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Vuelven las mareas vivas

Jueves, Septiembre 3rd, 2009

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El equinoccio de otoño tendrá lugar el próximo día 22 de este mes, a las 23:18, hora oficial. Unos días antes, coincidiendo con la luna nueva, el 18 y 19 podremos disfrutar de la vistosidad de las mareas vivas equinocciales. Pero el factor que realmente determina la espectacularidad del fenómeno no es de naturaleza astronómica sino meteorológica, y por tanto impredecible a largo plazo: el oleaje.

En contra de lo que a menudo se piensa, no hay relación alguna entre oleaje y mareas vivas. Con frecuencia, las grandes pleamares pasan sin pena ni gloria cuando el mar está en calma. Pero en ocasiones confluyen grandes pleamares con fuertes temporales, dando lugar a una impresionante exhibición de las fuerzas de la naturaleza que suele atraer a muchos curiosos, pero que también puede causar grandes daños. Aún tenemos fresco en el recuerdo aquella gran ola que barrió el paseo marítimo coruñés a la altura de Riazor, al coincidir las pleamares equinocciales de marzo de 2008 con un fuerte temporal.

Así que, aprovechando la circunstancia estacional, y por si a alguien interesa, dedicaré el post a las mareas, contando algunas curiosidades propias de nuestras latitudes. (He de reconocer que ya lo tenía prácticamente escrito, pues se trata de un resumen de parte de un trabajo que realicé hace unos pocos años).

Las mareas, en el fondo

Las descripciones tradicionales acerca como se originan las mareas suelen ser muy simplificadas con el fin de facilitar su comprensión. Se basan en un comportamiento teórico Tierra-Luna-Sol, pero que en la práctica es mucho más complejo ya que los astros no rotan sobre un plano sino en tres dimensiones. Esto explica, en parte, que este año las mareas más vivas no serán las equinocciales, sino que ya tuvieron lugar un mes antes, el 21 de agosto, cuando literalmente hicieron desaparecer bajo las aguas arenales completos, dejando perplejos a los playeros de turno.

Por su proximidad a la Tierra, el efecto de la luna sobre las mareas es casi tres veces superior al del Sol. Como podéis ver en el vídeo, en su giro alrededor de la Tierra la luna pasa por dos fases teóricamente alineadas con los otros dos astros (luna nueva y llena, mareas vivas) y por otras dos fases perpendiculares o cuadratura (luna menguante y creciente, mareas muertas). De forma simultánea, el conjunto luna-tierra se va desplazando alrededor del sol, pasando en un año por dos máximos de proximidad (equinoccios) y dos de lejanía (solsticios). El efecto del movimiento de traslación hace que en los meses equinocciales el efecto de sol sobre las mareas sea más intenso, y sumado al efecto de la luna cuando está alineada, genera las mareas más vivas del año, con pleamares muy altas y bajamares muy bajas.

Una buena parte de la complejidad de las mareas se debe a que los océanos no cubren completamente la tierra, sino que se hallan separados los continentes. De ahí que cada una de las masas de agua oceánicas tenga un período natural de oscilación que viene determinado en gran parte por el perfil de la costa y por el efecto de Coriolis debido a la rotación terrestre. Las oscilaciones mareales en cada complejo oscilatorio se asemejan a una ola que gira continuamente en torno a un punto central, el punto anfidrómico, si bien en los océanos los movimientos mareales implican la interactuación de varios complejos entre sí, de forma que cada región va estar sujeta a un régimen mareal propio. Así, en el atlántico ibérico se producen dos pleamares y dos bajamares en un día lunar, dándose un régimen de mareas de tipo semidiurno con una amplitud que ronda entre los 3 y 4 metros.

El retraso diario: día solar vs. día lunar

Para entender lo que sigue debemos recordar que, por una parte, tenemos el efecto de la luna que, durante su ciclo alrededor de la tierra de aproximadamente 29 días, genera dos fases de mareas vivas y otras dos de mareas muertas. Y tenemos por otra parte el efecto del sol, con mayor intensidad en los equinoccios y menor en los solsticios, pero también con una influencia diaria y de gran importancia en las mareas. Durante un día solar (24º00’00’’) el sol ejerce también dos má.ximos y dos mínimos, aunque con menor intensidad que los generados por la luna durante un día lunar (24º50’30’).

Llegados aquí, creo que conviene aclarar que un “día lunar” no es un día en la luna, sino el tiempo que tarda la luna en volver a situarse en la misma posición respecto a un punto de la Tierra, es decir, las 24 horas de rotación terrestre más el tiempo que invierte en atrapar de nuevo a la luna, debido a su desplazamiento alrededor de la Tierra durante ese día, es decir, 50 minutos y 30 segundos.

En consecuencia, la onda de marea final va a ser el resultado de sumar la onda lunar y la onda solar, con la particularidad de que no están en fase, su duración es distinta a razón de 50’30’’ de desfase diario para la onda lunar, motivo por el que los picos de pleamar y bajamar se retrasan de un día para otro en ese valor.

Marisqueo gallego con horario de oficina: cerrado por las tardes

El efecto solar va a tener importantes consecuencias en la explotación de los recursos marinos vivos del intermareal, sobre todo en lo que afecta a la organización del trabajo. Esto se debe a que su duración entre cada ciclo solar de marea (tiempo transcurrido entre dos pleamares o dos bajamares consecutivas) es exacto y dura 12 horas, a diferencia del ciclo lunar que es de 12º25’15’’. El momento del día en el que se dan los máximos solares varía con la latitud y siempre va a ser el mismo en una latitud dada*. En la práctica, esto quiere decir que mientras el efecto de la luna se va adelantando cada ciclo a razón de algo más de 25 minutos, el efecto solar es siempre a la misma hora. Por tanto, cuanto más próximos están sus valores máximos, mayor será la amplitud de la carrera de marea. En nuestras latitudes (Galicia) el efecto diario máximo del sol en la primera bajamar diurna es siempre sobre las diez de la mañana, así, cuando además coincide que la luna está bastante alineada con la tierra y el sol (luna llena o luna nueva, cada catorce días), las mejores bajamares serán siempre alrededor de las 9 y las 11h. de la mañana y las mismas horas de la tarde, siendo cada día que pasa menos amplias, de forma que los días en que las bajamares que se registran alrededor de las 4h. p.m. y a.m. son muy muertas, al haberse cumplido medio ciclo de marea (aproximadamente 6h.12’), repitiéndose de nuevo el ciclo al volver a aproximarse los valores de los dos astros.

Todo este embrollo argumental es de muy sencilla comprobación en Galicia. Observad que siempre que véis una gran pleamar es por la tarde, nunca por la mañana, y lo mismo ocurre con las bajamares, cuando veáis la marea asombrosamente baja, siempre será por la mañana y jamás por la tarde.

Esta curiosidad es bien conocida por los percebeiros y mariscadores del intermareal. Saben por experiencia que las mejores bajamares diurnas son alrededor de las 10h. (GMT) de la mañana, de forma que a medida que pasan los días, la bajamar se produce más tarde y con menor amplitud hasta que pasados unos catorce días, la bajamar vuelve a coincidir cerca de las 10h. de la mañana y de nuevo con gran amplitud. Esta es la razón de que, en Galicia, la explotación de los recursos intermareales se suele llevar a cabo por las mañanas, al obtenerse los mejores rendimientos. Y no porque los mariscadores hayan acordado tener horario de oficina…

Nota final.- Complicando las mareas

No quería finalizar este post sin aclarar que, si bien la fuerza generadora de las mareas es exclusivamente astronómica, hay que tener presente que existen otros factores que van a influir en la altura real de las pleamares y bajamares, así como en la velocidad de las corrientes de marea. Entre estos factores destaca la acción del viento y la presión atmosférica, así como el perfil submarino de la zona (accidentes geográficos submarinos y cambios de profundidad). Por estos motivos, en la práctica es imposible obtener una fórmula completa que permita predecir las mareas, y la única forma de aproximarse -nunca de saberlo exactamente- es mediante el uso de mareógrafos y correntímetros, que determinen las constantes armónicas de un puerto o estación concreta.

*.- Comunicación personal de Enrique Álvarez Fanjul, del departamento de Clima Marítimo de Puertos del Estado.

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