Poligoneros de Roma unidos en Hispania
Otro de los grandes estrenos de la jornada del lunes fue la serie Hispania en Antena 3. Había muchas sospechas sobre esta criatura de ficción española y pretensiones históricas, llamada a narrar la rebelión de Viriato contra la ocupación romana. Se confirmaron todas. Es horrible.
Diálogos planos, ambientación increíble, ritmo irregular, actores poco convincentes y caracterizaciones inverosímiles son, a grandes rasgos, los males que aquejan a una producción que, aunque intenta no hacerlo, recuerda demasiado a Águila Roja. Sobre todo cuando se escucha hablar a los personajes. Si uno se atreve a quitar a cerrar los ojos y a olvidarse de que serie esta viendo, un par de minutos de diálogos pueden provocar una fenomenal confusión: la antigua Lusitania se trasmuta en el centro que sirve de escenario a Física y Química. Con una pantalla en negro, el audio no permitiría distinguir si se trata de legionarios romanos o modernos poligoneros.
Todos estos problemas confluyen en un diagnóstico inequívoco: Hispania es una serie fallida. Y no por falta de medios ni porque la comparemos con el gran referente del género: Roma. Esa es una respuesta fácil y simplificadora, errónea.
Un ejemplo: el ourensano Rodrigo Cortes triunfa en el cine con Buried, una película realizada con escaso presupuesto y muchísima imaginación.
Una conclusión: en España no se hacen buenas series históricas por una sencilla razón. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, la gente con talento aún está en el cine.
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