«La fama cuesta…
Lunes, Enero 7th, 2008y aquà es donde vais a empezar a pagar…» . Asà se expresaba la coreógrafa de la mÃtica serie «Fama» en los tÃtulos de crédito de un producto televisivo que se convirtió en todo un icono generacional en los 80 y que acuñó la filosofÃa del esfuerzo para alcanzar «tu sueño».
Más de dos décadas después, esta filosofÃa sigue viva en la pantalla televisiva, gracias a programas que premian el sacrificio y que dan la oportunidad de llegar a ser alguien en el panorama artÃstico (aunque la dimensión de ese «alguien» sea muy discutible en ocasiones). Es el caso de «Fama, a bailar», el concurso que Cuatro estrena hoy mismo y del que ayer se dio a conocer la veintena de finalistas que tras unos duros castings televisados, están más cerca de cumplir su sueño.
Diez chicos y diez chicas que ya son candidatos a formar parte de la Escuela que dirigirá el bailarÃn VÃctor Ullate y cuya formación podremos seguir los espectadores cada semana gracias a los resúmenes diarios y a la gala presentada por Paula Vázquez.
Fama es la adaptación de Floor Filler, un formato estrenado con gran éxito en paÃses como Suecia, Chile o TurquÃa. El programa sueco, por ejemplo, ha tenido ya dos ediciones y en su estreno consiguió las mejores audiencias de la cadena sueca TV3, siendo lÃder absoluto en su franja horaria. Al otro lado del Atlántico, en Chile, se estrenó en Canal 13 y fue presentado por la modelo Cecilia Bolocco.
Los finalistas de este nuevo reality, de edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, buscan su primera oportunidad para demostrar su talento y adquirir formación o su última ocasión después de una carrera de intentos frustrados. Son producto de una generación que ha visto televisada su oportunidad de alcanzar el éxito en una era en el que el camino hacia él se ha banalizado y democratizado de forma catódica.
Estos chicos y chicas lucharán por conseguir «la fama», algo realmente sencillo en estos tiempos, otra cosas es el éxito profesional, algo un poco más profundo y difÃcil. El objetivo del concurso es descubrir nuevos talentos del baile y otorgar al ganador la mayor recompensa que pudiera imaginar: un master de un año de duración en una de las mejores escuelas internacionales de baile.
Ahora, su sueño está en manos de la audiencia, y la posibilidad de alcanzar su sueño dependerá de factores no siempre relacionados con su esfuerzo o talento…sea como fuere el ostracismo prematuro se cierne sobre la mayor parte de estos aspirantes a artistas y sólo algunos, o tal vez menos, alcancen la verdadera «fama»