Embarcaciones para el rescate
Nuestro amigo y colaborador del Bote Salvavidas de Valparaíso, Luis Cortez Bosch, Capitán de esta entidad de tanto prestigio y tan necesaria en Chile, nos ha vuelto a enviar información relacionada con su servicio a la sociedad, que volcamos en nuestro blog con el deseo de divulgar lo más posible sus esfuerzos, que son de gran utilidad para todos.
Embarcaciones para el rescate
Autor: Luis Cortez Bosch
Durante la temporada 2010/2011, nuestros equipos de rescate de playa, a bordo de sus embarcaciones, han realizado a la fecha más de 50 rescates a personas que se encontraban en eminente peligro de inmersión. En la mayoría de los casos es producto de la irresponsabilidad de los usuarios de nuestras costas de la 5ª Región. Ciertamente esta acción de rescate puede ser vista de varias formas: playa insegura, malas condiciones para el nado, irresponsabilidad y otras tantas, lamentablemente en estos casos la autoridad y los concesionarios tienen una visión de la imagen que puedan proyectar negativamente a partir de si en sus playas se realizan rescates. Lamentable error de apreciación: ¿no será más productivo pensar que en estas playas existen rescatistas preparados para evitar los accidentes acuáticos?
Claro que sí, es una mirada con actitud positiva y que contribuye a mejorar las condiciones de inseguridad que presentan varias playas en mi país, y probablemente sean repetidas en otros lugares del mundo.

Embarcaciones y motos acuáticas para el rescate en el Bote Salvavidas de Valparaíso.
Claramente nuestra institución ha fortalecido en estos últimos años el trabajo de RESCATISTAS que operan desde diferentes embarcaciones de rescate (botes neumáticos, motos acuáticas, semirrígidos, kayak). Esta modalidad nos ha confirmado la gran importancia que están adquiriendo hoy estas unidades de rescate, su velocidad, su maniobrabilidad, su capacidad y su operatividad, las hace hoy por hoy elementos de rescate fundamentales para el logro de la misión de salvar vidas humanas. Cientos de vidas salvan estas pequeñas embarcaciones que operan en condiciones adversas y en diferentes medios acuáticos (playas, ríos, tranques, presas, lagunas, etc.). Ciertamente, estas embarcaciones son operadas por rescatistas, los cuales arriesgan día a día su integridad física en pos del objetivo, personas entrenadas para actuar en diferentes escenarios, con una capacidad de vocación para salvar vidas que peligrosamente los hace ir varias veces más allá de los límites que el propio entrenamiento les enseña y les recomienda.
Es cierto, y muy cierto, que los rescatistas de playa (Salvavidas, Guardavidas) preparados y entrenados son y serán vitales para este trabajo, que su labor es muchas veces incomprendida hasta por la misma víctima, y que son el primer interviniente en toda acción de accidente acuático y el más importante, pero requieren de más elementos para aumentar su capacidad de respuesta ante emergencias acuáticas.

Rescate de un velero por el Bote Salvavidas de Valparaíso.
Es aquí donde el complementar capacidades es vital para el futuro del rescate acuático, el trabajo en conjunto solo entrega seguridad y protección a las víctimas como también a los salvavidas o guardavidas que laboran en diferentes ambientes acuáticos. Sabemos que los costos de compra, operación y mantenimiento elevan los presupuestos locales, pero de seguro serán inversiones más rentables en razón de la vida humana. Ojalá algún día los gobiernos y las empresas privadas que fabrican estas unidades de rescate acuáticas, puedan colocarse a pensar en la posibilidad de bajar los costos de compra a los equipos de rescatistas, a los salvavidas, a los guardavidas del mundo o, en su defecto, subvencionarlas para fines de rescate.
¿Cuál sería el costo que una empresa podría aportar a esta noble misión? Probablemente parece utópico, pero no imposible, sabemos que el mercado tiene otros fines nobles desde su objetivo, pero también deben ser capaces de trabajar la responsabilidad social que les cabe en este mundo.
Creo que es una batalla que podemos realizar, si es que creemos en ella, yo creo en esa utopía, trabajemos por reconocer la importancia que tienen las unidades a flote en salvar vidas, en el complemento que podemos lograr trabajando en conjunto con los salvavidas o guardavidas, sirviendo como plataforma de apoyo, de seguridad y de optimización a nuestros objetivos, demos la importancia que esto tiene llevando el tema a seminarios, cursos, reuniones y otros, buscando siempre el norte que cada uno nosotros tiene: SALVAR VIDAS HUMANAS.

Embarcaciones para el salvamento y el rescate.
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