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Archivo para octubre, 2010

Manda…

Viernes, octubre 29th, 2010

Huevos, sí, como dijo Trillo cuando fue presidente del Congreso de los Diputados. Mucho correr, mucho correr, pero me falta técnica. Me encantaría saber cómo colocar mis pies, mis piernas, mis brazos, mi cabeza, hacerlo de la manera más adecuada para lograr una carrera más eficiente y evitar lesiones. Hace poco, un ex corredor (me contó que corría un montón y que un buen día, cual Forrest Gump, dejó de correr y no ha vuelto a calzarse unas zapatillas) me dijo que la posición de las manos era muy importante. “No puedes llevarlas muy sueltas ni apretadas. Tienes que correr como si llevases un huevo en cada mano“, me dijo. ¿Un huevo? Manda…

Pero resulta que he descubierto que hay otros que, en cambio, prefieren correr imaginando que llevan una patata frita sujeta suavemente entre el dedo índice y el pulgar. Hay uno que incluso dice que se lo enseñó un entrenador etíope y que desde que lo practica no le duele el cuello ni los hombros, que corre más relajado y hace mejores carreras. La posición sería más o menos como la de la foto, en este caso con un cheeto con forma humana, pero vale igual:

jesus-cheeto

 Supongo que esa es la posición running chip. ¿A ver si el chip que te dan en las carreras es para llevarlo entre los dedos y no atado al cordón de la zapatilla?

Bueno, a mí este lío me recuerda a otro protagonizado, con una naranja, por los eternos Cary Grant y Audrey Hepburn en la película Charada:

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PD: ¿Preferís huevos o patatas? (Sé que esta posdata va a dar mucho juego, lo sé)

Año I d.m.

Lunes, octubre 25th, 2010
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(Where is my mind?, álbum Surfer Rosa, The Pixies, 1988)

Pues sí, ¿dónde tengo la cabeza? El Sr. Miyagi me lo recordó el otro día. No es que lo hubiese olvidado (¡¡¡cómo voy a olvidar algo así, por Dios!!!), pero a veces me cuesta asimilar lo rápido que pasa el tiempo. Me hago mayor, está claro. “¿Un año? ¿Yaaaa?”, respondí. Pero si parece que fue ayer cuando me fui en coche a Barcelona, cogí después un tren a Milán y luego otro a Venecia para correr mi primer (y hasta el momento único) maratón. Pero justo hoy hace un año, y el que ha pasado es el año I d.m. (después del maratón).

¡Qué gran día aquel! En mi cabeza se apelotonan multitud de recuerdos y sensaciones. La lluvia y la huelga de vaporettos nada más llegar a Venecia, los nervios y la excitación del día anterior a la carrera, la cena a base de pasta (mamma mia), el ritual de los preparativos por la noche, el madrugón, la foto haciendo el signo de la victoria antes de irnos del hotel, la llegada en bus a la zona de la salida, las mil y una veces que tuve que hacer pis antes de empezar a correr, aquellas dos rubias norteamericanas cincuentonas vestidas de negro y fucsia que gritaban a una tercera que serpenteaba delante de ellas entre la muchedumbre: “Cindyyyyyyyy, honey, where are you going?”

Y llegó el gran momento. La emoción de empezar a correr, el miedo por un dolor en un gemelo en el km 11, la música de mi iPod (me ayudó en más de un momento), los geles de glucosa (qué sería de mí sin ellos), los otros corredores sufriendo como yo, pero disfrutando al máximo como yo, las bandas de música que tocaban por el recorrido, la gente animando, aquel niño que puso cara de asco cuando choqué mi mano sudada con la suya (pobrecito, pero cómo me hizo reír), el interminable puente de la Libertad, corriendo junto al tráfico rumbo a Venecia y, cómo no, las 14 rampas de los últimos 2 km, arriba y abajo, machacando de dolor más si cabe mis rodillas y logrando que me importase un bledo (por no decir otra cosa) pasar junto a la plaza de San Marcos. Mirad qué rampas:

21_venice-marathon

Al entrar en meta con el Sr. Miyagi (después de correr durante 4 horas y 54 minutos) no me lo creía. Por supuesto, lloré. Y después ya nada pudo borrarme la sonrisa de la cara. Fue un maratón alucinante. De haberme pasado esto, hubiese sido todavía más perfecto:

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Ahora a por el segundo.

PD: ¿Cuál es vuestra carrera memorable?

Cordones

Viernes, octubre 15th, 2010

No veais cómo me duele el empeine del pie derecho justo a la altura de la lazada de los cordones de las zapatillas de running. Al correr y también al andar. “Eso es porque te los ataste mal el día de la carrera”, me dijo el Sr. Miyagi. “Pero si los até como siempre”, protesté.

Pero no, algo debí hacer mal o distinto porque me duele el empeine una barbaridad. No fue por culpa del chip porque recuerdo que lo llevaba en el cordón de la zapatilla izquierda. Quizá apreté demasiado los cordones, producto de los nervios por la carrera, y luego en caliente, ya corriendo, no lo noté. Pero entonces, ¿por qué no me duele también el empeine izquierdo? ¿Es que en ese pie no apreté tanto la lazada como en el otro? No sé, un misterio.

Confieso de todos modos que a veces, para ciertas cosas en la vida, soy un poco “McFly” (sí, como el padre paspán de Michael J. Fox en Regreso al futuro). Yo, como el pelirrojo del vídeo que podeis ver abajo, también me preguntaba: “¿Pero para qué serán estos dos agujeros de más que tienen las zapatillas?”:

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En fin. Hablando de Regreso al futuro, sería tremendo tener estas otras zapatillas. O mejor todavía, ser capaz de atarte los cordones en plena carrera, sin parar y sin usar las manos:

http://www.dailymotion.com/videox3pxie

(Yo no me lo creo, me parece un cuento chino)

PD: ¿Teneis alguna manía para ataros los cordones de las zapatillas?

Agua y sed

Miércoles, octubre 13th, 2010

Toda la semana pasada pensando que el domingo iban a caer chuzos de punta y que la cuarta carrera Coruña 10 iba a tener cierto tono épico y, al final, lució un sol espléndido y hasta hizo calor. En la salida, más de 2.000 corredores de distinto sexo, edad, raza, religión y estado civil, todos dispuestos a dejarse el glucógeno corriendo 10 km. Éramos multitud, de hecho éramos el triple de los que estuvimos en la primera carrera Coruña 10. Ved si no el tirón que tiene el running:

coruna10_11(Foto: César Quian)

Yo no iba muy bien entrenada que digamos, pero me apetecía correr Coruña 10. Fue la primera carrera que hice en mi vida (además de la de periodista) y no me he perdido ninguna. Así que enchufé el iPod, me subí las rodilleras y pensé: “Tira millas y del maratón que corriste, que no se diga”.

En fin, todo iba más o menos sobre ruedas cuando a eso del km 5 no vi el habitual avituallamiento de agua (que en ediciones anteriores sí estaba colocado a la altura de la playa del Orzán). Primero pensé que estaría unos metros más adelante, pero nada. No se veía ni un mísero botellín de plástico tirado sobre el asfalto. Luego ya me fijé en que otros corredores a mi lado estaban tan mosqueados como yo. Hasta que una dijo: “¿Pero es que aquí no hay agua?”. Un veterano contestó con sorna señalando a la derecha: “Sí, ahí, en el mar”.

Yo, la verdad, tenía la lengua como papel de estraza, pero había que seguir. “Pues si hay que correr sin agua, se corre sin agua”, me dije para infundirme ánimos.

Menos mal que hacia el km 7 estaba el dichoso puesto de la bendita agua, que me supo (aunque no sepa) a gloria. Unos traguitos, un poco más para refrescar la cara y, hala, a deshacerse de la botellita. En esto también hay gente de todo tipo: algunos la tiran al suelo sin tapón, otros la arrojan cerrada, bastantes la posan sobre un contenedor y he visto a alguno que la dejaba con sumo cuidado apoyada junto al bordillo de una acera.

En resumen, llegué al final (tardé 59:08). Justo con esta canción:

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La carrera Coruña 10, que se celebró el día 10 del mes 10 del año 2010 (pero a las 11 de la mañana, qué pocos amigos de los palíndromos hay en la organización) fue “casi” de 10. Lo que me descolocó (y a otros también) fue el cambio en la ubicación del agua (aunque supongo que informarían de ello en las bases que no leí). En mi opinión, en una carrera de 10 km no puedes dar agua en el km 7.

Aunque las cosas siempre pueden ser peores, como ocurrió en el maratón de Chicago de hace tres años. Se quedaron sin agua y algunos de los corredores tuvieron que buscarse la vida:

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PD: El domingo por la tarde me dolía la cabeza. ¿Culpa de la deshidratación o de Henry Rollins, el del vídeo musical?

NYC

Miércoles, octubre 6th, 2010

Es el maratón de los maratones, el más grande, el legendario, el que todo el que corra quiere correr al menos una vez: el maratón de la ciudad de Nueva York (NYC). El primero se celebró en 1970 y participaron 127 corredores, animados por unos cientos de neoyorquinos. Ahora lo corren cada año unas 30.000 personas y dos millones de almas toman las calles de la ciudad de los rascacielos para gritar, aplaudir y vibrar con los maratonianos. 

Es un maratón tan mítico que los famosos tampoco se resisten a probarlo. Es el caso del actor Edward Norton y la cantante Alanis Morisette:

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O de Anthony Edwards, el que hacía de Dr. Green en la serie Urgencias:

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 También corrió en NY el actor de Enterrado, Ryan Reynolds (está claro que le gusta sufrir):

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Y lo hizo dos veces el ciclista que más tours ha ganado, Lance Armstrong:

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Incluso la actriz y esposa de Tom Cruise, Katie Holmes, la mujer que consiguió picarme y que me propusiese correr un maratón. Aunque hay quien cree que la artista hizo trampa. Pinchad aquí y encontraréis una teoría muy elaborada sobre por qué Katie no corrió realmente el maratón.

El que sí va a correr el próximo domingo 7 de noviembre los 42 km y 195 m del maratón de NYC es Paco Fuentes, compañero de trabajo.

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Lleva un año preparándose para ese día y está muy nervioso, muy excitado, muy emocionado. A sus 46 años, en un mes aterrizará en Nueva York para correr por las calles que siempre soñó correr. Paco, como muchos otros, empezó a correr para desahogarse: “Y descubrí que la sensación del aire cortándose en mi cara y de la lluvia rodando sobre mi frente es algo inigualable”. Paco solo reza ahora para no lesionarse ni coger una gripe a dos días de la gran carrera. “Es lo único que me da miedo. Correr el maratón, no. Lo estoy deseando. El trabajo está hecho”, cuenta. Paco quiere bajar de las 4 horas y media. Estoy segura de que lo hará. Sabe que sufrirá, pero se aplica esta máxima: “El dolor es pasajero, el orgullo es para siempre”.

Cierto. Pero ya me contarás qué tal al día siguiente:

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PD: ¿Todavía no estáis convencidos de que hay que correr un maratón?

PD2: Qué envidia me das, Paco.

Carrera 10

Viernes, octubre 1st, 2010

Tengo que inscribirme en la carrera Coruña 10, que cumple ya cuatro años de vida. Me gusta mucho esta carrera: es bonita, llana, fue la primera que corrí en mi corta vida de runner y, ¡buah, neno!, es en mi ciudad. Será el próximo domingo 10, saliendo de los Jardines a las 11 y gambeando a dolor Parrote arriba, por el paseo, Riazor, la Casa del Agua y vuelta a los Jardines. Vamos flipar.

En la última edición de Coruña 10 (días antes de correr el maratón), hice un tiempo de 57 minutos. En esta, dado mi actual estado de forma, solo pido llegar con dignidad y no demasiado roja. Cómo cambian las cosas (y los cuerpos) en un solo año.

Bueno, los 10 km de Coruña 10 son, además, 10.000 metros homologados por la Federación Española de Atletismo. Estos otros 10.000 metros que podéis ver en el vídeo de abajo no están homologados, pero deberían estarlo. El corredor se llama Artur Kujawinski, Arti para los amigos, es polaco y se hace 10 km alrededor de la mesita del salón de su casa, en la cual no faltan los botellines de agua y los plátanos. Porque Arti da un total de 1.538 vueltas a la mesa de marras y emplea para hacerlas 2 horas y 25 minutos. ¡Buah, neno! Y atención a la decoración del kel de Arti. ¡Mimáaaaa!

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PD: ¿Qué os parecen las carreras caseras?

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