moción.
Media hora más tarde y mientras muchos periodistas comenzaban a tomar posiciones en el salón donde iba a tener lugar la votación, fuera continuaban los interrogantes. ¿Dónde están los firmantes de la moción? ¿Habrán entrado por una puerta trasera o ya estarán dentro desde hace varias horas?
Lo cierto es que a los únicos que se les vió claramente fue a los políticos del PSdeG que quisieron arropar a la de aquella aún alcaldesa Paula Fernández: el secretario de Organización y senador, Pablo García; el secretario provincial en Pontevedra, Modesto Pose; los diputados autonómicos Guillermo Meijón y Carmen Gallego; el presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias, Carlos Fernández; el alcalde de Fene, Iván Puentes; y la portavoz socialista Mar Barcón:
Cerca de las 12.00 horas y mientras Paula Fernández se paraba a hablar con los cerca de 300 vecinos de este municipio pontevedrés que no pudieron acceder al pleno por falta de espacio (solo dejaron pasar a 196 personas, incluidos los medios de comunicación) -y que permanecieron en la planta baja durante los sesenta minutos que duró la sesión-, en el piso de arriba ya accedían a la sala los siete ediles impulsores de la moción. Si a su entrada los que aplaudían eran los pocos asistentes que apoyaban la moción…
… cuando apareció en el salón la alcaldesa los que tomaron el relevo en los vítores fueron los defensores de su continuidad en el cargo (la mayor parte de los asistentes).
Comenzado el pleno tomaba la palabra la aspirante a alcaldesa, Ofelia Rey, quien responsabilizó a su precedesora en el cargo de la situación: «solo se escuchó a sí misma». Según sus palabras, los «métodos autoritarios» de Paula Fernández provocaron que «tres ediles decidieran y otros 10 tuvieran que acatar con resignación».
El pleno se tensionaba por momentos, salpicado por continuas llamadas al orden y por los aplausos y gritos cruzados de los partidarios y detractores del cambio en la alcaldía. En torno a las 12.15 horas llegaba la réplica de la ex regidora, quien se refirió, uno por uno, a los siete firmantes de la moción de censura. A su sucesora en la alcaldía la describió como «una mujer que fue capaz de convertir una vendetta personal en un atraco a la soberanía popular».
Tras los turnos de palabra del edil socialista Manuel Cuíña, fiel a Paula Fernández, y del del concejal del BNG -y ante la ausencia en el pleno del único concejal que permanece en las filas del PP tras negarse a firmar la censura-, llegó el momento más esperado y polémico de la sesión: las votaciones. No hubo sorpresas y la moción de censura triunfó.
Con siete votos a favor y cuatro en contra, Ofelia Rey se proclamaba nueva regidora de Silleda y tomaba posesión de su cargo mientras tanto dentro de la sala como fuera (en el piso de abajo) continuaban los gritos de «non a queremos».
Acabado el pleno y mientras los asistentes abandonaban el salón sin que se registrase ningún incidente la ya nueva alcaldesa rechazaba hablar con los medios.

Eso sí, a esa hora quien tenía el protagonismo era Paula Fernández, ya fuera de la sala y aclamada constantemente por los vecinos de Silleda que no pudieron asistir al pleno. Ella, emocionada, les daba las gracias.
Mientras los políticos socialistas que apoyaron durante la sesión a Paula Fernández abandonaban la Sala da Cultura, en la entrada permanecían decenas de personas ansiosas de increpar al nuevo Gobierno municipal, el cual se resistía a abandonar el salón donde se votó la moción. Los gritos se repetían uno tras otro: «peseteros», «acojonados», «manos arriba, esto es un atraco», «Ofelia dimite»… A esa hora, la regidora saliente ya se posicionaba fuera del edificio esperando el devenir de los acontecimientos.
Si el pleno había acabado a las 13.00 horas, ochenta minutos más tarde el nuevo Gobierno municipal aún no había salido de la sala donde tuvo lugar la moción de censura. Algunos vecinos habían abandonado el inmueble pero muchos otros se resistían a irse.
Hubo que esperar un poco más, hasta las 14.30 horas, para que se produjeran los primeros movimientos. Primero llegó la Guardia Civil, recibida con imponentes gritos, que intentó en vano razonar con los allí presentes,…
…y diez minutos más tarde salían del pleno a gran velocidad los firmantes de la moción. Los nervios estallaron pero, de nuevo, no se produjo ningún incidente.
Eso sí, posiblemente toda la jornada se podría resumir en una imagen:

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