El Porquiño á Brasa es la fiesta gastronómica encargada de despedir el mes de agosto en la parroquia morañesa de Amil. El evento nació hace exactamente 20 años, cuando varios vecinos decidieron dar un aire nuevo a la tradicional Festa do Arriero. Y que mejor manera de hacerlo que introducir en ella un manjar básico del medio rural gallego: el delicioso Porquiño.
Con el paso del tiempo, la fiesta gastronómica se dotó de personalidad propia. Ahora, miles de visitantes se acercan hasta Amil para degustar este manjar. De este modo, el evento se ha convertido en todo un rito en la zona. Como en todo festejo que se precie, no faltan ni los gaiteiros…

Para acceder a los lotes , formados principalmente por empanadas, botellas de vino, agua, pan y café (y cómo no por el Porquiño á Brasa), los interesados ya deberían haberlos reservado hasta con un mes de antelación. Una vez hecho el trámite, hoy era el día de mostrar el justificante de pago y hacerse con una de las piezas.

Según la Asociación Gastronómica Cultural de Amil, cada Porquiño puede satisfacer hasta a unas 15 ó 20 personas. Así que calculen…

El precio y la espera, sin duda, lo merecen. No obstante, si lo que se prefiere es optar por el manjar del mar, el pulpo tampoco falta en Amil.

Sin duda, el secreto para que el Porquiño esté tan bueno es la cocción: dura unas siete horas y es todo un espectáculo. Más de un centenar de lechones se colocan alrededor de las brasas para que se hagan a fuego muy lento. El resultado: pocos son los que no repiten la excursión anual hasta el campo que rodea el Santuario de Amil.

Publicado por Wordmobi



































































