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Hay Derecho en las Redes Sociales

Lunes, Septiembre 21st, 2015

Nuestro país siempre se ha caracterizado por ser pionero o postrero en las distintas revoluciones que han ido surgiendo a lo largo de las Historia. Desde luego, las nuevas tecnologías no iban a ser una excepción.

Sin embargo, en este caso, España fue uno de los primeros países del mundo en legislar en la materia. Es sorprendente comprobar que, ni más ni menos, que nuestra Constitución de 1978 ya consigno la palabra “informática” en un artículo fundamental, el 18 que regula derechos tan importantes como el honor, la intimidad personal y familiar y la propia imagen. En concreto, su apartado 4 dispone expresamente que “La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos”.

En un momento en que criticamos, cada vez más, la labor del legislador en los últimos tiempos, es importante poner en valor la gran calidad del texto de nuestra Carta Magna que llegó a ser verdaderamente profético. ¿Cuántos ordenadores había en España en 1978? Casi podríamos contarlos y, sin embargo, nuestro legislador constituyente ya previó, años antes incluso que organismos internacionales como la OCDE, la potencial amenaza que podían constituir las incipientes nuevas tecnologías para los derechos fundamentales de las personas.

Bien es cierto que tardamos 14 años en cumplir el mandato constitucional y aprobar la ya derogada Ley Orgánica 5/1992 de Tratamiento Automatizado de Datos de carácter Personal (LORTAD), sustituida ahora por la LOPD de 1999 y su desarrollo reglamentario de 2007, pero hoy ya podemos hablar de un verdadero derecho fundamental a la privacidad y a la protección de nuestros datos en España gracias a dos sentencias claves del Tribunal Constitucional, la 291 y 292 del 30 de noviembre de 2000, que marcaron el inicio de una verdadera revolución de defensa de nuestros derechos civiles en Internet.

Sin duda, España ha sido pionera en un sistema normativo revolucionario que ahora disfrutamos en toda Europa y que miran con envidia otros países como Estados Unidos, cuyos modelos de negocio “gratuitos” se sostienen gracias a una explotación masiva de los datos personales de los usuarios por parte de empresas multimillonarias gracias a una legislación mucho menos protectora de la privacidad de los ciudadanos.

El último hito ha sido la importantísima sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 13 de mayo de 2014, donde se reconoce por vez primera tanto el llamado “derecho al olvido” en la Red como, aún más importante, la aplicación de nuestra normativa a los gigantes norteamericanos de Internet como Google o Facebook, cuando traten los datos de europeos. Dicha sentencia también fue causada, también, gracias a una acción judicial impulsada desde nuestro país.

El hecho de que seamos pioneros a nivel mundial en la protección de nuestros derechos en la Red es algo de lo que sentirnos muy orgullosos 😉

 

Publicado originalmente en: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/internet/2015/05/04/derecho-redes-sociales/0003_201505G4P3993.htm

La mayor mentira de Internet

Jueves, Noviembre 20th, 2014

La polémica saltaba hace unos días con la noticia de que WhatsApp podía expulsar a cualquier usuario derivado de su comportamiento en este popular servicio de mensajería. En concreto, si la empresa interpreta que dicho comportamiento es nocivo o abusivo. Pero ¿esto es legal? A continuación analizaremos ésta y otras cuestiones que, sin saberlo, aceptamos sin más cuando accedemos a los servicios más populares de Internet.

El motivo no es otro que la mayor mentira de Internet, es decir, la que todos cometemos cuando marcamos la famosa casilla del “He leído atentamente y acepto las condiciones de uso”.

Yo me pregunto, ¿si verdaderamente nos leyéramos todas esas condiciones, las aceptaríamos igualmente o, aunque las aceptáramos, usaríamos del mismo modo estos servicios de Internet? Vamos a verlo.

 

WhatsApp puede echarnos pero ¿por qué?

Dentro de las condiciones de uso de WhatsApp que, por cierto, están solamente en inglés aquí: http://www.whatsapp.com/legal/ (incluso en la versión española de su web), nos encontramos el siguiente párrafo (traducción libre):

WhatsApp también puede cancelar el acceso de un usuario al Servicio, si es un infractor reincidente, o por cualquier otra razón o sin ninguna en absoluto, incluyendo la de ser molesto. (…). Una persona molesta es cualquiera que haya sido calificada como tal (caprichosamente o no) por parte de empleados, agentes, subagentes, superagentes o superhéroes autorizados por WhatsApp.”

Esto es lo que literalmente contiene ese texto que no nos leemos pero que aceptamos cuando abrimos una cuenta como usuarios de WhatsApp.

Como vemos, esta empresa puede echarnos libremente de su servicio, en cualquier momento y con total discrecionalidad, por cualquier motivo “o sin ninguno en absoluto”. Ello, como digo, lo aceptamos así cuando nos damos de alta.

Con esto, entendemos mucho mejor cuando la empresa, de un modo sorpresivo y unilateral, ha incluido esta misma semana la posibilidad de que el emisor de un mensaje sepa, exactamente, cuando leemos el mismo con el ya famoso “doble check” de color azul. Sin embargo, WhatsApp no lo ha incluido previa y expresamente en sus Condiciones de Uso y ello podría traerle problemas.

 

A Facebook se lo damos todo

Cuando nos damos de alta en la red social por excelencia, aceptamos unas condiciones de uso bastante sorprendentes. Podemos consultarlas a texto completo aquí: https://www.facebook.com/legal/terms

Lo primero que destacamos en el texto legal de Facebook, éste ya sí en castellano aunque la versión que nos vincula es la original en inglés, es lo siguiente:

Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos (en adelante, “contenido de PI”) (…) nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de derechos de autor, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (en adelante, “licencia de PI”)”

Es decir, todo lo que publicamos en Facebook, incluyendo textos, fotografías o vídeos, se lo cedemos a dicha empresa para que puedan hacen una explotación prácticamente ilimitada de nuestros contenidos, sin derecho a royalties, por sí o por terceros y de alcance mundial.

Si un día estamos paseando por Nueva York y nos encontramos una foto de 10 metros por cinco con la foto de nuestro hijo y con la leyenda “Facebook está contigo”, que no nos sorprenda pues les hemos autorizado para ello.

Pero ahí no queda todo. Otra perla la encontramos en la “Política de Privacidad” de Facebook (que, por cierto, tiene ya más palabras que la propia Constitución de los Estados Unidos de América), dice así:

Algunas categorías de información, como tu nombre, la foto de tu perfil, tu lista de amigos, las páginas de las que eres fan, tu sexo y las redes a las que perteneces se consideran públicas y, en consecuencia, no tienen configuración de privacidad.”

Menos mal que nos dicen “algunas categorías”, ¿eh? En definitiva, todos estos datos son “totalmente públicos y disponibles para todos” sin que, en ningún caso, podamos configurar su privacidad, total o parcial. Sí, ya sé que la publicidad de Facebook nos hace creer lo contrario pero, en realidad, no tenemos el control sobre la privacidad o no de estos datos una vez abrimos cuenta en esta red social.

 

Google, el Gran Hermano con nuestro consentimiento

Llegados a este punto, es obligado referirnos también a las condiciones de uso del gigante buscador multicolor que, por supuesto, no se queda a la zaga en lo que a condiciones sorpresivas se refiere.

Los textos de Google también están en castellano y se pueden consultar a texto completo aquí: https://www.google.com/intl/es/policies/terms/

Veamos lo que señalan al referirse a los contenidos que publicamos en cualquiera de los servicios de Google:

“Al subir, almacenar o recibir contenido o al enviarlo a nuestros Servicios o a través de ellos, concedes a Google (y a sus colaboradores) una licencia mundial para usar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (…), comunicar, publicar, ejecutar o mostrar públicamente y distribuir dicho contenido. (…) Esta licencia seguirá vigente incluso cuando dejes de usar nuestros Servicios.”

Al menos, Facebook limitaba su amplia licencia hasta que los dábamos de baja. Google, por el contrario, se reserva dichos derechos incluso aunque dejemos de ser usuarios.

Y ¿qué decir de nuestra privacidad o, incluso, de nuestra intimidad? Sin duda, nos sorprenderá haber aceptado esto:

“Nuestros sistemas automatizados analizan tu contenido (incluidos los correos electrónicos) para ofrecerte funciones de productos que sean relevantes para ti, como resultados de búsqueda y anuncios personalizados, y detección de software malicioso y spam. Este análisis se realiza cuando el contenido se envía, se recibe y cuando se almacena.”

Después de esto, cualquier expectativa de nuestro derecho fundamental al secreto de nuestras comunicaciones en el servicio de Gmail debe ser seriamente revisada. Todo el contenido de nuestros mensajes de correo no solo se lee, sino incluso se utiliza para generar patrones de hábitos, gustos, aficiones y, en general, mucha información personal sobre nosotros que será explotada ampliamente y a nivel comercial y publicitario por el gigante Google. De hecho, éste es su modelo de negocio.

Ello, además de otros muchos datos como, por ejemplo, todo nuestro historial de búsquedas (pensemos un momento en esto) o, incluso, nuestra localización física si usamos un dispositivo móvil con su software, tengamos o no GPS. Esto es lo que nos dice su Política de Privacidad al respecto:

“Al utilizar un servicio de Google que pueda registrar tu ubicación, podremos recopilar y procesar información sobre tu ubicación real como, por ejemplo, las señales de GPS enviadas por un dispositivo móvil. También podremos utilizar diferentes tecnologías para determinar la ubicación, como los datos de los sensores del dispositivo que proporcionen, por ejemplo, información sobre los puntos de acceso Wi-Fi y las antenas de telefonía móvil más cercanos.”

De hecho,  unos de los servicios más recientes y avanzados de la empresa es el que se denomina “Google Now” y se presenta como un “asistente personal inteligente”. Entre otras cosas, nos dice, cuando termina nuestra jornada laboral y según esté el tráfico, cuanto tiempo concreto nos llevará llegar a nuestra casa ese día.

“Este servicio está muy bien” me decía un viejo amigo informático cuando me habló de ello por primera vez, “pero estaría aún mejor si yo le hubiera dicho a Google dónde está mi casa, pero no lo he hecho en ningún momento”.

¿Y como sabe Google dónde está nuestra casa? Muy sencillo: todos los días nuestro teléfono móvil pasa unas horas quieto, de noche, en un lugar concreto del mapa. Ese sitio lo etiqueta Google automáticamente como “Mi casa”. Lo mismo que hace con nuestro lugar de trabajo, al estar allí quieto nuestro móvil durante la jornada laboral. Todo un gran hermano, ¿eh?

En definitiva, todos estos servicios no sólo hacen esto porque su legislación de origen es mucho más permisiva que la nuestra a la hora de proteger nuestros derechos como usuarios y ciudadanos sino también porque nosotros, y nadie más, les hemos autorizado a ello al aceptar esas condiciones de uso que nunca leemos.

Supongo que la próxima vez les echaremos al menos un vistazo, ¿no?

 

Artículo publicado originalmente en el EXTRA de La Voz de Galicia, el domingo 9 de noviembre de 2014.

Enlace edición digital:

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/vidadigital/2014/11/09/doble-check-whatsapp-pone-alerta/0003_201411SX9P69913.htm

¿Nativos digitales o huérfanos digitales?

Viernes, Septiembre 19th, 2014

Puede que seamos o no conscientes de ello, pero los humanos que habitamos el planeta en estos momentos estamos asistiendo a una de las mayores revoluciones de toda la Historia. Es cierto que el origen son las llamadas “nuevas” tecnologías de la información y de la comunicación (aunque algunas de estas tecnologías han cumplido ya más de 30 años). Sin embargo, se ven afectados casi todos los órdenes de nuestra sociedad: la economía, la educación, la política, el Derecho, etc.

La Voz de Galicia, sección de Opinión, de 7-9-2014.

 

Es cierto que esta revolución no nos afecta a todos por igual. Más allá de los condicionantes geosociales, se ha hablado mucho de que los llamados “nativos digitales”. Esa rara especie de personas que han tenido contacto con el mundo digital desde muy temprana edad y que, por ello, parecen mejor preparadas para desenvolverse sin problemas en este nuevo entorno. ¿Quién no ha oído hablar de esos niños prodigio que desde los dos años ya manejan el mando de la tele o que, en su más tierna infancia, ya usan con soltura el ordenador o el móvil?

Sin embargo, esta aparente habilidad en el uso de las tecnologías oculta una realidad que debemos tener presente: siguen siendo menores que, lejos de no necesitarnos, nos necesitan más que nunca para enseñarles y guiarles en este nuevo entorno.

Más que nativos digitales, lo que tenemos hoy en día, desgraciadamente, es una verdadera generación de “huérfanos digitales”. Niños y adolescentes a los que les abrimos la puerta de un nuevo y atractivo mundo tecnológico, que se lanzan a explorar con su curiosidad innata,  del cual no sólo no les contamos nada (pues nada sabemos, decimos) sino que además nos negamos a acompañarles por sentirnos erróneamente más torpes e incompetentes. No confundamos habilidad con conocimiento.

Estamos haciendo una negligente dejación de funciones. Nuestra primera responsabilidad como padres, educadores y profesionales es conocer esta nueva realidad tecnológica. Usarla. Movernos por ella. Sólo así y con nuestra mentalidad más experimentada y adulta, podremos detectar sus grandes oportunidades y también sus riesgos a fin de poder guiar a nuestros menores en un uso provechoso y responsable del mundo digital.

Internet no es el enemigo, sino solamente una herramienta. Lo mismo que un cuchillo que lo mismo sirve para untar el pan que para herir a una persona. Y es una realidad que ha venido para quedarse.

Lo mismo que no dejamos a un niño salir sólo de casa sin haberle acompañado antes e insistirle muchas veces en que preste atención a los semáforos y tenga cuidado al cruzar la calle, etc., no podemos hacer lo mismo con Internet. Demos salir con ellos, conocer los nuevos semáforos digitales (que los hay y muchos), enseñarles y vigilarles hasta que aprendan por sí mismos.

Es nuestra responsabilidad. Ni son nativos digitales ni deben ser tampoco huérfanos digitales. Son nuestros hijos, y como en el resto de órdenes de la vida, nos necesitan.

 

Artículo publicado originalmente en la sección de opinión de La Voz de Galicia, el domingo 7 de septiembre de 2014.

Enlace edición digital:

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2014/09/07/nativos-digitales-huerfanos-digitales/0003_201409G7P18993.htm

Democracia 2.0: Charla en TEDxGalicia

Viernes, Abril 4th, 2014

Creo que todos convenimos, a estas alturas, en que nuestro actual sistema de gobierno necesita una seria revisión. Muchas propuestas nos llevan a “peligrosos experimentos” que, desgraciadamente, recuerdan a épocas pasadas de principios del siglo XX.

TedxGalicia-Victor-Salgado-2013

Autor: Marcus Fernández © Código Cero, 2013

A veces, hay que volver a los orígenes. El modelo democrático es el único que, hoy por hoy, garantiza nuestros actuales derechos, libertades y valores fundamentales pero ¿es mejorable? Rotundamente sí, y no hay que inventar la pólvora para ello: sólo, como digo, volver a los orígenes de lo que es, o más bien debería ser, la democracia. Hoy más alcanzable que nunca gracias a la tecnología, siempre que sepamos aprovecharla. En ello no solo creo firmemente, sino que tuve el atrevimiento de exponerlo recientemente en las charlas del siempre inspirador TEDxGalicia.

Os dejo el vídeo de la Democracia 2.0 ;-):

 

Publicado originalmente en: http://pintos-salgado.com/2014/04/04/democracia-2-0-charla-en-tedxgalicia/

 

Democracia y libertad de expresión en redes sociales

Martes, Diciembre 10th, 2013

La semana pasada tuve el placer de ser entrevistado por Virginia Nicolau, alumna de la Facultad de Comunicación Blanquerna, para un interesante trabajo sobre la libertad de expresión en las redes sociales y su influencia en la democracia, entre otras atinadas cuestiones. Con su previo permiso  y por su evidente interés para la temática de este blog, paso a reproducirla íntegramente:

1.    ¿Cree usted que la libertad de expresión en las redes sociales refuerza la democracia?

Por supuesto que sí. Uno de los avances políticos más importantes en los últimos años ha venido de la mano de una mayor participación de los ciudadanos gracias a las redes sociales. Ejemplos como la primavera árabe o el ciberactivismo en occidente son buena muestra de ello.

Si bien, tenemos la responsabilidad de habilitar cauces legales y políticos para dar forma y proteger esta naciente “voluntad general digital”. Uno de los fundadores de la democracia moderna, Jean Jacques Rousseau, nunca creyó en la democracia representativa y sí en la ejercida directamente por los ciudadanos: la democracia directa. Hasta ahora, dicha forma de gobierno no era posible salvo en países o regiones pequeñas pero ahora, gracias a la tecnología, tenemos la posibilidad (y, diría más, la responsabilidad) de que la democracia 2.0 se haga realidad más pronto que tarde.

 

 2.    ¿Como se están tratando las políticas de privacidad en las redes sociales? ¿A nivel español se toman medidas si se incumplen dichas normas?

El problema de la privacidad en Internet es que no hay un único concepto ni régimen jurídico aplicable a la misma. De hecho, tenemos dos sistemas en franca oposición: el sistema americano, donde no existe una ley de protección de datos a nivel federal (por eso hablamos allí de “políticas de privacidad” que las distintas empresas deciden y varían libremente y a su entera conveniencia) y, por otro lado y en franca oposición, el sistema europeo donde dicho derecho tiene rango constitucional y está protegido por Legislación europea y nacional a nivel orgánico y fundamental (LOPD en nuestro país). La batalla entre ambos sistemas alcanza su apogeo en internet donde los ciudadanos volcamos nuestros datos directamente en empresas norteamericanas que literalmente se apropian libremente de los mismos sin entenderse sometidas a la normativa europea. Esta batalla está aún lejos de definirse y una futura normativa europea, actualmente en tramitación, promete poner el listón muy alto para proteger, aun más, nuestro derecho a la privacidad.

 

3.    ¿Que ocurre cuando se da un caso de incumplimiento de políticas de privacidad a nivel europeo y la sede o la empresa pertenece a los Estados Unidos?

Si únicamente está en Estados Unidos, poco se puede hacer (todavía), pero si tiene algún establecimiento o delegación en cualquier país de la UE entonces la cosa cambia y se puede denunciar directamente a las autoridades de protección de datos así como a los juzgados y tribunales, tanto nacionales como europeos.

 

4.    Si bien es cierto que el caso de Wikileaks puede tener un carácter positivo. ¿Hay una parte negativa? Es decir, la filtración de información puede poner en peligro la democracia? 

Todo poder sin control es malo y todo derecho, por muy fundamental que sea, tiene límites recogidos igualmente en nuestra propia Constitución. La libertad de expresión, no es una excepción. Ésta halla sus límites en otros derechos constitucionales como la intimidad personal y familiar, la privacidad, el honor, la propia imagen o incluso la vida, entre otros. En mi opinión, es necesario balancear todos estos derechos antes de publicar algo y, por supuesto, debe poder ser sometido a control jurisdiccional ulterior (nunca previo, para evitar censura) en defensa de los derechos e intereses de terceros.

 

5.    ¿Como blogger si bien es cierto que gracias a internet se posee una gran libertad de expresión cree que se potencia el insulto con el anonimato?

 Digamos que el aparente (que nunca absoluto) anonimato que perciben los usuarios en algunas redes, facilita la sensación de impunidad para emitir opiniones y/o informaciones falsas que dañan el honor de personas e instituciones y que, en muchos casos, pueden llegar a ser constitutivas de delitos como el de injurias o calumnias. He de decir, rotundamente, de dicho anonimato y, por ende, la impunidad es rotundamente falso: dejamos innumerables “huellas digitales” en Internet que pueden ser rastreadas y utilizadas como prueba por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y profesionales especializados en la materia.

 

6.    ¿Como se regula la información que se cuelga en internet?¿ como podemos saber si lo que se ha publicado es realmente cierto?

Como cualquier medio de comunicación, Internet se somete igualmente al correcto ejercicio de la libertad de información, la cual es libre siempre que se respeten los límites comentados y, en concreto, la veracidad, tal y como recoge el artículo 20 de nuestra Constitución de 1978.

 

Muchas gracias, Virginia, y enhorabuena por tu trabajo!

 

¿Por qué son gratis las redes sociales?

Jueves, Marzo 14th, 2013

Parece una pregunta baladí pero nos hemos acostumbrado tanto al llamado “todo gratis” de Internet que no nos paramos a pensarlo: ¿Por qué son gratis las redes sociales? ¿Por qué son gratis las búsquedas? ¿Son acaso ONGs quienes ofrecen estos servicios? Por supuesto que no, son empresas que, como Facebook o Google, se valoran en miles de millones precisamente por el ofrecimiento de este tipo de servicios.

Entonces, ¿dónde está el truco? Porque, ya lo decía mi abuela:  “Nadie da duros a cuatro pesetas”.

Autor: Ruth Suehle para opensource.com bajo licencia CC

Pues bien, el truco está en que en realidad no son gratis en absoluto sino que pagamos con otra moneda distinta y que nos afecta directamente: nuestra privacidad.

De hecho, gracias a la más permisiva legislación de Estados Unidos y a la mayor mentira de Internet: “He leído atentamente y acepto las condiciones de uso”, todos los datos personales así como todos los contenidos que publicamos o introducimos en estos servicios, pertenecen legalmente a los proveedores. De ello hemos hablado ampliamente en otros artículos del blog: aquí y aquí. Ello hace, por ejemplo, que Facebook haya sido valorada en unos 80.000 millones de dólares. ¿Qué vale esta exorbitada cantidad en Facebook? ¿Su tecnología? ¿Sus instalaciones? No. Lo valen los datos y contenidos de más de mil millones de seres humanos que en este momento son usuarios de su red social.

Lo mismo cabe decir de Google: cada vez que hacemos una búsqueda, ésta se indexa y se vincula a nuestro perfil, al igual que todo lo que publicamos o enviamos a través de sus múltiples y variados servicios (Sí, también Gmail).

Y ello ¿para qué? Pues la finalidad principal, según informan los proveedores con este modelo de negocio, es la construcción de perfiles avanzados para su explotación publicitaria. Es decir, saber nuestros intereses, gustos y aficiones a fin de mostrarnos información comercial optimizada que, esta vez sí, venden económicamente  a sus verdaderos clientes: los anunciantes.

Es posible que nos pueda parecer un intercambio justo, especialmente en un contexto actual de crisis económica en la que cada euro debe ser medido “al gramo” (y, si no, que se lo cuenten a WhatsApp), pero lo cierto es que este modelo de negocio supone un riesgo enorme para nuestra privacidad e intimidad del cual, al menos, debemos de ser conscientes:

Esta semana el diario El Mundo ha publicado una noticia muy reveladora al respecto: “Los riesgos para la intimidad de los ‘Me gusta’ de Facebook” donde se hace eco de un informe publicado en Estados Unidos por investigadores de la Universidad de Cambridge sobre una base de 58.000 usuarios. Este estudio advierte de que, simplemente por el mero hecho de marcar el botón “me gusta” de Facebook, se puede deducir un completo perfil de personalidad del individuo y revelar información muy sensible de su intimidad: “Preferencias políticas, gustos personales, orientación sexual, creencias religiosas, rasgos de la personalidad, estabilidad emocional, etnia, edad, sexo o cociente intelectual” son algunos de los datos que, según los investigadores, pueden ser inferidos fácilmente de nuestro comportamiento en la red social.

Este “data mining” choca directamente con la legislación europea, mucho más protectora de la privacidad de los ciudadanos que la americana y en actual proceso de revisión para, entre otras cosas, poder aplicarse más claramente a los prestadores de servicios extranjeros que traten datos de europeos. No nos deben sorprender medidas como la adoptada por un estado de Alemania que en 2011 declaró ilegal la integración del botón “me gusta” de Facebook por parte de los administradores web de su región.

En España, dicha información es catalogada como datos sensibles por la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter personal (LOPD) y requiere un consentimiento expreso y/o por escrito para su recogida y tratamiento, siempre que el mismo fuera “adecuado, pertinente y no excesivo” para la finalidad declarada, lo cual muy difícil por no decir imposible para uso publicitario.

En definitiva, debemos de hacernos la siguiente pregunta: ¿Por cuánto venderíamos nuestra intimidad?

Un honor: los 10 abogados españoles más influyentes en redes sociales

Viernes, Febrero 8th, 2013

Es para mí un verdadero honor haber sido mencionado por el prestigioso Diario Expansión como uno de los 10 abogados españoles más influyentes en redes sociales. Simplemente el hecho de compartir cartel con tan enormes profesionales y comunicadores, a los que admiro y respeto profundamente, es un gran privilegio.

Owly Images - http://ow.ly/i/1tKor

Imagen vía Francesc Pumarola en Twitter

Sólo unas líneas para agradecer su amable artículo a Carlos García-León y para dar mi más sincera enhorabuena a mis compañeros David Bravo, Javier de la Cueva, Josep Jover, Carlos Guerrero, José Muelas, Paco Pérez Bes, Jorge Campanillas, Jesús Alfaro y Aina Díaz por su merecidísima inclusión en la lista.

Muchas gracias a Francesc Pumarola por difundirlo en Twitter y por animarme a crear este blog. Sin sus sabios consejos de estrategia digital, no hubiera sido posible.

Enlace al artículo original:

http://www.expansion.com/2013/02/06/juridico/1360169676.html

Actualización:

Vídeo realizado por Web Empresa 2.0. Muchas gracias a Alberto Falcón (@afalcon) por la referencia:

Imagen de previsualización de YouTube

Videoblog: Privacidad en Internet

Jueves, Diciembre 1st, 2011

Muchos ríos de tinta (y de bits) se han vertido sobre la privacidad en Internet. Ayer mismo se publicaba que Facebook ha acordado con las autoridades de Estados Unidos cambios en sus prácticas de privacidad, así como el sometimiento a un control más estricto de la misma. Pero, ¿cómo se entienden este tipo de noticias? ¿Cuál es el verdadero régimen de la privacidad en Internet? ¿Qué diferencias hay entre los EE.UU. y la Unión Europea en materia de protección de datos?

Éstas y otras cuestiones son las que intentaré abordar en el videoblog de hoy:

Imagen de previsualización de YouTube

Gracias por la excelente acogida, ánimos y comentarios sobre este “videoblog-experimento” que inauguramos ya la semana pasada. Sin vosotros, nada de esto tendría sentido.

¿De quién es mi perfil en las redes sociales?

Jueves, Agosto 4th, 2011

Hace unos días, Enrique Dans (@edans) publicaba un interesante artículo en su blog titulado “¿De quién es una cuenta en Twitter?”. Cuándo me hacía eco del mismo, un buen amigo y seguidor de Twitter (gracias @regueiro) me pidió mi opinión al respecto. Como buen gallego (y además abogado) no pude por más que responder con un “depende”. Obviamente, 140 caracteres no dan para mucho más por lo que me comprometí a desarrollar el tema en el blog y ¡aquí estamos!

Foto: Ben Schumin - Licencia Creative Commons

Dado que lo que voy a comentar a continuación es también aplicable a otras redes sociales, y a fin de que el bueno de Enrique no me acuse de plagio en el título, he decidido ampliarlo a: “¿De quién es mi perfil en la redes sociales?”

Como ya os he adelantado mi respuesta corta:”depende”, permitidme empezar por ella: ¿De qué depende? Pues, en realidad, de lo que entendamos por el “de quién” o, en definitiva, del concepto que manejemos de “propiedad” o “pertenencia”.

En su día ya tuve oportunidad de reflexionar sobre ello y, por tanto, me remito al artículo que escribí al respecto: “La propiedad ha muerto, ¡vivan los derechos de uso!” (uno de mis preferidos, por cierto) y continúo mi reflexión aplicándolo al presente caso:

Dado que el concepto de propiedad actual es relativo, ya solo cabe hablar de “derechos de uso” y de sus respectivos titulares. Un perfil de una red social se compone de varios elementos con distintos derechos aplicables que vamos a intentar sintetizar aquí a ver si nos aclaramos y encontramos a sus verdaderos titulares o “propietarios”. Dichos elementos serían cuatro: el sistema informático que da soporte a la red social, los contenidos que publicamos, nuestros datos personales y el nombre o denominación del perfil.

Por tanto y como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes:

1- Propiedad Material del sistema informático:

Si vamos a la propiedad material, es decir a la de los elementos físicos y de software que integran el sistema que le sirve de soporte. Diríamos que nuestro perfil es propiedad de la empresa titular de la red social donde se ubica. Así, mi cuenta de Twitter pertenecería a Twitter, Inc., la de Facebook a Facebook, Inc., la de Google+ a Google Inc., etc.

Esto es porque nuestro perfil no es otra cosa que una parte de un sistema informático cuya titularidad pertenece a estas empresas como proveedores del servicio.

De este modo, todo el esfuerzo que una persona o entidad ha dedicado a desarrollar su presencia en dicha red y acumular cientos, miles o millones de amigos, fans o seguidores puede no significar nada si, de la noche a la mañana, ya sea por normativa interna o por una decisión empresarial, el proveedor del servicio decide eliminar o transferir dicho perfil a otro.

“¿Y esto es legal?” Me preguntaréis: Pues sí, siempre que no se afecten el resto de “propiedades” o derechos que vamos a describir a continuación:

2- Propiedad Intelectual de los contenidos publicados.

Está claro quién es el propietario del sistema, pero ¿quién lo es de los contenidos publicados en nuestro perfil?: Comentarios, fotos, enlaces, videos, etc.

En este caso, debemos atenernos exclusivamente a la normativa en materia de propiedad intelectual. Dicha normativa nos dice que el titular de una obra es, en primer lugar, su autor “por el mero hecho de su creación”. Por tanto, aquellos textos o imágenes creados o captadas por nosotros nos pertenecen, mientras que aquellos otros contenidos ajenos que referenciemos o reproduzcamos en nuestro perfil pertenecen a sus respectivos autores o titulares que los hayan adquirido mediante licencia.

Si bien, conviene tener en cuenta que algunas redes sociales, como es el caso de Facebook que comentamos en su día, recogen en sus condiciones generales de uso que adquieren la titularidad intelectual de todos los contenidos que publiquemos en nuestro perfil, ya sean propios o ajenos.

3- Propiedad de los datos personales introducidos.

Otro elemento esencial de nuestro perfil son los datos personales. ¿A quién pertenecen los datos?

Aquí hay que diferenciar claramente dos modelos normativos: el americano y el europeo, tal y como también comentamos en su día.

A consecuencia de ello, podemos decir que en los Estados Unidos los datos personales pertenecen a las entidades que los tratan y se convierten en una mercancía más: es decir, son propiedad de la empresa lo mismo que sus locales o sus ordenadores. Sin embargo, en Europa dichos datos nunca dejan de ser propiedad de las personas a las que se refieren.

Esto, sin duda, plantea un conflicto: para Facebook, Twitter o Google, todas con sede en California, mis datos son suyos pero para mí, que resido en España, mis datos son míos, por el mero hecho de referirse a mi.

Lo mismo cabe decir de los datos de nuestros amigos, seguidores o contactos, así como los que publiquemos de otras personas (nombres, fotos, etc.): con arreglo a nuestro derecho, no nos pertenecen sino que les pertenecen a ellas. Es importante tenerlo en cuenta cuando publicamos dichos datos en nuestro perfil, tal y como advertimos también en su día.

4- Propiedad del nombre o denominación utilizada en el perfil:

Finalmente, nos referimos al último elemento de nuestro perfil: su nombre o denominación.

Aquí pueden surgir muchos problemas, como también tuve ocasión de comentar en otro artículo del blog.

Baste decir aquí que sólo deberíamos utilizar una denominación que se identifique bien con nuestro nombre propio o el de nuestra entidad o bien con una marca o nombre comercial del que seamos titulares. En otro caso, corremos el riesgo de que dicho perfil sea reclamado por el titular de dicha denominación y, en función de la legislación aplicable y/o de la normativa interna del proveedor del servicio, nuestro perfil puede ser dado de baja o transferido a dicho titular.

El titular de una marca o nombre comercial es el único que puede reclamar su derecho exclusivo a usar dicha denominación en un perfil y, por tanto, es su propietario a estos efectos. Cuidado con utilizar denominaciones de este tipo sin autorización.

Como hemos visto y resumiendo, no hay un único “propietario” de nuestro perfil sino que pueden ser muchos y nosotros, en muchas ocasiones, estamos al final de la cola.

Privacidad en redes sociales: conferencia para B.Web

Lunes, Mayo 30th, 2011

Durante los próximos días 2 y 3 de junio tendrá lugar en EXPOCoruña uno de los grandes eventos de referencia en materia de comunicación y marketing empresarial: El II Encuentro profesional online & digital business B.Web 2011.

Durante el segundo de estos dos intensos y apasionantes días de actividades, tengo el honor de impartir una conferencia bajo el título Más allá de la LOPD: Privacidad en las redes sociales y normativa en el entorno online. A continuación reproduzco unas breves líneas usadas a modo de presentación:

“Hoy en día estamos inmersos en el fenómeno de la Web 2.0. Fenómenos como el de los Blogs, los foros de opinión y las webs de imágenes y vídeos publicados por los usuarios o las propias redes sociales son muy recientes y han supuesto una nueva revolución tanto dentro de la propia Red como, muy especialmente, fuera de ella.

Nos hemos acostumbrado, además, a que todos estos servicios de la Red que usamos más habitualmente sean completamente gratuitos: las bús- quedas que realizamos, nuestro correo electrónico, el perfil de nuestra red social, etc. Esto no es cierto, como veremos, en realidad estamos pagando con otra moneda que no conoce divisa: nuestros propios datos personales. Este nuevo modelo de negocio hace que, hoy más que nunca, se deba vigilar la protección de los derechos de intimidad y privacidad en la Red.

Pero, ¿Qué entendemos por intimidad? ¿Y por privacidad? ¿Qué normativa se aplica a la Red? ¿Cómo se deben proteger los datos personales en las Redes Sociales? ¿Qué obligaciones debo cumplir si tengo una Web o una página en Facebook? ¿Cómo protejo mi marca en la Red? ¿Puedo publicar una fotografía de un evento con otras personas? ¿Qué requisitos debo cumplir para hacer campaña de publicidad a través de una red social? ¿Puedo usar los datos de mis amigos? ¿Y de mis seguidores? ¿Y de mis fans?”

Para más información sobre el evento e inscripciones, podéis consultar el Programa completo aquí y su página web oficial aquí.

¡Espero veros por allí!

ACTUALIZACIÓN:

El viernes 3 de junio a las 18:00 tendré el honor de participar también en una original experiencia de “speed assesoring” para emprendedores, de la mano de Iniciador Galicia y dentro del mismo evento B.Web 2011.