Los poderes de la teletienda y del «anunciado en TV»
30 de mayo de 2011 a las 11:40
Hasta no hace mucho tiempo, esta frase conllevaba un éxito comercial seguro. A nadie se le hubiese ocurrido dudar de la calidad de un artículo que llevase una pegatina con ese slogan. Era un símbolo. Del mismo modo, ser usuario de la teletienda te daba estatus. Tenías en tu poder cosas que solo se vendían por televisión, exclusivas novedades: «No lo busque en tiendas, solo disponible en TV», cantaba el televisor.
El cerebro del comprador recibía una oleada de placer cuando daba los números de la tarjeta de crédito a una amable teleoperadora a cambio de su nuevo totem . Esa suerte de geishas de call center que reconfortaban, que te hacían olvidar lo solo que te encontrabas, que te hacían sentir tan bien. En España, más desconfiados, utilizábamos el contra reembolso siempre que fuese posible. Como mucho, la tarjeta de compra de «El…». Ya saben.
Los anuncios estaban diseñados para aguijonearnos poco a poco. El empleo de los siete pecados capitales era toda una estrategia. La gula y la maquinaria de cocina, la pereza y los masajeadores de pies, la avaricia y el aparato para que los senos crezcan sin cirugía y un largo etcétera. Nadie estaba a salvo de languidecer durante horas delante del televisor. El placer revoloteba por el salón como un súcubo acechando a un pobre hombre. No había escapatoria.
La ingeniería de la teletienda ha trabajado intensamente desde los años sesenta para jugar con uno de los instintos primarios: el placer. En base a esa máxima se han ido adaptando los modelos de anuncio. Como suele ocurrir con las artes, estos han experimentado cierto barroquismo tocando en ocasiones un eclecticismo cuando menos cutre. Los anuncios actuales no son capaces de alcanzar el techo de los años ochenta. Les dejo un clásico y un petardo.

Pero no lo olviden, es todo estrategia. Mantengan su centro del placer entetenido si no quieren sucumbir.
Artículo escrito por Bárbara Patiño
Televisión
¿Involucionamos? Un chimpancé reta la destreza humana
27 de mayo de 2011 a las 16:47
Toda «Involución» requiere un paso hacia atrás, o por lo menos una orientación particular. Eso mismo es lo que pretende el nuevo concurso para prime time semanal de Neox, pero que tendrá su estreno en Antena 3. Producido por Hill Valley y Phileas Productions, en él tres concursantes se retan en duelo a expensas del azar y del ensayo-error de un maestro de ceremonias muy particular, el chimpancé Darwin. En el programa -presentado por Flipy y Berta Collado- los concursantes serán personajes del mundo del espectáculo que deberán enfrentarse a diferentes pruebas de azar y habilidad.

Hasta aquí, todo normal. La polémica nace de lo revolucionario del formato: acudir al origen de las especies para determinar el ganador del concurso. El simpático chimpancé Darwin, que en realidad se llama Noa y ya ha hecho sus pinitos en series y películas, se batirá en duelo con los concursantes en la última prueba a Piedra, papel o tijera. Ganará el primero en conseguir dos victorias seguidas. Si vence el concursante, el dinero recaudado será donado a la ONG o Asociación que escoja vinculada con algún proyecto solidario. En caso de que el ganador fuese el chimpancé, se donará a una Asociación de defensa y protección de los animales.
A pesar de que todavía no se ha emitido, ya han sido muchas las personas y asociaciones que ven en la fórmula la utilización de un animal salvaje, y tildan al programa de generar un mensaje «anti educativo» y ser un potencial peligro debido a las características particulares de estos animales.
General
Neurocientíficos británicos comparan el fenómeno «fanboy» de Apple con la fe a una religión
25 de mayo de 2011 a las 11:34
¿Devoción, o buen márketing? Mucho se ha hablado del fenómeno fanboy de Apple. Diez años han pasado desde que se abriera la primera tienda de Stores a las afueras de Washington y desde entonces el éxito alcanzado por la compañía ha sido vertiginoso. Muchos de sus seguidores elevan la marca a categoría divina, y ahora, ese entusiasmo parece responder a explicaciones biológicas.
Un reciente estudio realizado por un equipo de neurocientíficos para el programa Secrets of the Superbrands de la cadena británica BBC concluye que la compañía estimula las mismas áreas del cerebro que procesan las creencias religiosas. Este carácter de culto queda evidenciado cuando clientes de la marca muestran su devoción a través de tatuajes variados, adhesivos en lugares insospechados, o altares caseros para sus productos. Alex Brooks, editor de World of Apple, y verdadero fanático de la marca, se puso en manos de un equipo de neurocientíficos que estudiaron las reacciones de su cerebro a través de una resonancia magnética mientras era expuesto a imágenes de la compañía. El análisis reveló que los productos de Apple activaban en el cerebro de Brooks las mismas áreas que se encendían en los casos de creyentes religiosos ante sus imágenes de culto.
Templos tecnológicos
En este contexto se cita también el documental Machead donde se demuestra la influencia que la compañía ejerce sobre algunas personas. En Secrets of Superbrands, el obispo de Buckingham –que además, lee la Biblia en su iPad- compara la tienda de Apple de Covent Garden con un tempo religioso. Ambos comparten suelos de piedra, arcos en su diseño y altares donde se muestran los productos (en el caso de la compañía). El obispo hace mención también al propio Steve Jobs al que se le suele llamar «el mesías», y a alguno de los ejecutivos de Apple, «evangelistas». Lo cierto es que tanto en inauguraciones de tiendas o en lanzamientos de nuevos productos, el fervor de sus seguidores está muy presente. Siempre están dispuestos a hacer colas interminables con el único objetivo de ser los primeros en una especie de «frenesí eucarístico».
A pesar de lo expuesto, los neurocientíficos indican que quizá se trate solo de «buen márketing», aunque seguramente sea una combinación eficaz del producto, promoción y la devoción de los «tecnoadictos».
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