«Vamos, que es gerundio»
Hacer zaping a partir de las 23.00 horas puede ser un pelígro o una bendición. Y es que no hay nada como darse un paseo por la pequeña pantalla para descubrir lo que, según los directivos televisivos, quiere ver la gente y es «un reflejo de la sociedad». Por si no era suficiente con asistir durante 12 años al reality de Telecinco «Gran Hermano» donde el otro día Laura, la concursante que se perfila como ganadora de esta edición charlaba con su novio Marcelo sobre el «matiz ese que dices» refiriéndose al cuadro de Matisse que decora el conocido confesionario, ayer, el espectáculo que dieron las protagonistas de «Princesas de barrio» fue, cuanto menos, dantesco.
En primer lugar, tuvimos que escuchar a una joven de 20 años decir que «para las mujeres de nuestra generación salir en la portada de Interviú es la mayor meta que se puede alcanzar». Lo dice una jovencísima gogó que ya se ha operado el pecho y el trasero para lograr su objetivo… Luego, tras dedicarse insultos entre las cuatro protagonistas del programa (el hecho de encargar un producto en una peluquería y luego no adquirirlo puede crear grandes tensiones), los pocos que estábamos viendo este espacio descubrimos cómo se hace uso de frases coloquiales en determinados ámbitos. Y es que, dos de las «princesas» decidieron mostrar sus dotes como relaciones públicas en una discoteca madrileña y tras ligotear, beber y bailar «a tope de power» (ya me contará alguien qué significa esa expresión), salieron del local cansadas, enseñando la ropa interior y lo que ésta esconde debajo (detalle que la cadena tuvo el gusto de ocultar bajo una sombra borrosa) y decidieron marcharse a casa espetando: «Vamos, que es gerundio». Ahí queda eso. Y yo, alucinando (que sí es gerundio) ante tal derroche de «lo que quiere ver el público».
Televisión

























