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Archivo para Noviembre, 2009

Maloserá

Sábado, Noviembre 28th, 2009
A Pontevedra van en estos momentos mi hermano Pedro y tres de sus amigos (Man, Juan y Richi) para correr mañana un medio maratón. Dicen que no están nerviosos (bueno, Juan confiesa que un poco sí, es su primer medio maratón), pero que les preocupa el tiempo que hará. El mal tiempo que hará, vaya. Echad un vistazo si no a la predicción de MeteoGalicia para mañana domingo.
 
Sí, chicos, los cielos estarán cubiertos, habrá chubascos, viento, un frío que pela y es probable que granice. ¿Pero qué más da? Maloserá.
 
Vais a disfrutar como nunca corriendo, a los 5 minutos de empezar la carrera ni os enteraréis del frío y seguro que la lluvia que se deslizará por vuestras caras os sabrá a gloria cuando crucéis la meta tras dejar atrás 21 km. El chaparrón hará más épico si cabe vuestro medio maratón. Maloserá.
 
Además, ¿le importó a Gene Kelly calarse hasta los huesos cuando se puso a cantar bajo la lluvia con la felicidad pintada en la cara? No, solo quería bailar. Y vosotros, correr. Así que, maloserá que no os lo paséis bien. Mucha suerte, de mi parte y de parte de Gene Kelly:
 
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PD: ¿Cómo les irá a los cuatro en la carrera? ¿Alguien más va a correr el medio maratón de Pontevedra?
 
 
 
 

Maratón en grupo

Jueves, Noviembre 26th, 2009

Se pueden hacer muchas cosas en grupo (terapia, cantar, protestar, desesperarse en un atasco, hacer cola en el baño) y correr un maratón, también. Atención si no a este foro de spaniards, españoles en el extranjero.

Pues sí, van a quedar (aún no se sabe cuántos serán, yo espero que muchos) para correr el mismo maratón (todavía no han decidido cuál) dentro de unos meses. Será su primer maratón. El organizador de la quedada se llama Antonio y resulta que estudió conmigo el único año que cursé Ciencias Políticas en Santiago de Compostela; y hace solo unos días, buceando en Internet, dio con este blog, alucinó al ver que lo escribía yo, alucinó aún más todavía cuando descubrió que acababa de correr mi primer maratón y por estas casualidades de la vida me escribió, me contó la historia que ahora os estoy contando yo y me pidió que les animase a arrancar. Porque, aunque van a correr juntos un maratón, los spaniards entrenarán por separado, cada uno en el país en el que vive.

Vale, pues allá voy. Yo hice lo siguiente y me funcionó:

_Me compré un libro sobre cómo prepararse para correr un maratón y busqué en Internet algunos planes de entrenamiento. Adapté todo a mis circunstancias (trabajo, un hijo) y empecé a correr.

_Antes me compré unas buenas zapatillas (es fundamental para evitar lesiones) y un pulsómetro (mi guía para medir el esfuerzo de mi corazón y para no pasarme de la raya).

_Fui de menos a más para ir ganando resistencia. Mi primer día corrí 10 minutos. Antes del maratón, más de dos horas seguidas.

_Pese a las agujetas, aunque no apetezca, hay que salir a correr. Yo, cuando asomaba la pereza, pensaba en Katie Holmes: si ella acabó un maratón, yo también. Para correr, además de los pies, hace falta tesón.

_Y cabeza, porque no hay que obsesionarse. Si un día no me encontraba bien, si había pasado mala noche o si me dolía una rodilla, descansaba. Una vez leí en algún sitio que el descanso es la parte más importante del entrenamiento.

_Antes del maratón hice dos carreras de 10 km, una de 14 km y un medio maratón. Hay que probarse en vivo y en directo, con sonido ambiente, unos meses o semanas antes de la gran cita.

_En dicho medio maratón me lesioné. Parón de dos meses, visita al traumatólogo, sesiones de fisioterapia, unos kilos de más y vuelta a empezar. Aunque a veces no ves la luz al final del túnel, hay salida. Volví a correr.

_Y llega el día del maratón. La clave: correrlo a tu ritmo, sin forzar, para saborearlo al máximo. Tan importante es terminarlo como querer seguir corriendo después. Conozco a alguno/a que forzó la máquina y ahora no quiere ni oír hablar de repetir experiencia. Para mí, en cambio, fue de lo más emocionante que me ha pasado en la vida. Y ya pienso en el segundo maratón.

Pero si creíais que esto iba a quedar así, os equivocábais.

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“Quid pro quo, Clarice”. A cambio de esta información, yo quiero que, de vez en cuando, mandéis un comentario al blog para contar vuestras andanzas y saber así de vuestros progresos. Y, sobre todo, ¡¡¡quiero una foto de los spaniards llegando a la meta de su primer maratón!!!

Ánimo, fuerza y a correr.

PD: ¿Cómo les irá a los spaniards en su aventura maratoniana?

Asilvestrada

Miércoles, Noviembre 25th, 2009

Es cierto que Venecia ha dejado el listón muy alto y una especie de abismo bajo mis zapatillas. ¿Hay algo más excitante que prepararte durante meses y después correr cada uno de los 42.195 metros de tu primer maratón hasta cruzar la meta? ¿Hay algo más apasionante que entrenar día tras día sin saber si se cumplirá tu sueño y al final lograrlo? ¿Hay algo más? ¿Lo hay?

Pues por supuesto que sí: terminar tu primer maratón, comprobar que te has machacado las rodillas en el asfalto, trabajar de nuevo para recuperarlas y volver a hacer una carrera un mes después del primer maratón.

¿Y cuál es la carrera elegida? La San Silvestre de Oporto10 km, de noche, con mucho frío, un recorrido espectacular y miles de personas animando. No está mal, ¿eh? La cita será el domingo 27 de diciembre, en plena Navidad. Allí estaremos mis rodillas y yo, a ver qué tal se portan. El morbo de comprobar si me responden está servido.

¡Ah! Supongo que en Oporto habrá corredores vestidos de Papá Noel, pero espero que no tantos como los de esta foto:

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 PD: ¿Acaso creíais que no había vida después del maratón?

Vuelta y vuelta

Martes, Noviembre 24th, 2009

Por fin. Hoy he vuelto a correr, casi un mes después del maratón y 15 días después de aquella carrerita de 20 minutos que confirmó que mis rodillas aún no estaban recuperadas del esfuerzo. Bueno, pues hoy, tras trotar media hora en la playa puedo decir varias cosas.

Primero cuento lo menos bueno (que tampoco es malo-malo ni mucho menos irremediable):

1.-A los 20 minutos de empezar a correr comencé a notar ligeras molestias en las rodillas. No fueron pinchazos ni un dolor fuerte ni punzante, simplemente se hicieron notar.

2.-Dios, me pesa algo el culo. ¿Dónde está aquella ligereza mía de la época pre-maratón?

3.-Me ha quedado claro (cristalino) que tengo que tomarme en serio lo del gimnasio y darle más a la bici, a la piscina y a los ejercicios para las piernas. Por el bien de mis rodillas.

Y ahora, lo mejor del mini entrenamiento de hoy:

1.-He vuelto a correr y, que lo sepais queridas rodillas, aunque me incomodéis no voy a claudicar. Os voy a meter en vereda. Tiempo al tiempo.

2.-Me gustan mis nuevas zapatillas. En su primer día, las Saucony se han portado de maravilla y apuntan maneras.

3.-Ha sido un subidón volver a correr en la playa, incluso cuando un perro mojado se ha sacudido el agua del mar a mi lado mientras hacía mis estiramientos o cuando una bandada de gaviotas ha pasado a escasos centímetros de mi cabeza. Pero si hasta lucieron unos cálidos rayitos de sol.

4.-Sé que endureceré mis piernas en breve y que en nada dejará de pesarme el culo. Por dos motivos: el primero, quiero; el segundo, puedo.

5.-Culo y piernas aparte, la cabeza la tengo bien entrenada, no hay duda. Y ella quiere seguir corriendo.

6.- ¿Acaso alguien cree que me voy a perder los madrugones para correr con frío, lluvia o viento racheado? ¡¡¡Ja!!!

Conclusión: mi vuelta al running será lenta, pero segura.

En esta web que he encontrado buceando por Internet puedes saber más de tu lesión; solo hay que hacer “click” sobre la zona que te interesa de la pierna derecha del muñeco:

PD: ¿Cómo habéis llevado la recuperación de vuestras lesiones?

Errata temporal

Martes, Noviembre 17th, 2009

Me gusta la sección “fe de erratas”, aunque cada vez se estila menos lo de reconocer los fallos. Pero yo confieso que metí la pata en el último post. Fue sin querer, pero lo cierto es que sufrí un lapsus temporal con el temporal. ¿Os acordáis de José, el amable caballero nadador que recogió mis zapatillas del agua de Riazor cuando se iban mar adentro? Pues su hazaña no sucedió el viernes, día del temporal, como escribí, sino el jueves, que no había temporal. Y esta errata mía no le resta a José ni un ápice de gallardía ni de heroismo (hay que ser un titán para bañarte en noviembre en al Atlántico, haya o no haya temporal), pero quizá alguno buscaba en la foto el fuerte oleaje, la lluvia, el viento racheado y demás. Vamos, los síntomas meteorológicos de un temporal. Y claro, no los encontró.

Hablando de temporal, espero que también lo sea la espera para volver a correr. Tenía que haberlo hecho ayer, pero un catarro infantil me mantiene ocupada. Tengo ganas de ver qué tal responden mis rodillas y mis nuevas zapatillas, que no son unas Saucony Progrid “Phienix”, como escribí en el último post, sino unas Saucony Progrid “Phoenix”, como River, aquel actor. Otra errata.

Réquiem

Domingo, Noviembre 15th, 2009

En este domingo pasado por agua digo adiós a mis Asics GT-2120. Las zapatillas que me han acompañado durante un año largo en cada uno de mis entrenamientos y que aguantaron cada uno de los 42.195 metros de mi primer maratón.

He de confesar que les fui infiel una vez. Fue con otras Asics, con un diseño más bonito, pero la cosa no funcionó. “¿Para qué comer hamburguesas fuera de casa si dentro tengo un filete de primera?”, que diría Paul Newman. Pues lo mismo pensé yo. Al día siguiente del desliz volví a mis GT-2120, las únicas que han sabido sujetarme bien los tobillos y darme seguridad.

Aquí las tenéis a las pobres, algo sucias y con la amortiguación machacada, pero qué clase y cuánta dignidad en sus suelas.

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Por cierto, casi las pierdo y me llevo un disgusto. El Sr. Miyagi quiso inmortalizarlas al final de su camino y se fue el viernes (el día del temporal) con su cámara de fotos a Riazor. Las posó sobre una roca y un golpe de mar se las tragó. Menos mal que por allí nadaba José (sí, en noviembre y con temporal este septuagenario estaba metido en el agua), que, con un par de brazadas, las rescató del naufragio. Gracias, José. Ahí lo tenéis en pleno rescate.

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Y en este domingo pasado por agua doy la bienvenida a las sustitutas que a partir de ahora calzarán mis pies, unas Saucony Progrid Phienix 4 XT-900. Aquí os las presento, tan lustrosas ellas y con ese nombre tan largo y rimbombante.

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Solo os digo una cosa, zapatillas Saucony: vuestras predecesoras os han puesto el listón muy alto. Queréis la fama, pero la fama cuesta. Y aquí es dónde vais a empezar a pagar. Con sudor (el mío, claro).

PD: ¿Tenéis unas zapatillas favoritas para correr (o para hacer cualquier otro deporte)?

“Run” is in the air

Viernes, Noviembre 13th, 2009

“Las tienes bien, no hay derrames ni inflamación, no veo ningún problema“, me dijo esta mañana mi traumatólogo. Una sonrisa se me dibujó automáticamente en la cara. “¿Y cuándo puedo empezar a correr?”, le pregunté. “Ya mismo“, me contestó. No salí pitando en ese momento porque no procedía, pero qué subidón. El lunes iré a probar mis rodillas de nuevo. Cruzo los dedos. De los pies, por supuesto.

Porque yo seré una friki, pero no soy la única. No sé si lo notáis, pero cada vez hay más gente a vuestro alrededor que practica el running. ¿No los veis trotando por todas partes? Por los paseos marítimos, por las playas, por los senderos, por las avenidas, por los bulevares….

En mi trabajo, sin ir más lejos, algunos compañeros se han calzado también las zapatillas. Bueno, uno corre y corre pese a que a veces le molestan las canillas (no es un “pupas” como yo); otro corría y corría pero se ha pasado al gimnasio porque le dolían las rodillas; y hay uno más que se compró un chándal, fue un día a correr y al siguiente ya se paró en una cafetería y pidió un café doble con una napolitana de crema. La cuestión, ya se lo he dicho, es seguir intentándolo. Y de momento no pasar delante de ninguna pastelería, claro.

Pues ya lo sabéis: “Run” is in the air. Os dejo con la canción original. El ritmo no está mal para correr, pero lo mejor es la cara del cantante, John Paul Young. Yo creo que tiene esa cara de felicidad porque corre.

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PD: ¿Veis a mucha gente corriendo por ahí? ¿Creéis que es contagioso?

PD2: Dedico este post a mi amiga Sonso porque no lo publico a una hora intempestiva y el aviso de que le ha llegado a su correo no la despertará de sus plácidos sueños. Un beso

De rodillas

Jueves, Noviembre 12th, 2009

Mañana viernes voy al traumatólogo. Me va a ver las rodillas. Y tras la revisión dará su veredicto. ¿Estarán mis rótulas muy tocadas tras correr el maratón? ¿Demasiado tocadas? ¿Mañana se escribirá el final de mi, reconozcámoslo, corta carrera de runner?

¡Tengo miedo!, que diría aquella Mamachicho. Porque yo, como ya he explicado, ya estoy enganchada a este ir y venir calzada con unas zapatillas con amortiguación. Por eso, si hace falta, hincaré mis desvencijadas rodillas en el suelo de la consulta del traumatólogo y le suplicaré: ¡¡¡¡Déjeme correr, doctor!!! ¡¡¡Quiero correr!!! ¡¡¡Quiero hacer un maratón al año!!! ¡¡¡Lo necesitooooooo!!!

De paso, le preguntaré por la contractura cervical que me mata desde hace una semana y que no sé yo si será un efecto secundario del maratón (el sube y baja de mis vértebras durante casi 5 horas no puede ser bueno del todo).

Menos mal que mi traumatólogo no se parece a este colega suyo de profesión:

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PD: ¿Podré seguir corriendo o acabaré coja como House?

Atenas, Murakami y el desierto

Miércoles, Noviembre 11th, 2009

Esto de correr, aunque de entrada es un ejercicio individual, tiene un efecto, digamos, “Mayoral”: hace amigos. Me explico: sueles empezar a correr porque alguien cerca de ti lo hace o bien eres tú quien contagia el hábito a otros. Al final, corres tú y algunos colegas tuyos también, o viceversa.

En mi círculo de amistades, yo soy la última de la fila. Empezaron a correr mucho antes que yo ”Los Cinco”. Sí, como los de los libros juveniles de aventuras y misterio que escribió hace más de medio siglo Enid Blyton. Solo que en vez de Julian, Dick, Anne, Georgina y Tim (el perro) se llaman Benja, Alberto, Casás, Edu y Sr. Miyagi (Guille). ¿Quién de ellos es el perro? Ufff, difícil decirlo.

Todo esto viene a que uno de “Los Cinco”, Edu, acaba de correr el maratón de Atenas (8 de noviembre), el primero de todos los maratones, el original, con perdón del de Nueva York. Edu, cual Filípides, recorrió la mítica distancia de 42 km y 195 metros en 4:04:05. Edu no murió al llegar a la meta, el impresionante estadio Panathinaiko, aunque todo puede pasar: hace dos años un tranvía atropelló a un keniata durante el recorrido ateniense. 

Esta distancia, pero al revés (de Atenas a Maratón) la hizo en solitario el japonés Haruki Murakami un año después de empezar a correr, en 1982, tras dejar el local de jazz que regentaba en Tokio y dedicarse a escribir. Y para perder las lorzas que se instalaban alrededor de su barriga de tanto estar sentado ante la Olivetti también se dedicó a correr. Desde entonces (ahora tiene 60 años) lo hace todos los días, durante más o menos una hora, seis días a la semana, y ya tiene 23 muescas, una por cada uno de los 23 maratones que ha culminado (su mejor marca está en 3 horas y 40 minutos).

Será que se aplica una de las máximas que menciona en su libro Do que estou a falar cando falo de correr. Según este correcaminos japonés, en esto de las carreras de fondo “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es una opción, depende de cada uno”. Aquí lo tenéis trotando, a pecho descubierto,  por una carretera de sabe Dios dónde:

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Lo que no sé es si entre sus medallas Murakami tiene la del Maratón des Sables, el maratón de las arenas, el maratón de los 243 kilómetros en medio del desierto del Sáhara, en Marruecos. La competición, que dura varios días, se celebrará en abril (entre los días 1 y 12). Y allí estarán “Los Cinco”. Pero esa es otra historia que os contaré más en detalle en un próximo post.

PD: ¿Tú también empezaste a correr siguiendo los pasos de alguien?

¡Sooooo!

Jueves, Noviembre 5th, 2009

Hoy fui a correr a la playa para aplacar el ansia de movimiento. Solo había tres chicos y los tres estaban corriendo. “Otros frikis”, pensé. Llovía algo, el viento soplaba con ganas y las olas se columpiaban lo más alto que podían. Era una mañana plomiza y a mí lo que más me apetecía era correr por la arena.

Y así estuve media hora. Empecé súper emocionada, escuchando la lista de canciones que me hice para correr en Venecia. A los 20 minutos, sin embargo, noté mis rodillas (las dos, ¡¡oh, cielos!!) algo cargadas y ciertas molestias (sin llegar a ser pinchazos, ¡eh!). Seguí 10 minutos más para ver cómo evolucionaba la cosa y como no iba a peor, pero tampoco a mejor, paré.

Ya me iba de la playa algo cabizbaja, enfrascada en mis pensamientos rotulianos, cuando me topé con Toni, un amigo que se puso a tirar briznas de hierba al aire para comprobar si el viento era el adecuado para hacer kite-surf. “Susana, no me extraña que te molesten las rodillas. Tienes que dejarlas en paz una temporada, no te agobies”, me dijo. “Tienes razón”, le contesté. Y lo dejé en la playa, con su cometa y sus briznas.

Conste que no estoy deprimida, porque en el fondo sabía que esto podía pasar, que tras el esfuerzo del maratón debo descansar más y, como ya me ha dicho también alguien en algún comentario en este blog, tengo que tomármelo con calma. “Amodiño, Susana”, me repito una y otra vez, a ver si se me mete en la mollera.

La próxima semana veré al traumatólogo, volveré al fisio y me dedicaré a nadar, hacer bici y otros ejercicios para fortalecer los músculos de las piernas, que son los que aguantan a las pesadas de mis rodillas. Espero que el médico me deje correr aunque sea un poquito. Pero me temo que este mes ni medias ni carreras de 10 km ni nada de nada, ni aunque se corran de noche. A ver en diciembre.

Mientras, me consolaré con esta foto. Es de la llegada del maratón. Sr. Miyagi, siempre nos quedará Venecia (prometo no dar más la vara con el maratón).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PD: ¿Algún consejo para sobrellevar la era post-maratón?

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