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Vidas Licenciosas

El vino lo probará la señora

26 de febrero de 2014 a las 23:06

Camareros, camareras, jefes y jefas de sala, a ver si se enteran: en el vino está la verdad, y dice que de los cinco últimos ganadores del concurso nacional de la Nariz de Oro, tres eran mujeres, todo un hito teniendo en cuenta que su inmersión entre los sumilleres profesionales todavía es de baja intensidad. En junio, Eva Pizarro García (Valencia, 1980) participará por cuarta vez en su vida en las finales de la prestigiosa competición olfativa. Algo tiene en el apéndice facial esta chica, que hace nueve años cambió la gestión comercial hotelera por el mundo del vino para instalarse en Santiago y acabar montando junto a Iago Castrillón, su pareja, el restaurante Acio (Galeras, 28), una modesta pero viva apuesta hostelera que en los últimos tiempos toma pan y moja en todo cuanto premio gastronómico existe. Aunque trabajan a destajo, a la pareja mejor avenida de la cocina gallega también le gusta salir a comer y beber. A la hora de pedir el vino, Eva, tan educada y menuda como firme en sus ideas, tiene que imponerse discretamente para que le dejen escoger y esquivar los micromachismos que siguen dándose en la hostelería de forma habitual y extemporánea. La carta de vinos, para el señor. La prueba en copa, para el señor. La dolorosa, también para el señor. Pues no señor, algo empieza a cambiar. Lo de la señora Pizarro quizás sea un caso extremo, pero cada vez son más las mujeres que muestran interés y múltiples virtudes ante el descorche de una botella de vino. Iguales ante el olor y el sabor.

Eva Pizarro, del Acio. Foto: MÓNICA FERREIRÓS

 Quizás por camaradería, en casa ajena nunca ha ordenado retirar una botella al no encontrarla en su punto, «pero debí hacerlo muchas veces», confiesa esta valenciana que en su restaurante opta por hacerse la suiza: la neutralidad da pingües beneficios y deja satisfechos a todos, incluso a los clientes masculinos de cierta edad, que son los más reacios a dejarse aconsejar por esta joven y reputada sumiller. Como muchos de sus colegas, es víctima de la riojitis y la riberitis aguda en la que se ha sumido un país en el que el esnobismo vinícola se ha estancado, como la economía, mientras sigue creciendo el interés profundo y verdadero por experimentar con una copa en la mano dejando volar la imaginación. Precisamente en eso, en la parte subjetiva, es donde Eva cree que las mujeres tienen ventaja. «El vino depende de las emociones y los sentimientos, y a las mujeres nos cuesta menos expresarlos. Los hombres son más prácticos». Ya saben, camareros y camareras, quédense con esa cara y con esa nariz. Y déjenle escoger el vino.

Buenas noches.

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Escrito por juancapeans 1 Comentario
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Una respuesta a “El vino lo probará la señora”

Virginia Adrada (@VirginiaAdrada)
febrero 27th, 2014 a las 10:56

No sólo Eva quiere pedir el vino. Todas queremos pedir el vino.

En mi caso particular es especialmente curioso pues la carta de vinos siempre es para mí o mi compi, Nuria. El único hombre a la mesa no bebe vino y no entiende.

Los tiempos estan cambiando y hemos de llamar la atención sobre los profesionales del sector que no son consciente de ello.

Un saludo.

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