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Posts tagged ‘Ahogamiento’

Los socorristas y las vidas

24 de julio de 2014 a las 11:29

Hoy escribiré sobre lo que más me gusta escribir: la vida.

Y en este caso lo haré utilizando una buena noticia y el agradecimiento especial de un bañista, que llega a reconocer que lo poco o mucho de vida que le queda a él mismo y a su mujer se lo deben a los socorristas.

No es frecuente este tipo de reconocimientos y quizás por este motivo lo destaco. Sin embargo, sí son frecuentes los rescates que los socorristas realizan en casi todas las playas de España y del mundo, cumpliendo con su responsabilidad y consiguiendo que continúe la vida de las personas que rescatan. Y esto sin contar los miles y miles de accidentes y muertes que se evitan con las medidas preventivas que los socorristas realizan a diario y que pasan desapercibidas. Y, curiosamente, estas medidas preventivas en algunos casos, injustamente, se vuelve en forma de críticas a los propios socorristas que cumplen con su trabajo.

Pero los buenos socorristas, los buenos profesionales, no deben preocuparse por las críticas que no tienen sentido, no deben olvidar que en el socorrismo “estamos para ayudar” y no deben dejar de insistir en la prevención, que es con mucha diferencia la parte del trabajo de los socorristas que más vidas salva.

Socorrista realizando una acción preventiva con niños (playa Blanca en Puerto del Rosario, Fuerteventura, Canarias).

El día 21 de julio de 2014 El Diario Montañés, periódico de Cantabria, publicaba en la sección “Cartas al Director” una carta de José Hernado (Madrid), que copiamos a continuación íntegramente:

“El pasado día 16 de julio, de vacaciones por la zona, mi mujer y yo fuimos a bañarnos a la magnífica playa de Oyambre. Malinterpretando la señalización que al respecto había, nos metimos sin saberlo en una zona de corrientes.

No somos a este respecto personas audaces y nuestros baños suelen limitarse a un chapuzón siempre haciendo pie. Sin embargo, en un segundo, nos dimos cuenta que el mar nos estaba arrastrando hacia dentro y habíamos perdido pie. Intentamos salir inmediatamente pero lo único que conseguimos fue agotarnos y ver cómo cada vez nos alejábamos más de la orilla.

Presas de la angustia y sabiendo que nunca podríamos salir sin ayuda empezamos a agitar los brazos y pedir socorro. No pasarían más de dos minutos, que a nosotros nos parecieron dos siglos, hasta que vimos el coche de Protección Civil acercarse rápidamente por la playa y a alguien lanzarse al agua. Al poco llegaron cuatro socorristas y empezaron, con gran esfuerzo, a remolcarnos hacia la orilla.

Aturdidos como estábamos por el enorme susto y el improductivo esfuerzo que habíamos hecho, creo que no les agradecimos con la efusión que merecía la inestimable ayuda que nos habían prestado. Lo hacemos ahora: lo poco o mucho de vida que nos quede se la debemos a los socorristas que ese día estaban en la playa de Oyambre.”

Finalmente, en relación a esta carta, vuelvo a recordar que el mayor porcentaje de muertos, casi un 60%, se produce en personas por encima de 50 años, que no suelen caracterizarse por osadía o afán de aventura, pero sí que suelen tener menor capacidad y preparación física, además del aumento en el riesgo de que puedan presentar patologías cardiacas previas. También que son los espacios acuáticos naturales los que presentan el mayor porcentaje de muertos en el medio acuático.

Y lo que aún interesa más en relación a la carta, vuelvo a recordar que la inmensa mayoría de los muertos en el medio acuático (76% en 2012 y 72% en 2013) ocurren en espacios acuáticos sin servicio de socorrismo o fuera del horario de trabajo de este servicio.

Los socorristas son necesarios en muchos lugares e imprescindibles en las zonas acuáticas de baño público.

Los socorristas no son un gasto, son una inversión para la vida.

Ahogamientos, El medio acuático, Formación, General, Laboral, Lifesaving, Noticias, Prevención, Professionalims
Escrito por José Palacios 4 Comentarios
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Muertos en el medio acuático en España durante los meses de verano: ¡comienza la lista trágica!

7 de junio de 2014 a las 13:30

El día 5 de junio de 2014 hemos dado comienzo a la lista trágica de muertos en el medio acuático en España durante los meses de verano. Como ya hicimos en los años 2012 y 2013 vamos a realizar un control y análisis de las noticias que nos llegan a través de la alerta “ahogado/ahogada” en Google.

En este año la primera de la lista ha sido una mujer de 60 años, fallecida en la playa de Las Teresitas (Santa Cruz de Tenerife). El suceso fue a las 10,50 h., la mujer fue rescatada del agua, la trataron de reanimar y cuando llegó el equipo médico del Servicio de Urgencias Canario continuó con las maniobras de reanimación, pero sin resultados positivos.

El estudio de 2012 aportó el dato de 186 muertos en el medio acuático desde el día 1 de junio hasta el día 30 de septiembre. En 2013 fueron 181 muertos. ¿Será este año similar?, ¿aumentarán o disminuirán estas cifras?, ¿podremos hacer algo para solucionar este grave problema?

De momento, de forma personal, no voy a dejar de divulgar estas noticias y cifras de muertes en el medio acuático que a todos nos deberían preocupar. Pero sé que no es suficiente.

No se trata de alarmar de manera innecesaria, aunque sí me gustaría provocar la reflexión sobre las personas que ya han muerto, sobre el sufrimiento de sus familiares y amigos, y sobre la posibilidad de que el siguiente muerto puede ser alguien de nuestro entorno, de la propia familia y amigos. Es fácil entender que todos podemos intervenir desde la prevención, entendiendo que lo más sabio, prudente y eficaz es “prevenir”, tal y como ya hace 500 años afirmaba Tomás Moro (Utopía, 1516): “Es propio del sabio prevenir el mal, más que emplear remedios para curarlo”. En este caso el objetivo principal es prevenir el mal representado por el uso incorrecto del medio acuático que se traduce en numerosas muertes. Y el mejor inicio para lograr la ansiada prevención es conocer y estudiar las causas que provocan las muertes, lo que puede permitir después proponer los recursos necesarios para evitarlas.

La distribución de muertos por sexo confirma la tendencia general que se observa a nivel internacional. Los hombres son mayoría entre los muertos en el medio acuático en todas las regiones del mundo, aproximadamente 8 de cada 10 muertos son hombres.

En todos los meses de verano se produce un promedio de más de un muerto en el medio acuático al día, y destacan por un incremento negativo los meses de julio y agosto, que son los de mayor afluencia turística y de más calor, lo que provoca una mayor presencia en el medio acuático.

El mayor porcentaje de muertos, casi un 60%, se produce en personas por encima de 50 años, que no suelen caracterizarse por osadía o afán de aventura, pero sí que suelen tener menor capacidad y preparación física, además del aumento en el riesgo de que puedan presentar patologías cardiacas previas.

Los casos de muertes en edad infantil en el medio acuático son también muy frecuentes y los datos son similares a otras estadísticas globales sobre el ahogamiento infantil. En menores de cinco años  el ahogamiento es la principal causa de muerte como consecuencia de un daño no intencionado (World Health Organization – UNICEF, 2008). Los niños pueden morir en todo tipo de espacios acuáticos, aunque tengan muy poca agua. El 100% de los casos de niños que mueren en el medio acuático se produce por un fallo en su vigilancia.

Los espacios acuáticos naturales acumulan el 81% de los muertos por ahogamiento en 2012 y el 70% en 2013. Es lógico en un país como España, con más de 3.000 playas y casi 8.000 kilómetros de costa. En instalaciones acuáticas suceden el 11% de los muertos en el medio acuático en 2012 (19 de 20 suceden en piscinas privadas) y el 19% en 2013 (26 de 34 en piscinas privadas).

La franja horaria con mayor número de muertos en el medio acuático es la que agrupa las horas centrales del día, el 88% entre las 10,00 y las 20,00 horas: 57% entre las 10,00 y las 15,00 h. y 31% entre las 15,00 y las 20,00 h., exactamente igual en ambos años. La mayoría de los sucesos ocurren ante testigos que no perciben el problema, o que no pueden hacer nada para evitarlo y, en algunas ocasiones, en lugares con un Servicio de Socorrismo que no ha detectado a tiempo el accidente.

Las comunidades autónomas con mayor número de muertos en el medio acuático (Comunidad Valenciana, Andalucía, Cataluña, Baleares y Canarias), son las más visitadas durante el verano, tanto por turistas extranjeros como por turistas españoles y lo mismo sucede con las provincias que encabezan este trágico listado (Alicante, Mallorca, Castellón, Girona, Málaga, Murcia, Tarragona, Gran Canaria, Almería, Barcelona y Valencia). No es un buen reclamo turístico que presenten tantos casos de muertos en el medio acuático.

La inmensa mayoría de los muertos en el medio acuático (76% en 2012 y 72% en 2013) ocurren en espacios acuáticos sin servicio de socorrismo o fuera del horario de trabajo de este servicio. Los datos son concluyentes y justifican sobradamente la necesidad y utilidad del servicio de socorrismo. Muchas víctimas (24% en 2012 y 28% en 2013) son rescatadas por personas ajenas al servicio de socorrismo, algo que puede llegar a ser muy negativo como sucede cuando mueren intentando el rescate de otros (5% en 2012 y 2% en 2013).

Consejos a los socorristas para lograr la prevención:

- Los socorristas deben vigilar con constancia, activa, paciente y permanentemente, el espacio acuático, para intervenir de manera inmediata ante cualquier situación de emergencia y no solo por avisos de usuarios o bañistas.

- Los socorristas deben vigilar con mayor atención a los hombres, principalmente a los niños y a los más mayores. La mayor cantidad de tiempo de exposición en el agua, los comportamientos arriesgados y, en algunos casos, el abuso de alcohol, hace que en el sexo masculino sea más frecuente la posibilidad de sufrir un accidente o la muerte en el medio acuático.

- Los socorristas en sus entrenamientos deben practicar con hombres, en general, más grandes y pesados que las mujeres.

- Los socorristas deben comunicarse con los padres o los adultos responsables de los niños menores de 10 años, informándoles de que no pueden dejar a los niños solos. Es necesario recordar que el espacio acuático no es una guardería, y menos aún si es un espacio acuático natural.

- Los socorristas que desempeñan su labor profesional en las comunidades autónomas y provincias con mayor número de turistas y afluencia de usuarios al medio acuático, aún deben estar más alertas, si cabe, en su trabajo preventivo y en la vigilancia que hacen del medio y de las personas.

- Los socorristas deben asumir su responsabilidad en la faceta educativa de los usuarios de los espacios acuáticos, sean niños o adultos, de una forma educada y empática.

- Los socorristas no deben escatimar esfuerzos en la señalización de las zonas de peligro en los espacios acuáticos y prohibir sin dudas el baño en los lugares con peligro extremo. Nadie se imagina las carreteras y ciudades sin señalizaciones ni prohibiciones, ya que el caos, los accidentes y las muertes serían innumerables. Pues lo mismo debería pasar en el medio acuático.

- Los socorristas desempeñan un trabajo propio del ámbito de las emergencias, significativo y con una alta responsabilidad, ya que de ellos dependen, directa o indirectamente, vidas humanas. Son profesionales que deben ser respetados y con autoridad reconocida.

Consejos para divulgar lo más posible en relación a la prevención

- Bandera roja significa: prohibido el baño.

- Bandera amarilla significa: baño con precaución.

- Bandera verde significa: buenas condiciones para el baño.

- Es necesario conocer el lugar donde te bañas.

- Nunca hay que bañarse sólo.

- Nunca hay que alejarse de la orilla en espacios acuáticos naturales.

- Hay que mojarse antes de entrar al agua.

- Hay que evitar las comidas abundantes antes del baño.

- Hay que evitar la exposición prolongada al sol.

- Hay que vigilar de cerca a los niños pequeños.

- No hay que bañarse si se siente mucho frío o cansancio.

- Hay que entrar al agua con cuidado.

- Hay que beber agua cada cierto tiempo cuando hace mucho calor.

- En la piscina y en la playa, hay que respetar las normas e indicaciones del servicio de socorrismo.

- Hay que pedir ayuda cuando se ve a alguien en peligro.

- Hay que conservar la calma si es uno mismo quien está en peligro.

- Hay que recordar que el número de emergencias es el 112.

- Todas las personas deberían saber hacer la RCP básica.

En zonas turísticas con afluencia de extranjeros, estos consejos se deben dar también en inglés:

ADVICES TO PREVENT ACCIDENTS AND AVOID DROWNINGS:

- RED FLAG MEANS: “No swimming”.

- YELLOW FLAG MEANS: “Precaution when swimming”.

- GREEN FLAG MEANS: “Good conditions for swimming”.

- Know the place where you are bathing.

- Do not bathe alone.

- Never go far from the shore.

- Wet yourself before you get into the water.

- Avoid abundant meals before bathing.

- Avoid long sun exposures.

- Watch the children carefully.

- Do not bathe if you are too cold or tired.

- Be careful when entering the water.

- Drink water regularly.

- In the swimming pool and at the beach, respect the rules and lifesaving service warnings.

- If you see someone is in danger, ask for help.

- If you are in danger, keep calm.

- Emergency number: 112.

- Do a CPR basic course.

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Una forma muy sencilla de aprender y entrenar la RCP es a través de RCP Coach, una aplicación disponible para Android y Iphone, a partir del 5, que puede descargase en la app store y en la google play. Aplicación que consta de 3 fases: aprendizaje, entrenamiento e intervención. En el aprendizaje se enseña al usuario la técnica de la RCP, en el entrenamiento se aporta la capacidad para medir y evaluar la técnica, y en la intervención se instruye para afrontar un caso real, pero desde el principio de la incidencia teniendo en cuenta otros factores clave en la prestación de primeros auxilios, como es asegurar la zona y proteger tanto al accidentado como al propio socorrista, alertar a los servicios de emergencia y socorrer al herido, teniendo en cuenta que cuanto antes se inicien las maniobras de reanimación mayores serán las posibilidades de supervivencia. En la aplicación se puede elegir idioma (castellano e inglés) y el protocolo de RCP (solo masaje o 30:2).

Aplicación para móviles RCP Coach, sencillo de descargar y fácil de manejar. Una aplicación para salvar vidas.

Como ya hemos dicho muchas veces, prevenir nuevas muertes no será posible sin contar con la colaboración de todos. Anular esta tendencia terrorífica hacia la muerte en el medio acuático únicamente va a ser posible si se acepta el problema y se ponen los recursos humanos y materiales necesarios.

En nuestra conciencia no debe quedar la más mínima duda de habernos esforzado al máximo para evitarlo.

No tiene ningún sentido arriesgar la vida “tontamente” por bañarse en zonas peligrosas (corrientes, oleaje, temperatura, rocas), o por intentar realizar esfuerzos para los que no se está preparado. No hay que olvidar nunca que saber nadar no anula los riesgos del medio acuático (es como conducir: por muy bien que se haga, no se anulan los riesgos de accidente).

Una vez más, termino con la esperanza de no tener la necesidad de escribir a corto, medio o largo plazo un nuevo artículo sobre este tema.

Mi agradecimiento a las personas que demuestran respeto por la vida y por los demás, manteniendo su responsabilidad en el trabajo y en la vida.

Mi repugna y rechazo hacia las personas que no lo hacen.

Ahogamientos, Consejos, El medio acuático, Formación, General, Laboral, Lifesaving, Noticias, Prevención, Vigilancia
Escrito por José Palacios 5 Comentarios
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CONSEJOS PARA PREVENIR AHOGAMIENTOS Y EVITAR ACCIDENTES ACUÁTICOS

19 de abril de 2014 a las 12:17

En el verano de 2009 subimos al blog los consejos que llevamos publicando desde hace años, y que desgraciadamente cada temporada vuelven a  dotarse de significado. Con el paso del tiempo las asociaciones que las divulgan son mayores, y las redes sociales multiplican su efecto, pero los ahogamientos vuelven en la temporada estival como un “macabro día de la Marmota”, y no sabemos a ciencia cierta cuales son los motivos que llevan a cometer imprudencias. Comienza a llegar el buen tiempo y aparecen los primeros ahogados en instalaciones y espacios acuáticos naturales. Es un hecho que parece irremediable…

No tenemos muy claro que este tipo de mensajes llegue a la población que puede cometer imprudencias, pero es nuestra obligación moral hacer el mayor esfuerzo por transmitir mensajes preventivos desde todos los canales y con la mayor variedad de sistemas posibles. Queremos creer que “algo queda”. Ojalá TODOS los que lean estos consejos los interioricen y apliquen en su jornada de baño, evitando que queden en una mera lectura interesante. Un año más, pedimos de corazón a todos que cumplan estos consejos que pueden evitar un ahogamiento. Gracias por divulgarlos.

La información que, como mínimo, debería divulgarse en relación a prevenir accidentes y ahogamientos se traduce en una serie de consejos, muchas veces desconocidos y otras muchas ignorados. Os adjuntamos algunos de ellos basados en los trabajos de nuestro compañero Pepe Palacios:

1. CONOCE LA ZONA DONDE TE BAÑAS:
La profundidad y temperatura del agua, sus fondos y mareas, las olas, las corrientes, la contaminación, etc. En espacios naturales infórmate antes de bañarte. Puedes encontrar en la mayoría de accesos principales a nuestras playas paneles informativos que te ayudarán.

Socorrista entrando al agua
Socorrista entrando al agua

2. NO TE BAÑES SÓLO Y NO TE ALEJES:
Si no sabes nadar no te bañes sólo y nunca te alejes de la orilla. Si sabes nadar no te arriesgues a hacerlo sólo y muévete siempre paralelo a la orilla. En espacios de baño balizados evita nadar hacia las boyas y hazlo cerca de la orilla, pues si necesitas de ayuda, los socorristas podrán llegar junto a tí con mayor rapidez.

3. MÓJATE ANTES DE ENTRAR AL AGUA:
Acostumbra tu cuerpo a la temperatura del agua de forma progresiva, poco a poco, mojando antes muñecas, nuca, hombros, espalda y pecho. Si sientes mucho frío sal del agua inmediatamente.

4. TEN PRUDENCIA CON LAS COMIDAS:
Evita las comidas abundantes antes del baño, si no estás habituado a bañarte después de comer espera a que pasen de dos a tres horas para hacerlo y, de cualquier forma, entra al agua de forma progresiva, poco a poco, mojando antes muñecas, nuca, hombros, espalda y pecho.

5. VIGILA DE CERCA A LOS NIÑOS PEQUEÑOS:
No conocen el peligro, hace falta muy poca agua para que se ahoguen y la responsabilidad es de los adultos. Una de las atenciones más frecuentes a diario en nuestras playas es la búsqueda de niños perdidos, y es muy raro que se pierdan cuando están al cuidado de sus abuelos, lo que nos indica que una atención mayor evita posibles problemas.

Un padre responsable vigilando de cerca a sus hijos

6. SI VES A ALGUIEN EN PELIGRO PIDE AYUDA:
Avisa al socorrista acuático. Si no hay y tampoco hay nadie mejor preparado que tú, no realices el rescate sin pensar, analiza tus medios y posibilidades antes de actuar. Nunca lleves a cabo un rescate sin utilizar algún material flotante. Siempre es mejor un ahogado que dos.

Persona pidiendo ayuda al mover el brazo sobre el agua

7. SI ESTÁS EN PELIGRO CONSERVA LA CALMA:
Pide ayuda y confía en los que te van a ayudar. Si estás relajado y con aire puedes flotar.

8. RESPETA LAS NORMAS E INDICACIONES DEL SERVICIO DE SALVAMENTO Y SOCORRISMO. RECUERDA COMO REGLAS GENERALES:
-En piscinas: no empujes a los demás, no saltes sin antes asegurarte de que no hay nadie en el agua, no corras por el borde, no hundas en el agua a los demás y cumple las normas de higiene y régimen interno de la piscina.
-En playas: báñate en zonas vigiladas por especialistas, haz caso de las banderas del estado del mar (roja significa baño prohibido, amarilla es baño con precaución y verde indica condiciones apropiadas para el baño), no te alejes de la orilla ni a nado ni en colchonetas, nada paralelo a la orilla, no bucees en fondos desconocidos, controla las mareas y corrientes, ten cuidado con cuevas, redes y algas y cumple las normas de higiene y régimen propio de la playa.
-El Socorrista Acuático es uno de los responsables de la prevención de los accidentes acuáticos, trabaja para que puedas disfrutar de tu tiempo de descanso y diversión con tranquilidad y seguridad. Atiende sus indicaciones y consejos. No olvides que la seguridad es cosa de todos.

El socorrista está en la playa para ayudar

9. OTROS CONSEJOS DE GRAN UTILIDAD SON LOS SIGUIENTES:
-Evita la exposición prolongada al sol: procura cubrir la cabeza y usa camiseta en las horas de sol fuerte (entre 12,00 y 17,00 h.). Usa siempre crema con alta protección, ya que el cáncer de piel es cada día más frecuente.
-Bebe agua cada cierto tiempo: para evitar la deshidratación debes beber agua, de forma moderada y con frecuencia.
-No lleves perros u otros animales domésticos a las zonas de baño: hacerlo supone un riesgo para la salud pública y existen muchos lugares más adecuados para ellos.
-Ayuda a conservar nuestro entorno: conservar nuestro entorno natural, rural o urbano es responsabilidad de todos, hay que participar activamente. Utiliza las papeleras y los contenedores de recogida selectiva de basura, avisa si encuentras algún tipo de contaminación o fuego, evita hacer hogueras o tirar colillas. La mejor forma de conservar un lugar limpio no es limpiándolo a cada momento, se consigue mejor sin ensuciarlo.
-No te bañes si tienes mucho frío o estás muy cansado: si no te encuentras bien por frío, cansancio o cualquier otro motivo, no debes bañarte.
-Ten mucho cuidado con las entradas al agua: entra siempre con mucha precaución, sin correr riesgos que te pueden ocasionar lesiones muy graves para toda la vida. Evita hacer entradas de cabeza, ya que son las que pueden dejarte en silla de ruedas para el resto de tu vida.
-Recuerda que el teléfono de emergencias es el número gratuito 112: para cualquier tipo de emergencias (accidentes, fuego, urgencias médicas, delincuencia, etc.) el teléfono al que puedes llamar gratuitamente es el 112.

Ahogamientos
Escrito por Carlos Vales 5 Comentarios
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Congreso Internacional de Prevención de Ahogamientos y Socorrismo Acuático Profesional

6 de marzo de 2014 a las 9:55

En el artículo anterior Martín del Gaiso nos informaba de la buena noticia que protagonizaron los guardavidas Ignacio Suozzi, Guillermo Lovazzano y Carlos Epalza, al salvar la vida de una persona que entró en parada cardíaca en Santa Teresita (Municipio de La Costa, Argentina), después de realizar RCP y utilizar el desfibrilador después de haber recibido formación actualizada en el “VII Congreso Internacional de Salvamento Acuático, Rescate y RCP”, celebrado los días 1, 2 y 3 de noviembre en la sede Mar de Ajó de  la UniversidadAtlántidaArgentina.

Casos como el que nos contó Martín demuestran la importancia y la necesidad de la formación continuada y actualizada en el socorrismo.

En este artículo vamos a informar de otro Congreso que se realizará en Madrid, los días 9, 10 y 11 de mayo de 2014: “Congreso Internacional de Prevención de Ahogamientos y Socorrismo Acuático Profesional – SICOD 2014”, en el que se podrá contar con una posibilidad de alto nivel formativo en socorrismo y del que se puede consultar toda la información necesaria en el siguiente enlace: http://sicodspain.blogspot.com.es/

La formación continuada es un derecho que tienen los profesionales, sobre todo en los ámbitos de la salud, las emergencias y el socorrismo, pero también es una obligación para estos profesionales puesto que las personas a las que pueden atender tienen la necesidad de la mejor asistencia posible.

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In the previous article of Martín Del Gaiso informed us the good news that the lifeguards staged Ignacio Suozzi, Guillermo Lovazzano and Carlos Epalza, to save the life of a person who went into cardiac arrest at Santa Teresita (Municipality of La Costa , Argentina ) after performing CPR and use a defibrillator after receiving updated in the “VII International Congress on Aquatic Rescue , Rescue and CPR” held on days 1, 2 and 3 November in Mar de Ajó headquarters of Atlantis Argentina University training.

Cases like Martin told us demonstrate the importance and the need for continued and updated in rescue and first aid training.

In this article we are going to report another Congress to be held in Madrid on 9, 10 and 11 May 2014: “International Conference on Drowning Prevention and Aquatic Lifeguard Professional – SICOD 2014″ , in which may have a possibility of high level of training in rescue and first aid and you can find all the necessary information at the following link: http://sicodspain.blogspot.com.es/

Long Life Learning is a professionals’ right, especially in the areas of health , emergencies and first aid, but it is also an obligation for these professionals because the people that they can help have the necessity of the best possible care.

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El Congreso SICOD 2014 proporcionará un foro para que educadores, científicos, personal de emergencia y socorristas puedan compartir investigaciones, experiencias y estimular el debate en las diversas áreas de la seguridad acuática, prevención, primeros auxilios, socorrismo, educación e intervención comunitaria, rescate acuático y sus aplicaciones.

El Congreso se celebrará en las instalaciones de la Universidad Europea, en Villaviciosa de Odón (Madrid). El contacto con la secretaría técnica del Congreso puede realizar por teléfono: 690.874.835, o por correo electrónico: sicod2014@aetsas.com.

En el Congreso participarán un amplio grupo de ponentes que se relacionan a continuación por orden alfabético:

- Oscar Andreo Gabán (Madrid)

- Stathis Avramidis (Grecia)

- Antonio Barrero López (Sevilla)

- Roberto Barcala Furelos (Pontevedra)

- John Barry Long (Reino Unido)

- Joost Bierens (Holanda)

- Carmen Camacho Leis (Madrid)

- John Connolly (Reino Unido)

- Ana Enríquez Trigás (Ourense)

- Jorge Fernández Cano (Málaga)

- Alfonso García Bolea (Toledo)

- Francisco Javier Gil Vizuete (Córdoba)

- Alberto González (Madrid)

- Rafael Lucas Gomez Rueda (Sevilla)

- Marisa Mallo Fernández (Santiago de Compostela)

- Pedro Martín-Barrajón Morán (Madrid)

- Janice Miner Holden (USA)

- Jesús Miranda Páez (Málaga)

- Raúl Nieves Martínez (Madrid)

- Andoni Oleagordia Aguirre (Bilbao)

- José Palacios Aguilar (A Coruña)

- Luis Miguel Pascual (Segovia)

- Jose Luis Pouy Casauran (Girona)

- Ana Catarina Queiroga (Portugal)

- Axier Rojo (Madrid)

- Julián Sánchez Perea (Madrid)

- Rebecca Wear Robinson (Reino Unido)

Logo del Congreso SICOD 2014.

La formación inicial es válida siempre como punto de partida, pero no es definitiva. Nadie puede pensar que formándose en cualquier ámbito, sobre todo en el relacionado con la salud, las emergencias o el socorrismo, por muy completa que sea esa formación inicial, ya abarca todo el conocimiento y toda posible evolución en tecnología, procedimientos, protocolos y técnicas. Ninguna formación puede incluir todo el saber y, ni mucho menos, la evolución del conocimiento en el tiempo.

Por este motivo es esencial que al conocimiento inicial y a las experiencias que se van incorporando y que son la base para avanzar, se le añada una formación continuada a través de congresos, seminarios, cursos, jornadas diversas y, como refuerzo, la consulta de documentos y bibliografía contrastada y con rigor, lo que va a garantizar la puesta al día y la actualización en todas las novedades que van surgiendo y que hacen progresar cualquier ámbito del conocimiento.

Nosotros siempre insistimos en la obligación que tienen los profesionales de estar en el proceso de formación continuada. Y, en el ámbito del socorrismo acuático, siempre defendemos y divulgamos que es necesario “estar al día”, conectarse a una formación continuada que permita conocer las técnicas de socorrismo acuático más eficaces, que suelen ser las más sencillas de aprender y aplicar y, por tanto, las que permiten intervenciones más seguras y rápidas.

¡Nos vemos en SICOD 2014!

 

Ahogamientos, Basic life support, CPR, Formación, General, Internacional, Lifesaving, Noticias, Prevención, Primeros auxilios, Professionalims, RCP, Rescue, Resuscitation, Training
Escrito por José Palacios Comentar
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15 ahogados intentando llegar a Ceuta

19 de febrero de 2014 a las 13:44

Todos los ahogados son iguales para nosotros.

El día 6 de diciembre de 2013 dedicábamos un artículo al legendario Nelson Mandela, una excelente persona de África y de piel negra, que luchó durante toda su vida por unos ideales y por querer hacerlos realidad. Decíamos en el artículo que sus ideales no eran absurdos o imposibles, eran tan sencillos y necesarios como querer “una sociedad democrática y libre donde todas las personas vivan juntas en armonía y en igualdad de oportunidades” (Mandela).

Hoy queremos dedicar unas líneas a otros 15 hombres de África, todos jóvenes de entre 20 y 30 años, igualmente de piel negra, que no eran tan famosos y relevantes como Mandela, pero que seguramente también eran personas con dignidad e ilusiones.  Sus objetivos eran de igual forma muy sencillos, buscaban lo que ellos creían que era una vida mejor, quizás buscaban esa sociedad democrática y libre que anhelaba Mandela, en la que pretendían vivir en armonía y en igualdad de oportunidades.

Pero no lo han logrado, han muerto todos ellos ahogados (asfixia por inmersión dicen las noticias), en su intento desesperado y con brazadas descoordinadas en un mar en calma, en el que no han podido recorrer con vida una distancia relativamente pequeña, intentando llegar a Ceuta.

Para nosotros, estos ahogados pertenecen también a la lista triste, injusta, trágica y vergonzosa de los que mueren en el medio acuático. Y, como siempre, volvemos a afirmar que se pueden prevenir estas muertes.

Nunca sabremos si entre estas personas pudiera encontrarse otro Mandela. Pero sí sabemos que han muerto con el noble y lógico objetivo de vivir algo mejor que en sus países de origen y buscando la anhelada igualdad de oportunidades.

En el curso de Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales e Instalaciones Acuáticas que Esquitxos organizó, y que se celebró en Manacor entre el 28 de febrero y el 14 de abril de 2013 (en el curso participamos como profesores Pedro Caldentey, Carlos Vales, Pedro Guiscafré, Tomás Sureda y Pepe Palacios), tuvimos un alumno procedente de África, también de piel negra, Abdoulaye Diaw, que llegó a España después de 15 días en patera. Este alumno, de la misma edad que los hombres que han muerto intentando llegar a Ceuta, nos demostró una excelente actitud de compromiso y esfuerzo, asistió a la totalidad de las sesiones del curso y superó todos los contenidos prácticos del curso. Todos, profesores y sus alumnos compañeros, reconocimos el gran esfuerzo que hizo para llegar a los niveles exigidos.

Todavía no es socorrista oficialmente,  ya que tiene pendiente superar los contenidos teóricos ante su dificultad de comprensión del idioma, pero nos dejó claro que él va a conseguir ser un buen socorrista y esperamos que se cumpla su deseo de poder divulgar después sus conocimientos en su país de origen, donde nos decía que mucha gente muere ahogada sin que nadie pueda hacer nada para evitarlo. Abdou lleva consigo la mascarilla para la respiración artificial que yo mismo le regalé como premio a su esfuerzo y sé con seguridad que si tiene que emplearla lo hará correctamente.

Desde este espacio animo a Abdou a que finalice su formación y a que su éxito se lo dedique a estas 15 personas que no han tenido su misma suerte y destino.

Grupo de alumnos y profesores del curso de Socorrismo Acuático en Manacor (2013), entre los que se encuentra Abdoulaye (de pié, 3º por la derecha).

“Aprendí que, tras esta vida desgraciada que los hombres llevan, hay un gran ideal, una gran esperanza. Aprendí que la vida de cada uno de nosotros debe estar orientada por esa esperanza y por ese ideal…” (José Saramago, Claraboya, 2011).

“Lo que es raro es dar con una sociedad de hombres que se vea sana y sabiamente gobernada.” (Tomás Moro, Utopía, 1516).

Ahogamientos, General, Internacional, Noticias
Escrito por José Palacios 5 Comentarios
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¿IMPRUDENCIA O ACCIDENTE?

8 de febrero de 2014 a las 15:05

La concatenación de temporales que acecha al Noroeste de la península ha alcanzado hasta la fecha cerca del millar de incidencias, y varias muertes en nuestras costas. Recientemente hemos dedicado dos entradas en el Blog y la página web a este tema, siendo una de ellas espacio de discusión e intercambio de comentarios, con opiniones encontradas entre quienes consideran que puede haber imprudencias o accidentes tras los fatales hechos.

Dibujo de Julio Zanfaño

Las personas que componemos Red Vigías opinamos con rotundidad que estos hechos esconden imprudencias pues claramente podrían haberse evitado si los fallecidos tuviesen en cuenta las recomendaciones dadas por todas las entidades de Protección Civil, Cuerpos de Seguridad y Meteorólogos. Sin duda alguna asumimos que nadie que se acerque demasiado a observar el mar imagina que puede morir en el intento, pero es precisamente este principio erróneo el que intentamos cambiar. Toda la población debería asumir que un Adverso Meteorológico tiene diferentes niveles de actuación, entre amarillo y rojo, y lo que significa cada uno. Cualquiera de nosotros, en cualquier momento, situación y espacio, podemos sufrir un accidente, puesto que asumimos a diario determinados riesgos en nuestros desplazamientos, trabajos o tareas domésticas, pero la relación entre la posibilidad de sufrir dicho accidente y que suceda realmente, se incrementa muchísimo cuando se presenta un adverso meteorológico de estas magnitudes. El riesgo en una alerta roja es EXTREMO, y hasta la saciedad disponemos de esta información. En primer lugar, las personas mayores con experiencia nos advierten puesto que ya han pasado por lo suyo, en segundo lugar los medios de comunicación repiten incansablemente en radio, televisión e internet lo que significa dicha alerta y lo que NO SE DEBE HACER, y en tercer lugar se toman medidas concretas aislando o prohibiendo el acceso a algunas zonas costeras.

Con todo, es inexplicable que se acerquen romerías enteras de gente a los lugares que se recomienda no visitar, y de todas ellas, un porcentaje muy reducido sufre un accidente mortal, pero muchos otros también se llevan más de un susto como vemos a diario en las noticias.

Ya hemos explicado en otras entradas que sólo podemos dedicar tiempo a pensar qué es más efectivo en estos casos, y no son pocos los que identifican en cada Alerta Roja un efecto reclamo que puede potenciar “estas romerías”, pero por otro lado el aviso hay que darlo con la intensidad que merece.

Con el ánimo de que todos podamos dedicar más tiempo a reflexionar sobre esta cuestión, os informamos de dos noticias recientes muy relacionadas:

-La Voz de Galicia de hoy, sábado 8 de febrero, publica un artículo en el que adelanta que “La Xunta prepara una norma para multar a negligentes en temporales”. Os invitamos a su lectura y a que nos déis vuestras opiniones al respecto.

-El programa Informe V, de V Televisión, emite hoy sábado a las 23:30 un especial llamado “Muerte en la orilla”, que os animamos a ver puesto que tratará en profundidad las causas y consecuencias de este tipo de imprudencias. El programa ha establecido el Hashtag #muerteenlaorilla y os rogamos por la importancia de esta información, que divulguéis todos al máximo.

Esperemos que dedicar tiempo a estas circunstancias sea para bien y podamos de una vez por todas reducir el número de ahogamientos

Prevención
Escrito por Carlos Vales 4 Comentarios
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LA PREVENCIÓN NO SOLO ES PARA EL VERANO

24 de enero de 2014 a las 14:56

Recientemente hemos invertido algo de tiempo a reflexionar sobre las últimas imprudencias en la costa, que desgraciadamente han tenido en algún caso consecuencias trágicas. Llegadas estas fechas, es costumbre compartir noticias y videos de temeridades que a punto están de llevar por delante la vida de alguien,  así como dedicar algunas palabras sentidas cuando la tragedia pasa a primera plana. Pero bien es cierto que tenemos más asumido relacionar las conductas preventivas con los accidentes puramente “veraniegos”, contando ya a día de hoy con un bagaje de “recetas” que repetimos una y otra vez. Lo que no es tan común es definir unos principios que establezcan esta relación de causa-efecto en la temporada de otoño-invierno, y casi siempre recurrimos al socorrido “sentido común” para argumentar la falta de prevención.

Carla Elías. La Voz de Galicia

Pues bien, hemos decidido en esta ocasión intentar plasmar lo que para muchos es evidente, pero para otros claramente insuficiente dado que año tras año siguen incrementándose los accidentes.

 

-No conducir por la vía pública observando el mar:

Para los que afortunadamente disponemos de una vivienda en plena costa gallega, es muy frecuente toparnos en nuestras idas y venidas con bastantes vehículos a velocidad anormalmente reducida, y confirmar en nuestra maniobra de adelantamiento, que piloto y acompañantes tienen sus miradas dirigidas al maravilloso oleaje. La imprudencia que se comete es enorme, y todos deberíamos saber que el cuerpo y la máquina se dirigen hacia donde lo hace la mirada. En apenas unos segundos, la reacción ante una conducción despistada puede ser fatal para todos los pasajeros.

Recomendaciones:

-Cualquier circunstancia especial que invite a admirar el mar, debe ser tenida en cuenta en toda su magnitud, prestando toda la atención posible, y ello implica que se debe estacionar en el lugar adecuado y desde allí dedicar el tiempo necesario para recrear la vista. Afortunadamente hay gran cantidad de miradores y vías públicas en nuestras costas para ser tenidos en cuenta, y con dedicar un poco de tiempo en internet, podremos localizar los más ideales y seguros para cada gusto y ubicación.

 

-Identificar con claridad el peligro de una circunstancia extraordinaria:

No siempre el riesgo viene dado por un fenómeno concreto e identificado, como por ejemplo Mar de Fondo en la costa de magnitud 1,5 a 2 metros. Conviene relacionar cada fenómeno teniendo en cuenta las circunstancias “ordinarias” del entorno en que se produce. Es decir, que si en invierno la costa gallega presenta normalmente estos valores, las personas que acudan a los “rompeolas” a ver el mar, seguirán las mismas costumbres en cuanto al lugar donde estacionar el vehículo, la distancia de “seguridad” hasta el mar para garantizar que no les alcance, etc. Si esta misma situación se produce en una costa de otra comunidad donde ni de lejos se alcancen normalmente estos valores, implicará que las distancias tomadas no sean las adecuadas, los miradores estén demasiado cerca del mar, las vías públicas no sean seguras, y un largo etcétera que puede hacer identificar una “escena” como segura cuando no lo es, y finalmente observar desde los medios de comunicación como las olas atraviesan tal o cual carretera, los vehículos estacionados junto a un río aparecen flotando dentro, o las personas son arrastradas por el oleaje cuando ni apenas se han dado cuenta de que podía haber algún peligro.

Recomendaciones:

-Conocer e identificar el espacio en el que vivimos y al cual nos desplazamos en ocasiones para disfrutar de él.

-Establecer pautas de conducta “reconocidas” en todos los aspectos que puedan representar un peligro, identificando los “peligros comunes” y por tanto reconociendo cualquier anomalía que se salga de la normalidad y pueda significar un riesgo “no común”. El ser humano suele adaptarse a lo que conoce y establece conductas seguras en la vida cotidiana, pero ante la novedad, es frecuente cometer algún error, y en ocasiones uno sólo de ellos puede ser fatal.

 

-Consultar y respetar las alertas meteorológicas:

Realmente el espacio acuático natural implica SIEMPRE un peligro, existan o no alertas especiales, pero de lo que no hay duda es que cuando se informa a la población de ellas es que existe una anomalía con capacidad suficiente de generar un peligro como para que se tenga en cuenta. Si la consecuencia de conocer dicha alerta invita a acercarse a la costa para comprobar “in situ” su efecto, esto es claramente una mala idea y desde luego una IMPRUDENCIA. Las alertas meteorológicas están estandarizadas en niveles amarillo, naranja y rojo.

El nivel amarillo identifica un riesgo meteorológico NO GENERAL para toda la población, pero sí para una actividad concreta, lo que debe implicar que los usuarios o personas dependientes de esa actividad tengan en cuenta el peligro que puede conllevar.

El nivel naranja identifica un riesgo meteorológico IMPORTANTE, con fenómenos no habituales y con riesgo y peligro para las actividades habituales de la población.

El nivel rojo identifica un riesgo meteorológico EXTREMO, no habitual y de intensidad excepcional, implicando un riesgo elevado para la población en general.

La Agencia Estatal de Meteorología dispone en su página web de un espacio dedicado a todas las alertas del Estado, fácilmente comprobable desde cualquier dispositivo. A nivel autonómico, las diferentes Agencias Meteorológicas disponen igualmente de dicho servicio que puede aportar mayor nivel de detalle en cada región o localidad.

Por tanto a día de hoy DISPONEMOS de la información y es accesible. Únicamente queda que la población general relacione estas alertas con cambios en su comportamiento. Si hoy hay alerta roja por fuertes viento en la costa donde yo vivo, y tengo prevista una salida en bicicleta de carretera para entrenar, debo modificar mi conducta y entrenar en casa con el rodillo. En caso de no tener en cuenta la medida y pensar “malo será”, pues al final “malo ES” y la evidencia se produce en forma de accidente.

Recomendaciones:

-Disponer de los enlaces adecuados en los diferentes dispositivos informáticos, de manera que los avisos de dichas alertas en el ordenador o teléfono móvil, puedan anticipar un peligro.

-Asumir el riesgo como posible y modificar la conducta en base a las recomendaciones de las entidades locales como Protección Civil.

-Ante la  duda, siempre adoptar la medida más prudente frente a la más temeraria. No nos convertiremos en aventureros pero seguiremos vivos…

 

 

-En el espacio natural, precaución extrema: “¡Esta agua vive en Mombasa, Msabu!”

Esta frase de “Memorias de África” representa para muchos el respeto a la naturaleza, a su fuerza y principios elementales, en contraposición de los efectos que en ella causa el ser humano.

Miles de cauces de ríos se han reconducido por donde no es natural que lo haga, respondiendo estas obras a muchos condicionantes económicos y estructurales, que en ocasiones no respetan la especial virulencia de la naturaleza. Lo mismo sucede con la eliminación de grandes complejos dunares en nuestras playas,  sustituyéndolos por paseos marítimos. Estos cambios “antinaturales” del ser humano eliminan las barreras que la propia naturaleza ha creado durante siglos para protegerse a sí misma de sus peligros, y cuando “de siempre” en la costa han existido Galernas, ahora hay que sustituir el nombre por Ciclogénesis explosiva para que parezca que la naturaleza se ha vuelto loca y convertido en un monstruo de destrucción. Nada más lejos de la realidad, pues es el ser humano el monstruo que ataca sin cesar a quien únicamente intenta continuar sobreviviendo. Por todo ello, debemos intentar respetar entre todos estos principios, y contar con el peor de los casos posibles cuando nos acercamos a un río en invierno, o cuando queremos dar un paso más en el acantilado para observar mejor el mar.

Recomendaciones:

-Estacionar los vehículos a una distancia más que prudencial de los cauces de los ríos (aunque sean “viejos” o en desuso).

-No adentrarse en sendas cercanas a ríos o mar, carentes de visibilidad suficiente como para identificar cualquier peligro, y por supuesto tener clara una vía de escape si el nivel de agua o marea alcanza valores peligrosos.

-Tener en cuenta los flujos de la marea en la costa y las cotas de pleamar y bajamar, que varían con la fase lunar y están disponibles diariamente en los partes meteorológicos.

-No identificar como seguros los paseos marítimos en presencia de alertas, por muy sólidos o fuertes que parezca su construcción.

 

-Nunca acudir sólo al entorno natural:

Hay determinadas aficiones o deportes en el espacio acuático natural que llevan implícito un nivel de riesgo, pero es cierto que en verano los medios de prevención, vigilancia e intervención son mayores en nuestras costas, y gran parte de los accidentes se resuelven de manera eficaz y sin graves consecuencias. Pero estas mismas aficiones realizadas en otoño e invierno multiplican exponencialmente el riesgo, dado que estos equipos no suelen estar disponibles, y las condiciones meteorológicas complican aún más el estado del espacio en el que se llevan a cabo. Aficiones como la pesca submarina o desde la costa, el deporte a vela, el surf, la natación de travesía, el rafting, el descenso de cañones en ríos, y un sinfín de actividades más, están totalmente influenciadas por las “normales condiciones” de dichos espacios en estas estaciones, debiendo practicarlas con especial prudencia, en grupos controlados y con personal cualificado.

Recomendaciones:

-No acudir sólo a un entorno natural.

-Aún en grupo o por parejas, es conveniente avisar a familiares con los que se convive de la zona que se va a visitar, los tiempos estimados de práctica de la actividad, y la hora prevista de regreso.

-Llevar consigo SIEMPRE un teléfono móvil debidamente protegido de las inclemencias del tiempo, y notificar cualquier retraso o imprevisto que cambie el plan inicial.

-Respetar las alertas meteorológicas y suspender la actividad en su caso, o cuando el espacio no parezca seguro.

 

-Escapar de los “puntos negros”:

Al igual que en la vía pública se identifican puntos especialmente peligrosos por su “histórico de tragedias”, en nuestras costas y ríos sucede lo mismo, aunque por desgracia no están tan identificados en los medios de comunicación. Un mero vistazo en internet sobre la zona que pretendemos visitar puede alertarnos sobre un índice elevado de accidentes o noticias que llamen la atención sobre un riesgo que desconocemos. Esta medida puede parecer exagerada en entornos cercanos de los que tenemos suficiente información, pero puede ser nuestra salvación en unas vacaciones o viaje fuera de nuestra localidad. Todos conocemos espacios donde cada año, una y otra vez hay accidentes y requieren de la intervención de los equipos de rescate. Si esto sucede, POR ALGO ES, y lo normal sería interesarnos por ese peligro si la curiosidad nos invita a visitarlo. Hay grandes rocas en la costa a las que nunca alcanza el oleaje salvo en un par de ocasiones en los que las mareas vivas sumadas al fuerte mar de fondo, dan con una combinación mortal. Si en esos casos concretos alguien se ha decidido a visitarlas, el accidente es seguro.

Recomendaciones:

-No fiarse de la aparente seguridad de una zona por muy separada o distante que parezca de los elementos.

-En caso de acudir a una zona no conocida, dedicar unos minutos en internet a su análisis, buscando posibles noticias de accidentes o riesgos potenciales, que hagan recapacitar o al menos comprobar que en esa fecha el riesgo no existe.

-Ante la duda, consultar a residentes locales sobre la seguridad o peligros de una zona.

 

-En el espacio natural, no perder nunca de vista a los niños:

Para ellos la naturaleza suele ser motivo de “aventurillas” y “exploraciones” a las que por desgracia no suelen estar acostumbrados. En el pasado, la mayoría de los niños se educaban en un entorno natural, y podían conocer con el tiempo la relación entre una conducta y sus posibles peligros, pero hoy en día el porcentaje de niños que viven en entorno rural es mucho menor, y eso conlleva a que se acerquen normalmente a conocerlo en jornadas festivas, en las que los padres y familiares suelen “querer descansar” mientras los niños corretean de aquí para allá. No pretendemos sugerir que se eviten estas visitas, pero es necesario que a los niños se les transmita un mayor conocimiento de dicho entorno, identificando los posible peligros y riesgos, es decir, “marcando los límites”. Pero estas medidas no garantizan la seguridad de los más pequeños, y tan sólo una vigilancia constante de sus movimientos, puede evitar finalmente ese accidente que todos queremos evitar.

Recomendaciones:

-Al menos uno de los adultos debe mantener siempre la vigilancia de los niños.

-Establecer a los niños espacios de juego y movimiento con límites claros que no deben pasar, y que estarán siempre dentro del campo de visión de los adultos.

-En los lugares próximos a la costa, todos los niños deberían saber nadar, y en caso contrario llevar medios de flotación auxiliar como un chaleco salvavidas para niños. Esta medida puede incentivar que ellos mismos subestimen el peligro del agua e invitarlos a que se bañen, pero aquí deberán primar las normas familiares en cuanto a prevención.

El medio acuático, Meteorología, Noticias, Prevención
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Curso de Actualización en Socorrismo: prevención, rescate y primeros auxilios en instalaciones y espacios naturales acuáticos

13 de enero de 2014 a las 12:21

Se ha convocado el “Curso de Actualización en Socorrismo: prevención, rescate y primeros auxilios en instalaciones y espacios naturales acuáticos”, que organiza el Grupo de Investigación en Actividades Acuáticas y Socorrismo (GIAAS) de la Universidad de A Coruña con tres posibilidades de fechas:

- Curso Entre semana: 17, 18, 19 y 20 de febrero de 2014 – Horario: de 16 a 21,00 h.

- Curso Entre semana: 24, 25, 26 y 27 de febrero de 2014 – Horario: de 16 a 21,00 h.

- Curso Fin de semana: 28 de febrero, 1 y 2 de marzo 2014 Horario: viernes (16 a 21 h), sábado (9 a 14 y 16 a 21 h) domingo (9 a 14 h).

Extracción controlada de víctima en piscina

Ya pueden inscribirse los interesados que cumplan el requisito mínimo de “Tener formación certificada en Socorrismo Acuático”. La reserva de plazas se realiza por riguroso orden de llegada de las inscripciones, con 25 plazas por cada curso.

En Galicia, el DECRETO 104/2012, do 16 de marzo, polo que se fixa a formación mínima dos socorristas acuáticos e se crea e regula o Rexistro Profesional de Socorristas Acuáticos de Galicia, señala en su artículo 10, apartado 3, lo siguiente:

“Para a renovación da inscrición, tanto o persoal socorrista en instalacións acuáticas (piscinas e instalacións acuáticas) coma o persoal socorrista en espazos acuáticos natu­rais (praias e augas interiores) da Comunidade Autónoma de Galicia, deberá actualizar cada catro anos a formación adquirida, mediante a acreditación da realización de cursos de formación continua dunha duración mínima de catro horas sobre cada un dos módulos teórico-prácticos asociados ás unidades de competencia, recollidos nos anexos I e/ou II do presente decreto.”

El GIAAS organiza estos cursos con el objetivo de garantizar la posibilidad de la formación continuada y actualizar la formación de los socorristas con nuevas técnicas, protocolos y procedimientos.

La RCP básica debe ser aprendida y entrenada con dispositivos que garanticen un "feed back".

Las cuotas de los cursos que se ofertan desde el GIAAS son muy asequibles y posiblemente las más baratas en el campo profesional del Socorrismo Acuático. Además, en caso de no poder realizarse el curso por causas justificadas se procede a la devolución inmediata de la cuota en la cuenta que indique el inscrito.

Los cursos están aprobados por el Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de A Coruña y tienen una validez académica de créditos de libre configuración. Se organizan e imparten con una metodología contrastada, en la que se valoran horas tutorizadas, horas presenciales y horas prácticas.

Los contenidos se imparten por profesores, doctores y licenciados, altamente cualificados y con amplia experiencia en el campo profesional del socorrismo y las emergencias, y colegiados en su profesión.

Toda la información necesaria se encuentra en los documentos siguientes que se pueden descargar: programa del curso, boletín de inscripción y declaración del alumno.

Para formalizar la inscripción es necesario enviar al correo (cursos.giaas@gmail.com) el resguardo del ingreso, así como el boletín de inscripción y la declaración del alumno cumplimentados y firmados.

Ánimo. La formación continuada es un derecho, pero también una obligación de los profesionales responsables.

Entrenamiento, Formación, General, Laboral, Noticias, Prevención, Primeros auxilios
Escrito por José Palacios 11 Comentarios
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Criterios básicos en nuestra profesión: “no causar daño a la víctima, rapidez y sencillez”.

22 de octubre de 2013 a las 20:15

Como ha pasado en estas fechas en los últimos 6 años, vuelvo a estar por Argentina, trabajando en actividades programadas por amigos con los que nos une el amor a la vida, la pasión por el socorrismo y un gran océano Atlántico que nos separa sólo en la distancia.

Ya hemos trabajado en Posadas, en el Congreso organizado por Ariel Cabrera y su grupo de colaboradores. Nos hemos vuelto a encontrar con grandes amigos y profesionales como Atilio Mitta, Adrián Petrini, Horacio Brozzi, Fabián Dardik, Franco Bacigalupi y Miguel Inurritegui. Hemos conocido a otros profesionales de gran nivel que aseguran una continuidad en todos los proyectos de futuro, como Oscar Ferrochio, Juan Alvarado, Fabián Taborda y Marcos Arretche. Y, sobre todo, seguimos compartiendo el día a día y todo tipo de actividades profesionales con Martín del Gaiso, que es el gran coordinador de todo el programa de intercambio.

Una de las actividades en las que Martín del Gaiso nos ha pedido colaborar ha sido la “8ª Diplomatura en Instructorado de Salvamento Acuático, Rescate y Reanimación Cardiopulmonar”, que la Universidad Abierta Interamericana oferta en la capital de Buenos Aires y que los días 19 y 20 de octubre de 2013 se dedicó al “Módulo Europeo”.

Los alumnos de esta Diplomatura demostraron un excelente trabajo, con un nivel de atención y participación, tanto en las sesiones teóricas como en las prácticas, que viene a confirmar que están totalmente implicados en el socorrismo acuático profesional.

Nuestro mundo, y nuestros países en particular, necesitan profesionales que tengan la vocación de ser útiles a los demás y, mucho más, en cualquier trabajo relacionado con las emergencias. Así es que espero que entre todos podamos contribuir al bello y humanitario objetivo de prevenir accidentes y de salvar vidas si fuera necesario.

Con el fruto de mis conocimientos, investigaciones y experiencias intenté transmitir la importancia de cumplir en nuestra profesión con tres criterios básicos:

1º No causar daño a la víctima. Debemos ayudar a la víctima que reclama nuestra asistencia de forma segura para nosotros y para nuestro equipo de trabajo, así se garantiza una intervención con posibilidades de éxito. Pero todo debe realizarse sin el uso de la violencia y sin utilizar técnicas que ocasionan daño o lesiones y que están obsoletas. La violencia es un mal recurso que únicamente aparece en casos de desesperación. Un buen guardavidas no puede estar desesperado porque tiene conocimientos para afrontar el rescate.

2º Rapidez para disminuir lo más posible el tiempo en el medio acuático. Cualquier tipo de víctima va a tener más posibilidades de supervivencia fuera del medio en el que ha sufrido el accidente. Y más si tenemos en cuenta que el medio acuático no es el medio específico del ser humano, éste no está adaptado biológicamente a mantener la vida en él y es peligroso por las corrientes, oleaje, temperatura fría, contaminación y otros muchos riesgos que puede presentar. Actuar rápida y eficazmente debe ser un objetivo del buen guardavidas.

3º Sencillez en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La inmensa mayoría de las técnicas eficaces en socorrismo acuático son sencillas de enseñar, sencillas de aprender y sencillas de aplicar en situaciones reales. Esta sencillez que todos debemos buscar beneficia la consecución de los criterios 1º y 2º, y, además, nos facilita que divulguemos técnicas que permiten garantizar la seguridad del guardavidas y que éste pueda salvar vidas. Los que se empeñan en difundir la complejidad y lo difícil suelen ser enemigos de la eficacia y quizás únicamente buscan demostrar que ellos “saben mucho” y que los demás no pueden llegar a su nivel. El buen guardavidas no busca la exhibición, desea el éxito sencillo de sus acciones.

Siempre he defendido, y lo seguiré haciendo, que el guardavidas debe dar seguridad a la víctima. Y cuando la víctima está consciente debe tranquilizarla, hablándola de forma clara y precisa, demostrando que es el propio guardavidas quien controla la situación y el rescate. Y en este sentido, es evidente que un guardavidas que se deja agarrar por la víctima no cumple con su trabajo y demuestra tener muy poca preparación y atención. Además, hay que considerar que en el medio acuático es el guardavidas quien lleva ventaja, puesto que debe estar preparado para dominar el entorno acuático. Una víctima con problemas en el medio acuático nunca puede llegar al nivel de adaptación al medio que cualquier guardavidas debería tener.

Tampoco me cansaré nunca de repetir que las mejores amigas del guardavidas son sus aletas. Es cierto que no son necesarias en lugares con escasa distancia de intervención (piscinas de 25 metros), pero la inmensa mayoría de las situaciones en espacios acuáticos naturales (mar, lagos, ríos) y en instalaciones acuáticas de grandes dimensiones, hacen que las aletas sean imprescindibles para un buen desempeño profesional. Y en este punto podemos repetir algo dicho con anterioridad: es muy poco profesional renunciar a un recurso que aumenta el rendimiento. Y también pasa lo mismo con los materiales de rescate (embarcaciones, motos acuáticas, tablas, marpas, tubos de rescate, bolsas de rescate, arnés y cuerda de rescate, etc.), que están para facilitar y mejorar el trabajo del guardavidas. Es decir, para incrementar las posibilidades de vida y de mejor recuperación de las víctimas. En este caso, no utilizar material de rescate, debería ser un delito profesional: negligencia profesional.

El buen guardavidas es un profesional con conocimientos, con preparación física, con dominio del medio acuático, pero sobre todo es una persona con actitudes y valores que percibe la importancia de su trabajo. Y, precisamente, actitudes y valores es lo que yo he podido comprobar entre docentes y alumnos en los dos días que he trabajado en la Diplomatura. Os felicito.

Un abrazo.

Pepe Palacios.

Consejos, El medio acuático, Entrenamiento, Formación, Internacional, Laboral
Escrito por José Palacios 6 Comentarios
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Vamos a peor: 155 muertes en el medio acuático en España entre el 1 de junio y el 31 de agosto.

13 de septiembre de 2013 a las 13:11

El ahogamiento es una de las causas de muerte accidental que se sitúa en los primeros lugares de las estadísticas (Organización Mundial de la Salud, 2002) y en algunos tramos de edad llega a situarse como la primera, por delante de los accidentes de tráfico. Esta alta incidencia hace que organismos internacionales como la UNESCO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo califiquen de asunto de salud pública que reclama atención mundial (OMS, 2008).  Además, estos mismos organismos advierten que las cifras reales de muerte por ahogamiento pueden estar subestimadas pues la clasificación y la forma de registro no es universal ni sistemática en todos los países.

También sucede en España, país en el que no contamos con una estadística sistemática y fiable de muertos en el medio acuático. Los datos que aporta el Instituto Nacional de Estadística con varios años de retraso aparecen reflejados en un apartado denominado “ahogamiento, sumersión y sofocación accidentales”, clasificándolos en varones y mujeres, por edades, por comunidades autónomas y por meses. Pero sin aportar datos de gran interés para poder realizar acciones de prevención como son el lugar donde suceden, la hora y las circunstancias relacionadas con la muerte.

Y esto a pesar de que en España todos los veranos asistimos a un flujo permanente de noticias de personas que pierden su vida en el espacio acuático. El verano de 2012 se contabilizaron 186 muertes entre el 1 de junio y el 30 de septiembre. Para conseguir estos datos se utilizaron las noticias que llegaban a través de la alerta en el buscador “Google” con las palabras “ahogado/ahogada”. De esta forma llegan diariamente enlaces a las páginas web en las que se informa de estas noticias, que son en su mayoría de medios de comunicación digitales (periódicos, revistas, canales de televisión y radio), regionales, nacionales o internacionales.

Teniendo en cuenta esta fuente de información indirecta es necesario reconocer que nuestro estudio sólo refleja una parte de la realidad, aquella que aparece en los medios de comunicación y que llega por la alerta establecida. Por lo tanto, deberíamos admitir casi con absoluta seguridad que la cifra total de casos de muertos en el medio acuático en nuestro país durante los meses de verano puede ser aún mayor. Además, es preciso advertir que sólo se han analizado las noticias en relación a actividades de ocio y tiempo libre, quedando fuera del estudio los casos relacionados con la inmigración ilegal (el intento de alcanzar la costa española en patera), los accidentes laborales, como los que pueden sufrir los pescadores profesionales, o grandes catástrofes como inundaciones o riadas.

El estudio realizado en el verano de 2012 se está realizando de nuevo en este verano de 2013. Y sin ánimo de alarmar, pero sí con una evidente preocupación, podemos empezar diciendo que este verano puede ser peor teniendo en cuenta los datos recopilados entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 2013. Aunque el estudio se finalizará cuando acabe el mes de septiembre, hasta el 31 de agosto las noticias de muertes en el medio acuático se elevan a la preocupante cifra de 155.

Nuestro objetivo es divulgar los datos que conseguimos en el estudio realizado para intentar prevenir y, con ello, reducir o eliminar estas injustas muertes que suceden en un espacio que debería ser siempre maravilloso y saludable.

Insistimos en que si se desea solucionar un problema, lo primero que debe hacerse es aceptar que existe el problema. Y es aquí donde se falla, ya que son muchos (entidades públicas y privadas, personas que gobiernan o dirigen, profesionales que no ven o no quieren ver la realidad, dudosos expertos) los que todavía no aceptan que las muertes en el medio acuático son un grave problema, un asunto de salud pública, como indica la UNESCO y la OMS.

Comentarios sobre los datos obtenidos entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 2013:

El mal tiempo durante el mes de junio de este año alejó a las personas del medio acuático y de ahí la baja cifra de muertes en este mes, pero fue comenzar el buen tiempo y se dispararon los trágicos sucesos, como se comprueba en las 70 personas que murieron en los 31 días de julio, más de dos diarios, con días fatídicos, como el 6 de julio con 7 muertos y los días 5, 14 y 20 de julio con 5 muertos cada día.

La inmensa mayoría de las muertes en el medio acuático se dan en hombres, el 79% (122 casos), mientras que en mujeres son el 21% restante (33). Este reparto coincide con lo sucedido en 2012 y con otras estadísticas a nivel nacional e internacional. 

No existe una razón que pueda explicar esta enorme diferencia; es, más bien, un conjunto de factores, entre los que podemos enumerar los siguientes:

- Los hombres practican más actividades acuáticas de riesgo que las mujeres.

- A los hombres les gusta demostrar que son y siguen siendo competentes, aunque pasen los años.

- Los hombres son más competitivos que las mujeres y por alguna razón necesitan demostrar su capacidad, a veces a través de retos absurdos que se auto-imponen.

- Los hombres no perciben bien las consecuencias de los riesgos que asumen, o sobrevaloran su capacidad frente a situaciones potencialmente peligrosas.

- Los hombres sienten con más facilidad que las mujeres el concepto de invulnerabilidad (las desgracias sólo les ocurren a otros).

Si analizamos la edad de los ahogados, los datos también son muy claros y contundentes. Son los más pequeños y los más mayores los que reúnen un mayor número de muertes y es evidente que de 0 a 9 años y por encima de 60 años son las edades más sensibles a problemas relacionados con el medio acuático. En estas edades están las personas que menos llaman la atención cuando tienen un problema y llegan a morir en silencio.

Las zonas de baño naturales son los espacios en los que se producen la mayoría de las muertes, algo que es lógico si se tiene en cuenta que las condiciones del medio son más inestables que en instalaciones acuáticas y, además, en verano son las zonas con mayor afluencia de bañistas y usuarios.

Sin embargo, deberían preocupar las 31 muertes que han ocurrido en piscinas, que son considerados espacios acuáticos seguros. En el reparto, no es casualidad que 23 hayan sido en piscinas privadas, que carecen de socorristas, mientras que 1 ha sucedido en piscina de hotel y 7 en piscinas públicas, lo que es también alarmante y más si tenemos en cuenta que durante todo el verano pasado no hubo ningún muerto en este último tipo de piscinas que cuentan obligatoriamente con socorristas.

Pero algo que debe tenerse muy en cuenta para prevenir este tipo de muertes es que suceden en cualquier espacio acuático y no solo en los consideramos “oficialmente” como zonas de baño. Así lo demuestran las noticias de muertos en ríos, embalses, zonas de mar que no son playas, canales, estanques, acequias, puertos, balsas de riego, pozos y aljibes. Es un tremendo error considerar que un espacio acuático carece de peligro porque tenga poca agua.

A las autoridades les debería preocupar los datos obtenidos en cuanto a municipios, provincias y comunidades autónomas. El mapa que se presenta de España con puntos rojos en 47 provincias y en 17 comunidades autónomas diferentes no es para quedarse “relajados” ante los muertos en el medio acuático. Si se hiciera suficiente prevención, las autoridades que gobiernan sí que podrían pensar que los casos son inevitables y que nada más pueden hacer, pero es evidente que los esfuerzos en prevención son mínimos y casi nulos si los comparamos con lo que sucede en relación al tráfico de vehículos.

Los puntos rojos señalan las provincias españolas en las que hubo algún muerto en el medio acuático. Los puntos verdes indican las provincias en las que no se tiene noticia al respecto.

Y en cuanto a comunidades autónomas, este año destacan negativamente Andalucía con un 20% de los muertos en espacios acuáticos (31 casos), Comunidad Valenciana con el 16% (25 casos), Cataluña con el 13,5% (21 casos) y Galicia con el 11% (17 casos).

En cuanto a las franjas horarias, el mayor número de muertos se agrupa en las horas centrales del día, tanto de 10,00 a 15,00 h., como de 15,00 a 20,00 h., ambas con un 37% de los casos. Y es lógico que suceda así, puesto que son las horas con mayor afluencia de bañistas y usuarios de espacios acuáticos. Este verano vuelve a suceder lo que ya pasaba en el verano de 2012. Una vez más insistimos en que debería preocupar que  un 74% de los muertos en el medio acuático sucedan de 10,00 a 20,00 h.

Sobre la nacionalidad de los muertos, que no se menciona en muchas noticias (38), se debería pensar en que puede afectar negativamente al turismo, principal fuente de ingresos en España, el hecho de que haya muertos de 16 nacionalidades diferentes. Aunque es evidente que a cualquier persona con un mínimo de valores le debe dar igual la nacionalidad del muerto.

Entre los datos obtenidos es posible que haya uno que por su interés destaque sobre los demás, nos referimos al hecho de que la inmensa mayoría de las muertes, el 68% (106 casos), suceden en lugares en los que no había servicio de socorrismo o fuera del horario de este servicio, mientras que un 32% (49 casos) sucede en espacios con la presencia de socorristas, que inician las maniobras de reanimación pero sin éxito.

En el verano pasado el 63% de todas las muertes sucedieron en espacios acuáticos sin socorristas, o fuera del horario del servicio de socorrismo, y, por lo que vemos, este verano se ha superado este porcentaje. Este dato debería relacionarse con una falta de prevención de los usuarios, al elegir lugares u horario que no disponen de suficiente seguridad, y también es obligatorio denunciar que todavía son muchos los lugares destinados al baño público que no disponen de servicio de socorrismo, o que este servicio tiene un horario insuficiente.

En cuanto a los 49 casos de muertes que suceden en espacios acuáticos que cuentan con servicio de socorrismo también deberían incidir en una disposición para intentar aún más este tipo de muertes. Y, en este sentido, no nos cansaremos de insistir en la necesidad de una vigilancia permanente y eficaz, y tampoco dejaremos de repetir la importancia que tiene el detectar cuanto antes la situación de emergencia y, en caso necesario, iniciar lo antes posible la RCP básica, ya que las posibilidades de supervivencia se incrementan enormemente.

Otra circunstancia que no debería tranquilizar lo más mínimo es saber que en 42 casos (27%) las víctimas con sacados del agua por bañistas o testigos presenciales que se encontraban en el espacio acuático, porque en ocasiones este afán por ayudar se puede convertir en una trampa mortal, como de hecho sucede con 4 personas que murieron intentando el rescate de otras, en un acto de heroísmo equivocado, injusto e innecesario. Para realizar rescates en el medio acuático es preciso tener formación, preparación, conocimientos y, casi siempre, recursos materiales adecuados para garantizar la seguridad de rescatador y víctima.

Como ya se ha mencionado, el dato más preocupante, y el que a nosotros nos parece más injusto y trágico, es el relacionado con los niños. Es desolador que 17 niños de 0 a 9 años hayan muerto en diferentes espacios acuáticos, porque cuando un niño muere en cualquier espacio acuático siempre es una muerte evitable, bastaba con haber prevenido de una forma tan sencilla como vigilando de cerca. Los niños murieron en piscinas privadas (10 casos), en piscinas públicas (3 casos), en ríos (3 casos) y en playa (1 caso). Quién puede contestar a estas preguntas: ¿dónde estaban los adultos que deberían estar vigilándolos?, ¿qué educación preventiva recibieron en relación al medio acuático?, ¿de qué sirven las lamentaciones cuando ha llegado la muerte del niño?

Es muy interesante conocer que en 45 de las noticias (29%) se informa que la víctima se encontraba inconsciente y “flotando boca abajo”, ya que refleja una circunstancia que todos deberíamos tener en cuenta. Es decir, a la víctima se la detecta demasiado tarde, siendo una patraña lo de creer que todas las víctimas en el medio acuático piden auxilio de forma llamativa, lo que sucede únicamente en 3 casos (2%). Y la posición de la víctima “flotando boca abajo” debería tenerse en cuenta en las dos primeras acciones del rescate, que deberían ser colocarla “boca arriba” y comenzar a insuflar aire con la técnica del boca a boca, sin esperar a llegar a la orilla. Quizás estas dos primeras acciones salvarían a muchos de la muerte.

Los datos obtenidos también nos informan de otra farsa, que es la de creer que los muertos suceden solo en espacios acuáticos peligrosos. En 13 casos (8%) se informa que en el momento de la muerte el mar estaba en calma y en la playa ondeaba la bandera verde, mientras que 3 casos (2%) suceden cuando en la playa ondeaba bandera amarilla. Fueron 6 casos (4%) los que sucedieron en zonas de baño prohibido, o cuando en la playa ondeaba la bandera roja, y en 3 casos (2%) se informa que la víctima se encontraba en zonas de fuerte oleaje.

Únicamente son 6 las noticias (4%) que informan que se sospecha de una parada cardiorrespiratoria por sobre-esfuerzo o patología previa, aunque imaginamos que esta causa está relacionada con muchos más casos, sobre todo entre los más mayores.

Y otros casos que son más difíciles de evitar de forma externa a las víctimas son los que suceden por caídas accidentales (10), los ocasionados por realizar prácticas de buceo (4), prácticas de vela o kayak (4), o los que suceden por haber consumido drogas y/o alcohol (3). Aunque sí es cierto que en todos estos casos, la muerte se hubiera evitado con conductas preventivas, muchas de ellas desconocidas por no existir suficiente divulgación.

Consejos para evitar las muertes en espacios acuáticos:

  1. Organizar un servicio de socorrismo en los espacios acuáticos en los que existan afluencia de bañistas, en horario comprendido entre las 10,00 y las 20,00 h., informando mediante carteles de este horario y aconsejando no bañarse fuera del mismo.
  2. Bañarse en espacios acuáticos que cuenten con servicio de socorrismo y dentro del horario en el que se presta este servicio.
  3. Prevenir (prohibir) las conductas de riesgo y el baño en zonas peligrosas por corrientes, oleaje, temperatura, rocas, etc.
  4. Ante situaciones en las que se ve en peligro a otras personas, no hay que intervenir sin plena seguridad, hay que aceptar las limitaciones, pensar en los recursos y preparación que se tiene y activar el sistema de emergencias.
  5. Nunca hay que dejar a los niños solos o bajo el cuidado de otros niños, ni siquiera un momento, y en ningún tipo de espacio acuático por muy pequeño que sea.
  6. La vigilancia de los niños en el espacio acuático debe realizarse a distancia “de contacto”, de forma que si hay que intervenir, alargando el brazo se pueda agarrar al niño.
  7. Los adultos que vigilan a niños deben estar centrados sólo en eso, sin distraerse con otras ocupaciones (hablar por teléfono, charlar con amigos, atender otras tareas de casa, tomar el sol, leer).

Consejos para los socorristas:

  1. Realizar una vigilancia activa, permanente y completa.
  2. Vigilar con mayor atención a los hombres, principalmente a los niños y a los más mayores.
  3. Vigilar con constancia y paciencia el espacio acuático, sobre todo en lugares naturales, de tal forma que se intervenga de manera inmediata ante la situación de emergencia y no solo por avisos de usuarios o bañistas.
  4. Comenzar a insuflar aire con la técnica del boca a boca nada más llegar a la víctima si se encuentra inconsciente y “boca abajo”, sin esperar a llegar a la orilla.
  5. Exigir condiciones dignas de trabajo, con recursos materiales suficientes y con un reparto adecuado entre trabajo y descanso.

Conclusiones:

En España, en tres meses, después de transcurridos 92 días han muerto 155 personas en el medio acuático. No nos cansaremos de repetir que la mayor parte de estas muertes se podrían haber evitado si el espacio acuático en el que han sucedido hubiera contado con un Servicio de Socorrismo suficiente y digno, o si estas personas hubieran preferido bañarse en lugares con este servicio.

Los profesionales que tenemos relación directa con la seguridad, la educación, la medicina y las emergencias nunca deberíamos olvidar que nuestro objetivo principal es la vida y la salud de nuestros ciudadanos. Debemos hacer todo lo posible por conseguir este bello, noble y humanitario objetivo.

La función del socorrista acuático es actuar como primer interviniente en cualquier suceso o situación de emergencia que se produzca en el medio acuático, con independencia de la causa u origen. En todos los casos interviene en un espacio que le obliga a una formación actualizada y al uso de materiales con los que mejora su nivel de eficacia y la calidad de su trabajo. El socorrista acuático debe cumplir y exigir tanto la formación actualizada como los materiales de intervención (aletas, Marpas, embarcaciones, tirantes y cuerda, oxígeno, desfibrilador, férulas semirrígidas, manta térmica, collarín, tubos oro-naso-faríngeos, etc.).

Las inversiones en educación, en salud, en investigación y en seguridad no se deben reducir, ni por la crisis ni por nada. Como ciudadanos, tenemos derecho a exigir seguridad en los espacios acuáticos en los que nos bañamos o nadamos, de igual forma que reclamamos la seguridad en nuestras carreteras o ciudades.

La vida es algo que no tiene precio. Y para recordarlo nada mejor que una frase de Tomas Moro: “Creo que la vida de un hombre es superior a todas las riquezas que pueda proporcionar la fortuna”, que se puede encontrar en su libro Utopía, escrito en 1516, en el que también podemos leer esta otra sentencia llena de sabiduría: “Es propio del sabio prevenir el mal, más que emplear remedios para curarlo.”

Gracias a todos los que día a día realizan esfuerzos para hacer realidad la prevención en los espacios acuáticos.

Se puede acceder al artículo completo en el siguiente enlace.

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Escrito por José Palacios Comentar
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