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La propiedad intelectual, a reforma

Martes, Junio 3rd, 2014

Artículo publicado originalmente en el número 5 de la Revista Luzes, de abril de 2014 (un honor haber publicado en este prestigioso medio gallego). A continuación, reproduzco el texto íntegro en castellano. Muchas gracias a la editora, por darme esta oportunidad:

Cuando a un tal Sr. Gutenberg se le ocurrió idear un nuevo aparato llamado imprenta, allá por mediados del siglo XV, poco sospechaba de la enorme repercusión que su invento tendría en los años venideros. Por primera vez en la historia de la humanidad, fue posible reproducir y distribuir cultura de un modo rápido y económico, hasta entonces sólo en manos de unos pocos. No sólo se acabó con la Edad Media sino que se sentaron las bases de una nueva industria basada en el conocimiento. Enseguida vino la Ley para proteger los derechos exclusivos de los impresores y, enseguida, de los autores.

En la era de Internet, donde son ya incontables las tecnologías que facilitan hasta casi el infinito lo que en su día originó la imprenta, la rapidez de copia y difusión mundial de la cultura es prácticamente instantánea y con coste inapreciable. Hoy la ley tiene la difícil tarea de garantizar el derecho de acceso a la cultura sin precedentes en una Sociedad del Conocimiento, al tiempo que proteger los derechos de los creadores sobre sus obras. ¿Tarea imposible? Vamos a verlo con siete preguntas claves.

1 Qué es la Propiedad Intelectual?

Las personas estamos muy acostubradas a ser dueñas de cosas materiales (un cuaderno, un coche, una casa…), pero lo cierto es que, gracias a la Ley, también podemos poseer bienes intangibles (un nombre, una idea, un invento, un cuento…). Dicha propiedad inmaterial puede ser de tipo industrial (una marca o una patente) o de tipo intelectual (el llamado copyright). Esta última es la que nos ocupa y se trata de aquellos derechos exclusivos que la ley concede al autor sobre su obra y por el sólo hecho de su creación. Hablamos del escritor sobre sus textos, del pintor sobre sus cuadros, del músico sobre sus canciones o del fotógrafo sobre sus imágenes, por ejemplo.

Así, el autor puede decidir si su obra será copiada, difundida o transformada y en qué forma, bien por sí o cediendo dichos derechos a otros, como la editorial, la discográfica o una entidad gestora, por ejemplo. No hay que olvidar que, en la era de Internet, todos somos propietarios de nuestros textos, fotos y vídeos que contínuamente creamos y publicamos o no en la Red.

2 Por qué es necesario reformar la Ley?

El Derecho tiene como misión regular la realidad de la sociedad donde se aplica. Ésta es siempre una misión imposible, puesto que ésta última siempre va más rápido que el primero, por su lentitud inherente. Si esto siempre ha sido así, imaginémonoslo ahora en la vertiginosa realidad tecnológica que nos ha tocado vivir. La vigente Ley de Propiedad Intelectual data de 1996. ¿Qué era Internet en 1996? Apenas un germen donde tecnologías como el MP3, el P2P o el streaming no existían en absoluto. Dicha ley fue reformada en no menos de ocho ocasiones desde entonces, pero siempre de forma poco afortunada e insuficiente.

Por tanto, se hace necesaria una reforma global y profunda. Que adapte la Ley a la nueva realidad tecnológica y social en que vivimos: la era en que la inmensa mayor parte de las creaciones intelectuales están digitalizadas y son, de un modo u otro, libre y plenamente accesibles a nivel mundial y a la velocidad de la luz. La mayor oportunidad para el conocimiento. El mayor desafío para los derechos de autor.

3 Es suficiente el actual proyecto de reforma?

Rotundamente no. La reforma planteada en el Proyecto de Ley de 21 de febrero de 2014[1] es sesgada, parcial y gravemente ignorante, en muchos casos, de la realidad que intenta regular. Intenta poner puertas y cerrojos a un campo muy muy grande. Limita derechos fundamentales de ciudadanos, como la libertad de expresión o la privacidad, así como el derecho de acceso a la cultura para proteger un derecho privado como la propiedad intelectual y, para colmo, sin protegerlo eficazmente.

4 Qué puntos destacarías de la reforma?

El proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual se centra, principalmente, en lo siguiente: limitar (aún más) la copia privada legítima; definir un canon digital más injusto (a cargo de Presupuestos Generales del Estado); crear la llamada “tasa Google” sobre los buscadores y agregadores de contenidos de medios de comunicación; imponer un necesario mayor control, transparencia y requisitos a las entidades gestoras de derechos; perseguir a las llamadas “webs de enlaces” a obras no autorizadas; regular medidas cautelares, de investigación y cese de actividades ilícitas más contundentes y potencialmente conflictivas con derechos fundamentales.

5 Qué hay de la copia privada?

La copia privada ha venido siendo reconocida en nuestra Ley desde antes de 1996. Básicamente supone el derecho de cualquier persona a realizar una reproducción de cualquier ya difundida para su propio consumo doméstico. Dicha copia no requerirá autorización o licencia previa y será legal siempre que no sea objeto de un uso colectivo ni lucrativo por parte del usuario.

Es, por tanto, la norma que se aplicaba cuando, ya años ha, grabábamos una película de la televisión o una canción de la radio. Todo ello, plenamente legal para el citado uso privado.

Desgraciadamente, lo que siempre fue una práctica legal (y que sirvió de condición “sine qua non” para el canon, como luego veremos) se convierte en prácticamente ilegal en el proyecto de reforma. Ello es porque el nuevo artículo 31 exigirá requisitos adicionales, como que la copia se haga de un soporte adquirido mediante compraventa y, para más inri, se excluye expresamente a las obras digitales accedidas a través de Internet, aunque hayamos pagado por acceder a las mismas. Esto es un grave retroceso para el acceso y difusión de obras lícitas a través de la Red. Puertas al campo.

6 Y qué es el famoso canon?

Empecemos diciendo lo que no es: no es un impuesto, ni una tasa, ni tampoco una compensación por la piratería, como se ha dicho.

El llamado “canon” no es más que la indemnización o “justiprecio” que deberá recibir el autor o el titular de sus derechos como compensación por la “expropiación” de su obra mediante la descrita copia legal privada. Decir, pues, que el canon es una compensación por la piratería equivaldría a decir que, en plena Ley Seca de Estados Unidos, le queremos poner un impuesto del alcohol a Al Capone: o el alcohol es legal y se grava o es ilegal y se persigue, ambas cosas a la vez sería lícitamente imposible.

El canon, tradicionalmente, era un pequeño sobreprecio que se ponía a las cintas, CDs o DVDs vírgenes, así como a los aparatos de reproducción como videograbadoras o fotocopiadoras, por ejemplo. Desgraciadamente, en nuestro país se hizo una aplicación indiscriminada del mismo llegándose a cobrar de empresas y de administraciones públicas, las cuáles nunca podrían realizar copias privadas, por definición. Es por ello que se llegó a decir que el canon fue declarado ilegal por los tribunales pero no fue tal, sólo se declaró ilícita su aplicación indiscriminada en España.

Es por ello que se hace absurdo el nuevo artículo 25 previsto en el proyecto de reforma de la Ley, al consolidar el canon con lo que desgraciadamente ha venido siendo como medida temporal: un cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Es decir, la aplicación más indiscriminada de todas.

 

7 Y la llamada “tasa Google”?

Uno de los puntos que han hecho correr más ríos de tinta (o debería decir de bits?) sobre el Proyecto de Reforma de la Ley, es la introducción de la llamada “tasa Google”. Esta denominación hace referencia al famoso servicio de “Google News” que ha levantado bastante polémica entre los editores de medios de comunicación al reproducir fragmentos de noticias y artículos sin autorización ni compensación económica. Ante ello, Google siempre se ha defendido con el argumento de que cualquier medio puede bloquear sus contenidos para que no se muestren en el servicio pero ello causaría una drástica disminución en su audiencia.

Obviamente, esta práctica no es exclusiva de Google y es muy habitual que encontremos páginas web en Internet de estos llamados “agregadores de noticias” con fragmentos y enlaces a artículos de terceros.

Pues bien, el Proyecto de Reforma plantea que dicha práctica se pueda seguir haciendo sin autorización del editor o autor original pero, eso sí, a cambio de una “compensación equitativa” que, además, será irrenunciable por parte de los titulares de derechos. Ésta es la llamada “tasa Google” que aún habrá que concretar y que, en la nueva redacción propuesta para el artículo 32.2 de la Ley, sólo podrá ser recaudada y abonada a través de las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual.

Bien es cierto que el Proyecto de Reforma también acomete importantes cambios para un mayor control y transparencia en el funcionamiento de dichas entidades de gestión, algo por lo demás muy necesario, pero no nos escapa el hecho de que si un autor o editor no está afiliado a una de estas entidades, le será imposible percibir cantidad alguna relativa a esta tasa (todavía por definir) y su eventual parte será repartida entre otros que sí estén afiliados y según los criterios establecidos en cada caso.

Habrá que ver cuántos de estos puntos de reforma se mantienen en el texto final así como su efectividad práctica. El tiempo, como siempre, lo dirá.

 

[1]Proyecto de Ley por la que se modifica el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, y la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (BOCG de 21 de febrero de 2014).

 

Publicado originalmente en: http://pintos-salgado.com/2014/06/03/la-propiedad-intelectual-a-reforma/

Cómo cumplir la ley en Internet y no morir en el intento ;-)

Jueves, Abril 3rd, 2014

La semana pasada, tuve el gran placer de intervenir en los desayunos de WeKCo, sin duda uno de los centros de coworking de referencia en Galicia para empresas startups tecnológicas.

El título de mi intervención fue “¿Hay Derecho 2.0?” o “Cómo cumplir la ley en una startup TIC y no morir en el intento ;-)”.

Lanzar una startup ya es, en sí mismo, un deporte de riesgo. Si además lo hacemos en el cambiante y desafiante entorno TIC, es ya una auténtica heroicidad, no digamos si le sumamos el hecho de tener que lidiar con un entorno legal ambiguo y vagamente adaptado a esta nueva realidad. Para ayudar a no ahogarse en el intento, en el #WeKCoDesayuno intenté dar algunas claves para evitar los #fails más peligrosos en este entorno.

Un pequeño salvavidas legal para nuestros aguerridos y tan necesarios emprendedores de Internet…

Gracias al gran trabajo de GMO Comunicación, os dejo su magnífico resumen de mi intervención publicado en el blog de WekCo:

http://wekco.net/asi-fue-el-wekcodesayuno-con-victor-salgado/

Muchas gracias y hasta la próxima!

Aspectos legales de la impresión 3D

Miércoles, Junio 26th, 2013

“- No lo puedo creer! Me ha vuelto a pasar! – Rápidamente pero como a cámara lenta, recogí mi teléfono móvil del fondo de la bañera donde estaba bañando al peque. Ya era tarde: el teléfono estaba inservible.

Con resignación, me dirigí de nuevo al servicio técnico del móvil a través de Internet el cual dio de alta la incidencia y me ofreció el reemplazo inmediato del terminal. Accedí a mi correo electrónico y allí estaba: un mensaje del fabricante con un fichero adjunto de gran tamaño. Abrí dicho fichero con un programa especial y pulsé el botón de “IMPRIMIR”. Lentamente pero con determinación mi impresora 3D se encendió y empezó su labor de traducir los unos y ceros a átomos del mundo real. Al día siguiente, cuando me levanté, tenía un nuevo teléfono móvil completo y preparado para funcionar en la bandeja de salida de la impresora.”

Ciencia ficción? Sin duda, hoy en día aún lo es pero es una muy posible realidad de aquí a no tantos años como pensamos.

Y es que la tecnología de impresión 3D ha llegado para quedarse. Hace bien poco que nos sorprendíamos con los primeros modelos pensados para el consumo doméstico y ya tenemos personas imprimiendo armas o salvando la vida a bebés con la ayuda de esta tecnología (la eterna dualidad de la innovación humana).

¿Y qué nos depara el futuro inmediato? Pues ya se está hablando desde piezas aeroespaciales hasta la impresión de alimentos (sí, sí, de comida!) con las enormes posibilidades que ello supondrá de evolución y de revolución en nuestra sociedad (otra más!).

Del “bienvenidos a un mundo perfectamente copiable” que tambaleó la todopoderosa industria discográfica, cinematográfica y de contenidos, pasamos al “bienvenidos a un mundo perfectamente imprimible” que arrasará y afectará al resto de la industria y de nuestra economía.

Del “Made in China” al “Made in Home”. Todo va a cambiar, nuevamente, muy muy pronto.

Y qué tiene el Derecho que decir de todo esto? Pues, como siempre, intentar adaptarse, con la lengua fuera, a la vertiginosa realidad tecnológica pero ya podemos aventurar algo:

Buena parte de los diseños y modelos en 3D que se imprimen o se podrán imprimir en breve en las nuevas Impresora 3D, están o estarán protegidos por derechos de propiedad y/o de uso exclusivo y, por supuesto, no se podrán usar y/o reproducir en el “mundo real” sin la previa licencia o autorización de su titular.

¿Os suena? Pues sí! Se trata de un nuevo ámbito de negocio y, por ende, de una nueva redefinición de la tan traída y llevada “piratería”, ya no “digital” sino “material”. Expresiones como “piratería 3D”, “piratería impresa” o similares posiblemente serán comunes en breve.

Y ¿cuáles son los derechos implicados?

Pues, a diferencia de la “piratería digital”, centrada principalmente en el copyright, la nueva “piratería de impresoras 3D”, podrá afectar además a los llamados “derechos de propiedad industrial”, es decir, marcas, patentes, modelos de utilidad y diseños industriales.

A diferencia de la propiedad intelectual, estos últimos derechos se caracterizan por necesitar de su registro para poder ser protegidos por la ley.

Es decir, si yo desarrollo un invento o un diseño industrial y no lo patento o inscribo en el Registro correspondiente, legalmente no soy propietario de los mismos, ni tengo derecho a protegerlos frente a su digitalización en un modelo 3D y posterior impresión física. Y estamos hablando desde una tuerca hasta un motor de hidrógeno; desde un logotipo hasta el dibujo de la funda de nuestro móvil. Todo es protegible pero, eso sí, previo registro.

Por supuesto, los derechos de copyright también se verán afectados (diseños, personajes de ficción, merchandising, etc.) pero, al no necesitar inscripción previa, sólo tendremos que demostrar que somos los autores o titulares licenciados de los mismos para protegerlos legalmente.

Sin duda,  será una gran disrupción tanto para el mercado como para el Derecho.

¿Es o no es apasionante vivir estos tiempos? 😉

Entrevista: La crisis acelera el comercio electrónico

Jueves, Julio 5th, 2012

Hace unos meses tuve el placer de ser entrevistado por el Servicio de Planificación, Desarrollo Territorial y UE de la Diputación de A Coruña para el número Final del boletín oficial del Proyecto PARNET-TIC financiado por la Unión Europea.

A continuación, reproduzco el texto completo de la entrevista donde abordamos algunas cuestiones relativas al comercio electrónico, los medios de pago online, el copyright y otros aspectos del Derecho TIC. Espero que os resulte de interés!

El boletín completo podéis descargarlo o verlo online, tanto en inglés como en castellano, en los siguientes enlaces:

Descarga el boletín [ES] [EN]

Ver online [ES] [EN]

 

“La crisis no sólo no frena el desarrollo de lo Sociedad de la Información sino que lo acelera”

Víctor Salgado, abogado especializado en Derecho Informático

Víctor Salgado publica con asiduidad artículos en boletines y revistas especializadas, tanto o nivel nacional como internacional, en materias tales como los aspectos jurídicos del comercio electrónico, la legislación en materia de protección de datos, los derechos de autor en Internet, la criminalidad informática o la regulación de los nombres de dominio, entre otras.

 

– ¿Cómo cree que influyen en el comercio electrónico iniciativas como PayPal? ¿Considera que las entidades bancarias deben incentivar el comercio electrónico de alguna manera?

Realmente los medios de pago son la gran asignatura pendiente del Comercio Electrónico. Parece mentira, pero todavía no se ha implantado un sistema de pago generalizado en la Red que no implique la necesidad de dar nuestros datos de carácter personal. Eso hace que las compras se retraigan por miedo a los fraudes y a qué se hace con nuestros datos. Iniciativas como PayPal simplifican el proceso de pago y limitan los datos que damos a la tienda final pero a cambio de dejar nuestros datos de pago en una empresa americana que no tiene una obligación legal de proteger nuestra privacidad, como en Europa, con el consiguiente riesgo. En mi opinión, las entidades bancarias (y las tecnológicas) deberían fomentar más iniciativas como las de tarjetas monedero y las de dinero electrónico que ya son posibles legalmente en España y que permitirían realizar transacciones seguras y micropagos anónimos en la Red. Otra cosa es que les interese hacerlo: nuestros datos valen demasiado dinero.

 

– La protección excesiva sobre los derechos de autor, ¿puede perjudicar la Sociedad de la Información?

En el momento actual asistimos a una verdadera revolución cultural. En contra de lo que muchos afirman, la cultura no está en crisis: ¡Todo lo contrario! Nunca se ha escuchado más música, visto más cine o leído más que con el surgimiento de las tecnologías digitales que han permitido facilitar la reproducción y acceso remoto a todas estas obras de creación intelectual. Del mismo modo, el número de obras se ha multiplicado: cualquiera puede escribir, componer o grabar un vídeo y publicarlo en la Red con acceso a millones de personas. Esto no debemos censurarlo sino fomentarlo. Imaginemos que se intentara limitar el número de copias que hacía Gutemberg con su imprenta: no tiene sentido luchar contra la tecnología.

Lo que sí está en crisis, sin duda alguna, son los antiguos modelos de negocio de la Industria Cultural: comprar un CD o un DVD cada vez tiene menos sentido en el actual escenario digital y más con los precios a los que se han distribuido durante años. En vez de modificar dichos modelos y adaptarse a los tiempos dando opciones sencillas y económicas de acceder a sus obras, dicha Industria ha presionado para endurecer la legislación e ilegalizar prácticas, como la copia privada, que siempre fueron legales en nuestro país: para eso estaba el canon y no para compensar la piratería.

La generalización de estas iniciativas como la Ley HADOPI en Francia, la Ley Sinde en España o la nueva Stop Online Piracy Act (SOPA) en Estado Unidos, puede perjudicar mucho en correcto desarrollo de la Sociedad de la Información puesto que se basan en limitar derechos fundamentales como la libertad de expresión o la privacidad en aras de proteger derechos mercantiles privados y no fundamentales.

 

– ¿Qué papel desempeña la Unión Europea en el fomento de la Sociedad de la Información y de las nuevas tecnologías? ¿Hace especial hincapié en las zonas rurales y la brecha digital?

La Unión Europea ha contribuido a fomentar de manera esencial el uso de Internet y el acceso universal a la Red, tanto desde un punto de vista normativo como de ejecución y financiación de programas. La prueba la tenemos en la política de Sociedad de la Información cuyo origen se remonta ya al Informe Bangemann de 1991. Sin embargo, aún le queda mucho que hacer para superar precisamente la importante brecha digital que aún existe en Europa así como el hecho de lograr y mejorar el acceso de zonas rurales: ambos problemas están muy presentes aún en nuestro país y en Galicia en particular.

 

– ¿Qué opciones tiene la ciudadanía para mantener controlada su “reputación online”?

La decisión de estar o no estar en Internet ya no es algo que dependa de nosotros. Aunque no tengamos correo electrónico ni cuenta en Facebook o cualquier otro servicio o perfil social, nuestros datos ya se encuentran en la Red. Sólo tenemos que hacer una mera búsqueda en Google con nuestro nombre completo para comprobarlo (y más si lo entrecomillamos): ahí veremos que distintas publicaciones e Instituciones ya han volcado nuestros datos en la Red: nuestra participación en unas oposiciones, una multa de tráfico o una foto que nos sacó un amigo y que etiquetó en Facebook están ya ahí y, en ocasiones, pueden afectar nuestra dignidad e imagen pública. Es aquí donde, muchas veces, debemos de actuar para proteger nuestra privacidad y nuestro derechos al honor. No siempre es fácil por lo que, en ocasiones, debemos actuar legalmente.

 

– ¿Qué pasos deberían darse o ya están dándose para avanzar hacia la plena implementación de la sociedad de la información y las TICs?

Esto ya está en marcha y es imparable: afecta ya a todos los ámbitos de nuestra vida y continuará haciéndolo con mayor intensidad y profundidad. Sin embargo, se echa en falta una mayor coordinación y apoyo estructurado en el proceso por parte de nuestra legislación e instituciones: a menudo las leyes llegan tarde y más que una ayuda suponen un obstáculo para el correcto desarrollo de la Red.

Desde mi punto de vista, quedan tres ámbitos esenciales sobre los que se debería avanzar en los próximos años: uno es el voto electrónico (que debería facilitar una verdadera Democracia 2.0 continua y no solo cada 4 años), otro es el fomento real de la generalización del uso de la firma electrónica e identidad online en todas nuestras transacciones (y no sólo en las públicas) y finalmente la consecución de una verdadera interoperabilidad  y neutralidad tecnológica que permita a cualquier persona acceder a los mismos servicios con independencia del sistema informático que use y de dónde se ubique.

 

– Además de la necesaria alfabetización digital, ¿que fórmulas podrían aplicarse para conectar con la población y fomentar la participación ciudadana en este ámbito?

Además de medidas educativas y de formación continua, creo que la implicación de los padres es esencial: mal vamos a poder enseñar a nuestros menores a cruzar la calle si nosotros no andamos por ella: dejemos de tener y sembrar miedo a la Red y empecemos a usarla nosotros también. Sólo hay una manera de aprender a nadar y lo mismo se aplica a la Red.

Dejemos de advertir tanto de los peligros de la red y comencemos a difundir sus beneficios. Y ello no sólo con palabras: ofrezcamos beneficios fiscales, laborales o sociales tangibles y directos a las personas que usen Internet en sus transacciones. Ello fomentará rápidamente el uso y aprovechamiento de la Red en beneficio de todos: ahorro de tiempo, menos consumo energético, mayo productividad, mejora del medio ambiente y de nuestra calidad de vida, etc.

 

– ¿Considera que la actual crisis ralentizará el avance de la Sociedad de la Información? ¿Cómo considera su estado actual en España a día de hoy?

Creo firmemente que la crisis no sólo no frena el desarrollo de la Sociedad de la Información sino que la acelera: por los motivos expuestos, no hay mejor medio de ahorrar costes e incrementar nuestra productividad que el uso de las nuevas tecnologías. Sólo hay que ver los datos reiterados de incremento sustancial del comercio electrónico en los últimos años para darse cuenta de ello. España, por supuesto, no es una excepción y tiene un desafío mayor que otros países al haber basado su modelo productivo en bienes reales más que en bienes intelectuales o en la innovación. Tengo el placer de comprobar cada día en mi trabajo que esto está empezando a cambiar y a un ritmo muy alto. Lo apreciaremos plenamente en los próximos años.

 

Muchas gracias a la Diputación de A Coruña por la entrevista y la cesión de este texto para su publicación íntegra en este blog.

Videoblog: ¿Cómo saber si una Web es legal?

Viernes, Marzo 23rd, 2012

Cuando navegamos por internet y accedemos a una página web o a una tienda online, no siempre sabemos si es un sitio “de fiar”. A diferencia del mundo físico, donde sí tenemos más experiencia y podemos distinguir a primera vista si un negocio es legal o no, en Internet esto puede ser más complicado.

¿En qué debo fijarme para saber si un sitio web es de confianza y cumple con la ley? ¿Qué tipo de información debe incluir sobre el titular del servicio? ¿Cuáles son mis derechos y dónde deben figurar? ¿Qué condiciones deben cumplir los precios? ¿A quién y dónde me puedo dirigir? Éstas y otras cuestiones son a las que intentaremos dar respuesta en el video de hoy reuníendolas en nueve claves o puntos críticos a tener en cuenta para revisar si una web cumple o no con la legalidad vigente.

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Videoblog: Megaupload, copyright vs ciberderechos

Jueves, Enero 26th, 2012

En el videoblog de hoy abordamos el tema del momento: el caso “Megaupload” y el fulminante bloqueo del servicio por las autoridades norteamericanas a nivel global. ¿Cuáles son los delitos imputados a los responsables? ¿Cómo es posible que un solo país pueda cortar un servicio global? ¿Se pueden limitar derechos fundamentales como la privacidad o la libertad de expresión para proteger un derecho privado como el copyright en la Red? ¿Es necesaria la Ley Sinde o la SOPA para proteger los derechos de autor en Internet? ¿Es proporcional una medida cautelar como ésta que afecta a millones de usuarios de buena fe y con incautación de sus archivos legítimos? Intentaré contestar algunas de estas cuestiones en el siguiente video:

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Videoblog: marcas, patentes y copyright

Jueves, Diciembre 15th, 2011

¡Seguimos con el experimento! Hoy abordaremos el concepto de la propiedad inmaterial, en contraste con la propiedad “clásica”, y sus distintos tipos.

En concreto, me referiré por un lado a la propiedad industrial (marcas y patentes) y, por otro lado, a la propiedad intelectual (derechos de autor o copyright). ¿En qué se diferencian estas propiedades? ¿Qué ocurre cuando chocan? ¿Qué hay de las patentes de software? Éstas y otras cuestiones, como siempre, intentaremos aclararlas en el siguiente video:

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Un gobierno en funciones no puede refrendar hoy la ley Sinde

Viernes, Diciembre 2nd, 2011

Desde el blog, nos sumamos al manifiesto que ya inunda hoy Internet:

Ante la previsible aprobación dentro de unas horas del reglamento de desarrollo de la polémica «Ley Sinde», los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet seguimos manifestando, como se hizo en el Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet de 2 de diciembre de 2009, nuestra firme oposición a una norma que incluye modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet.

En principio no parece de recibo que un Gobierno en funciones adopte esta decisión en su último o uno de sus últimos Consejos de Ministros.

Sería doblemente grave que se confirmaran las presiones ejercidas por EEUU, a través de su embajada en Madrid, como revelaron los cables de Wikileaks, por lo que insistimos en estos razonamientos:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Pásalo y Publícalo.

¿De quién es mi perfil en las redes sociales?

Jueves, Agosto 4th, 2011

Hace unos días, Enrique Dans (@edans) publicaba un interesante artículo en su blog titulado “¿De quién es una cuenta en Twitter?”. Cuándo me hacía eco del mismo, un buen amigo y seguidor de Twitter (gracias @regueiro) me pidió mi opinión al respecto. Como buen gallego (y además abogado) no pude por más que responder con un “depende”. Obviamente, 140 caracteres no dan para mucho más por lo que me comprometí a desarrollar el tema en el blog y ¡aquí estamos!

Foto: Ben Schumin - Licencia Creative Commons

Dado que lo que voy a comentar a continuación es también aplicable a otras redes sociales, y a fin de que el bueno de Enrique no me acuse de plagio en el título, he decidido ampliarlo a: “¿De quién es mi perfil en la redes sociales?”

Como ya os he adelantado mi respuesta corta:”depende”, permitidme empezar por ella: ¿De qué depende? Pues, en realidad, de lo que entendamos por el “de quién” o, en definitiva, del concepto que manejemos de “propiedad” o “pertenencia”.

En su día ya tuve oportunidad de reflexionar sobre ello y, por tanto, me remito al artículo que escribí al respecto: “La propiedad ha muerto, ¡vivan los derechos de uso!” (uno de mis preferidos, por cierto) y continúo mi reflexión aplicándolo al presente caso:

Dado que el concepto de propiedad actual es relativo, ya solo cabe hablar de “derechos de uso” y de sus respectivos titulares. Un perfil de una red social se compone de varios elementos con distintos derechos aplicables que vamos a intentar sintetizar aquí a ver si nos aclaramos y encontramos a sus verdaderos titulares o “propietarios”. Dichos elementos serían cuatro: el sistema informático que da soporte a la red social, los contenidos que publicamos, nuestros datos personales y el nombre o denominación del perfil.

Por tanto y como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes:

1- Propiedad Material del sistema informático:

Si vamos a la propiedad material, es decir a la de los elementos físicos y de software que integran el sistema que le sirve de soporte. Diríamos que nuestro perfil es propiedad de la empresa titular de la red social donde se ubica. Así, mi cuenta de Twitter pertenecería a Twitter, Inc., la de Facebook a Facebook, Inc., la de Google+ a Google Inc., etc.

Esto es porque nuestro perfil no es otra cosa que una parte de un sistema informático cuya titularidad pertenece a estas empresas como proveedores del servicio.

De este modo, todo el esfuerzo que una persona o entidad ha dedicado a desarrollar su presencia en dicha red y acumular cientos, miles o millones de amigos, fans o seguidores puede no significar nada si, de la noche a la mañana, ya sea por normativa interna o por una decisión empresarial, el proveedor del servicio decide eliminar o transferir dicho perfil a otro.

“¿Y esto es legal?” Me preguntaréis: Pues sí, siempre que no se afecten el resto de “propiedades” o derechos que vamos a describir a continuación:

2- Propiedad Intelectual de los contenidos publicados.

Está claro quién es el propietario del sistema, pero ¿quién lo es de los contenidos publicados en nuestro perfil?: Comentarios, fotos, enlaces, videos, etc.

En este caso, debemos atenernos exclusivamente a la normativa en materia de propiedad intelectual. Dicha normativa nos dice que el titular de una obra es, en primer lugar, su autor “por el mero hecho de su creación”. Por tanto, aquellos textos o imágenes creados o captadas por nosotros nos pertenecen, mientras que aquellos otros contenidos ajenos que referenciemos o reproduzcamos en nuestro perfil pertenecen a sus respectivos autores o titulares que los hayan adquirido mediante licencia.

Si bien, conviene tener en cuenta que algunas redes sociales, como es el caso de Facebook que comentamos en su día, recogen en sus condiciones generales de uso que adquieren la titularidad intelectual de todos los contenidos que publiquemos en nuestro perfil, ya sean propios o ajenos.

3- Propiedad de los datos personales introducidos.

Otro elemento esencial de nuestro perfil son los datos personales. ¿A quién pertenecen los datos?

Aquí hay que diferenciar claramente dos modelos normativos: el americano y el europeo, tal y como también comentamos en su día.

A consecuencia de ello, podemos decir que en los Estados Unidos los datos personales pertenecen a las entidades que los tratan y se convierten en una mercancía más: es decir, son propiedad de la empresa lo mismo que sus locales o sus ordenadores. Sin embargo, en Europa dichos datos nunca dejan de ser propiedad de las personas a las que se refieren.

Esto, sin duda, plantea un conflicto: para Facebook, Twitter o Google, todas con sede en California, mis datos son suyos pero para mí, que resido en España, mis datos son míos, por el mero hecho de referirse a mi.

Lo mismo cabe decir de los datos de nuestros amigos, seguidores o contactos, así como los que publiquemos de otras personas (nombres, fotos, etc.): con arreglo a nuestro derecho, no nos pertenecen sino que les pertenecen a ellas. Es importante tenerlo en cuenta cuando publicamos dichos datos en nuestro perfil, tal y como advertimos también en su día.

4- Propiedad del nombre o denominación utilizada en el perfil:

Finalmente, nos referimos al último elemento de nuestro perfil: su nombre o denominación.

Aquí pueden surgir muchos problemas, como también tuve ocasión de comentar en otro artículo del blog.

Baste decir aquí que sólo deberíamos utilizar una denominación que se identifique bien con nuestro nombre propio o el de nuestra entidad o bien con una marca o nombre comercial del que seamos titulares. En otro caso, corremos el riesgo de que dicho perfil sea reclamado por el titular de dicha denominación y, en función de la legislación aplicable y/o de la normativa interna del proveedor del servicio, nuestro perfil puede ser dado de baja o transferido a dicho titular.

El titular de una marca o nombre comercial es el único que puede reclamar su derecho exclusivo a usar dicha denominación en un perfil y, por tanto, es su propietario a estos efectos. Cuidado con utilizar denominaciones de este tipo sin autorización.

Como hemos visto y resumiendo, no hay un único “propietario” de nuestro perfil sino que pueden ser muchos y nosotros, en muchas ocasiones, estamos al final de la cola.

Hablando de la Ley Sinde

Martes, Febrero 22nd, 2011

La pasada semana, tuve ocasión de hablar sobre la recientemente aprobada “Ley Sinde” para el programa Via V de V Televisión.

Como la cadena ya ha puesto a disposición los vídeos en su página web, aprovecho para referenciarlos e incluirlos en el blog:

1- Entrevista de 15 de febrero de 2011:

2- Debate sobre la Ley Sinde, de 16 de febrero de 2011:

Aprovecho la ocasión para agradecer el excelente trato y gran profesionalidad de todo el equipo de V Televisión.