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Archivo para julio, 2011

África, sin waka-waka

Miércoles, julio 20th, 2011

Hace poco más de un mes, mi hijo de tres años y medio bailaba como un loco en la función de fin de curso de la guardería. Bailaba, con el resto de niños, el waka-waka de Shakira. “Porque esto es África”, coreaban todos dando botes.

Bien, pues (se nos había olvidado) esto también es África:

Solo que allí nunca hubo un Mundial de Fútbol y este niño, y cientos de miles más en Somalia (y en otros puntos del continente), no pueden bailar. No tienen fuerzas para hacerlo. Casi no comen. Apenas beben agua. Se mueren. Lo llevan haciendo años, por cierto, solo que ahora la catástrofe humanitaria es si cabe mayor. Parece imposible que allá las cosas puedan ir a peor, pero no hay nada imposible. Por eso las cosas han empeorado. Naciones Unidas (qué hipocresía juntar estas dos palabras) ha hecho oficial desde los despachos lo que muchas oenegés que trabajan mano a mano con la realidad venían alertando desde hace tiempo: en el centro y sur de Somalia ya no es que pasen hambre, allí la tragedia se ha elevado a la categoría de hambruna. Algo que no sucedía desde 1992, cuando murieron 300.000 personas, aunque aquí solo recordemos ese año como el de Cobi y los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Yo llevo un par de días inquieta. Y triste. No sé si me hago mayor o es porque soy madre. Pero no entiendo qué puede haber más importante que evitar la muerte, ¡¡¡anunciada!!!, de miles y miles de personas, muchas de ellas tan pequeñitas e indefensas como mi hijo. O el vuestro. Y aquí nos quejamos del mal tiempo en verano (yo lo he hecho). Sé que hay tragedias en muchos frentes (y no me refiero a Camps ni a los Murdoch), pero ¿podríamos, por una vez, no mandar al cuerno de África directamente al cuerno?

PD: Este es un blog de correr que procuro escribir de forma divertida. Pero hoy no me salía eso. Necesitaba escribir esto. Perdón.

Sin margen

Viernes, julio 15th, 2011

El otro día fui a correr con el Sr. Miyagi. Hora y media “a un ritmo lamentable” (así definió él la ruta, le gusta darme caña) por carreteras secundarias y otras corredoiras. No es habitual que corra por carreteras estrechas por las que a duras penas se pueden cruzar dos coches sin rozar sus espejos retrovisores, pero a veces toca. Y si el tráfico rodado en estas vías es complicado, el tráfico pedestre resulta que es un deporte de riesgo. Yo ya no pido una senda peatonal, pero es que por no haber no hay ni arcenes. No hay margen de maniobra. Así que si no tienes la facultad de levitar, no te queda otra que correr invadiendo unos centímetros del asfalto. Y eso, con los energúmenos que hay al volante, tiene peligro.

Porque, al fin y al cabo, yo voy a correr porque me da la gana y puedo escoger otras rutas sin coches, mucho más tranquilas. Pero a los lados de esas carreteras sin arcenes hay casas, y en esas casas vive gente, y esa gente digo yo que saldrá de su casa y se moverá por la zona, caminará hasta la casa de un vecino a pedirle sal o incluso irán a pie a comprar el pan. Pues van listos. Mirad la maniobra de una madre con sus dos hijos pequeños para llegar a casa de la abuela. Parecen funambulistas en el alambre:

Lo mejor de todo es que unos metros más adelante hay esto:

Sí, es un parque biosaludable, para hacer ejercicio. Los vecinos no podrán caminar sin pensar que un camión se los puede llevar por delante en cualquier momento, pero oye, pueden hacer un poco de pesas y unos estiramientos que alucinas. Y entre serie y serie, para no aburrirse, siempre pueden ver pasar los coches a toda velocidad delante de sus narices.

PD: ¿No creéis que la planificación en este país es de auténtica risa?

Principiantes

Viernes, julio 8th, 2011

Tengo una compañera de trabajo, Ana, que llevaba un tiempo dando zancadas en la cinta, pero que se ha animado por fin a salir al espacio exterior. ”Estoy encantada”, me cuenta. No me extraña. La verdad está ahí afuera, como decían en Expediente X. No tengo nada en contra de los que prefieren dejarse las rodillas corriendo en el gimnasio a hacerlo al aire libre, pero es que para mí no hay color.

El caso es que Ana está emocionada. Ha aparcado unos viejos tenis y las camisetas de Bershka “de tres euros”, como dice, y se ha comprado sus primeras licras y mallas “y zapatillas de las de verdad”. “¡Qué diferencia!”, exclama con una sonrisa de oreja a oreja. “Y eso que solo voy media horita. Pero lo que me pasa ahora es que necesito ir a correr, si no lo hago, me va mal”, añade. Uy, uy, uy. Mucho me temo que Ana ya ha descubierto otro mundo. Y ya está atrapada en él. Algo así como lo que le ocurrió al Major Tom de David Bowie en Space Oddity, que de tanto que le gustó flotar entre estrellas, allí se quedó:

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(no sé de quién es esta versión, pero me gustó)

Yo, la verdad, cuando oigo a Ana me parece notar de nuevo el cosquilleo de cuando yo comencé a disfrutar al correr, el que todavía siento al atarme los cordones de las zapatillas, subir la cabeza y empezar a trotar. En el fondo es algo así como esto:

¡VOLVER A EMPEZAAAAAAR!

PD: ¿Se mantiene la ilusión por correr aunque pase mucho tiempo?

Decaironman

Viernes, julio 1st, 2011

Ayer volví a la piscina. Arrastrando los pies, ya sabéis lo mucho que me gusta nadar. De camino a mi sesión de tortura china me acordé de algo que leí en una revista (Trisense Triatlon) que cayó en mis manos hace unos días. La revista en cuestión va sobre ultrafondo y, de verdad, aunque no corráis ni hagáis bici ni nadéis, merece la pena echarle un vistazo. Yo flipé. Se me quedó la boca abierta un rato. Tanto que casi me entra una mosca mientras leía.

A ver, no es para menos. ¿Sabéis lo que es un decairoman? No, no es una obra inédita de Bocaccio. Tampoco un nuevo superhéroe que salga en la última película de X-Men. Ni ningún aparato “raro-raro” de la teletienda. El decaironman es una prueba salvaje que se celebra en Monterrey (México), un desafío extremo solo apto para, ¿cómo lo diría?, locos con una fortaleza mental apabullante. Os parecerá una contradicción, pero yo creo que solo alguien que esté mal de la cabeza y que la domine al mismo tiempo puede atreverse a nadar 3,8 km, ir en bici 180 y correr 42 (un maratón), luego repetirlo de principio a fin 9 veces más y encima salir vivo de la experiencia. La capacidad física para aguantar tamaño desgaste la doy por supuesta, claro.

Es el decaironman, 10 ironman, si el mismo nombre ya lo dice. Y lo mejor de todo es que tiene dos modalidades: se puede hacer un ironman al día o se puede hacer todo seguido: 38 km de natación (casi c0mo de A Coruña a Pontedeume), 1.800 de bici (hasta Bruselas) y 422 a pie (algo más que hasta Zamora). Qué fuerte. Yo aún no salgo de mi asombro. Hay gente, poca, para qué nos vamos a engañar, que hace estas cosas.

Uno de los mejores en esto (3º en el decaironman del 2009, además de otros trofeos) es Beñat Zubillaga  (San Sebastián, 1980). Este tipo:

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Por eso, cuando iba a la piscina, que no me apetecía nada de nada, repito, me acordé de Zubillaga y todos los decaironmen (no sé si hay decaironwomen, la verdad) y me dije para mis adentros: “Susana, que ellos hacen 1.520 piscinas de una tacada, y tú te agobias por 30 de nada”. Cierto, pero es que una solo es humana:

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(Chrissie Hynde, Human)

PD: ¿Qué os parece entonces el primer “doble” decaironman (76 km nadando, 3.600 en bici y 844 corriendo)? De manicomio

PD2: ¡Ah! Y los locos de los que os he hablado en alguna ocasión, los que fueron al Marathon des Sables, en el Sáhara, y hace poco hicieron el medio ironman de Lisboa, planean ya hacer el ironman de Niza dentro de un año. Lo dicho: de locos de los de atar.