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Pulpos: Aliens of the deep

Escrito por Antonio P. Cribeiro
4 de Febrero de 2010 a las 22:02h

pulpo-af-houdini

En el post anterior comentaba diversos aspectos acerca la grata experiencia que había sido poder participar en un documental dirigido por gente como Jerome Julienne y John Jackson, veteranos cinematógrafos del Calypso. Para los que siempre fuimos aficionados a esto de la filmación y la fotografía, fue una oportunidad única para aprender de primera mano como se diseñan secuencias para conseguir narraciones visuales fluidas, que generen tensión y despierten el interés del espectador por lo que vendrá después. O como éstas se van readaptando en función del material que se va grabando, especialmente cuando en documentales de la naturaleza consigues tomas sorprendentes. También pudimos trabajar con cámaras HD de diversos tipos y sobre diversos soportes, trípode, arnés, grúa, polecams para tomas dentro de tubos, etc. Y sin olvidar las a veces peculiares técnicas de iluminación con resultados asombrosos, las claves de la fotografía para vídeo, el uso de chroma keys, y otros efectos. En resumen, aunque curramos mucho, aprendimos más.

La última noticia que tuve del proyecto fue durante las pasadas navidades, cuando John me llamó por unos detalles en los que estaban metidos sobre la generación de video infografía para una representación en 3-D virtual sobre la anatomía interna de los pulpos, quién me dijo que ya estaban con los últimos retoques.

Entretanto, si pulsáis aquí podréis encontrar la ficha del documental y un trailer que se puede ver en pantalla completa. Más bien es un teaser, ya que fue editado con anterioridad al rodaje por estos lares.

Reseña publicada en Real Screen:

ALIENS OF THE DEEP. Produced by: MC4 (France) and Ideacom (Canada). Partners: Science Channel U.S., CBC, Discovery International, France 3. Distributed worldwide by ZED, France. Air date: 2010

Not to be confused with the James Cameron IMAX doc from 2005, this 52-minute science/wildlife one-off focuses on the enigmatic octopus. Directed by renowned wildlife directors Jerome Julienne and John Jackson, this doc follows two teams of marine biologists as they study one of nature’s more slippery (pun intended) creatures. Julienne and Jackson spent two years with the scientists, as they voyaged to the Pacific Ocean and the Mediterranean to gain valuable knowledge of the octopus’ intellect. As a mother octopus dies after giving birth, no knowledge is transmitted from mother to young. Thus, the typical young octopus has to fend for itself; luckily, it’s one of the smartest sea creatures in existence. “It’s an animal that uses tools to hunt and feed itself, and it has an incredible capacity for learning,” says Celine Payot, ZED’s VP of international sales. “It actually learns from its mistakes… it’s an animal that’s always fascinated our imaginations.” Aliens of the Deep will be delivered by December of this year.

Foto del post: La tomé durante una experiencia hecha en el Aquarium Finisterrae hace unos años. En el documental hemos hecho un remake muy mejorado de varias de las experiencias que entonces habíamos filmado y fotografiado en plan aficionado, y algunas cosas más, que esperamos que hayan quedado lo mejor posible.

Una de pulpos que usan el coco

Escrito por Antonio P. Cribeiro
22 de Diciembre de 2009 a las 20:42h

Roberto_Castellanos

Decía Stephen Jay Gould que un buen divulgador científico debe recurrir a las fuentes originales de la información. Pero a la vista de lo que solemos ver publicado en medios generalistas, parece que no se le hace mucho caso. Salvo en raras ocasiones la noticia que llega al ciudadano de a pié poco o nada tiene que ver con la habitual prudencia de la publicación científica original. Probablemente, las propias agencias de noticias ya distribuyen la información ligeramente retocada para ser más vendible, luego en las redacciones se les da otra vuelta y se discurren unos titulares tan atractivos como faltos a la verdad. Lo que finalmente llega al lector poco tiene que ver con la descripción original. Y para rematarla aparecen los divulgadores de serie B, que no dudan en subirse al carro del trabajo ajeno y sentar cátedra sin ruborizarse en calidad de googleexpertosentodo. Éstos, fieles a la ley del mínimo esfuerzo, se encomiendan a lo que encuentran por internet sin pararse a contrastar ni a cuestionar lo que leen, y mucho menos, a estudiar las investigaciones originales. El resultado es el de casi siempre. Los lectores o audiencia recibe información engañosa que no sólo no contribuye a mejorar la formación científica, sino que fomenta la confusión.

Estos días pasados se difundió en los medios de comunicación un curioso video en el cual un pulpo se desplazaba llevando consigo cáscaras de coco de una manera bastante peculiar. En cuanto se paraba se metía dentro de una de las cáscaras y, si tenía otra, la ponía encima con el fin de protegerse de una eventual amenaza.

Pero, de nuevo, la información que nos ha llegado a través de los medios dista mucho de lo que argumentan sus autores originales. Después de leer diferentes titulares y artículos que han proliferado estos días, uno se queda con la sensación poco menos de que los pulpos están aprendiendo a usar herramientas, y que cualquier día se rebelarán y se harán con el control del planeta. Hemos podido leer, literalmente, que estos cefalópodos son los únicos invertebrados que han logrado utilizar herramientas. Sin embargo, en ninguna parte del estudio original se dice que hayan aprendido nada y, por otra parte, el término “herramienta” en el mundo animal es todavía muy confuso y sujeto a debate, lo que también nos recuerdan los autores del estudio. Pero hay algunos aspectos que a mi modo de ver no están muy claros.

Cocos que no encajan

Lejos de ser expertos en el tema ni mucho menos, en nuestro trabajo cotidiano hemos hecho también algunas cosillas con los pulpos. En el año 2004 tuvimos la oportunidad de tener ejemplares de Amphioctopus marginatus, el pulpo venoso, procedentes de Bali creo recordar, para la exposición sobre cefalópodos que se hizo en el Aquarium Finisterrae. A esta especie también se le conoce como pulpos de los cocoteros precisamente por su costumbre de ocupar las cáscaras de coco que encuentran en su entorno. Lo cierto es que en el tiempo que estuvieron con nosotros nos les vimos habilidad alguna que no fuesen capaz de hacer sus primos galegos, los Octopus vulgaris, o los pulpos gigantes, los Enteroctopus dofleini que trajimos de Pacífico canadiense.

En cualquier caso, después de leer con detenimiento el artículo del pulpo y los cocos, y ver el vídeo, ante todo hay que felicitar a sus autores, especialmente porque estas difusiones a gran escala fomentan el interés general por el mundo marino y el respeto por quienes lo habitan. Y como me surgieron algunas dudas me puse en contacto con Julian Finn, quién cortesmente adjuntó el enlace a Current Biology, para que si os apetece leer el paper original, lo podéis descargar aquí.

Después de ver el vídeo en varias ocasiones, no puedo evitar que me venga a la cabeza la idea de que quizás se estén equivocando cuando dicen que el coco solo le resulta útil cuando el animal se para y se protege con él. En mi opinión, y puedo estar completamente equivocado, si el pulpo simplemente quisiera trasladar la cáscara de coco no tendría que recurrir a un método tan complicado como ponerlo bajo su cuerpo a la vez que queda totalmente expuesto a los depredadores. Es incómodo y además no ayudaría mucho, pues el ataque puede venir en cualquier momento, visto y no visto. Por ello, no me parece una explicación suficiente, sino un tanto forzada.

En base a nuestras observaciones relativas a como trasladan objetos los pulpos galegos, O. vulgaris, creo que podría resultar más eficaz que la cáscara la portaran algunos tentáculos, o incluso desplazarse bajo ella. Entiendo que podría ser más efectivo -y por tanto seleccionable evolutivamente- llevar la cáscara ya dada la vuelta sobre medio cuerpo a medida que se avanza. Se ganaría en protección durante la marcha y también en rapidez para meterse dentro y cubrirse con el coco. Y sin embargo, prefieren la complicarse la vida… Flin y sus colegas mantienen que el coco solo es útil cuando el pulpo se para, y que precisamente por este motivo, el coco es una herramienta, es decir, un elemento ajeno que llevan consigo para un uso futuro, según su propia definición de herramienta.

Y he aquí el quid de la cuestión, a mi modo de ver, claro. Numerosas especies de pulpos indonesios han desarrollado la habilidad de imitar a otros animales con el fin de confundir a sus depredadores. Esto lo saben muy bien los autores del estudio, pues creo recordar que uno de los coautores, Mark Norman, fue quién realizó la famosa filmación de los mimic octopus. Pues bien, al ver la secuencia del pulpo desplazándose con el coco se podrían apreciar grandes similitudes con el modo en el que un cangrejo de desplaza, tanto en el perfil que se observa como en la forma de caminar. No olvidemos que la agudeza visual de la mayor parte de los depredadores marinos, incluídos los propios cefalópodos, es considerablemente inferior que la nuestra, y estamos hablando de aguas someras, poco profundas. Quizás no estén imitando exactamente a un cangrejo, sino a cualquier otro crustáceo decápodo, o a lo que sea. Pero creo que éste es el motivo subyacente para haber recurrido a un método tan extravagante para desplazarse, a la vez que arriesgado, al poner ante los depredadores poco menos que un pulpo ya en su plato. Debe haber una razón para ello, y puede que sea esta: que está imitando a otro animal y gracias a ello sus probabilidades de supervivencia aumentan.

De ser así, el cuento cambia radicalmente. Ya no estaríamos hablando de herramientas, pues no llevan el coco para uso futuro, sino para uso permanente. Dejando al margen la espectacularidad de la estrategia, esto les equipararía en cierta medida con cualquier cangrejo ermitaño, con centollas, o con cualquier otra bichería que usa elementos ajenos a su cuerpo para protegerse o camuflarse, pues tiene el mismo fin último: aumentar las probabilidades de seguir vivo. En resumen, probablemente ya no sería noticia excepto por la originalidad del plan, no olvidemos que el gran titular (de prensa, no de la publicación original) fue que nos hallábamos ante “el primer invertebrado que usa herramientas”.

En fin, lo dicho no es más que una hipótesis, una idea que surge después de leer el artículo y que podría ser interesante verificar. Ni más, ni menos.

Instinto y aprendizaje

Por otra parte, el debate sobre si el coco es o no una herramienta me parece de bastante menor trascendencia que, por ejemplo, si se pudiera demostrar que el uso de los cocos, o de lo que sea, fuera aprendido y no instintivo. Es decir, que un individuo hiciese uso de esa habilidad después de haber visto a otro haciéndola. En diversas experiencias en laboratorio ya se ha conseguido que unos pulpos aprendan determinados comportamientos sin haberlos ensayado, sino simplemente viendo a otro especimen llevarlas a cabo.

Pero en este caso incluso los propios autores de la publicación reconocen esta limitación, señalando que este comportamiento es muy probablemente el fruto evolutivo del uso de conchas vacías de bivalvos durante mucho tiempo y sólo recientemente, de cocos, resultado de los descartes de las comunidades humanas costeras que tiran las cáscaras al mar. Y es que, si realmente aporta alguna ventaja -por mínima que sea- para la supervivencia, se reproducirán más los individuos que tengan estas pautas, de modo que las siguientes generaciones tenderán a favorecer este comportamiento extendiéndose en la población. Darwinismo en sentido estricto, y si antes no había tanto coco, pues probablemente la historia habría empezado con menos cocos, pero con otras valvas, cortezas, o lo que fuera que hallaran por su entorno.

Hablando de pulpos, y entendiendo la inteligencia como la capacidad de resolver problemas y el aprendizaje como la habilidad de cambiar la estrategia ante experiencias fallidas para luego retenerla en la memoria, no cabe duda que los pulpos son en gran medida inteligentes. Pero en este caso no parece que debamos hablar de inteligencia sino de comportamiento instintivo. Otra noticia más que se cae de los titulares de estos días, empecinada en relacionar el uso del coco -no metafórico- con la inteligencia.

Epílogo: Nuestro pulpo, el Octopus vulgaris.

Decidí no perder el tiempo debatiendo las sandeces que se han publicado en la prensa acerca este tema, pero sí quiero comentar, a modo de desagravio, que a lo largo de todos estos años compartiendo lugar de trabajo con pulpos galegos os puedo asegurar que nunca han dejado de sorprendernos.

Este año que ahora termina tuvimos la oportunidad de participar en la filmación de un documental francés en HD sobre la inteligencia de los pulpos, actualmente en postproducción. Cuando estábamos filmando, Jerome Julienne y John Jackson, co-directores, no daban crédito a las asombrosas habilidades de nuestros pulpitos, que de vulgaris no tienen nada. Y no me estoy refiriendo a dos legos en la materia, sino de cineastas con una larguísima trayectoria y que estuvieron un montón de años a las órdenes del mismísmo Jacques Cousteau en el Calypso. Lo que no habrá visto esta gente… y se quedaban atónitos con Pepiño, el George Clooney de los pulpos.

Durante el rodaje, en una ocasión hicimos pruebas de resistencia al agua de unos plásticos con vinilos de colores. En el tanque estaba Pepiño, que se apresuraba a coger el plástico, llevarlo hacia una esquina y colocarlo sobre su cabeza a modo de refugio. Si le molestábamos a posta, recogía el petate y se montaba la guarida en otra esquina, en plan tienda quechua, en segundos. Semanas después del rodaje, Pepiño nos dejó, DEP, pero quedan sus películas… Y un día de estos lo mismo le damos un coco a otro Pepiño. A ver la que lía.

Nota.- Por otra parte, una TV Online sueca ha realizado un vídeo mezclando secuencias del vídeo del pulpo y el coco, con otras de la BBC y también nuestras, que filmamos en el Aquarium Finisterrae. Si queréis verlo, pulsar aquí.

Foto que ilustra el post.- La hice durante la toma de la secuencia de camuflaje. Se ve a Alberto Castellanos apoyando a Roberto Rinaldi, rodando en la sala Nautilus del Aquarium Finisterrae. Roberto, uno de los mejores fotógrafos y cámaras submarinos del mundo, comenzó en el Calypso y hoy en día es freelance para las más prestigiosas publicaciones y empresas audiovisuales. Tiene entre su haber hitos como haber buceado bajo una capa de metro y medio de hielo en el lago Baikal, con una temperatura exterior de… ¡menos 50ºC! Por cierto, el del Baikal fue el ultimo documental encargado y firmado por el Comandante Cousteau antes de su muerte.

El coco.- Aquí podéis ver el video del pulpo venoso con su coco:

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Bajo una presión de 500 atmósferas

Escrito por Antonio P. Cribeiro
12 de Noviembre de 2009 a las 18:11h

Vaso a 500 atmosferas

Es un rito al que se apunta todo el mundo a bordo, científicos y tripulantes. No hay campaña oceanográfica en aguas profundas en la que, aprovechando uno de los muestreos, no se haga la experiencia del porespán. Consiste en hacer descender hasta el fondo vasos de poliestireno expandido, que previamente cada cual ha decorado a su gusto, con el fin de ver los efectos de la descomunal presión hidrostática a que la serán sometidos.

El resultado es impresionante y lo podéis ver en la foto que ilustra el post (corresponde a la campaña DIVA Artabria de este año en el B/O Sarmiento de Gamboa). A la izquierda, el vaso original, y a la derecha, otro vaso idéntico después de pintarlo y haber descendido más de 5.000 metros, atado a una roseta CTD, es decir, después de haber soportado una presión hidrostática superior a 500 veces la presión de la atmósfera terrestre.

Esto se debe a que el porespán contiene aire dentro de cada una de las perlitas que lo componen, y éste es completamente expulsado por efecto de la presión hidrostática, de modo que el vasito resultante es mucho más pequeño que el original. Hay incluso quién baja cabezas de maniquíes de porespán, pero nosotros no somos tan macabros.

En esas profundidades también el agua se comprime un poco debido al enorme peso de la propia columna de agua que soporta. Esta compresión provoca incluso un ligero aumento de la temperatura y, lo más importante desde el plano biológico, actúa sobre la disociación del bicarbonato, bajando ligeramente pH pero lo suficiente como para poder tener un impacto importante en la disolución de algunos carbonatos, alterando los sedimentos.

Este hecho, descrito hace ya varias décadas sin haberle dado mayor importancia, cobra ahora un gran interés debido el calentamiento global y la disminución en la capacidad de secuestro del exceso de dióxido de carbono atmosférico por parte de los océanos.

Presión hidrostática y vida en las profundidades

No es de extrañar que, dada la oscuridad perpetua, el frío, y las tremendas presiones de las profundidades oceánicas, durante muchos siglos se pensó que allá abajo no podía haber vida alguna. El propio Edward Forbes, pionero de la oceanografía en aguas profundas, llegó a la conclusión de que existía una “zona azoica” –sin vida- al ver que a medida que aumentaba la profundidad, la diversidad de especies menguaba (llegó a muestrear hasta unos meritorios 420 metros a mediados del S. XIX, en el HMS Beacon). Habría que esperar a la campaña del Porcupine, treinta años después, y a más de 4.000 metros, para que Charles W. Thomson sentenciara aquello de que “la vida se extiende hasta las mayores profundidades y está representada por todos los grupos de invertebrados marinos”.

Hoy nos parece un hecho normal que haya vida allá abajo, no sólo compuesta por invertebrados, sino también por vertebrados (peces) e infinidad de microorganismos. Sabemos además que los fondos marinos constituyen el último reto en la investigación de nuestro planeta, pero incluso en la actualidad apenas estamos empezando a conocer los efectos de la presión en la vida marina.

Los biólogos han establecido nítidas relaciones sobre como se ve afectada la fauna marina a causa de variaciones en factores externos como la temperatura, la salinidad y la luz. Sin embargo, queda muchísimo por saber acerca los efectos de la presión en la distribución de los organismos marinos.

Esto ha derivado en que a veces pervivan creencias incorrectas o incompletas, como la que sostiene que aquella fauna que carece de vejiga gaseosa –mal llamada natatoria-, podrá sin mayor problemas adaptarse a cualquier presión siempre que reproduzcamos los demás parámetros ambientales propios de su hábitat. Pero no es así. Consideremos que la presión influye en infinidad de reacciones metabólicas, en las que además casi siempre intervienen o se producen gases, y los organismos del Deepsea no están exentos del cumplimiento de las leyes universales de la física y la química.

Por nuestra parte, en nuestro trabajo cotidiano hemos podido ver que es posible adaptar a la vida en acuarios a especies que viven a grandes profundidades, reproduciendo un entorno similar al suyo excepto la presión, pero también hemos visto como otras especies no son capaces de tolerar variaciones de presión. A mi modo de ver, estaríamos ante especies con amplia tolerancia o euribáticas, y otras extremadamente sensibles a variaciones de presión, o estenobáticas, pero desde luego no por carecer de vejiga gaseosa ya se ven liberados de las consecuencias de la presión… sin duda, un tema muy interesante sobre el que algún día convendría volver.

La verdad más creíble sobre la gripe A

Escrito por Antonio P. Cribeiro
25 de Octubre de 2009 a las 22:06h

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Alguno se preguntará a cuento de qué en este blog, dedicado a historias del mar, publico este post sobre la gripe A. Y con menos motivo todavía cuando internet desborda información -y desinformación- sobre este turbio asunto. Básicamente se debe a que estoy, como tanta gente, harto de todo el alarmismo, del miedo que nos quieren meter, como si la ciudadanía no tuvieramos suficiente con los problemas cotidianos, como para que encima nos rompan la cabeza con chorradas.

Además, también está afectando a nuestra vida diaria, no el virus de la gripe A, sino el cuento de la gripe A. El pasado mes de septiembre, antes de  embarcar en la campaña oceanográfica descrita en el post anterior, tuvimos que rellenar la hoja de instrucciones para la asistencia sanitaria a bordo, lo cual es perfectamente lógico, considerando que a donde íbamos el barco estaría aislado incluso del alcance de los helicópteros de modo que la evacuación médica en caso de emergencia sería compleja. Aunque no se describía expresamente ningún protocolo relativo a la gripe A, ya por entonces estábamos incómodos, con la mosca detrás de la oreja por si salía algún protocolo imprevisto y la campaña se iba al traste, pues todos los días de todo el mes salían noticias alarmistas sobre la dichosa gripe A. En nuestros comentarios personales, como muchas otras personas, coincidíamos en que todo esto parecía apuntar más a una estrategia comercial de las grandes empresas farmaceuticas, carente de todo escrúpulo, pasando olímpicamente de los enormes daños humanos y económicos que están causando a la sociedad.

Ahora se acerca el momento de las vacunas, de nuevo el pánico, y lo bien que le viene a tanto mediocre para distraer la atención de los ciudadanos con problemas inconsistentes, ya que mientras tanto no protestan por los problemas reales: crisis, paro… Estos días, en el trabajo ya hemos recibido botes especiales de jabón, y en otros lugares públicos ya he visto movimientos semejantes. Total, nada nuevo, pues siempre supimos que el mejor modo de prevenir infecciones es mantener una higiene adecuada. Y para eso no necesitamos productos especiales que sólo sirven para enriquecer a quienes los venden y a la morralla que se queda con las comisiones por el camino.

Así que ahí dejo el enlace al primer video de la serie de seis que siguen en YouTube, donde Sor Teresa Forcades da la mejor charla que he visto sobre la gripe A. Merece la pena ver los seis videos, no tienen desperdicio. Y después, el que se quiera vacunar, que se vacune. Yo no me voy vacunar.

Nota.- Tampoco tiene desperdicio este otro documental de Julián Alterini:

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Desde lo más profundo del océano atlántico

Escrito por Antonio P. Cribeiro
10 de Octubre de 2009 a las 11:23h

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Escribo este post desde un lugar muy particular, un barco. Me hacía cierta ilusión enviar un post vía satélite y de paso asombrarme con los avances de la tecnología. Aquí, donde estamos, en quince días apenas hemos visto pasar un par de barcos mercantes, iban tan lejos que parecían navegar sobre la línea del horizonte.

Pero eso no es lo que más me ha impresionado, sino la cantidad de agua que ahora mismo nos separa del fondo. Dicen que la catedral de Santiago mide 74 metros, pues si pusiéramos una catedral allá abajo, en la llanura abisal sobre la que estamos, y sobre ella otra catedral, y luego otra más, así hasta llegar a la superficie, necesitaríamos la friolera de 68 catedrales para conseguir que sus torres aflorasen a la superficie. Y si colocásemos el edificio más alto del mundo, la torre Dubai de 818 metros, necesitaríamos nada menos que siete torres para el mismo fin.

Para ser exactos, nos encontramos en el buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa, posición 43º33´73N 12º48´90 W, tomando muestras geológicas y biológicas del canal de la estación Octubre Rojo, al oeste del banco de Galicia, a unos 400 kilómetros de terra firma, y con ¡5.315 metros! de agua -ahora mismo- entre nosotros y el suelo oceánico. Nos hallamos, en definitiva, flotando sobre los fondos más profundos del océano atlántico, las llanuras abisales, sólo superados por las fosas oceánicas.

Aprendemos nociones de geología marina

Me cuenta el geólogo Luis Somoza -que además de ser mi pareja de maniobras es jefe científico de la delegación ante la ONU en Nueva York para la extensión de la plataforma continental marina española- que las muestras que recojamos pueden aportar información crucial de cara a la extensión de la zona económica exclusiva española hacia las 350 millas, desde las 200 actuales. La aparición de granitos sería un indicador fiable de que esas masas rocosas son en sí parte del bloque continental de Galicia, y no una extensión de la dorsal centroatlántica. En esto andan los geólogos de a bordo, Míchel, Luís y Anxo, de los que hemos aprendido un montón de geología marina estas semanas en alta mar. Merece una mención especial el cartografiado digital que tiene Luís y que nos ha asombrado a todos. En su ordenador podemos ver todos los recovecos del entorno del banco de Galicia en 3D como si hubiésemos vaciado de agua el océano. Ya le gustaría a los de Google disponer de estas resoluciones en su famosa aplicación Google Earth, pero es que estos datos se han currado a bordo mediante el escaneo con sonar multihaz, y no de modo indirecto interpretando los fondos en función de los desniveles de la superficie del mar que registran satélites como el ya histórico Geosat.

Y de biología marina

En cuanto a los aspectos biológicos, la finalidad de la campaña dirigida por el profesor Victoriano Urgorri, es la de contribuir a obtener una estimación real de biodiversidad de las especies que viven en los fondos batiales y abisales, y obtener datos fundamentales para mejorar el conocimiento de los grupos de fauna más representativos, así como su distribución en función de la naturaleza de los fondos, la profundidad y las condiciones físico-químicas dominantes.

En fin, que esto de las montañas submarinas del entorno del banco de Galicia es un tema muy interesante sobre el que volveré escribir, pues es una gran oportunidad poder participar en estas campañas, más o menos duras en el día a día, pero muy gratificantes para quién le guste de verdad el mar y lo que éste sigue escondiendo.

Nota final.- Una experiencia única, deep blue.

Acabamos de vivir una experiencia de película. Willy me comentó que podíamos visitar el local de quillas aprovechando las tareas de mantenimiento del barco. Es la parte más baja del barco y está hueca en su base, es decir, da directamente al mar. Tan sólo un suelo de rejilla separa mis pies del agua, y a veces ni eso, pues el nivel fluctúa y moja los pies. Lo que se ve es indescriptible con palabras, sobrenatural. La oscuridad del local se ve iluminada desde abajo, por la propia luz del sol que penetra en el mar, un mar transparente, oceánico. Un azul fuerte y casi fluorescente inunda la sala y nos recuerda a películas como Abyss o Deep Blue. Y abajo de mis pies, directamente y sin intermediarios, 5.000 metros de agua. Fascinante.


P.D.- A mediados de agosto, en mi pueblo, encontré a un viejo amigo y vecino de toda la vida que ahora trabaja navegando por el Atlántico, cruzando el charco cada dos por tres. Me dijo que solía leer este blog allá donde se encontrara, y me recriminó que escribía poco. Así que dedico este post, escrito desde el mar a quién también está en el mar, a Rufino, a ver si se anima y deja un comentario.

Vuelven las mareas vivas

Escrito por Antonio P. Cribeiro
3 de Septiembre de 2009 a las 22:00h

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El equinoccio de otoño tendrá lugar el próximo día 22 de este mes, a las 23:18, hora oficial. Unos días antes, coincidiendo con la luna nueva, el 18 y 19 podremos disfrutar de la vistosidad de las mareas vivas equinocciales. Pero el factor que realmente determina la espectacularidad del fenómeno no es de naturaleza astronómica sino meteorológica, y por tanto impredecible a largo plazo: el oleaje.

En contra de lo que a menudo se piensa, no hay relación alguna entre oleaje y mareas vivas. Con frecuencia, las grandes pleamares pasan sin pena ni gloria cuando el mar está en calma. Pero en ocasiones confluyen grandes pleamares con fuertes temporales, dando lugar a una impresionante exhibición de las fuerzas de la naturaleza que suele atraer a muchos curiosos, pero que también puede causar grandes daños. Aún tenemos fresco en el recuerdo aquella gran ola que barrió el paseo marítimo coruñés a la altura de Riazor, al coincidir las pleamares equinocciales de marzo de 2008 con un fuerte temporal.

Así que, aprovechando la circunstancia estacional, y por si a alguien interesa, dedicaré el post a las mareas, contando algunas curiosidades propias de nuestras latitudes. (He de reconocer que ya lo tenía prácticamente escrito, pues se trata de un resumen de parte de un trabajo que realicé hace unos pocos años).

Las mareas, en el fondo

Las descripciones tradicionales acerca como se originan las mareas suelen ser muy simplificadas con el fin de facilitar su comprensión. Se basan en un comportamiento teórico Tierra-Luna-Sol, pero que en la práctica es mucho más complejo ya que los astros no rotan sobre un plano sino en tres dimensiones. Esto explica, en parte, que este año las mareas más vivas no serán las equinocciales, sino que ya tuvieron lugar un mes antes, el 21 de agosto, cuando literalmente hicieron desaparecer bajo las aguas arenales completos, dejando perplejos a los playeros de turno.

Por su proximidad a la Tierra, el efecto de la luna sobre las mareas es casi tres veces superior al del Sol. Como podéis ver en el vídeo, en su giro alrededor de la Tierra la luna pasa por dos fases teóricamente alineadas con los otros dos astros (luna nueva y llena, mareas vivas) y por otras dos fases perpendiculares o cuadratura (luna menguante y creciente, mareas muertas). De forma simultánea, el conjunto luna-tierra se va desplazando alrededor del sol, pasando en un año por dos máximos de proximidad (equinoccios) y dos de lejanía (solsticios). El efecto del movimiento de traslación hace que en los meses equinocciales el efecto de sol sobre las mareas sea más intenso, y sumado al efecto de la luna cuando está alineada, genera las mareas más vivas del año, con pleamares muy altas y bajamares muy bajas.

Una buena parte de la complejidad de las mareas se debe a que los océanos no cubren completamente la tierra, sino que se hallan separados los continentes. De ahí que cada una de las masas de agua oceánicas tenga un período natural de oscilación que viene determinado en gran parte por el perfil de la costa y por el efecto de Coriolis debido a la rotación terrestre. Las oscilaciones mareales en cada complejo oscilatorio se asemejan a una ola que gira continuamente en torno a un punto central, el punto anfidrómico, si bien en los océanos los movimientos mareales implican la interactuación de varios complejos entre sí, de forma que cada región va estar sujeta a un régimen mareal propio. Así, en el atlántico ibérico se producen dos pleamares y dos bajamares en un día lunar, dándose un régimen de mareas de tipo semidiurno con una amplitud que ronda entre los 3 y 4 metros.

El retraso diario: día solar vs. día lunar

Para entender lo que sigue debemos recordar que, por una parte, tenemos el efecto de la luna que, durante su ciclo alrededor de la tierra de aproximadamente 29 días, genera dos fases de mareas vivas y otras dos de mareas muertas. Y tenemos por otra parte el efecto del sol, con mayor intensidad en los equinoccios y menor en los solsticios, pero también con una influencia diaria y de gran importancia en las mareas. Durante un día solar (24º00’00’’) el sol ejerce también dos má.ximos y dos mínimos, aunque con menor intensidad que los generados por la luna durante un día lunar (24º50’30’).

Llegados aquí, creo que conviene aclarar que un “día lunar” no es un día en la luna, sino el tiempo que tarda la luna en volver a situarse en la misma posición respecto a un punto de la Tierra, es decir, las 24 horas de rotación terrestre más el tiempo que invierte en atrapar de nuevo a la luna, debido a su desplazamiento alrededor de la Tierra durante ese día, es decir, 50 minutos y 30 segundos.

En consecuencia, la onda de marea final va a ser el resultado de sumar la onda lunar y la onda solar, con la particularidad de que no están en fase, su duración es distinta a razón de 50’30’’ de desfase diario para la onda lunar, motivo por el que los picos de pleamar y bajamar se retrasan de un día para otro en ese valor.

Marisqueo gallego con horario de oficina: cerrado por las tardes

El efecto solar va a tener importantes consecuencias en la explotación de los recursos marinos vivos del intermareal, sobre todo en lo que afecta a la organización del trabajo. Esto se debe a que su duración entre cada ciclo solar de marea (tiempo transcurrido entre dos pleamares o dos bajamares consecutivas) es exacto y dura 12 horas, a diferencia del ciclo lunar que es de 12º25’15’’. El momento del día en el que se dan los máximos solares varía con la latitud y siempre va a ser el mismo en una latitud dada*. En la práctica, esto quiere decir que mientras el efecto de la luna se va adelantando cada ciclo a razón de algo más de 25 minutos, el efecto solar es siempre a la misma hora. Por tanto, cuanto más próximos están sus valores máximos, mayor será la amplitud de la carrera de marea. En nuestras latitudes (Galicia) el efecto diario máximo del sol en la primera bajamar diurna es siempre sobre las diez de la mañana, así, cuando además coincide que la luna está bastante alineada con la tierra y el sol (luna llena o luna nueva, cada catorce días), las mejores bajamares serán siempre alrededor de las 9 y las 11h. de la mañana y las mismas horas de la tarde, siendo cada día que pasa menos amplias, de forma que los días en que las bajamares que se registran alrededor de las 4h. p.m. y a.m. son muy muertas, al haberse cumplido medio ciclo de marea (aproximadamente 6h.12’), repitiéndose de nuevo el ciclo al volver a aproximarse los valores de los dos astros.

Todo este embrollo argumental es de muy sencilla comprobación en Galicia. Observad que siempre que véis una gran pleamar es por la tarde, nunca por la mañana, y lo mismo ocurre con las bajamares, cuando veáis la marea asombrosamente baja, siempre será por la mañana y jamás por la tarde.

Esta curiosidad es bien conocida por los percebeiros y mariscadores del intermareal. Saben por experiencia que las mejores bajamares diurnas son alrededor de las 10h. (GMT) de la mañana, de forma que a medida que pasan los días, la bajamar se produce más tarde y con menor amplitud hasta que pasados unos catorce días, la bajamar vuelve a coincidir cerca de las 10h. de la mañana y de nuevo con gran amplitud. Esta es la razón de que, en Galicia, la explotación de los recursos intermareales se suele llevar a cabo por las mañanas, al obtenerse los mejores rendimientos. Y no porque los mariscadores hayan acordado tener horario de oficina…

Nota final.- Complicando las mareas

No quería finalizar este post sin aclarar que, si bien la fuerza generadora de las mareas es exclusivamente astronómica, hay que tener presente que existen otros factores que van a influir en la altura real de las pleamares y bajamares, así como en la velocidad de las corrientes de marea. Entre estos factores destaca la acción del viento y la presión atmosférica, así como el perfil submarino de la zona (accidentes geográficos submarinos y cambios de profundidad). Por estos motivos, en la práctica es imposible obtener una fórmula completa que permita predecir las mareas, y la única forma de aproximarse -nunca de saberlo exactamente- es mediante el uso de mareógrafos y correntímetros, que determinen las constantes armónicas de un puerto o estación concreta.

*.- Comunicación personal de Enrique Álvarez Fanjul, del departamento de Clima Marítimo de Puertos del Estado.

Merluza, primeros frutos

Escrito por Antonio P. Cribeiro
17 de Julio de 2009 a las 11:00h

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Una vez me dijeron que las empresas no existen, que lo que existe son las personas que están detrás de ellas, las que las mueven. Detrás de toda sigla institucional están los nombres de quienes realmente impulsan los proyectos, que en la práctica no suelen ser todos los que aparecen tras un éxito, sino los que realmente están a las duras y a las maduras.

Estos días pudimos leer en la prensa la noticia de que científicos del Centro Oceanográfico de Vigo habían conseguido reproducir merluzas en cautividad. Para conocer los detalles biológicos y técnológicos de este interesantísima investigación habrá que esperar a la publicación de la experiencia en Aquaculture Research. Sin embargo, no es necesario aguardar hasta entonces para comprender que se ha dado otro importante paso en este campo aplicado de la investigación marina.

Aunque en esta primera puesta el número de huevos fertilizados fue pequeño, ha sido suficiente para que los investigadores hayan podido realizar un estudio del desarrollo embrionario para, con futuras puestas, intentar ir completando el conocimiento de la biología de esta especie, sus requerimientos, y evaluar la potencialidad de su cultivo, empresa harto complicada en la situación actual de la merluza, con importaciones masivas y bajos precios.

Por ello es una satisfacción saber que los esfuerzos de José Iglesias, Rosa Cal y Javier Sánchez, comienzan a dar sus frutos. Y me refiero a la merluza, ya que todos ellos llevan un montón de años investigando -y teniendo éxito- con otras especies, algunas consolidadas como el rodaballo, y otras  que se resisten más, como el pulpo.

Pero además la satisfacción cobra una dimensión especial ya que tuve la oportunidad, junto con Toño Domínguez, de participar en la campaña de captura de las merluzas en julio de 2007, en el entorno de la Cíes, a bordo del B/O Francisco de Paula Navarro, del IEO. A nosotros nos interesaba participar ya que podría representar una excelente oportunidad de conseguir varias merluzas para su exposición en el acuario, como así fue y, de hecho, actualmente el Aquarium Finisterrae es el único acuario europeo donde se pueden ver varias merluzas vivas. Antes habíamos tenido alguna, pero nunca varias durante tanto tiempo, pues ahora se cumplen dos años de su captura.

En principio, los investigadores requirieron nuestra colaboración porque parte de la campaña se iba realizar en Coruña y se podrían aprovechar las infraestructuras y personal del Aquarium Finisterrae. Finalmente, como las capturas en la boca de la ría de Vigo fueron superiores a las esperadas, el jefe de Campaña descartó subir a Coruña. Nuestro trabajo a bordo consistió esencialmente en el apoyo a la manipulación de los peces para su primera aclimatación. Además filmamos todo el proceso, si bien el material audiovisual todavía no ha sido divulgado en atención a los requerimientos de la dirección del IEO, si bien ahora, con la inminente publicación de resultados, puede que pronto podamos mostrarlo.

Como decía al principio, detrás de las siglas están las personas, y por ello tras este éxito de los investigadores principales, también me viene al recuerdo la grata compañía de otra gente de a bordo, como Miguel, Chus y Javier, la tripulación en general y el incombustible Córdoba. Toda una experiencia.

Foto: La tomé en el tanque de merluzas del Aquarium Finisterrae.


En el “Día mundial de los océanos”

Escrito por Antonio P. Cribeiro
8 de Junio de 2009 a las 19:25h

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Hoy es el Día Mundial de los Océanos. Cada vez que se celebra uno de estos días que Naciones Unidas asigna a algo, los medios de comunicación dedican espacios para contarnos de qué va la historia. Como estos eventos son de ámbito mundial, inevitablemente se recurre a tópicos generalistas y a estadísticas globales. Cifras, palabras y discursos que, a la postre, sirven para muy poco o para nada.

En esta ocasión el tema son los océanos, así que nos largan la letanía de la necesidad de concienciarnos para proteger a los océanos contra amenazas tales como el cambio climático, la contaminación marina o la salvaje urbanización de la costa… Todo cierto y todo muy bonito, pero no menos cierto es que nos están hablando de problemas cuya magnitud sólo puede ser afrontada desde la comunidad internacional. (Ya saben: a firmar convenios como Nairobi, Río o Kyoto -firmar es fácil y la foto cunde- y luego a cumplirlos… lo que ya es harina de otro costal).

Por ello, mi opinión es que días como éste deberían enfocarse más a aspectos concretos y, de este modo, favorecer que quién lo desee sepa como poder aportar su granito de arena, a través de algún pequeño cambio de comportamiento. Grano a grano se hace granero, algo así como recuperar aquella máxima del ecologismo del siglo pasado: “Think Global, Act Local”.

Ajenos a las estadísticas de la FAO, en estos momentos, a unos pocos kilómetros al sur de la ciudad en la que me encuentro, una refinería está contaminando la costa, y no pasa nada. Otros pocos de kilómetros, ahora al oeste, en una desembocadura cercana se están tirando más residuos sobre la vergonzosa infinidad de basura que ya hay. Afortunadamente, el hedor de este estercolero urbano-marino ha trascendido ya al ámbito nacional, gracias a recientes reportajes de TV y prensa. Pero por el momento sigue sin pasar nada.

Por ello, son muy de agradecer iniciativas como la que ha impulsado el Acuario de Gijón, gracias al incombustible Andrés Loza, siempre mojándose -como debe ser- y ahora dedicando uno de sus acuarios a la basura de los fondos marinos, -ruedas, botellas, plásticos…- deshechos que no podemos ver cuando contemplamos las postales turísticas de nuestras playas y costas, con su aparentemente impoluta lámina de agua, e incluso puede que con su flamante Bandera Azul.

Contar estas cosas justifican realmente la existencia de centros de divulgación de este tipo. No deberían primar otros criterios de conveniencia que escondan la realidad a los visitantes, o que se limiten a exponer cómodas curiosidades del mundo marino, sino decir lo que hay, la cara B del mar sin censuras. Y después que cada cual adopte la postura que entienda oportuna.

 

Foto.- Provisional hasta que Andrés me envíe una del acuario citado.

Se acabó el día, se acabó la romería

Escrito por Antonio P. Cribeiro
5 de Junio de 2009 a las 19:12h

Vertido de hidrocarburo

Hace unos días, el diario Xornal de Galicia publicaba un interesante reportaje de Pablo G. Quintas sobre la contaminación que la refinería de REPSOL genera en el entorno marino coruñés. El propio titular aseguraba que la refinería vertía al mar 6.000 toneladas de residuos como los del Prestige cada año.

Hoy, 5 de junio, es el Día Mundial del Medioambiente, y el lunes 8, será el Día Mundial de los Océanos. Así, parece el momento propicio para recuperar un extracto de un post que escribí hace cuatro años, el 13 de junio de 2005. Desafortunadamente, lo dicho entonces tiene vigencia ya que todo sigue igual y sin que a la ciudadanía parezca importarle un pimiento. Los políticos, conocedores de la mala memoria colectiva, lo saben y lo usan. Saben que pueden prometer lo mismo todos los años sin necesidad de cumplirlo, pues a las pocas semanas o días, ya pocos se acuerdan.

Decía que “cuando sucedió la catástrofe del Prestige, a lo largo de la costa, una legión de voluntarios, pescadores y la ciudadanía en general actuaron con una dignidad que dejó al mundo -a todo el mundo- boquiabierto, en una respuesta sin precedentes que hubiera provocado el rubor de muchos políticos de no tener atrofiada esta reacción tan humana. Después vinieron infinidad de promesas por un lado y por otro, también hubo infinidad de manifestaciones, inicialmente puras luego igualmente contaminadas. Pasado el tiempo, la realidad actual es que mientras leen esto, navegan 7.000 buques con 400 millones de toneladas de petróleo en sus entrañas. De ésos, 2.000 tienen doble casco y el resto, 5.000, son “Prestiges”.

Sin embargo, en números redondos…

  • El 80% de los contaminantes del mar provienen directamente de tierra (ríos, escorrentías y vertidos)
  • Las mareas negras son las responsables de sólo el 12% de los hidrocarburos presentes en los océanos.
  • Las industrias y las ciudades son la principal causa de contaminación del mar por hidrocarburos (37%)
  • Las operaciones de los buques (limpieza de sentinas…) representan el 33%.
  • El resto proviene de la atmósfera (9%), de fuentes naturales (7%) y de su explotación (2%).

Entonces ¿quién se preocupa del restante 88% de la contaminación del mar por hidrocarburos?

Consideremos que, aunque se consiguiera la utopía de que “nunca más” se repita un accidente como el del Prestige, sólo aliviaríamos la contaminación en un 12%. Las operaciones cotidianas de los buques y los vertidos industriales terrestres son los causantes del 70% de la contaminación del mar por hidrocarburos.

Así pues, ¿donde están las manifestaciones? ¿donde las promesas? Si hubo tanto movimiento mediático y político para que “nunca máis” se repita ése 12%, entonces los partidos y agentes sociales -que tanto prometieron y exigieron-, deberían preparar algo serio para ir contra estas industrias y contra las operaciones de limpieza de los buques. Esto debería ser así si realmente quisieramos cuidar el mar… pero los políticos saben que basta con parecer, que no es necesario ser, ya que ser de verdad lo que se dice ser requiere esfuerzo, compromiso y dedicación. Es mucho más sencillo sólo parecer -un poco de palabrería basta-, además los réditos electorales son similares… y pelillos a la mar, que traga con todo.

Nota 1.- Si quieren saber más, aquí tienen un extenso informe de Oceana.

Nota 2.- El asunto está tan abandonado que incluso la otrora beligerante web de Nunca Máis está fuera de servicio, salvo que cambiaran de url, pero Google dice no saber nada.

O percebe en augas turbulentas (II)

Escrito por Antonio P. Cribeiro
13 de Mayo de 2009 a las 22:00h

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Como dicía no post anterior, a primeira pregunta que compre prantexarse é si realmente se quere afrontar a problemática do sector, e remataba desexando que me gustaría supoñer que sí -que se quere afrontar o problema-, aínda que a experiencia me incline máis a pensar o contrario.

Fai un par de semanas enviáronme desde a redacción da Voz de Galicia un documento da Federación Galega de Confrarías sobre o percebe. Ao lér o subtítulo “Razóns do descenso de captura, propostas e medidas a tomar” pensei: mira por onde vou saber cales son esas razóns e coñecer de paso que métodos seguiron para dar con elas.

Desafortunadamente sigo nas mesmas. A xeito de pequena crítica constructiva -non o tomen a mal- a verdade é que o informe redúcese a unha descripción superficial dos plans de explotación de percebe, para de seguido comparar as produccións no primeiro trimestre deste ano e do pasado, e finalmente procura encaixar algunhas hipóteses cunha certa correlación cos temporais -alertas laranxa e vermello en xeral-, sen entrar na análise detallada de direccións, forzas, altura de ondas, velocidade e dirección de ventos…, nin considerar a orientación, perfil xeográfico, e batimétrico, en cada tramo de costa. Todos os percebeiros saben que cando peta dun lado, poder abrigar noutro.

Para obter conclusións fiables, e considerando que estamos ante un recurso cuios rendementos de explotación dependen en moi alto grao do estado do mar, precisaríamos dunha escala temporal moito máis ampla, e despois intentar detectar cambios na producción. Aínda así, o traballo sería enormemente árduo -asegúroio-, pois para cada lonxa habería que filtrar a procedencia do percebe subastado, pois unha porcentaxe indeterminada pero non despreciable pode vir doutros plans, e mesmo de Asturias. Ademáis, habería que estimar a producción furtiva asignable a cada plan. Só deste xeito teríamos unha aproximación á verdadeira producción, e só así poderíamos tentar descubrir tendencias, é dicir, saber si realmente o percebe baixa ou sube, en cales zonas, con qué intensidade, etc.

Tamén propoñen a realización dun estudio biolóxico, por “si fora necesario tomar medidas paliativas”.  Evidentemente, si quén mellor coñece o recurso dí que apenas queda percebe, ninguén o porá en dúbida. Por tanto, o que no citado informe se define como posibles “medidas paliativas” compre tomalas xa, sen ter que esperar aos resultados dos futuros estudios que se decida emprender, como se recolle no Código de Conducta para a Pesca Responsable, que xa poucos semellan lembrarse dél.

 Boa ocasión para o criterio de precaución

Éste Código foi impulsado polo Departamento de Pesca da FAO a raíz dunha Conferencia en 1992. En 1998 a Consellería de Pesca publicouno para “dar un paso máis na mentalización do sector…”. Agora, once anos despois, ben se podía dar outro paso máis e ir mirando de cumplilo. Poderíase empezar polo criterio de precaución*, onde dí que “a falta de información científica adecuada non se debería utilizar como razón para aprazar ou deixar de toma-las medidas de conservación e xestión necesarias”.

Tamén se contempla que “se un fenómeno natural ten importantes efectos perxudiciais sobre o estado dos recursos acuáticos vivos, os Estados –no caso do marisqueo, a Xunta de Galicia- deberían adoptar medidas de conservación e xestión de emerxencia, a fin de que a actividade pesqueira –ou marisqueira- non agrave estes efectos perxudiciais”.

Bueno, pois aí teñen: por unha banda, as medidas deberían terse xa tomadas fai tempo; por outra, si os temporais tiveron culpa alomenos en parte, as medidas de emerxencia non só están xustificadas senón que compre adoptalas. ¿Pode isto demostrarse? Non o creo, xa que estamos nas portas do verán e do escenario invernal non queda nada. Pero sí que é doado facer unha valoración do estado actual da biomasa explotable -a bó seguro que na Consellería do Mar xa a terán feita e ao día-, e aproveitando a sensibilización do sector, artellar o desenvolvemento dun estudio integral e multidisciplinar do sector do percebe galego, no que se aporten datos sólidos e se propoñan medidas técnicas que faciliten aos políticos a toma das decisións máis axeitadas.

En calquer caso, como dí o Código de Conducta, os estudios non son imprescindibles para que quén ten que toma-las medidas as tome xa.

 

*.- O criterio ou principio de precaución defende a adopción de medidas protectoras en situacións de incerteza científica. Deste xeito, preténdese reducir os riscos derivados de tardar en intervir só por non dispor dos datos científicos que faciliten e soporten a toma de decisións. Hoxendía, este enfoque vai camiño de ser considerado un principio xeral do Dereito Internacional.

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