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La mayor mentira de Internet

jueves, noviembre 20th, 2014

La polémica saltaba hace unos días con la noticia de que WhatsApp podía expulsar a cualquier usuario derivado de su comportamiento en este popular servicio de mensajería. En concreto, si la empresa interpreta que dicho comportamiento es nocivo o abusivo. Pero ¿esto es legal? A continuación analizaremos ésta y otras cuestiones que, sin saberlo, aceptamos sin más cuando accedemos a los servicios más populares de Internet.

El motivo no es otro que la mayor mentira de Internet, es decir, la que todos cometemos cuando marcamos la famosa casilla del “He leído atentamente y acepto las condiciones de uso”.

Yo me pregunto, ¿si verdaderamente nos leyéramos todas esas condiciones, las aceptaríamos igualmente o, aunque las aceptáramos, usaríamos del mismo modo estos servicios de Internet? Vamos a verlo.

 

WhatsApp puede echarnos pero ¿por qué?

Dentro de las condiciones de uso de WhatsApp que, por cierto, están solamente en inglés aquí: http://www.whatsapp.com/legal/ (incluso en la versión española de su web), nos encontramos el siguiente párrafo (traducción libre):

WhatsApp también puede cancelar el acceso de un usuario al Servicio, si es un infractor reincidente, o por cualquier otra razón o sin ninguna en absoluto, incluyendo la de ser molesto. (…). Una persona molesta es cualquiera que haya sido calificada como tal (caprichosamente o no) por parte de empleados, agentes, subagentes, superagentes o superhéroes autorizados por WhatsApp.”

Esto es lo que literalmente contiene ese texto que no nos leemos pero que aceptamos cuando abrimos una cuenta como usuarios de WhatsApp.

Como vemos, esta empresa puede echarnos libremente de su servicio, en cualquier momento y con total discrecionalidad, por cualquier motivo “o sin ninguno en absoluto”. Ello, como digo, lo aceptamos así cuando nos damos de alta.

Con esto, entendemos mucho mejor cuando la empresa, de un modo sorpresivo y unilateral, ha incluido esta misma semana la posibilidad de que el emisor de un mensaje sepa, exactamente, cuando leemos el mismo con el ya famoso “doble check” de color azul. Sin embargo, WhatsApp no lo ha incluido previa y expresamente en sus Condiciones de Uso y ello podría traerle problemas.

 

A Facebook se lo damos todo

Cuando nos damos de alta en la red social por excelencia, aceptamos unas condiciones de uso bastante sorprendentes. Podemos consultarlas a texto completo aquí: https://www.facebook.com/legal/terms

Lo primero que destacamos en el texto legal de Facebook, éste ya sí en castellano aunque la versión que nos vincula es la original en inglés, es lo siguiente:

Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos (en adelante, “contenido de PI”) (…) nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de derechos de autor, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (en adelante, “licencia de PI”)”

Es decir, todo lo que publicamos en Facebook, incluyendo textos, fotografías o vídeos, se lo cedemos a dicha empresa para que puedan hacen una explotación prácticamente ilimitada de nuestros contenidos, sin derecho a royalties, por sí o por terceros y de alcance mundial.

Si un día estamos paseando por Nueva York y nos encontramos una foto de 10 metros por cinco con la foto de nuestro hijo y con la leyenda “Facebook está contigo”, que no nos sorprenda pues les hemos autorizado para ello.

Pero ahí no queda todo. Otra perla la encontramos en la “Política de Privacidad” de Facebook (que, por cierto, tiene ya más palabras que la propia Constitución de los Estados Unidos de América), dice así:

Algunas categorías de información, como tu nombre, la foto de tu perfil, tu lista de amigos, las páginas de las que eres fan, tu sexo y las redes a las que perteneces se consideran públicas y, en consecuencia, no tienen configuración de privacidad.”

Menos mal que nos dicen “algunas categorías”, ¿eh? En definitiva, todos estos datos son “totalmente públicos y disponibles para todos” sin que, en ningún caso, podamos configurar su privacidad, total o parcial. Sí, ya sé que la publicidad de Facebook nos hace creer lo contrario pero, en realidad, no tenemos el control sobre la privacidad o no de estos datos una vez abrimos cuenta en esta red social.

 

Google, el Gran Hermano con nuestro consentimiento

Llegados a este punto, es obligado referirnos también a las condiciones de uso del gigante buscador multicolor que, por supuesto, no se queda a la zaga en lo que a condiciones sorpresivas se refiere.

Los textos de Google también están en castellano y se pueden consultar a texto completo aquí: https://www.google.com/intl/es/policies/terms/

Veamos lo que señalan al referirse a los contenidos que publicamos en cualquiera de los servicios de Google:

“Al subir, almacenar o recibir contenido o al enviarlo a nuestros Servicios o a través de ellos, concedes a Google (y a sus colaboradores) una licencia mundial para usar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (…), comunicar, publicar, ejecutar o mostrar públicamente y distribuir dicho contenido. (…) Esta licencia seguirá vigente incluso cuando dejes de usar nuestros Servicios.”

Al menos, Facebook limitaba su amplia licencia hasta que los dábamos de baja. Google, por el contrario, se reserva dichos derechos incluso aunque dejemos de ser usuarios.

Y ¿qué decir de nuestra privacidad o, incluso, de nuestra intimidad? Sin duda, nos sorprenderá haber aceptado esto:

“Nuestros sistemas automatizados analizan tu contenido (incluidos los correos electrónicos) para ofrecerte funciones de productos que sean relevantes para ti, como resultados de búsqueda y anuncios personalizados, y detección de software malicioso y spam. Este análisis se realiza cuando el contenido se envía, se recibe y cuando se almacena.”

Después de esto, cualquier expectativa de nuestro derecho fundamental al secreto de nuestras comunicaciones en el servicio de Gmail debe ser seriamente revisada. Todo el contenido de nuestros mensajes de correo no solo se lee, sino incluso se utiliza para generar patrones de hábitos, gustos, aficiones y, en general, mucha información personal sobre nosotros que será explotada ampliamente y a nivel comercial y publicitario por el gigante Google. De hecho, éste es su modelo de negocio.

Ello, además de otros muchos datos como, por ejemplo, todo nuestro historial de búsquedas (pensemos un momento en esto) o, incluso, nuestra localización física si usamos un dispositivo móvil con su software, tengamos o no GPS. Esto es lo que nos dice su Política de Privacidad al respecto:

“Al utilizar un servicio de Google que pueda registrar tu ubicación, podremos recopilar y procesar información sobre tu ubicación real como, por ejemplo, las señales de GPS enviadas por un dispositivo móvil. También podremos utilizar diferentes tecnologías para determinar la ubicación, como los datos de los sensores del dispositivo que proporcionen, por ejemplo, información sobre los puntos de acceso Wi-Fi y las antenas de telefonía móvil más cercanos.”

De hecho,  unos de los servicios más recientes y avanzados de la empresa es el que se denomina “Google Now” y se presenta como un “asistente personal inteligente”. Entre otras cosas, nos dice, cuando termina nuestra jornada laboral y según esté el tráfico, cuanto tiempo concreto nos llevará llegar a nuestra casa ese día.

“Este servicio está muy bien” me decía un viejo amigo informático cuando me habló de ello por primera vez, “pero estaría aún mejor si yo le hubiera dicho a Google dónde está mi casa, pero no lo he hecho en ningún momento”.

¿Y como sabe Google dónde está nuestra casa? Muy sencillo: todos los días nuestro teléfono móvil pasa unas horas quieto, de noche, en un lugar concreto del mapa. Ese sitio lo etiqueta Google automáticamente como “Mi casa”. Lo mismo que hace con nuestro lugar de trabajo, al estar allí quieto nuestro móvil durante la jornada laboral. Todo un gran hermano, ¿eh?

En definitiva, todos estos servicios no sólo hacen esto porque su legislación de origen es mucho más permisiva que la nuestra a la hora de proteger nuestros derechos como usuarios y ciudadanos sino también porque nosotros, y nadie más, les hemos autorizado a ello al aceptar esas condiciones de uso que nunca leemos.

Supongo que la próxima vez les echaremos al menos un vistazo, ¿no?

 

Artículo publicado originalmente en el EXTRA de La Voz de Galicia, el domingo 9 de noviembre de 2014.

Enlace edición digital:

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/vidadigital/2014/11/09/doble-check-whatsapp-pone-alerta/0003_201411SX9P69913.htm

CelebGate: En busca de la contraseña perfecta

miércoles, septiembre 24th, 2014

La reciente publicación de imágenes comprometedoras de famosas en Internet, ha generado un intenso debate sobre la seguridad real de nuestros dispositivos móviles y la manera de proteger nuestra privacidad en Internet.

EXTRA de La Voz de Galicia, de 14-9-2014.

Intentaremos arrojar un poco de luz a este tema con las siguientes cinco preguntas:

 

1- El reciente escándalo del #CelebGate nos hace preguntarnos ¿Es segura la Red?

Es una buena pregunta y la respuesta, sin duda, es que no. Pero esta respuesta tiene trampa, ya que nada es nunca completamente seguro: ni en el mundo digital ni tampoco en el mundo “real”.

La clave, como siempre, es conocer los riesgos a los que nos enfrentamos y, como siempre, intentar minimizarlos al máximo adoptando una serie de precauciones y saber cómo protegernos.

Por ejemplo, en el mundo físico, tenemos cerraduras, mientras que en el mundo digital, tenemos contraseñas. Ambos mundos tienen sus propias reglas pero nuestros derechos a proteger son idénticos.

 

2- ¿Qué distingue una contraseña segura de otra que no lo es?

Se ha hablado mucho de esta cuestión y no hay una única respuesta. Obviamente, una contraseña debe ser secreta y difícil de deducir o averiguar en la práctica, al menos en un tiempo razonable. Desde luego, hay que huir de palabras que aparezcan en el diccionario así como de secuencias simples de números o de fechas de cumpleaños. La mejor contraseña es aquella que, cumpliendo las reglas anteriores, tenga una longitud mínima de 8 caracteres (cuanto más larga mejor) y mezclen letras (tanto mayúsculas como minúsculas), números y otros símbolos o signos de puntuación.

Pero, desgraciadamente, estas últimas contraseñas no las solemos recordar fácilmente y asumimos un riesgo aún mayor al apuntarlas, por ejemplo en un Post-It pegado a la pantalla (hablo de casos reales) o usando sistemas poco seguros de recuperación de contraseñas en caso de su perdida que nos preguntan, por ejemplo, cómo se llama nuestra mascota cuando dicho datos puede estar disponible para nuestros conocidos o para el público, como es el caso de muchas personas famosas. En este caso, es casi peor el remedio que la enfermedad: debe ser segura pero, a un tiempo, fácilmente recordables por nosotros. ¡Todo un reto!

Recientemente se han adoptado sistemas más seguros que implican el uso de elementos biométricos, como nuestras huellas, o el uso de una “doble comprobación” o “doble paso”. Este último es el que adoptan muchas entidades bancarias así como muchos servicios de Internet: por un lado, se nos pide una contraseña y, justo después, se nos manda un código a nuestro teléfono móvil. Con estos sistemas, sin duda, se aumenta sustancialmente la seguridad al exigirse algo que “somos” o algo que “tenemos”, en vez de algo que simplemente “conocemos”.

 

3- ¿Qué precauciones debemos adoptar con nuestras fotos y contenidos personales en nuestros dispositivos móviles y en la Red?

Tenemos que ser conscientes de que en el mundo digital todo está mucho más expuesto, potencialmente, que el mundo físico. Mientras alguien antes hubiera tenido que entrar a hurtadillas en nuestra casa para robarnos fotos o papeles personales, ahora puede hacerlo sin necesidad de moverse de la suya. Simplemente y aunque suene a tópico, pulsando un botón.

Es decir, nuestras imágenes y nuestra información privada están ya en un formato que facilita enormemente su acceso, copia y comunicación y de una forma alarmantemente rápida y a enormes distancias. Esa es la bendición, y también la maldición, de las nuevas tecnologías.

Una vez sabemos esto, nuestra primera recomendación (y la única totalmente segura) es la de no crear contenidos sensibles en este formato. Es decir: no sacarnos fotos o vídeos íntimos, por ejemplo.

Si lo hacemos, algo que debemos saber es que la mayor parte de nuestros dispositivos móviles de última generación hacen una copia automática en sistemas denominados de “cloud computing” que, si bien puede ser una buena medida como copia de seguridad y en principio permanece bajo nuestro “exclusivo” control, lo cierto es que ya han salido de nuestro móvil y están en “la nube”.

Una buena segunda recomendación es evitarlo alterando la configuración por defecto de nuestro dispositivo.

 

4- ¿Y qué hacen las grandes compañías con lo que colgamos en la nube?

Como digo, la “primera” finalidad es la de garantizar la conservación de nuestros archivos, bajo la premisa de servir de copia de seguridad y, a priori, sólo accesible por nosotros.

Pero hay una pregunta básica que nos tenemos que hacer para empezar a desconfiar: ¿Pagamos por dicho servicio? Y, si no es así, ¿por qué no? La respuesta a esta última pregunta es compleja y, desde luego dependerá de cada proveedor, condiciones de uso y legislación aplicable.

Baste decir aquí que, como bien decía mi abuela, “nadie da duros a cuatro pesetas” o, lo que es lo mismo, si no pagamos el servicio con dinero, muy probablemente estemos pagándolo con nuestra información personal. De este modo, muchos de nuestros datos y contenidos no sólo están siendo efectivamente accedidos por algunos de estos proveedores, sino que se está haciendo una explotación de los mismos para elaborar perfiles y explotarlos, junto con terceros, a nivel comercial.

Para evitarlo, sólo tenemos que recordar la mayor mentira de Internet: “He leído atentamente y acepto las condiciones de uso”. La próxima vez que veamos esto en pantalla, quizás nos planteemos echar un vistazo a la parte de explotación de nuestros datos y contenidos para evitar autorizar un acceso excesivo a nuestra privacidad. A veces, no pagar sale muy caro.

 

5- Una vez han salido mis datos o mis imágenes publicados en Internet ¿Es posible eliminarlos? ¿Cómo?

Si lo peor ha pasado y nuestra información íntima campa a sus anchas por Internet, podemos decir que ya es tarde y nuestro margen de actuación se reduce mucho. Pero no todo son malas noticias pues la Ley, al menos en Europa, nos protege muy bien y hay muchas herramientas para defender tanto nuestra privacidad, como nuestra imagen y honor en la Red. Sólo tenemos que citar, por ejemplo, la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 13 de mayo de 2014, que garantiza nuestro llamado “derecho al olvido” en un ámbito tan controvertido como el de los buscadores de Internet, en general, y el de Google, en particular.

La clave es la de actuar lo más pronto, sigilosa y efectivamente posible y, lo más importante, no dejarlo pasar, asesorarnos convenientemente y perder el miedo a denunciar, cuando sea necesario.

 

Artículo publicado originalmente en el suplemento EXTRA de La Voz de Galicia, el domingo 14 de septiembre de 2014.

 

¿Nativos digitales o huérfanos digitales?

viernes, septiembre 19th, 2014

Puede que seamos o no conscientes de ello, pero los humanos que habitamos el planeta en estos momentos estamos asistiendo a una de las mayores revoluciones de toda la Historia. Es cierto que el origen son las llamadas “nuevas” tecnologías de la información y de la comunicación (aunque algunas de estas tecnologías han cumplido ya más de 30 años). Sin embargo, se ven afectados casi todos los órdenes de nuestra sociedad: la economía, la educación, la política, el Derecho, etc.

La Voz de Galicia, sección de Opinión, de 7-9-2014.

 

Es cierto que esta revolución no nos afecta a todos por igual. Más allá de los condicionantes geosociales, se ha hablado mucho de que los llamados “nativos digitales”. Esa rara especie de personas que han tenido contacto con el mundo digital desde muy temprana edad y que, por ello, parecen mejor preparadas para desenvolverse sin problemas en este nuevo entorno. ¿Quién no ha oído hablar de esos niños prodigio que desde los dos años ya manejan el mando de la tele o que, en su más tierna infancia, ya usan con soltura el ordenador o el móvil?

Sin embargo, esta aparente habilidad en el uso de las tecnologías oculta una realidad que debemos tener presente: siguen siendo menores que, lejos de no necesitarnos, nos necesitan más que nunca para enseñarles y guiarles en este nuevo entorno.

Más que nativos digitales, lo que tenemos hoy en día, desgraciadamente, es una verdadera generación de “huérfanos digitales”. Niños y adolescentes a los que les abrimos la puerta de un nuevo y atractivo mundo tecnológico, que se lanzan a explorar con su curiosidad innata,  del cual no sólo no les contamos nada (pues nada sabemos, decimos) sino que además nos negamos a acompañarles por sentirnos erróneamente más torpes e incompetentes. No confundamos habilidad con conocimiento.

Estamos haciendo una negligente dejación de funciones. Nuestra primera responsabilidad como padres, educadores y profesionales es conocer esta nueva realidad tecnológica. Usarla. Movernos por ella. Sólo así y con nuestra mentalidad más experimentada y adulta, podremos detectar sus grandes oportunidades y también sus riesgos a fin de poder guiar a nuestros menores en un uso provechoso y responsable del mundo digital.

Internet no es el enemigo, sino solamente una herramienta. Lo mismo que un cuchillo que lo mismo sirve para untar el pan que para herir a una persona. Y es una realidad que ha venido para quedarse.

Lo mismo que no dejamos a un niño salir sólo de casa sin haberle acompañado antes e insistirle muchas veces en que preste atención a los semáforos y tenga cuidado al cruzar la calle, etc., no podemos hacer lo mismo con Internet. Demos salir con ellos, conocer los nuevos semáforos digitales (que los hay y muchos), enseñarles y vigilarles hasta que aprendan por sí mismos.

Es nuestra responsabilidad. Ni son nativos digitales ni deben ser tampoco huérfanos digitales. Son nuestros hijos, y como en el resto de órdenes de la vida, nos necesitan.

 

Artículo publicado originalmente en la sección de opinión de La Voz de Galicia, el domingo 7 de septiembre de 2014.

Enlace edición digital:

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2014/09/07/nativos-digitales-huerfanos-digitales/0003_201409G7P18993.htm

La propiedad intelectual, a reforma

martes, junio 3rd, 2014

Artículo publicado originalmente en el número 5 de la Revista Luzes, de abril de 2014 (un honor haber publicado en este prestigioso medio gallego). A continuación, reproduzco el texto íntegro en castellano. Muchas gracias a la editora, por darme esta oportunidad:

Cuando a un tal Sr. Gutenberg se le ocurrió idear un nuevo aparato llamado imprenta, allá por mediados del siglo XV, poco sospechaba de la enorme repercusión que su invento tendría en los años venideros. Por primera vez en la historia de la humanidad, fue posible reproducir y distribuir cultura de un modo rápido y económico, hasta entonces sólo en manos de unos pocos. No sólo se acabó con la Edad Media sino que se sentaron las bases de una nueva industria basada en el conocimiento. Enseguida vino la Ley para proteger los derechos exclusivos de los impresores y, enseguida, de los autores.

En la era de Internet, donde son ya incontables las tecnologías que facilitan hasta casi el infinito lo que en su día originó la imprenta, la rapidez de copia y difusión mundial de la cultura es prácticamente instantánea y con coste inapreciable. Hoy la ley tiene la difícil tarea de garantizar el derecho de acceso a la cultura sin precedentes en una Sociedad del Conocimiento, al tiempo que proteger los derechos de los creadores sobre sus obras. ¿Tarea imposible? Vamos a verlo con siete preguntas claves.

1 Qué es la Propiedad Intelectual?

Las personas estamos muy acostubradas a ser dueñas de cosas materiales (un cuaderno, un coche, una casa…), pero lo cierto es que, gracias a la Ley, también podemos poseer bienes intangibles (un nombre, una idea, un invento, un cuento…). Dicha propiedad inmaterial puede ser de tipo industrial (una marca o una patente) o de tipo intelectual (el llamado copyright). Esta última es la que nos ocupa y se trata de aquellos derechos exclusivos que la ley concede al autor sobre su obra y por el sólo hecho de su creación. Hablamos del escritor sobre sus textos, del pintor sobre sus cuadros, del músico sobre sus canciones o del fotógrafo sobre sus imágenes, por ejemplo.

Así, el autor puede decidir si su obra será copiada, difundida o transformada y en qué forma, bien por sí o cediendo dichos derechos a otros, como la editorial, la discográfica o una entidad gestora, por ejemplo. No hay que olvidar que, en la era de Internet, todos somos propietarios de nuestros textos, fotos y vídeos que contínuamente creamos y publicamos o no en la Red.

2 Por qué es necesario reformar la Ley?

El Derecho tiene como misión regular la realidad de la sociedad donde se aplica. Ésta es siempre una misión imposible, puesto que ésta última siempre va más rápido que el primero, por su lentitud inherente. Si esto siempre ha sido así, imaginémonoslo ahora en la vertiginosa realidad tecnológica que nos ha tocado vivir. La vigente Ley de Propiedad Intelectual data de 1996. ¿Qué era Internet en 1996? Apenas un germen donde tecnologías como el MP3, el P2P o el streaming no existían en absoluto. Dicha ley fue reformada en no menos de ocho ocasiones desde entonces, pero siempre de forma poco afortunada e insuficiente.

Por tanto, se hace necesaria una reforma global y profunda. Que adapte la Ley a la nueva realidad tecnológica y social en que vivimos: la era en que la inmensa mayor parte de las creaciones intelectuales están digitalizadas y son, de un modo u otro, libre y plenamente accesibles a nivel mundial y a la velocidad de la luz. La mayor oportunidad para el conocimiento. El mayor desafío para los derechos de autor.

3 Es suficiente el actual proyecto de reforma?

Rotundamente no. La reforma planteada en el Proyecto de Ley de 21 de febrero de 2014[1] es sesgada, parcial y gravemente ignorante, en muchos casos, de la realidad que intenta regular. Intenta poner puertas y cerrojos a un campo muy muy grande. Limita derechos fundamentales de ciudadanos, como la libertad de expresión o la privacidad, así como el derecho de acceso a la cultura para proteger un derecho privado como la propiedad intelectual y, para colmo, sin protegerlo eficazmente.

4 Qué puntos destacarías de la reforma?

El proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual se centra, principalmente, en lo siguiente: limitar (aún más) la copia privada legítima; definir un canon digital más injusto (a cargo de Presupuestos Generales del Estado); crear la llamada “tasa Google” sobre los buscadores y agregadores de contenidos de medios de comunicación; imponer un necesario mayor control, transparencia y requisitos a las entidades gestoras de derechos; perseguir a las llamadas “webs de enlaces” a obras no autorizadas; regular medidas cautelares, de investigación y cese de actividades ilícitas más contundentes y potencialmente conflictivas con derechos fundamentales.

5 Qué hay de la copia privada?

La copia privada ha venido siendo reconocida en nuestra Ley desde antes de 1996. Básicamente supone el derecho de cualquier persona a realizar una reproducción de cualquier ya difundida para su propio consumo doméstico. Dicha copia no requerirá autorización o licencia previa y será legal siempre que no sea objeto de un uso colectivo ni lucrativo por parte del usuario.

Es, por tanto, la norma que se aplicaba cuando, ya años ha, grabábamos una película de la televisión o una canción de la radio. Todo ello, plenamente legal para el citado uso privado.

Desgraciadamente, lo que siempre fue una práctica legal (y que sirvió de condición “sine qua non” para el canon, como luego veremos) se convierte en prácticamente ilegal en el proyecto de reforma. Ello es porque el nuevo artículo 31 exigirá requisitos adicionales, como que la copia se haga de un soporte adquirido mediante compraventa y, para más inri, se excluye expresamente a las obras digitales accedidas a través de Internet, aunque hayamos pagado por acceder a las mismas. Esto es un grave retroceso para el acceso y difusión de obras lícitas a través de la Red. Puertas al campo.

6 Y qué es el famoso canon?

Empecemos diciendo lo que no es: no es un impuesto, ni una tasa, ni tampoco una compensación por la piratería, como se ha dicho.

El llamado “canon” no es más que la indemnización o “justiprecio” que deberá recibir el autor o el titular de sus derechos como compensación por la “expropiación” de su obra mediante la descrita copia legal privada. Decir, pues, que el canon es una compensación por la piratería equivaldría a decir que, en plena Ley Seca de Estados Unidos, le queremos poner un impuesto del alcohol a Al Capone: o el alcohol es legal y se grava o es ilegal y se persigue, ambas cosas a la vez sería lícitamente imposible.

El canon, tradicionalmente, era un pequeño sobreprecio que se ponía a las cintas, CDs o DVDs vírgenes, así como a los aparatos de reproducción como videograbadoras o fotocopiadoras, por ejemplo. Desgraciadamente, en nuestro país se hizo una aplicación indiscriminada del mismo llegándose a cobrar de empresas y de administraciones públicas, las cuáles nunca podrían realizar copias privadas, por definición. Es por ello que se llegó a decir que el canon fue declarado ilegal por los tribunales pero no fue tal, sólo se declaró ilícita su aplicación indiscriminada en España.

Es por ello que se hace absurdo el nuevo artículo 25 previsto en el proyecto de reforma de la Ley, al consolidar el canon con lo que desgraciadamente ha venido siendo como medida temporal: un cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Es decir, la aplicación más indiscriminada de todas.

 

7 Y la llamada “tasa Google”?

Uno de los puntos que han hecho correr más ríos de tinta (o debería decir de bits?) sobre el Proyecto de Reforma de la Ley, es la introducción de la llamada “tasa Google”. Esta denominación hace referencia al famoso servicio de “Google News” que ha levantado bastante polémica entre los editores de medios de comunicación al reproducir fragmentos de noticias y artículos sin autorización ni compensación económica. Ante ello, Google siempre se ha defendido con el argumento de que cualquier medio puede bloquear sus contenidos para que no se muestren en el servicio pero ello causaría una drástica disminución en su audiencia.

Obviamente, esta práctica no es exclusiva de Google y es muy habitual que encontremos páginas web en Internet de estos llamados “agregadores de noticias” con fragmentos y enlaces a artículos de terceros.

Pues bien, el Proyecto de Reforma plantea que dicha práctica se pueda seguir haciendo sin autorización del editor o autor original pero, eso sí, a cambio de una “compensación equitativa” que, además, será irrenunciable por parte de los titulares de derechos. Ésta es la llamada “tasa Google” que aún habrá que concretar y que, en la nueva redacción propuesta para el artículo 32.2 de la Ley, sólo podrá ser recaudada y abonada a través de las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual.

Bien es cierto que el Proyecto de Reforma también acomete importantes cambios para un mayor control y transparencia en el funcionamiento de dichas entidades de gestión, algo por lo demás muy necesario, pero no nos escapa el hecho de que si un autor o editor no está afiliado a una de estas entidades, le será imposible percibir cantidad alguna relativa a esta tasa (todavía por definir) y su eventual parte será repartida entre otros que sí estén afiliados y según los criterios establecidos en cada caso.

Habrá que ver cuántos de estos puntos de reforma se mantienen en el texto final así como su efectividad práctica. El tiempo, como siempre, lo dirá.

 

[1]Proyecto de Ley por la que se modifica el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, y la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (BOCG de 21 de febrero de 2014).

 

Publicado originalmente en: http://pintos-salgado.com/2014/06/03/la-propiedad-intelectual-a-reforma/

Un honor: los 10 abogados españoles más influyentes en redes sociales

viernes, febrero 8th, 2013

Es para mí un verdadero honor haber sido mencionado por el prestigioso Diario Expansión como uno de los 10 abogados españoles más influyentes en redes sociales. Simplemente el hecho de compartir cartel con tan enormes profesionales y comunicadores, a los que admiro y respeto profundamente, es un gran privilegio.

Owly Images - http://ow.ly/i/1tKor

Imagen vía Francesc Pumarola en Twitter

Sólo unas líneas para agradecer su amable artículo a Carlos García-León y para dar mi más sincera enhorabuena a mis compañeros David Bravo, Javier de la Cueva, Josep Jover, Carlos Guerrero, José Muelas, Paco Pérez Bes, Jorge Campanillas, Jesús Alfaro y Aina Díaz por su merecidísima inclusión en la lista.

Muchas gracias a Francesc Pumarola por difundirlo en Twitter y por animarme a crear este blog. Sin sus sabios consejos de estrategia digital, no hubiera sido posible.

Enlace al artículo original:

http://www.expansion.com/2013/02/06/juridico/1360169676.html

Actualización:

Vídeo realizado por Web Empresa 2.0. Muchas gracias a Alberto Falcón (@afalcon) por la referencia:

Imagen de previsualización de YouTube

Entrevista: La crisis acelera el comercio electrónico

jueves, julio 5th, 2012

Hace unos meses tuve el placer de ser entrevistado por el Servicio de Planificación, Desarrollo Territorial y UE de la Diputación de A Coruña para el número Final del boletín oficial del Proyecto PARNET-TIC financiado por la Unión Europea.

A continuación, reproduzco el texto completo de la entrevista donde abordamos algunas cuestiones relativas al comercio electrónico, los medios de pago online, el copyright y otros aspectos del Derecho TIC. Espero que os resulte de interés!

El boletín completo podéis descargarlo o verlo online, tanto en inglés como en castellano, en los siguientes enlaces:

Descarga el boletín [ES] [EN]

Ver online [ES] [EN]

 

“La crisis no sólo no frena el desarrollo de lo Sociedad de la Información sino que lo acelera”

Víctor Salgado, abogado especializado en Derecho Informático

Víctor Salgado publica con asiduidad artículos en boletines y revistas especializadas, tanto o nivel nacional como internacional, en materias tales como los aspectos jurídicos del comercio electrónico, la legislación en materia de protección de datos, los derechos de autor en Internet, la criminalidad informática o la regulación de los nombres de dominio, entre otras.

 

– ¿Cómo cree que influyen en el comercio electrónico iniciativas como PayPal? ¿Considera que las entidades bancarias deben incentivar el comercio electrónico de alguna manera?

Realmente los medios de pago son la gran asignatura pendiente del Comercio Electrónico. Parece mentira, pero todavía no se ha implantado un sistema de pago generalizado en la Red que no implique la necesidad de dar nuestros datos de carácter personal. Eso hace que las compras se retraigan por miedo a los fraudes y a qué se hace con nuestros datos. Iniciativas como PayPal simplifican el proceso de pago y limitan los datos que damos a la tienda final pero a cambio de dejar nuestros datos de pago en una empresa americana que no tiene una obligación legal de proteger nuestra privacidad, como en Europa, con el consiguiente riesgo. En mi opinión, las entidades bancarias (y las tecnológicas) deberían fomentar más iniciativas como las de tarjetas monedero y las de dinero electrónico que ya son posibles legalmente en España y que permitirían realizar transacciones seguras y micropagos anónimos en la Red. Otra cosa es que les interese hacerlo: nuestros datos valen demasiado dinero.

 

– La protección excesiva sobre los derechos de autor, ¿puede perjudicar la Sociedad de la Información?

En el momento actual asistimos a una verdadera revolución cultural. En contra de lo que muchos afirman, la cultura no está en crisis: ¡Todo lo contrario! Nunca se ha escuchado más música, visto más cine o leído más que con el surgimiento de las tecnologías digitales que han permitido facilitar la reproducción y acceso remoto a todas estas obras de creación intelectual. Del mismo modo, el número de obras se ha multiplicado: cualquiera puede escribir, componer o grabar un vídeo y publicarlo en la Red con acceso a millones de personas. Esto no debemos censurarlo sino fomentarlo. Imaginemos que se intentara limitar el número de copias que hacía Gutemberg con su imprenta: no tiene sentido luchar contra la tecnología.

Lo que sí está en crisis, sin duda alguna, son los antiguos modelos de negocio de la Industria Cultural: comprar un CD o un DVD cada vez tiene menos sentido en el actual escenario digital y más con los precios a los que se han distribuido durante años. En vez de modificar dichos modelos y adaptarse a los tiempos dando opciones sencillas y económicas de acceder a sus obras, dicha Industria ha presionado para endurecer la legislación e ilegalizar prácticas, como la copia privada, que siempre fueron legales en nuestro país: para eso estaba el canon y no para compensar la piratería.

La generalización de estas iniciativas como la Ley HADOPI en Francia, la Ley Sinde en España o la nueva Stop Online Piracy Act (SOPA) en Estado Unidos, puede perjudicar mucho en correcto desarrollo de la Sociedad de la Información puesto que se basan en limitar derechos fundamentales como la libertad de expresión o la privacidad en aras de proteger derechos mercantiles privados y no fundamentales.

 

– ¿Qué papel desempeña la Unión Europea en el fomento de la Sociedad de la Información y de las nuevas tecnologías? ¿Hace especial hincapié en las zonas rurales y la brecha digital?

La Unión Europea ha contribuido a fomentar de manera esencial el uso de Internet y el acceso universal a la Red, tanto desde un punto de vista normativo como de ejecución y financiación de programas. La prueba la tenemos en la política de Sociedad de la Información cuyo origen se remonta ya al Informe Bangemann de 1991. Sin embargo, aún le queda mucho que hacer para superar precisamente la importante brecha digital que aún existe en Europa así como el hecho de lograr y mejorar el acceso de zonas rurales: ambos problemas están muy presentes aún en nuestro país y en Galicia en particular.

 

– ¿Qué opciones tiene la ciudadanía para mantener controlada su “reputación online”?

La decisión de estar o no estar en Internet ya no es algo que dependa de nosotros. Aunque no tengamos correo electrónico ni cuenta en Facebook o cualquier otro servicio o perfil social, nuestros datos ya se encuentran en la Red. Sólo tenemos que hacer una mera búsqueda en Google con nuestro nombre completo para comprobarlo (y más si lo entrecomillamos): ahí veremos que distintas publicaciones e Instituciones ya han volcado nuestros datos en la Red: nuestra participación en unas oposiciones, una multa de tráfico o una foto que nos sacó un amigo y que etiquetó en Facebook están ya ahí y, en ocasiones, pueden afectar nuestra dignidad e imagen pública. Es aquí donde, muchas veces, debemos de actuar para proteger nuestra privacidad y nuestro derechos al honor. No siempre es fácil por lo que, en ocasiones, debemos actuar legalmente.

 

– ¿Qué pasos deberían darse o ya están dándose para avanzar hacia la plena implementación de la sociedad de la información y las TICs?

Esto ya está en marcha y es imparable: afecta ya a todos los ámbitos de nuestra vida y continuará haciéndolo con mayor intensidad y profundidad. Sin embargo, se echa en falta una mayor coordinación y apoyo estructurado en el proceso por parte de nuestra legislación e instituciones: a menudo las leyes llegan tarde y más que una ayuda suponen un obstáculo para el correcto desarrollo de la Red.

Desde mi punto de vista, quedan tres ámbitos esenciales sobre los que se debería avanzar en los próximos años: uno es el voto electrónico (que debería facilitar una verdadera Democracia 2.0 continua y no solo cada 4 años), otro es el fomento real de la generalización del uso de la firma electrónica e identidad online en todas nuestras transacciones (y no sólo en las públicas) y finalmente la consecución de una verdadera interoperabilidad  y neutralidad tecnológica que permita a cualquier persona acceder a los mismos servicios con independencia del sistema informático que use y de dónde se ubique.

 

– Además de la necesaria alfabetización digital, ¿que fórmulas podrían aplicarse para conectar con la población y fomentar la participación ciudadana en este ámbito?

Además de medidas educativas y de formación continua, creo que la implicación de los padres es esencial: mal vamos a poder enseñar a nuestros menores a cruzar la calle si nosotros no andamos por ella: dejemos de tener y sembrar miedo a la Red y empecemos a usarla nosotros también. Sólo hay una manera de aprender a nadar y lo mismo se aplica a la Red.

Dejemos de advertir tanto de los peligros de la red y comencemos a difundir sus beneficios. Y ello no sólo con palabras: ofrezcamos beneficios fiscales, laborales o sociales tangibles y directos a las personas que usen Internet en sus transacciones. Ello fomentará rápidamente el uso y aprovechamiento de la Red en beneficio de todos: ahorro de tiempo, menos consumo energético, mayo productividad, mejora del medio ambiente y de nuestra calidad de vida, etc.

 

– ¿Considera que la actual crisis ralentizará el avance de la Sociedad de la Información? ¿Cómo considera su estado actual en España a día de hoy?

Creo firmemente que la crisis no sólo no frena el desarrollo de la Sociedad de la Información sino que la acelera: por los motivos expuestos, no hay mejor medio de ahorrar costes e incrementar nuestra productividad que el uso de las nuevas tecnologías. Sólo hay que ver los datos reiterados de incremento sustancial del comercio electrónico en los últimos años para darse cuenta de ello. España, por supuesto, no es una excepción y tiene un desafío mayor que otros países al haber basado su modelo productivo en bienes reales más que en bienes intelectuales o en la innovación. Tengo el placer de comprobar cada día en mi trabajo que esto está empezando a cambiar y a un ritmo muy alto. Lo apreciaremos plenamente en los próximos años.

 

Muchas gracias a la Diputación de A Coruña por la entrevista y la cesión de este texto para su publicación íntegra en este blog.

Abonauta nominado a Mejor Blog Jurídico 2010

jueves, marzo 10th, 2011

Es para mí un verdadero placer comunicaros que este blog ha sido nominado para el premio a Mejor Blog Jurídico de 2010 auspiciado por el portal Derecho en Red.

No sólo es un honor haber sido seleccionado por compañeros de profesión y especialidad sino el compartirlo igualmente con otras bitácoras de tanta calidad como las que también han resultado nominadas.

Los candidatos a mejor blog jurídico 2010 son:

1. El Blog de Sevach www.contencioso.es

2. Derecho Mercantil derechomercantilespana.blogspot.com

3. Abonauta blogs.lavozdegalicia.es/victorsalgado/

4. Vanesa Teijeiro Núñez: vanesateijeiroabogada.wordpress.com

5. Derecho e internet: www.derechoeinternet.com

Por su parte, en otra categoría, los candidatos a mejor post jurídico 2010 son:

1.Ser abogado en el Siglo XXI ( I y II)

2.Derecho a la huelga vs estado de alarma

3.Atipicidad de los enlaces

4.Como ganar un juicio contencioso administrativo, 20 reglas de oro

5.El programa Ad-Words ante el Tribunal de la UE

¡Enhorabuena y mucha suerte a todos!

Como indican en su web, Derecho en Red es una iniciativa desarrollada por los abogados Jorge CampanillasSergio CarrascoIbán DíezDavid MaeztuMiguel Ángel MataSamuel ParraJavier PrenafetaAndy Ramos, que se concibe como un proyecto colaborativo sobre Derecho y Ciencias Jurídicas.

El próximo día 20 de marzo se conocerán ya los ganadores y el día 29 se celebrará la entrega de premios en la Libreria “Tipos Infames” (San Joaquín, 3) de Madrid.

Hasta ese día, podréis votar a los candidatos en la siguiente dirección:

http://derechoenred.com/blog/asociacion/candidatos-y-entrega-de-premios

Muchas gracias a todos por vuestro apoyo.

Hablando de la Ley Sinde

martes, febrero 22nd, 2011

La pasada semana, tuve ocasión de hablar sobre la recientemente aprobada “Ley Sinde” para el programa Via V de V Televisión.

Como la cadena ya ha puesto a disposición los vídeos en su página web, aprovecho para referenciarlos e incluirlos en el blog:

1- Entrevista de 15 de febrero de 2011:

2- Debate sobre la Ley Sinde, de 16 de febrero de 2011:

Aprovecho la ocasión para agradecer el excelente trato y gran profesionalidad de todo el equipo de V Televisión.