
Se colocan los parches y se espera a que el DEA hable.
Debo confesar, en primer lugar, que yo no tengo ningún carnet ni nada parecido para usar el Desfibrilador Externo Automático (DEA). Pero también, inmediatamente, debo decir y declarar con total certeza y absoluta convicción que si algún día debo utilizar un DEA para salvar la vida de alguien lo haré sin dudar lo más mínimo.
Me niego a tener 13 carnets (uno por cada Comunidad Autónoma de España que tienen normas reguladoras del DEA) para poder utilizar un aparato que no ofrece ningún tipo de problema, que es capaz de detectar de forma automática si es o no necesaria la descarga, y que es más sencillo de utilizar que cualquier electrodoméstico. Y, por supuesto, que ofrece menos peligro que usar, por ejemplo, un microondas, una plancha, un horno eléctrico o una cocina de gas.
¿Se exige un curso de “x” horas para poder usar el microondas? No, claro que no. Pues bien, un microondas usado de forma incorrecta puede ocasionar más accidentes que el DEA. Utilizar mal un microondas puede ocasionar explosiones y quemaduras de diferente consideración.
Y si mencionamos el ejemplo de la cocina de gas ya no cabe la menor duda del agravio comparativo, ya que las explosiones y los incendios ocasionados por las cocinas de gas han producido muchísimos accidentes y muertes. Evidentemente muchas más que las ocasionadas por el DEA, que de momento y que se sepa no ha ocasionado ninguna, ya que su utilización incorrecta es imposible, a no ser que se lance con mucha fuerza contra la cabeza de alguien.
Sin embargo, a nadie se le ocurre plantear que para tener una cocina de gas, un horno eléctrico o un microondas haya que realizar un “cursito” de 6 a 8 horas, como el que se exige para el DEA.

Todos debemos tener claro que, básicamente, en el DEA lo que hay que enseñar y lo que de hecho se enseña es abrir una bolsa, ver unos dibujos en unos parches, pegar los parches según está dibujado en el propio parche, pulsar el botón de encendido y, a partir de entonces, seguir unas instrucciones que se oyen perfectamente.
No, no tiene ningún sentido. Es absurdo que yo, por ejemplo, según la normativa no pueda utilizar el DEA por no tener el “cursito” ese de 6 a 8 horas. De nada vale que lleve más de 30 años dirigiendo la formación de profesionales de Socorrismo Acuático ni que haya asistido a más de 100 congresos relacionados con las emergencias, protección civil y socorrismo. Todo esto no me permite, según la normativa, utilizar un DEA y eso a pesar de que no puedo calcular con exactitud la cantidad de horas y prácticas que he dirigido y realizado con el DEA y con la RCP, que seguro que no son menos de 500. Pero no, al parecer, no puedo utilizar un DEA por no tener un carnet o similar que te dan después de un “cursito” de 6-8 horas.
¡Por favor! Es algo tan absurdo que ni siquiera merece la pena perder el tiempo en debatirlo. Y es evidente que, como he dicho al comienzo, no voy a dudar lo más mínimo en utilizar un DEA para salvar la vida de alguien.
Pero, atentos, para la tranquilidad de todos los que lean este artículo de opinión, no es necesario tener mi experiencia para usar bien un DEA. Os cuento un par de ejemplos:
- Actividad formativa para futuros maestros en Lugo, día 14 de enero de 2011. En cinco minutos se explica a un grupo de unas 70 personas qué es un DEA y cómo funciona. Se pide un voluntario que nunca antes haya visto este material que salva vidas. Sale una persona a la que se entrega el DEA cerrado, lo abre y comienza a usarlo sin cometer ningún error. Es posible que si no se hubiera explicado nada durante esos 5 minutos la persona voluntaria hubiera tardado algo más en usar correctamente el DEA, pero también es cierto que por mucho que se empeñara no lo hubiera podido utilizar mal, ya que es un aparato que no funciona si no es necesario. Todos los allí presentes, unos 70 alumnos y 6 profesores (entre ellos un médico), pudimos comprobar la certeza de lo que cuento.

Sesión formativa de RCP y DEA
- Actividad divulgativa sobre socorrismo acuático en un municipio de la costa gallega, verano de 2009. Se trata la RCP básica y se explica a los asistentes qué es un DEA y cómo funciona. Nadie había visto nunca ni tocado antes un DEA. Se pide que alguien salga y lo utilice. Sale una persona de mediana edad, que procede a abrirlo y, perdiendo un poco tiempo en ver lo que tiene, comienza a hacer lo que ve en los dibujos, acierta a encender el aparato ya que el botón de “On” se ve muy bien y hace bien lo que le dice el DEA que haga.
Son dos ejemplos que demuestran que no hacen falta muchos estudios para utilizarlo. Sí, es más sencillo de utilizar que cualquier electrodoméstico o teléfono móvil.
Todos los médicos que conozco con cierto nivel en emergencias y primeros auxilios, que os aseguro que son muchos, opinan lo mismo que yo, que el DEA debería ser de libre utilización, que no debería limitarse su uso para nadie, ya que no puede ocasionar ningún problema, que es imposible utilizar mal y que sí está demostrado lo contrario, es decir que correctamente utilizado es lo que salva la vida de la persona que ha sufrido un paro cardíaco súbito. Y uno de mis amigos médicos, posiblemente uno de los de más nivel en España en materia de primeros auxilios y RCP, afirma que tiene más riesgos para la víctima las compresiones torácicas que utilizar el DEA con ella.
Pero, por si acaso todavía no ha quedado suficientemente claro, habrá que recordar lo que señalan las Guías de RCP. Ya en el año 2005 se insistía en que: “Cada minuto de retraso en la desfibrilación se reduce la probabilidad de supervivencia en un 10-15%”. Las Guías han sido recientemente revisadas en 2010, en las que han participado cientos de investigadores y expertos en la materia que han evaluado, analizado y debatido miles de publicaciones con revisión científica externa. Veamos todo lo que está vigente en la RCP básica:
- La “desfibrilación rápida” es el tercer eslabón en la cadena de supervivencia.
- Si se dispone de Desfibrilador Externo Automático hay que:
- ENCENDER.
- COLOCAR PARCHES.
- SEGUIR LAS INSTRUCCIONES DEL DEA.
- REDUCIR AL MÁXIMO LA DURACIÓN DE LAS PAUSAS EN LAS COMPRESIONES TORÁCICAS.
- En la “Desfibrilación externa automática” (DEA) se debe:
• Reducir al máximo la duración de las pausas.
• Continuar las compresiones torácicas durante la carga del desfibrilador.
• Reanudar de inmediato las compresiones torácicas tras la desfibrilación.
- “El uso del DEA por personas sin capacitación previa puede ser beneficioso y salvar vidas, aunque con un poco entrenamiento se mejora”.
- “La clave para aumentar la supervivencia de las personas que han sufrido un paro cardíaco súbito es resaltar la importancia de una desfibrilación inmediata junto con la RCP de alta calidad”.
- “Para aumentar la tasa de supervivencia tras un paro cardíaco súbito extrahospitalario, se recomienda que los primeros respondientes encargados de la seguridad pública practiquen la RCP y utilicen un DEA”.
- “Si un reanimador es testigo de un paro cardíaco extrahospitalario y hay un DEA disponible in situ, debe iniciar la RCP con compresiones torácicas y utilizar el DEA lo antes posible”.
Yo tengo muy claro que soy “Socorrista” (sí, con mayúsculas), tengo muy claros los conocimientos que tengo y los materiales que conozco, sé que por mis actitudes ante la vida no voy a caer nunca en la “omisión del deber de socorro” y que mis valores me llevan a lo que ya en algunos países se denomina la “doctrina del buen samaritano”. Por todo esto sé que si algún día me encuentro con una persona con parada cardíaca súbita y tengo a mano un DEA no dudaré ni un momento en utilizarlo, digan lo que digan normativas absurdas y obsoletas.
Creo que con este artículo de opinión contesto la pregunta que mi amigo y compañero Carlos Vales realiza al final de su comentario en el artículo: “Desfibrilador Externo Automático en PLAYAS DE SAN BERNARDO (Argentina)”.
Sé con certeza que no soy el único “Socorrista” que no dudará en este tema si llega el caso. Quizás deberíamos hacer una lista de los “Socorristas” que estamos dispuestos a utilizar el DEA porque ya sabemos cómo es y cómo funciona, porque ya hemos recibido y tenemos formación suficiente, y porque no necesitamos ningún “cursito” de 6-8 horas en el que se cobra una cuota abusiva para poder utilizar un aparato que ya sabemos cómo funciona.

La proximidad y la utilización inmediata del DEA puede salvar muchas vidas
Formación, General, Materiales, Primeros auxilios