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Pásame el mando

Poligoneros de Roma unidos en Hispania

26 de octubre de 2010 a las 12:17

Otro de los grandes estrenos de la jornada del lunes fue la serie Hispania en Antena 3. Había muchas sospechas sobre esta criatura de ficción española y pretensiones históricas, llamada a narrar la rebelión de Viriato contra la ocupación romana. Se confirmaron todas. Es horrible.

Imagen de previsualización de YouTube

Diálogos planos, ambientación increíble, ritmo irregular, actores poco convincentes y  caracterizaciones inverosímiles son, a grandes rasgos, los males que aquejan a una producción que, aunque intenta no hacerlo, recuerda demasiado a Águila Roja.  Sobre todo cuando se escucha hablar a los personajes. Si uno se atreve a quitar a cerrar los ojos y a olvidarse de que serie esta viendo, un par de minutos de diálogos pueden provocar una fenomenal confusión: la antigua Lusitania se trasmuta en el centro que sirve de escenario a Física y Química. Con una pantalla en negro, el audio no permitiría distinguir si se trata de legionarios romanos o modernos poligoneros.

Todos estos problemas  confluyen en un diagnóstico inequívoco: Hispania es una serie fallida. Y no por falta de medios ni porque la comparemos con el gran referente del género: Roma. Esa es una respuesta fácil y simplificadora, errónea.

Un ejemplo: el ourensano Rodrigo Cortes triunfa en el cine con Buried, una película realizada con escaso presupuesto y muchísima imaginación.

Una conclusión: en España no se hacen buenas series históricas por una sencilla razón. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, la gente con talento aún está en el cine.

General
Escrito por César Rodríguez Comentar
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«Marichalar, te vas a quedar sin batería»

26 de octubre de 2010 a las 10:45

Ayer por la noche se desveló el misterio. Tras el revuelo creado por Telecinco reprogramando varios días la tv movie de los príncipes, finalmente el público pudo juzgar  Felipe y Letizia e Hispania.

El veredicto lo han dado los datos de audiencia, los valientes hispanos han ganado al cuento de hadas «a la española». La diferencia no es tampoco como para hundir a la tv movie principesca, pero el caso es que el público se decantó por la serie histórica.

El primer episodio de Felipe y Letizia, bien podría haberse titulado, Letizia no cazó al príncipe, porque desde luego, la trama se esfuerza en dejar quedar bien a la periodista, casi como una Cenicienta moderna, que no pierde zapatos de cristal, pero que a punto está de que la carroza se convierta en calabaza. Además, cuesta creer que hayan convencido a Puigcorbé y Paredes para hacer las imitaciones de los Reyes, forzadas, ¿innecesarias? y que en ocasiones rozan una caricatura burlesca.

Los andares del Rey, los problemas de pronunciación de la Reina y las imágenes de un Felipe babeando ante el televisor en chándal, eran más para reírse que para otra cosa.

¿Y la fugaz y «trascendental» aparición de Marichalar? Con sus pantalones rosas (topicazo)  y hablando por el móvil, mientras la Infanta Elena le mira con cara de asco, y el cachondo del Rey le espeta: «Marichalar, te vas a quedar sin batería».

Los Reyes cuando conocieron a Letizia.

La historia de amor, de romántica que quiere ser se convierte en una cursilada pastelosa, y las escenas de Fernando Gil y Amaia Salamanca, casi dan verguenza ajena. Durante la trama, se calcan al dedillo momentos que todos hemos visto en el Telediario, mismos gestos, misma ropa, mismo peinado, pero sin embargo se dan saltos en el tiempo adelantando, por ejemplo, acontecimientos como la entrega de los Premios Príncipe de Asturias.

Resta por ver el desenlace del próximo miércoles y en que termina la guerra de audiencias entre las dos cadenas.

P.D.: Chirría un poco el salto de Amaia Salamanca, la Cata recién salida del instituto que vive la tórrida historia de amor con el Duque en Sin tetas no hay Paraíso, al papel de Letizia.  ¿No había en el ambiente había la sensación de que en cualquier momento podía resucitar Miguel Ángel Silvestre y cambiar el final de la serie  (y de la Historia)?.

Y otro que tampoco encaja demasiado es el actor José Luis Gil, como hombre de confianza de Doña Sofía. Lo siento, pero parecía que de repente iba a decir su mítica frase de presentación: «Soy Juan Cuesta, presidente de la comunidad (Aquí no hay quien viva) o Enrique Pastor, concejal de juventud y  tiempo libre (La que se avecina)».

General, Televisión
Escrito por Mónica Pérez 3 Comentarios
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