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Vidas Licenciosas

Fiestas de estudiantes en pisos de papel

4 de Octubre de 2013 a las 1:23

Hay semanas en las que es complicado sentarse a escribir sobre las fruslerías de las que me ocupo en este espacio. Por falta de tiempo, de humor o por abatimiento colectivo. Pero cuando menos te lo esperas la inspiración te llega desde arriba. Concretamente desde el 6ºB. Si alguna vez en la vida alcanzo notoriedad mediática por el motivo que sea, algún avezado colega irá al encuentro del valioso testimonio de un vecino lareta, y podrán decir de mí que siempre saludaba con educación pero que nunca daba pie a una conversación de ascensor; que ponía la lavadora a horas intempestivas; que por las mañanas rallaba hasta la saciedad con los grandes éxitos de The Beatles; y que nunca me rascaba el bolsillo por las patronales de San Antonio. Tendrán razón. Lo que nunca podrán reprocharme es que haya sido un aguafiestas, al menos los estudiantes que ocupan el piso inmediatamente superior. En los últimos años me han dado contundentes motivos para convertir a mi escoba en un elemento más del universo de mi mesilla de noche: la radio, los libros, el vasito de agua y un mango largo para arrear unos bastonazos al techo cada vez que los ladridos, las carcajadas y la música tres puntos por encima de lo razonable me sobresaltan en la cama. Nunca lo hice.

Donde las dan, las toman. En la vida por supuesto, pero sobre todo en las copas. Yo también las lié pardas en pisos de estudiantes ajenos. Eran hogares interinos por horas para los que nacimos en Santiago, fuimos a su universidad y nunca conseguimos que nuestros padres se emanciparan de su propia casa. Mientras el tiempo aguantaba en el primer trimestre del curso todos preferíamos golfear en los bares, pero con la llegada de las lluvias nos daba por atrincherarnos en esos pisos del Ensanche en los que hacía más frío que en la calle, al calor húmedo de los suelos de terrazo y los muebles de tablero laminado. Minimalismo compostelano de interiores. Eran fiestas de puertas abiertas, con vasos de tubo afanados en el último local del jueves anterior, con radiocasetes que reverberaban en las paredes desnudas y con hielos infames de la nevera que nunca cuajaban para la tercera ronda. Era habitual acabar tonteando a gritos con otras inquilinas a través del patio de luces, la red social nunca patentada por este país. Sin móviles ni correos electrónicos, ahora me parece un milagro de la comunicación que alguien consiguiera organizar una fiesta y que la gente acabara morreando en los descansillos de las escaleras por exceso de aforo. Si hubiese pinchado con mis estudios de letras podría haberme metido a agente inmobiliario de tantos pisos que conocí. Tantos como ahora van visitando cada noche los policías locales de Santiago, donde las citas caseras han recuperado el fuelle tras la prohibición del botellón callejero. Hace dos o tres décadas Compostela era el reino del todo vale, y eran anecdóticas las apariciones de los agentes, que tenían que ponerse serios para que no los confundiésemos con el madero de los Village People.

Ahora sigo vibrando intensamente con esas fiestas, pero de una forma diferente. Metido en camita, con los ojos cerrados y media sonrisa en la boca, puntúo con severidad las diferentes versiones de Sabina que perpetran mis vecinos y sus invitados en el karaoke Singstar de la PlayStation. En vez de contar ovejitas, cuento asistentes a la cita. Tantos tacones, tantas chavalas. Tantos vozarrones, tantos nabos en la huerta. Me da mucha rabia escuchar sus risas, porque nunca me llegan con nitidez las chanzas previas. Como tampoco les pongo cara me gusta imaginármelos a mi manera, más altos, más interesantes y más guapos de lo que en realidad son: unos mocosos con toda la vida por delante a los que envidio sin reparos. Por eso nunca los he querido importunar, por si interrumpo sus sueños, que a estas alturas son más importantes que mis desvelos. Yo, confieso que he vivido. Ahora les toca a ellos.

Buenas noches.

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Escrito por juancapeans 25 Comentarios
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25 respuestas a “Fiestas de estudiantes en pisos de papel”

Foron tempos...
Octubre 4th, 2013 a las 6:05

Gracias, por unos momentos he vuelto a la juventud…

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Centulle
Octubre 4th, 2013 a las 6:48

Muy buen artículo, y demuestras un gran respeto por los demás y sus libertades, vive y deja vivir, enhorabuena

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César
Octubre 4th, 2013 a las 7:35

Que gran relato!!

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Festiñas
Octubre 4th, 2013 a las 7:44

Que boo, que ben explicado todo.
Ahora da envidia escoitalos,por aqueles anos… ou non, si tes a suerte de levantarte o dia seguinte para ir traballar.
Pero bueno, eu tampouco chamoo a policía, pero lles pego o toque para que se comporten un mínimo… a min si que me teñen chamado á policía 🙁
Pero sempre se lle pode deixar un recado polas mañás, timbrarlle

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Tere
Octubre 4th, 2013 a las 7:46

🙂

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Voces silenciosas
Octubre 4th, 2013 a las 7:53

Aunque nos hagas sentir viejos vale la pena… Volver a esas fiestas presididas por una gran pota de cocido reutilizada para hacer kalimotxo y con el vino “Conquistador” por el medio. Botellones de crisis hace ya 15 años.

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o de polas mañáns é interesante
Octubre 4th, 2013 a las 9:25

Sí, o de darlles un toque prolongado de timbre. Porque, xa é abondo, a parte de música, arrastrar sillas ( que non queren poñerlle amortiguadores, que valen 5 céntimos nun chino, debaixo das patas das sillas, e que pode colocalos calquera ).Os pisos son de papel, ésa é outra, pero é onde vive a xente, e hai que repetala. Senon chegará a selva.. para todos. A ver se o fan en Alemania, Francia, ou Irlanda, duas veces seguidas

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Antía
Octubre 4th, 2013 a las 9:40

Que buena descripción de todo aquello que vivimos hace años!!!! Es casi imposible que las generaciones de ahora sean capaces de conseguir lo mismo. Demasiada tecnología… Que recuerdos esos gritos de guerra a través de los patios, los romances de escalera…. Añoranza.

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BEA
Octubre 4th, 2013 a las 10:31

Capeans me ha gustado muchisimo tu artículo sobre las fiestas en los pisos, como muchos yo también lo he vivido, más al llegar a trabajar muy joven a Santiago y teniendo piso,tuve muchos inquilinos santiagueses en mis distintas casas que siempre estaban dispuestas para el House Party (hasta que fuí aprendiendo…) Por eso no he protestado nunca por las fiestas de los demás, ¡Vive y deja vivir!!!!

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musical
Octubre 4th, 2013 a las 11:38

Simplemente GENIAL!!!!!!!!!!!!

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Berta
Octubre 4th, 2013 a las 13:30

Entiendo el articulo pero no lo comparto,yo he vivido el tener que soportar fiestas hasta las 3 (y mas) de la madrugada varios dias a la semana y tener que ir a trabajar durmiendo solo 4 horas.No es justo,y mas teniendo en cuenta que por mas que aprorreaba la pared no paraban ,es mas los insultos y golpes de vuelta en la pared o techo eran el pan de cada noche.Me resulta horrible y desquiciador estar en la cama y ver como dan las 12,las2,luego las 3 y que cuando deciden largarse ya estar tan desbelada que no puedo dormir.Respeto,ante todo,respeto

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Berta
Octubre 4th, 2013 a las 13:37

Y una cosa muy graciosa de mi experiencia que he relatado n el anterior comentario es cuando a las 12 de la mañana yo ponia algo d musica se ponia un niñato a golpear la pared y a chillar,increible

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clara
Octubre 4th, 2013 a las 16:07

Por favor, ven a vivir al piso de debajo del mío; como somos estudiantes nos tachan de escandalosas aunque rara vez estamos fuera de la cama después de las once de la noche y lo más extremo que hacemos son partidas nocturnas de juegos de mesa con nuestros amigos -partidas extremas, eso lo aseguro- o sesiones de cine de calidad dudosa, entonces si un día se nos ocurre levantarnos de la cama por la noche y andar un poco (con zapatos o no) ya la tenemos montada, sea a base de escobazos en el techo del piso de abajo o por mensajes pasivo-agresivos al móvil que muy frecuentemente hablan de la naturaleza salvaje de nuestra vida de estudiantes.

Me gusta saber que hay gente que convive con estudiantes sin darse mucho la lata ‘ 7’)/

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J.l.Senra
Octubre 4th, 2013 a las 17:16

Muchas gracias por tu artículo. Por un momento pensé que se me saltaban las lágrimas por la emoción de los recuerdos y sentimientos compartidos. Santiago por siempre. Gracias de nuevo.

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Alfonso
Octubre 4th, 2013 a las 20:16

Yo, al igual que Berta, entiendo tu artículo, pero tampoco lo comparto.

Tal vez debido a que tengo un bebé,y que ayer los gritos y aullidos de unos estudiantes (de alrededor de unos 25-30 años), que aprovechan que su madre les deja un piso para venir a fumar sus cigarros,despertasen a mi pequeño.

Tal vez esté influenciado por no ser un episodio esporádico, y a que tras petición, (educada), de que a las dos-tres-cuatro de la mañana no aullasen,se siguese aullando y cantando canciones que harían que Sabina se dedicase a otro trabajo, teniendo en cuenta las versiones que provoca.
Y sí, llamé a la Policía ,y una de las respuestas recibida fué, y cito, :
– “en off, probar a ponerle pegamento en la cerradura “.

” ¿en off? ” …

Y yo también he estado en fiestas de estudiantes,probablemente con los mismos vasos de tubo y lo he pasado estupendamente 🙂 ,aunque reconozco que con un escobazo bajabamos la música.

Un saludo

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Antonio
Octubre 4th, 2013 a las 23:11

Entrañable!!!

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Rocío
Octubre 5th, 2013 a las 9:26

Un gran problema de moita xente é que non se acorda de que eles tamén viviron… afortunados somos os que si o recordamos. Moitas gracias polo artículo.

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Maria
Octubre 5th, 2013 a las 13:44

Q recuerdos…,muy bien explicada una etapa ya pasada d muchos d nosotros

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Lina
Octubre 5th, 2013 a las 19:25

Todo muy bien, todos hemos sido jóvenes y estudiantes, pero si tienes enfermos en casa y se lo haces saber y persisten, créame que acabas harta, si dejan escupitajos y porquerías orgánicas varias en el ascensor también acabas harta, y si al día siguiente tienes que levantarte temprano y tienes serias recomendaciones del médico de que procures descansar y relajarte, pues te acuerdas bastante de su parentela hasya la octava generación.

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javier
Octubre 5th, 2013 a las 19:43

Que se lo digan a quienes vivimos encima del Fontana. Por las noches se oía el bum,bum,bum de la discoteca y de día el traquetear de la imprenta que había en el bajo. ¡Era el piso más barato de Santiago!

En una de esas fiestas se cayó por el patio de luces un amigo. Era un tercero y no se mató. Se rompió la mandíbula y otras lesiones menores (brazo roto, pierna amoratada…). Le cosieron la boca durante un mes y tenía los ojos negros. Cuando fue su madre a verlo le balbuceaba: ¡Que hostia mama!y volvía a repetir ¡ Que hostia mama! Había bebido y fumado más de la cuenta. Fue en la calle Santiago de Chile pero no recuerdo el número.

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Marisa
Octubre 5th, 2013 a las 22:47

Muy poética tu redacción, de diez tus nostálgicos recuerdos, de escaparate tu comprensiva añoranza y de admiración tu estilo…pero debes de comprender que cuando tú te inspiras con el rabo de la escoba en tu mesilla, otros cuentan los minutos que les quedan para dormir sin tantas milongas…No tienen tiempo para escribir ni confiesan que han vivido porque viven muy duramente desde que su inútil despertador los “despierta” de su vigilia….

A ti y ,sobre todo a ellos,…buenas noches.

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andale
Octubre 16th, 2013 a las 12:31

totalmente de acuerdo amigo, con la excepción de que quereamos o no los tiempos han cambiado a peor, por la sencilla razón de que las fiestas gordas siempre han sido en los bares y locales acondicionados para ello, y si, de vez en cuando (al menos en zaragoza) había una quedada en un piso de estudiantes, pero más que nada para calentar motores, cosa que no llevaba más de las 10 o 11 de la noche, y luego sí el que tenía suerte al fianl de la noche de pillar con una o con un estudiante te llevaba al piso, que es gratis, y te pegabas un polvo si las circunstancias lo permitian o simplemente a planchar la oreja en la moyoría de las veces, así pués estoy de acuerdo que juventud forever y es cierto que dan envidia sana, pero claro que conviertan el piso en una macrofiesta continua día y noche, pués no claro, en una comunidad de vecinos no, para eso están las casas particulares y del pueblo, gracias.

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andale
Octubre 16th, 2013 a las 12:36

ah, se me olvidó comentar que hay estudiantes, que necesitan sus pisos para esa labor y como está mandado los jueves y festivos armen juerga, y están los estudiantes que emplean el piso para todo lo contrario, y sus papis se creen que sus hijas e hijos están en la gran ciudad formándose para ser unos ingenieros de la hostia, y luego resulta que no valen ni pa vender móviles,

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paranada
Octubre 17th, 2013 a las 7:59

nunca se es mayor para una buena fiesta, te tengo que decir, puede que si seas aguafiestas, pero del tipo juzgador

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pisos estudiantes
Marzo 14th, 2014 a las 1:27

Las fiestas siempre existirán en los http://www.pisosparaestudiantes.com

Y son necesarias para la buena convivencia. Pero siempre con respeto

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