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Entradas etiquetadas como ‘democracia digital’

Democracia 2.0: Charla en TEDxGalicia

Viernes, Abril 4th, 2014

Creo que todos convenimos, a estas alturas, en que nuestro actual sistema de gobierno necesita una seria revisión. Muchas propuestas nos llevan a “peligrosos experimentos” que, desgraciadamente, recuerdan a épocas pasadas de principios del siglo XX.

TedxGalicia-Victor-Salgado-2013

Autor: Marcus Fernández © Código Cero, 2013

A veces, hay que volver a los orígenes. El modelo democrático es el único que, hoy por hoy, garantiza nuestros actuales derechos, libertades y valores fundamentales pero ¿es mejorable? Rotundamente sí, y no hay que inventar la pólvora para ello: sólo, como digo, volver a los orígenes de lo que es, o más bien debería ser, la democracia. Hoy más alcanzable que nunca gracias a la tecnología, siempre que sepamos aprovecharla. En ello no solo creo firmemente, sino que tuve el atrevimiento de exponerlo recientemente en las charlas del siempre inspirador TEDxGalicia.

Os dejo el vídeo de la Democracia 2.0 ;-):

 

Publicado originalmente en: http://pintos-salgado.com/2014/04/04/democracia-2-0-charla-en-tedxgalicia/

 

Democracia y libertad de expresión en redes sociales

Martes, Diciembre 10th, 2013

La semana pasada tuve el placer de ser entrevistado por Virginia Nicolau, alumna de la Facultad de Comunicación Blanquerna, para un interesante trabajo sobre la libertad de expresión en las redes sociales y su influencia en la democracia, entre otras atinadas cuestiones. Con su previo permiso  y por su evidente interés para la temática de este blog, paso a reproducirla íntegramente:

1.    ¿Cree usted que la libertad de expresión en las redes sociales refuerza la democracia?

Por supuesto que sí. Uno de los avances políticos más importantes en los últimos años ha venido de la mano de una mayor participación de los ciudadanos gracias a las redes sociales. Ejemplos como la primavera árabe o el ciberactivismo en occidente son buena muestra de ello.

Si bien, tenemos la responsabilidad de habilitar cauces legales y políticos para dar forma y proteger esta naciente “voluntad general digital”. Uno de los fundadores de la democracia moderna, Jean Jacques Rousseau, nunca creyó en la democracia representativa y sí en la ejercida directamente por los ciudadanos: la democracia directa. Hasta ahora, dicha forma de gobierno no era posible salvo en países o regiones pequeñas pero ahora, gracias a la tecnología, tenemos la posibilidad (y, diría más, la responsabilidad) de que la democracia 2.0 se haga realidad más pronto que tarde.

 

 2.    ¿Como se están tratando las políticas de privacidad en las redes sociales? ¿A nivel español se toman medidas si se incumplen dichas normas?

El problema de la privacidad en Internet es que no hay un único concepto ni régimen jurídico aplicable a la misma. De hecho, tenemos dos sistemas en franca oposición: el sistema americano, donde no existe una ley de protección de datos a nivel federal (por eso hablamos allí de “políticas de privacidad” que las distintas empresas deciden y varían libremente y a su entera conveniencia) y, por otro lado y en franca oposición, el sistema europeo donde dicho derecho tiene rango constitucional y está protegido por Legislación europea y nacional a nivel orgánico y fundamental (LOPD en nuestro país). La batalla entre ambos sistemas alcanza su apogeo en internet donde los ciudadanos volcamos nuestros datos directamente en empresas norteamericanas que literalmente se apropian libremente de los mismos sin entenderse sometidas a la normativa europea. Esta batalla está aún lejos de definirse y una futura normativa europea, actualmente en tramitación, promete poner el listón muy alto para proteger, aun más, nuestro derecho a la privacidad.

 

3.    ¿Que ocurre cuando se da un caso de incumplimiento de políticas de privacidad a nivel europeo y la sede o la empresa pertenece a los Estados Unidos?

Si únicamente está en Estados Unidos, poco se puede hacer (todavía), pero si tiene algún establecimiento o delegación en cualquier país de la UE entonces la cosa cambia y se puede denunciar directamente a las autoridades de protección de datos así como a los juzgados y tribunales, tanto nacionales como europeos.

 

4.    Si bien es cierto que el caso de Wikileaks puede tener un carácter positivo. ¿Hay una parte negativa? Es decir, la filtración de información puede poner en peligro la democracia? 

Todo poder sin control es malo y todo derecho, por muy fundamental que sea, tiene límites recogidos igualmente en nuestra propia Constitución. La libertad de expresión, no es una excepción. Ésta halla sus límites en otros derechos constitucionales como la intimidad personal y familiar, la privacidad, el honor, la propia imagen o incluso la vida, entre otros. En mi opinión, es necesario balancear todos estos derechos antes de publicar algo y, por supuesto, debe poder ser sometido a control jurisdiccional ulterior (nunca previo, para evitar censura) en defensa de los derechos e intereses de terceros.

 

5.    ¿Como blogger si bien es cierto que gracias a internet se posee una gran libertad de expresión cree que se potencia el insulto con el anonimato?

 Digamos que el aparente (que nunca absoluto) anonimato que perciben los usuarios en algunas redes, facilita la sensación de impunidad para emitir opiniones y/o informaciones falsas que dañan el honor de personas e instituciones y que, en muchos casos, pueden llegar a ser constitutivas de delitos como el de injurias o calumnias. He de decir, rotundamente, de dicho anonimato y, por ende, la impunidad es rotundamente falso: dejamos innumerables “huellas digitales” en Internet que pueden ser rastreadas y utilizadas como prueba por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y profesionales especializados en la materia.

 

6.    ¿Como se regula la información que se cuelga en internet?¿ como podemos saber si lo que se ha publicado es realmente cierto?

Como cualquier medio de comunicación, Internet se somete igualmente al correcto ejercicio de la libertad de información, la cual es libre siempre que se respeten los límites comentados y, en concreto, la veracidad, tal y como recoge el artículo 20 de nuestra Constitución de 1978.

 

Muchas gracias, Virginia, y enhorabuena por tu trabajo!

 

De Rousseau a la Democracia 2.0

Miércoles, Mayo 25th, 2011

Decía Winston Churchill que “La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás.”

Autor: Osvaldo Gago - Creative Commons

Lo cierto es que, hoy en día, no concebimos un sistema político más justo o que mejor defienda los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos que el sistema democrático.

Sin embargo, a nadie se le escapa (y menos a Winston Churchill) que este sistema está lejos de ser perfecto y no siempre encarna y defiende los intereses de la mayoría. Ello es debido, en parte, a que la mayor parte de las democracias actuales son “democracias representativas” en las que, como bien decía el antiguo periodista americano Ambrose Bierce: “El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros.”

Es decir, los ciudadanos votamos a meros “intermediarios” o “representantes” (los llamados “depositarios de la soberanía popular”), los cuales van a ejercer (eso sí, en nuestro nombre) el verdadero poder político sin mayor control por nuestra parte hasta las siguientes elecciones.

Pero, ¿es posible otro sistema?

Pues sí. De hecho, dicho sistema fue el realmente defendido por uno de los “padres modernos de la democracia” y uno de los inspiradores de la Revolución Francesa: Jean-Jacques Rousseau. En contra de lo que pudiéramos pensar, Rousseau no quería una democracia representativa (de hecho, la aborrecía) sino que defendía a ultranza la llamada “democracia directa”, es decir, aquella ejercida directamente por el pueblo, sin intermediarios y sin enajenarla en manos de ningún poder ni representante. Textualmente, decía el escritor suizo en su obra “El contrato social”:

“La soberanía no puede ser representada por la misma razón de ser inalienable; consiste esencialmente en la voluntad general y la voluntad no se representa: es una o es otra. Los diputados del pueblo, pues, no son ni pueden ser sus representantes, son únicamente sus comisarios y no pueden resolver nada definitivamente. Toda ley que el pueblo en persona no ratifica, es nula.”

“Ya, pero esto es una utopía”, me diréis.

Nada más lejos de la realidad. De hecho, la primera democracia de la que se tiene noticia en la Historia fue directa en la Antigua Grecia. Dicho sistema floreció en Atenas en el siglo V a.C. y duró 188 años ininterrumpidos (nada mal, en cuanto a estabilidad se refiere).

“Ya estamos con los tiempos de Maricastaña. Pero, ¿y ahora?”

Pues la democracia directa también funciona hoy en día. De hecho, el ejemplo más “representativo” (perdón por la palabra) es la democracia suiza: que ha evolucionado desde 1848 hasta la actualidad. Aunque también funciona limitadamente en otros países, como en Estados Unidos a nivel estatal y municipal (que no federal).

“¿Entonces? ¿Por qué no está más extendida la democracia directa?

Pues bien, sin entrar en otras consideraciones, baste decir que la democracia directa es muy difícil de implantar por sus grandes dificultades logísticas, salvo en países o comunidades de pequeño tamaño. (Eso de reunir a varios millones de personas en una asamblea para debatir y votar sobre asuntos de interés público, y más si se debe hacer con cierta frecuencia, convertía a la democracia directa en una mera utopía).

¿Hasta ahora?

En efecto, esto puede estar empezando a cambiar:

A nadie se le escapa que las redes sociales están contribuyendo de modo decisivo a aumentar las vías de concienciación y participación ciudadana en los asuntos públicos.

Movimientos recientes como los sucesivos Manifiestos contra la Ley Sinde, #nolesvotes, Democracia Real Ya!, el #15m y las sucesivas acampadas y manifestaciones ciudadanas en España #spanishrevolution (por no hablar de las revueltas vividas recientemente en el norte de África y Oriente Medio) han sido concebidos, organizados y consensuados en las redes sociales y de modo totalmente espontáneo.

Decir que estos son fenómenos anecdóticos o pasajeros es ignorar profundamente la nueva realidad que nos viene y que cada vez involucra a más y más ciudadanos conforme se va extendiendo el uso de las nuevas tecnologías y de estas nuevas herramientas de participación digital en la sociedad.

Si algo nos ha demostrado Internet es que es tremendamente efectiva acabando con “intermediarios”: antiguamente necesarios por motivos logísticos pero actualmente prescindibles gracias al nuevo mundo digital. Lo hemos visto en el comercio electrónico, en la educación y en la propiedad intelectual, ¿por qué la política iba a ser una excepción?

Se puede decir que estas nuevas redes sociales, lejos de servir para una comunicación meramente frívola o intranscendente, están contribuyendo a la formación de una especie de “conciencia colectiva” que trasciende y supera cualquier individualismo y deja en evidencia cualquier intento de ocultación o manipulación de información por parte de un individuo o grupo singular.

Ante esta nueva realidad, ¿podemos hablar del germen de una nueva forma de participación en lo público que nos lleve a la democracia directa que soñó Rousseau?

Desde luego, se están poniendo las primeras piedras para ello. Sólo se necesitaría utilizar las herramientas ya existentes como la firma electrónica para, por ejemplo, empezar a impulsar iniciativas legislativas populares (o ILPs) a las Cortes (reunir 500.000 firmas parece muy factible con mínimo esfuerzo a través de la Red sobre temas de interés general) o, incluso, la adopción de sistemas de voto electrónico, que garanticen el sufragio universal, directo y secreto a través de Internet (ya utilizados en otros países como Estados Unidos, el Reino Unido, Irlanda, Estonia o la propia Suiza) que, de un modo cómodo y económico, pueda ser ejercido de modo frecuente en periódicos referéndums.

Algo ya comenté en su día, pero, si me tiráis de la lengua, diré que creo que estamos ante los albores de la primera democracia 2.0 en la que los ciudadanos no sólo ejerzamos nuestra soberanía mediante el voto cada varios años sino de una manera más directa y continuada.

Sólo el tiempo lo dirá pero, al ritmo que se mueve el mundo últimamente, lo sabremos muy pronto.

Hablando de la Ley Sinde

Martes, Febrero 22nd, 2011

La pasada semana, tuve ocasión de hablar sobre la recientemente aprobada “Ley Sinde” para el programa Via V de V Televisión.

Como la cadena ya ha puesto a disposición los vídeos en su página web, aprovecho para referenciarlos e incluirlos en el blog:

1- Entrevista de 15 de febrero de 2011:

2- Debate sobre la Ley Sinde, de 16 de febrero de 2011:

Aprovecho la ocasión para agradecer el excelente trato y gran profesionalidad de todo el equipo de V Televisión.

Sociedad 2.0: ¿El fin de la privacidad o el comienzo de la democracia digital?

Miércoles, Febrero 17th, 2010

Algo muy importante está pasando en Internet. Dada la velocidad con que suceden las cosas, no siempre somos plenamente conscientes de los cambios radicales que se producen en nuestra sociedad.

Este es uno de ellos.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, en unas recientes y polémicas declaraciones, afirmó que “la era de la privacidad ha terminado”. Comentando su experiencia en la creación de la red social más importante de Internet con más de 350 millones de usuarios y en contra de lo que inicialmente le auguraban, dijo que “la gente ha llegado a sentirse cómoda, no sólo de compartir más y más variada información, sino también de hacerlo de modo más abierto y con más gente. Esa norma social es sólo algo que ha evolucionado con el tiempo.” (Traducción libre – minutos 3:00 a 4:00 del video siguiente:)

¿Es realmente así? ¿El fin de la privacidad es el cambio fundamental que la Red ha traído a nuestra Sociedad 2.0?

Yo creo que no y me explicaré:

Apuntándose a la imparable tendencia de las redes sociales, Google lanzó hace unos días su nuevo servicio Buzz. Desde el mismo día de su lanzamiento, Buzz generó un amplio movimiento crítico en la Red que atacaba principalmente el intrusismo y la falta de privacidad del servicio. Pues bien, en sólo cuatro días, Google ha rectificado y reconfigurado Buzz para incorporar las demandas más importantes de los usuarios.

Por otro lado, en una decisión histórica el Parlamento Europeo acaba de vetar el acuerdo de cesión de datos bancarios celebrado en su día entre la Unión Europea y Estados Unidos. Una vez más, la razón principal era que dicho acuerdo no cumplía la exigencias mínimas de privacidad que se recogen en la normativa europea.

Estos dos ejemplos anteriores son muy recientes y avalan que, lejos de extinguirse, el derecho a la privacidad está muy presente y ha ganado fuerza entre los ciudadanos y los propios legisladores.

Por tanto, el cambio fundamental que nos trae la nueva Sociedad de la Información no parece ser el fin de la privacidad. La privacidad está en la Sociedad 2.0.

¿Cuál puede ser entonces?

Veamos otro caso reciente:

Cuando se presentó el borrador de Anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible, con su famosa disposición adicional primera donde se contemplaba la posibilidad de cerrar páginas web y/o cortar el acceso a Internet para proteger los derechos de propiedad intelectual, se generó en muy poco tiempo un amplio movimiento crítico en la Red que forzó al gobierno a cambiar partes sustanciales de dicha disposición antes incluso de plantearse formalmente como iniciativa legislativa. Hoy en día, se han sumado a dichas críticas no sólo la Fiscalía sino el propio Congreso también. Habrá que ver cómo queda el texto final.

Por tanto, lejos de suponer el fin de la privacidad, lo que las nuevas redes y movimientos sociales en Internet parecen estar produciendo es el origen de una verdadera democracia digital en la Red; en la Sociedad 2.0.

Creo firmemente que es éste, y no otro, el cambio fundamental que se está produciendo, en directo y ante nuestros ojos, en Internet.

¿Será la Sociedad 2.0 la plasmación de la verdadera democracia directa que en su día soñó Rousseau? Es una bonita utopía: una democracia donde el pueblo gobierna permanentemente y no sólo eligiendo a sus representantes cada cuatro años.

Sólo el tiempo lo dirá, pero los mimbres ya están puestos.