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Vidas Licenciosas

Campeones del chandalismo y la barra fija

19 de Abril de 2013 a las 5:25

Tengo un amigo presumido, clasicón y muy limpito que se menea desde primera hora de la mañana como un pincel. Por las noches también plancha el tipo que es un primor, pero nunca va de estreno. A medida que pasan las estaciones selecciona las camisas, los pantalones y los zapatos que ya están baqueteados por la vida seria y los aparta en el armario: “Aquí se quedan, para salir de copas”. Decía hace unos años con buen criterio que el humo de los locales apestaba su ropa nueva y que cada vez que entraba en un bar salía oliendo a calamares, a churrasco o a cigarros ajenos, por lo que se veía obligado a mandar los trajes a la tintorería con demasiada frecuencia y a minorar los usos de prendas que en otras condiciones esquivarían la lavadora, la mejor aliada de la insaciable industria textil: destrozan cuellos y puños, estiran o encogen todo a su albedrío y además tienen una reconocida capacidad para dejar viudas a las parejas de calcetines. A pesar de las recientes y saludables normativas sobre el tabaco, la rigurosa directriz de mi colega sigue vigente, y diré más, todavía compartimos varios vetos a locales que carecen de una ventilación adecuada, cansados de que un tercero con buen olfato adivinase a las primeras de cambio el menú de nuestra cena.

El ocio nocturno es sucio, en más de un sentido. Asumido el lamparón, dudo que este sea el verdadero motivo que justifique que de un tiempo a esta parte la juventud escoja sin complejos para salir de copas la ropa que cuando el país iba como un foguete solo utilizaríamos para pintar de rosa palo las paredes de un comedor hipotecado. Nos la pela todo, sí, y por eso el chandalismo ha llegado en el siglo XXI a la barra fija de las discotecas, que han pasado de frenar en la puerta a los que llevaban los pies escayolados con calcetines blancos a dejar que la pista de baile se convierta en una desenfrenada clase de educación física de la EGB. Es una moda que respeto pero de la que intento mantenerme alejado, bien sea por edad, hábito o buen gusto, no lo sé. Quizás pese en mi rechazo el recuerdo del intenso olor de aquellas lecciones de gimnasia con mezcla de sudor púber, poliéster y colchonetas verdes. Es tan abrumador el poder de penetración de estas prendas que hasta creo firmemente que a los actuales universitarios, si les dejasen, saldrían en la orla con el mismo aspecto que los medallistas de Múnich 72. Los diseñadores de Puma, Converse o New Balance deben partirse la caja a diario de lo fácil que se lo ha puesto una generación a la que no le duelen prendas al portar logotipos maximalistas que, en honor a la autenticidad, eran mucho más discretos en la ropa deportiva original de hace 30 o 40 años, como bien demostró Nadia Comaneci (apreciad más abajo lo que era manejarse de verdad en una barra fija). Al margen del incompresible gusto de los dirigentes caribeños es una pérdida de tiempo tratar de buscar respuestas ideológicas al fenómeno, porque es bastante más transversal de lo que se pudiera sospechar: triunfa por igual en un concierto de Love of Lesbian petado de urbanitas que en un magosto de la cofradía nacionalista. La globalidad tiene estas cosas, como lo demuestran las  zapatillas de running del doctor House, un tipo cínico que, ironías de la vida, nunca podría escapar corriendo de nadie.

House usó durante las ocho temporadas de la serie zapatillas de running New Balance y Nike. En el límite de lo "casual"

Antes de que la muchachada me cruja dejaré a un lado mi disgresión sobre ponerse tres rayas para salir de copas (las de Adidas, entendámonos) para centrarme en la que creo que es la verdadera e inopinable razón que sostiene esta moda de lanzarse a la noche desarreglado pero formal y que, ya en serio, era el verdadero quid de mi reflexión: avanza el ciclo de la depresión y con él nos arrebatan los motivos para cambiar nuestro estilo diurno para diferenciarnos en momentos de ocio que todos nos merecemos. Hay poco que celebrar, menos cenas, muchas menos fiestas… Entre el pajareo de Fin de Año o de los bodorrios y el chandalismo exacerbado que vivimos en la actualidad hay un término que está pasando de medio a mediocre, porque en realidad tampoco hay locales con iniciativas ocurrentes que inviten al coqueteo visual, al compromiso con una estética (ojo, la que sea, con absoluta libertad) así que lo mismo vale una camiseta rota que un jersey descosido. Parece que todo funciona, incluso traspasar hacia abajo los límites de la higiene. Los tiros, nada largos, van por ahí.

Esta no es una cuestión de dandis, princesas o pijos con deje de mendigos. El problema es que nos están quitando las ganas de que nos digan que una noche estamos radiantes, por dentro y por fuera, cada uno a su manera. Y que conste que quien esto escribe está convencido de que lo importante no es lo que uno lleve puesto encima al salir, sino cómo quede la ropa al llegar a casa. Si está esparcida por el suelo desde la puerta hasta los pies de la cama y entremezclada con prendas ajenas, señal inequívoca de que has acertado.

Buenas noches.

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Escrito por juancapeans 7 Comentarios
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7 respuestas a “Campeones del chandalismo y la barra fija”

rivers.
Abril 19th, 2013 a las 12:14

Muy bueno Sr. Capeáns, pase usted por el “Carrefur” una tarde de sábado y verá lo que es el chandalismo masivo…

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Esteban
Abril 19th, 2013 a las 12:55

No se que tipo de locales frecuentarás tú, pero en los de Ferrol no va nadie de chandal ni nada por el estilo

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sofia
Abril 19th, 2013 a las 15:50

Estoy totalmente de acuerdo con Esteban, eso sí el final del post muy sugerente, de dos rombos diria yo.Esto se merece una segunda parte para saber si la ropa tirada en el suelo es de dandi, de pijo, o de mendigo.

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A Mariña
Abril 19th, 2013 a las 18:48

Describe Vd. el “revival” ochentero del “chandar”, tacones , todoterreno y perro dálmata.
Echo en falta la esclava con el nombre grabado y la gargantilla de calabrotes.
Un look muy poligonero que espero no retorne por estos lares.

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j.saa fuentes
Abril 19th, 2013 a las 18:55

estoy de acuerdo en todo pero lo mas importante esla mezcla de ropa desde la entrada a la cama, yo tengo 58 y hace cuarenta cuando yo hacia esto era que acertaba, yo que me crie con los abuelos y mi abuelo me decia mas o menos lo mismo, dicho esto la vida poco cambio, y gracias a eso el mundo sige,que se siga dejando la ropa mezclada desde la puerta a la cama, lo malo es que te la recoja la madre de la sujeta, entonces la as cajado….?

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Calvina
Abril 19th, 2013 a las 19:01

Este te ha quedado perfecto.

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Santiago
Abril 26th, 2013 a las 7:32

El chandalismo no está relacionado con la crisi ni nada de eso, ya existía a principios de siglo. Nunca me obsesioné con intentar explicarlo más allá del mal gusto o la ausencia de una buena educación en lo que tiene que ver con el aspecto y la pulcritud en nuestras relaciones sociales. De la misma manera la gente de más de treinta y cinco años que sale con camisetas (de motivos diversos y curiosos) me resulta patética. ¿Lo que no debería de pasar de broma revival se convierte en estilo?? No lo creo, es ausencia de personalidad, una vez más. El mensaje de mi ropa es: yo la elijo con criterio propio. El de la ropa de esta gente es : somos guays y vamos con las cosas guays aprobadas por la gente guay. Por otra parte nada tiene que ver la ropa que se usa en locales de la zona vieja de Santiago con los de Ferrol. Hay muchos sitios en los que las imitaciones de D&G son la marca de la casa.

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