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Entradas para la categoría ‘General’

Retirada y Retiro

Viernes, diciembre 9th, 2011

El que se ha retirado (forzosamente, no para hacer ejercicios espirituales) es Brian y su tienda en A Coruña, The Running Shop. El día antes del cierre fui allí a verle. Siempre sonriente, siempre amable. Estuvimos hablando un rato y me preguntó cuál sería mi próximo maratón. Le dije a él, inglés como es, que tenía entre ceja y ceja hacer el de Londres (mi ciudad grande favorita mientras no me saque el miedo a los aviones y pueda volar a Nueva York ), pero que sería el del 2013 porque no me daba tiempo a prepararme para el del 2012. Y me compré unas zapatillas Mizuno, que no me saco de encima de lo cómodas que son. A Brian (lo tenéis abajo, rodeado de zapatillas) le deseo lo mejor y muchas más carreras. Seguro que coincidiremos en alguna.

Con las Mizuno en la maleta fui a Madrid hace unos días, pero allí corrí con las Saucony. Por el Retiro:

Toda una experiencia, la verdad. Si la fauna runner ya es un espectáculo por estos lares, allá es un show total. Hay todo tipo de corredores (con perro, sin perro, a casi pecho descubierto pese a ser diciembre, abrigados hasta las cejas, guiris, locales, octogenarios, adolescentes…), aunque los que más me llamaron la atención fueron este, que corría ¡¡¡con jerséi de angorina!!!:

Y otro al que no me dio tiempo a retratar: el ministro de Educación en funciones, Ángel Gabilondo. Resulta que el atleta del Gobierno de Zapatero no era Rubalcaba, como nos han hecho creer, sino el hermano de Iñaki. He de decir que, pese a su trote cochinero (junto a dos guardaespaldas, uno con la cara sospechosamente enrojecida bajo las gafas oscuras, ¿es que no se las quitan ni para correr?), me sorprendió gratamente verlo haciendo ejercicio un domingo a las 10 de la mañana. Me explico: me sorprendió gratamente ver a un político español de primera fila haciendo ejercicio. Y fuera de campaña, claro (igual me pasará cuando vea a uno hablar inglés). Si este hombre ya me caía bien, ahora que sé que corre, más.

Y así, el Sr. Miyagi y yo llegamos a la Puerta de Alcalá. Mírala, mírala:

PD: Tranquilos, no voy a poner el vídeo de Víctor y Ana. Prefiero este de Coque Malla (No puedo vivir sin ti). Y también se ve Madrid:

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La tienda de Brian

Sábado, noviembre 26th, 2011

Ayer, Pablo, un seguidor de este blog, hizo algo que cada vez se estila menos.

Pablo fue a la tienda The Running Shop, en la calle Pérez Cepeda de A Coruña, a comprarse unas zapatillas para correr y, al llegar, vio la verja echada y esto en el escaparate:

Pablo se dio media vuelta, sí, pero no lo dejó correr. Hizo algo, lo que estaba en su mano. Me mandó un correo y me pidió que escribiese un post sobre el cierre de la tienda por si aún había solución. “Que si es por la crisis, a ver si entre todos los runners salvamos esta tienda cuyo dueño, al menos conmigo, se esforzó enormemente”. Y añadía: “Que salvo ofertas de escándalo de otras tiendas (que hay que estar allí o pasan de largo) no tienes peores precios”.

Ahí está la clave. La tienda de Brian (el propietario es inglés) va a cerrar el próximo día 30 de noviembre porque es pequeña, porque no puede competir con las grandes cadenas comerciales, con sus despliegues de mercadotecnia y demás parafernalia. Pero no porque sea mucho más cara. Porque no lo es. Lleva siete años y medio abierta y ahora la crisis le ha dado la puntilla. “No se valoran las tiendas especializadas”, me decía Brian esta mañana. Es cierto, no se valora la atención especializada de quienes saben de lo que hablan porque llevan años en el gremio. “Es que hay que saber del tema, algo que debería ser importante también para las propias marcas de zapatillas. Porque tú te vas a una de estas tiendas enormes y te compras unas Asics baratísimas sí, pero resulta que no son las adecuadas para tu pie, para tu forma de correr. Y luego piensas que esa marca es una mierda y no la vuelves a comprar. Eso va en contra del propio prestigio de la marca”, explicaba Brian.

Ahora se dedicará a su trabajo de profesor de inglés. “Me da pena por los corredores, por la gente que empieza a correr”, se lamentaba. Como yo. Mis primeras zapatillas me las compré allí. Luego vinieron un par de pares más. Brian siempre te preguntaba para qué querías las zapatillas, cuántas veces corrías a la semana, por qué tipo de terreno y al final te elegía varios pares y te hacía ponértelos y salir a correr por la acera. Él, desde la puerta, analizaba tu pisada y tu zancada. Luego te recomendaba las que él consideraba mejores. “No te acordarás, pero en tu tienda compré las Asics con las que corrí mi primer y de momento único maratón”, le dije ayer. “Sí, tú tienes un 41, ¿no?”, me respondió. Yo le dije que sí no muy convencida (siempre me hago un lío con números de pie y tallas).

Al colgar, fui a mirar la etiqueta de las Asics. Un 41.

PD: Antes del día 30 me compraré un par de zapatillas más en la tienda de Brian.

O sole miooooooo

Viernes, noviembre 25th, 2011

Bueno, que no se diga que soy una exagerada y una quejica. Hoy también salí a correr. ¡¡¡Y con buen tiempo!!! Un solazo, la temperatura ideal, los pajaritos cantando, las setas saliendo del mismísimo asfalto… No exagero:

Es la simbiosis campo-ciudad que nos rodea. De verdad, no exagero. Mirad otro ejemplo:

Bueno, esto es más cuestión de parásitos sociales o, simplemente, de guarros. En fin.

El caso es que, pese a las neveras (es que encontré dos, pero no se trata de aburrir con tanta foto) y las cuestas arriba, disfruté con la carrera mañanera. Espero disfrutar también con la San Silvestre de Oporto (18 diciembre) y la de A Coruña (31 diciembre), las dos carreras que quiero (y puedo) hacer en breve.

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(All I want, Skunk Anansie)

PD: ¿Alguien correrá san silvestres?

Mojada mojada mojada

Martes, noviembre 22nd, 2011

Caladita hasta los huesos. Han sido 45 minutos de carrera bajo el diluvio universal. Me pingaba la nariz y no podía hacer nada porque no tenía nada seco con lo que sonarme. Los dedos de las manos, rojos del frío. La ropa, empapada. Las zapatillas, encharcadas. De estas salidas intempestivas y tempestuosas molan dos cosas: que llega un momento en el que ya no notas más agua porque has superado el límite de tu capacidad de absorción (es decir, te resbala) y la ducha de después, cuando el agua caliente es como si te clavara agujitas en la piel y te deja como nueva.

Os dejo con un vídeo de un grupo que viene ni pintado para la ocasión (sustituid la palabra amor por lluvia y ya está). Yo me voy al botiquín a ver qué encuentro para el catarro que me espera.  

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(Love is all around, Wet Wet Wet, de la película Cuatro bodas y un funeral)

PD: ¿Alguien más ha osado salir a correr bajo la lluvia?

Corriere de la matina

Martes, noviembre 22nd, 2011

Hola, salgo a correr un rato. Llueve, no llueve, hace frío, me apetece, no me apetece,… Bueno, alguien tiene que hacer el trabajo sucio. Hasta ahora…

http://www.goear.com/listen/596b59a/un-dos-tres-reloj-cuco-original-un-dos-tres-reloj-cuco-original

“The full catastrophe”

Viernes, noviembre 11th, 2011

Siento el retraso, pero es que la semana pasada fui atacada a traición por un virus que me pasó el niño (también al Sr. Miyagi, los virus son así de democráticos) y no tenía el cuerpo para mucha jarana. Esta semana me he encontrado mejor y he retomado el ejercicio, pero la mucosidad en mi interior parece no tener fin. En la piscina (no os lo había contado, pero voy a clases de natación desde septiembre, dos días por semana) casi afogo. Literalmente. Lo de respirar nunca ha sido mi fuerte (tengo asma) y con el catarro agarrado al pecho nadé algún largo que pensé que iba a ser el último de mi vida. Entre brazada y brazada, yo no sacaba la cabeza para tomar aire, la sacaba para aferrarme al último hilo de mi vida. Qué agobio, por Dios.

Así que hoy fui a correr. Me pesa todo. El moco que se ha instalado en mi interior. Las piernas. El culo. La barriga. Y no sigo porque me deprimo. Pero corrí, 7 km. Otros, malditos, se solazaban al sol:

El caso es que casi al final empecé a notar pinchazos en la rodilla izquierda. Oh, no. Como diría Zorba, el griego, “the full catastrophe”:

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(me encanta la escena, recomiendo la música y aprovecho para acordarme de Grecia)

Volviendo a lo de la piscina, estoy contenta porque el monitor me da caña y en los 45 minutos que dura cada sesión solo nado. Me refiero a que no hago ni una mísera pausa para hablar con el de al lado. Y no porque no tenga compañeros, pero es que no hay nadie de mi edad ni más joven, son todos mayores y van a otro ritmo. Así que yo voy por una calle, sola, y ellos por otra. Y no es que mi ritmo nadando sea muy marchoso que digamos. De hecho, esto es lo más bonito y motivador que me ha dicho el monitor en mes y medio: “El estilo que mejor haces es braza”. Solo le faltó decir: “Y el del perrito”. The full catastrophe, vamos.

Y aunque es cierto que mis compañeros de agua clorada van a otro ritmo, también son de otra escuela. Uno de ellos, de 74 años, solía ver desde el piso de arriba, montado en la bici estática, cómo nadaba la gente en la piscina. ”Hasta que un día me dije: Adriano, tienes que aprender a nadar”. Y bajó al agua. Sí señor. “Por cierto”, me dijo el primer día de clase, ”soy Adriano, Adriano del Valle”. Por un momento pensé que añadiría: “Para servirle”. No lo dijo, pero me cedió galantemente el paso en la escalerilla. Y yo, nostálgica como soy de los buenos modales, pensé: ¿Pero dónde se ha ido la buena gente?

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PD: Desde hace meses vivimos inmersos en “the full catastrophe”, pero Zorba termina la peli bailando. ¿O no?

En el camino

Martes, octubre 25th, 2011

Tal día como hoy, hace dos años, corrí mi primer maratón. El único realmente, pero insisto en lo de “primero” porque sé que habrá un “segundo”. Mi estado físico actual, voy a ser sincera, está a años luz del que logré tras meses de entrenamiento para correr aquellos 42 km y 195 metros. Si intentase correrlo hoy sería una misión imposible. Pero volveré a lograrlo, no sé cuándo, pero lo haré. Lo sé.

Hace unos días leí un reportaje de John Carlin a propósito de su nuevo libro sobre Rafa Nadal. Citaba el siguiente artículo de otro periodista, Juanma Trueba, acerca del tenista, de lo que sentía al verle jugar, de lo que le hacía sentir. Casi lloro de emoción cuando terminé de leerlo:

“Me gustaría compartir un sentimiento que me asalta cada vez que asisto a un gran partido de Nadal. Llegado el momento y al rato de iniciarse el juego, casi siempre pienso que el otro es mejor, que sus golpes son más largos y mortíferos, que su revés hace más daño y que su servicio no digamos… En cada caso percibo que Nadal tiene, además de un partido por jugar, un problema por resolver. Como si antes de derrotar al adversario tuviera que vencer su propia debilidad (el saque, la volea, los dolores crónicos…). El resultado es que cada partido de Nadal incluye, a mi modo de ver, un ejercicio de superación. Sus encuentros no están planteados desde la superioridad técnica (como hace Federer), sino desde el asalto salvaje, desde la inferioridad rebelde. De ahí que la épica sea consustancial a sus victorias, porque en esta historia David siempre mata a Goliat. Al margen de la victoria, el placer es observar cómo Nadal tuerce, en cada torneo, el destino que parecía contrario. Hay una lección moral en eso, un mensaje que cala rápido y que le distingue de otros tenistas, de otras personas. No dar una bola por perdida es un buen consejo para transitar por la vida. Sospecho que por eso nos gusta tanto Nadal. Porque en cada partido nos recuerda el camino”.
(El País Semanal, 16-10-2012)
 
PD: ¿No creéis que cualquiera, a su nivel, salvando las distancias, a veces siderales, puede ser un Nadal en lo suyo? En espíritu, en entrega, en pasión, en esa inferioridad rebelde. Rotundamente sí. Yo tampoco doy ninguna bola por perdida. Aunque vaya perdiendo. Aunque al final pierda.

Fauna runner

Jueves, octubre 20th, 2011

Dicen que correr es de cobardes. Yo creo que es de cualquiera que se lo proponga. Un ejemplo:

Fauja Singh, indio de 100 años, corrió el maratón de Toronto en 8 horas. Fue el último en llegar, pero llegó. ¿Cuántos mucho más jóvenes que él pueden decir lo mismo?

Correr es de lo más democrático que hay en el deporte, pero hay que echarle sentidiño, ¿no? Vayámonos al otro lado de la pirámide demográfica. Budhia Singh, un chaval de 11 años, también indio, pero que corrió su primer maratón a la tierna edad de 4 primaveras:

La precoz vida de corredor de Budhia (¿será bisnieto del otro Singh, el centenario? Pues no le quedan años ni nada para hacer maratones) no ha estado exenta de polémica: el Gobierno le prohibió correr hasta cumplir 11, acusaron a su entrenador de tortura y explotación, lo absolvieron y al final el hombre murió tiroteado. Yo no dejaría correr maratones a mi hijo, que va a cumplir cuatro años, pero lo cierto es que él tampoco ha nacido en la India. Y a este lado del mundo, no lo olvidemos, también hay casos de niños prodigio explotados. 

Bueno, como lo mejor (y lo más difícil) es el término medio, que es donde estoy yo, en la mitad de mi vida (o eso espero), habrá que entrenar duro para correr otro maratón.

PD: Este clip va por Sonic Youth, una de las mejores bandas de todos los tiempos que se acaba de separar. El título de la canción, por cierto, de rabiosa actualidad: Youth against fascism

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Hija pródiga vuelve a prodigarse

Martes, octubre 11th, 2011

He vuelto. Seguro que algunos dábais este blog por finiquitado (motivos había para pensarlo), pero no caerá esa breva. Lo que pasa es que, por una serie de cuestiones que no vienen a cuento, he estado tres meses sin correr y, sin correr, pues la verdad es que no me apetecía escribir. Y menos escribir sobre correr cuando no corría ni para coger el autobús. Aún queda gente honrada, incluso periodistas.  

En fin, esa etapa ha quedado atrás. Hace solo unos días pensé: “Quiero correr otra vez”. ¿Y qué mejor forma de volver a empezar que corriendo de nuevo mi primera carrera? Et voilà. Me apunté a Coruña 10. El domingo allí estábamos el Sr. Miyagi, su hermana Sara y yo, listos para recorrer 10 km bajo el sol (también fue mi hermano con un amigo, pero ellos iban más rápido). Fue emocionante. Me encantó volver a ver a la chica que el año pasado se cayó muy cerca de la meta y no la pudo cruzar (esta vez terminó, ¡¡¡enhorabuena!!!) y hasta saludé al nuevo alcalde, de paseo por uno de los tramos: “Alcalde, hay que ponerse, ¿eh?”, le dije entre zancada y zancada. “Ya, ya”, me contestó. Dudo que lo vea corriendo en la próxima edición.

Terminé. Me costó bastante, no lo voy a negar, pero tiré de fondo de armario y terminé. En 1:02:42. Cinco minutos más tarde que en la edición anterior. Hasta Sara, que empezó a correr solo tres semanas antes de la carrera, llegó antes que yo (¡¡¡felicidades, p*******!!!). Bueno, hubo dos chicas más que intentaron rebasarme en los últimos metros, pero por ahí sí que ya no pasé. A ver, que una ha corrido un maratón, hombre.

El caso es que al día siguiente las agujetas me mataban. Y hoy, también. Caminar sin que parezca que voy a caballo es un suplicio, bajar escaleras me resulta una tortura china, pero corrí Coruña 10. Aunque, bien pensado, todo esto no es nada comparado con terminar esos 10 km, hacer 32 más y ponerse de parto. Así, seguido. Mirad si no a Amber Miller, la estadounidense de 27 años que el domingo corrió el maratón de Chicago estando embarazada de 39 semanas y solo unas horas después dio a luz a una niña que pesó 3,5 kilos.

Aquí está corriendo embarazada:

Y aquí, con su bebé en brazos:

Pues eso, no hay nada imposible. Aunque parezca una locura. Mañana salgo a correr. Con las agujetas.

PD1: El único fallo, garrafal, de Coruña 10 estuvo en el reparto de camisetas. ¿Desde cuándo se hace pagar inscripción a todos para que luego no haya camisetas para todos? ¿Es que los que llegaron primero se la merecen más que el abuelete que terminó de último? La organización (Federación Galega de Atletismo y Ayuntamiento) está para que estas cosas no ocurran. Es tan sencillo como entregar la camiseta a cada atleta al ir a recoger su dorsal o bien cerrar la inscripción una semana antes de la carrera para que dé tiempo a fabricar el número exacto de camisetas: el que se haya apuntado recibe una y el que se inscriba fuera de plazo se queda sin ella. Así de claro. A ver, que no lleva tanto tiempo doblarlas:

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África, sin waka-waka

Miércoles, julio 20th, 2011

Hace poco más de un mes, mi hijo de tres años y medio bailaba como un loco en la función de fin de curso de la guardería. Bailaba, con el resto de niños, el waka-waka de Shakira. “Porque esto es África”, coreaban todos dando botes.

Bien, pues (se nos había olvidado) esto también es África:

Solo que allí nunca hubo un Mundial de Fútbol y este niño, y cientos de miles más en Somalia (y en otros puntos del continente), no pueden bailar. No tienen fuerzas para hacerlo. Casi no comen. Apenas beben agua. Se mueren. Lo llevan haciendo años, por cierto, solo que ahora la catástrofe humanitaria es si cabe mayor. Parece imposible que allá las cosas puedan ir a peor, pero no hay nada imposible. Por eso las cosas han empeorado. Naciones Unidas (qué hipocresía juntar estas dos palabras) ha hecho oficial desde los despachos lo que muchas oenegés que trabajan mano a mano con la realidad venían alertando desde hace tiempo: en el centro y sur de Somalia ya no es que pasen hambre, allí la tragedia se ha elevado a la categoría de hambruna. Algo que no sucedía desde 1992, cuando murieron 300.000 personas, aunque aquí solo recordemos ese año como el de Cobi y los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Yo llevo un par de días inquieta. Y triste. No sé si me hago mayor o es porque soy madre. Pero no entiendo qué puede haber más importante que evitar la muerte, ¡¡¡anunciada!!!, de miles y miles de personas, muchas de ellas tan pequeñitas e indefensas como mi hijo. O el vuestro. Y aquí nos quejamos del mal tiempo en verano (yo lo he hecho). Sé que hay tragedias en muchos frentes (y no me refiero a Camps ni a los Murdoch), pero ¿podríamos, por una vez, no mandar al cuerno de África directamente al cuerno?

PD: Este es un blog de correr que procuro escribir de forma divertida. Pero hoy no me salía eso. Necesitaba escribir esto. Perdón.

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