Para finalizar la serie de artículos que se han ido presentando en Vigías sobre el gran número de muertos por ahogamiento en España durante los meses de verano de este año, se publica ahora un apartado de comentarios sobre los datos obtenidos, con el objetivo de analizar los mismos y aportar una reflexión lo más objetiva posible.
El estudio realizado viene a confirmar otras estadísticas en el ámbito nacional e internacional, en la que los datos demuestran que los hombres son la gran mayoría entre los muertos por ahogamiento, casi un 82%, mientras que las mujeres ahogadas no llegan al 20%.
No se conoce ningún estudio de carácter científico que explique esta gran diferencia. Se puede especular con el afán del atrevimiento del sexo masculino por una parte y con el talante más precavido del sexo femenino por otra parte, pero no deja de ser especulaciones. Se necesita una investigación seria y de rigor científico sobre este tema. Y mientras llega esta investigación se podría insistir en medidas educativas y preventivas dirigidas principalmente a los hombres y también se debería advertir a los Servicios de Socorrismo y a todos los socorristas de que la mayor parte de su trabajo estadísticamente estará orientado a hombres, con todo lo que eso implica en la vigilancia y en la preparación física, técnica y táctica.
Los datos demuestran con claridad que el mes de vacaciones por excelencia en España, agosto, es el de mayor número de muertos por ahogamiento. Sí es cierto que también los meses de junio, julio y septiembre tienen de promedio más de un ahogado al día, pero en agosto se acumula el 33,3% de todos los casos del verano. Este dato confirma que cuantos más usuarios hay en los espacios acuáticos, más casos de ahogados suceden, lo que debería incidir en una adecuada respuesta pública y privada en torno a la dotación de recursos humanos y materiales de socorrismo para evitar los accidentes o intervenir de manera inmediata si suceden. Sin embargo, no ha sido así y, salvo honrosas excepciones, los Servicios de Socorrismo no se refuerzan cuando hay mayor afluencia de usuarios en los espacios acuáticos.
En cuanto a la edad de los ahogados, los datos también son muy claros y contundentes, ya que un 25% de los casos suceden entre los 70 y 79 años, elevándose el porcentaje al 57,8% si se consideran las personas mayores de 50 años. Quizás este tema es otro de los que habría que investigar con rigor científico, puesto que los mayores no suelen caracterizarse por su osadía o afán de aventura. Aunque sí es cierto que las personas mayores suelen tener una menor capacidad y preparación física, lo que incide que ante cualquier problema o adversidad las consecuencias sean mucho peores.
Como ya se ha comentado en las diferencias por sexo, también aquí se tendría que insistir en medidas educativas y preventivas dirigidas específicamente a estos grupos de edad. Y, por supuesto, también se debería advertir a los Servicios de Socorrismo y a todos los socorristas de extremar la vigilancia en casos de personas mayores.
Como se puede apreciar ningún caso de ahogamiento ha sucedido en piscinas públicas. No debe pensarse en casualidades, la lógica deriva en una opinión muy clara y contundente. El motivo es, sencillamente, que en las piscinas públicas (ya sea de gestión privada o municipal) es obligatorio contar con la presencia de socorristas acuáticos, que son los que previenen los accidentes y evitan las muertes por ahogamiento.
Sin embargo, playas y mar acumulan el 72% de los muertos por ahogamiento y es también lógico pensar que algo debe relacionarse con la absurda realidad de que en pleno siglo XXI todavía no existe ningún tipo de normativa estatal o autonómica que regule y obligue a contar con un Servicio de Socorrismo. También es cierto que en playas y mar no existe la posibilidad de controlar el acceso y los horarios de uso, pero no son éstos los factores determinantes si tenemos en cuenta los datos de este estudio.
También es significativo el número de ahogados en espacios acuáticos interiores (ríos, embalses y canales), con un total de 31 muertos (17%), lugares en los que si no se dispone de Servicio de Socorrismo, lo mejor sería prohibir el baño. Es así de sencillo.
Las comunidades autónomas con mayor número de ahogados, Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares, Canarias y Andalucía, son las más visitadas durante el verano, tanto por turistas extranjeros como por turistas españoles. Y por ser las más visitadas deberían ser las que mejores Servicios de Socorrismo ofrecen a las personas que dejan aportes económicos significativos. No es un buen reclamo turístico que en las playas y en otros espacios acuáticos se ahogue tanta gente, como tampoco es dar una imagen de progreso y avance tener porcentajes tan elevados de ahogados durante el verano.
Deberían preocupar a las autoridades políticas y económicas los casos de las islas Baleares y Canarias, que son comunidades autónomas prácticamente dependientes del turismo. En ellas sería bueno que se hiciera un esfuerzo especial en dotar a las playas y piscinas públicas de Servicios de Socorrismo completos, que demuestren que están preparados para recibir con seguridad acuática a tantos turistas de tantos países. En todos los lugares turísticos de España se tiene claro y se hace suficiente hincapié en la seguridad ciudadana, pero se olvidan de esta misma seguridad en el medio acuático.
Por otra parte, se puede comprobar que los ahogados han sucedido en 46 provincias diferentes, que representan el 88% de las provincias españolas. Y en este caso son preocupantes las provincias de Alicante y Mallorca, con 20 muertos por ahogamiento cada una, así como Castellón, con 13. Alguien debería hacer algo en estos lugares tan turísticos, pero con tantos muertos.
La franja horaria con mayor número de ahogados es la que agrupa las horas centrales del día, que es la que, lógicamente, debería contar con el funcionamiento de los Servicios de Socorrismo. Los datos indican que las personas no mueren ahogadas en horas extrañas, se ahogan en las horas habituales de baño. En la mayor parte de los sucesos ante testigos que no perciben el problema o que no pueden hacer nada para evitarlo y, en algunas ocasiones que deberían preocupar mucho, en lugares con un Servicio de Socorrismo que no ha detectado a tiempo el accidente.
Únicamente hay 10 ahogados entre las 22,00 h. de la noche y las 10,00 h. de la mañana. El tema del horario es muy claro y por eso, se debería insistir aún más en la importancia que tiene una vigilancia permanente y completa, ya que es lógico pensar en fallos que provocan que las intervenciones sean tardías o, incluso, que no se intervenga.
Aunque las noticias no siempre reflejan la nacionalidad del ahogado, sí se ha hecho mención expresa de esta circunstancia en 37 casos (20%), que es un número y porcentaje suficientemente preocupante y significativo en cuanto a la imagen tan negativa que se da hacia un sector que sigue siendo el de mayor repercusión económica en España. Personas de 14 países diferentes se han ahogado en España y un total de 20 casos, el 54% de los ahogados extranjeros, son pertenecientes a los países que más turistas aportan a España: Alemania, Francia y Gran Bretaña. Es necesario, por tanto, insistir en que esta circunstancia debería preocupar a los organismos públicos y a las empresas dedicadas al turismo.
Y, finalmente, en cuanto a las circunstancias y/o causas del ahogamiento, cabe destacar los 117 casos (63%) que suceden en espacios acuáticos sin Servicio de Socorrismo, lo que se puede considerar como dato suficiente para justificar la inversión en un servicio de emergencias que es imprescindible para evitar muertos y accidentes.
También debería preocupar que hayan sucedido 45 casos (24%) en los que las víctimas del ahogamiento o accidente hayan sido rescatadas por personas ajenas al Servicio de Socorrismo, ya que son demasiados rescates sin contar con los profesionales contratados para efectuarlos y vienen a confirmar una gran carencia o, lo que sería aún peor, un mal servicio. En este sentido apuntan también los 44 casos (23,6%) de los sucesos en los que los socorristas comenzaron la reanimación, pero que no tuvieron el éxito necesitado para que la noticia no fuera con el resultado de muerte. Nunca es suficiente la insistencia y repetición en cuanto a la importancia de detectar cuanto antes el accidente y, por supuesto, de iniciar lo antes posible la RCP básica, ya que las posibilidades de supervivencia se incrementan muchísimo.
Debería seguir preocupando el 5% de los casos de personas que mueren ahogadas por un acto de heroísmo equivocado, injusto e innecesario. Es un tema que ya se ha tratado en el blog Vigías en un par de ocasiones y la última con ocasión de 3 policías que murieron intentando el rescate de un estudiante en la playa del Orzán (27 de enero de 2012). Y quizás tiene sentido repetir una vez más que es difícil conocer y aceptar las limitaciones de cada uno en una situación en la que se ve en peligro a una persona, y da igual que uno sea policía, bombero, socorrista o un ciudadano sin preparación. Pero es imprescindible aceptar esas limitaciones y no intervenir en este tipo de emergencias acuáticas a no ser que se cuente con la total seguridad de conservar la propia vida, sobre todo, cuando el espacio acuático se complica por olas, corrientes, temperatura del agua y otros posibles factores adversos.
En este sentido, se debe considerar que 14 casos (7,5%) suceden por culpa de corrientes u olas, que se vieron como motivo principal del ahogamiento. Aunque también es necesario poner de manifiesto que para que sucedan los ahogamientos no se necesitan condiciones adversas en el medio acuático, ya que en 9 casos (5%) el mar estaba en calma y ondeaba la bandera verde.
En el proximo artículo se concluirá este tema con otro apartado que llevará el título de “indignación” y en el que se va a proporcionar un enlace para la descarga del trabajo completo, con datos, gráficos, comentarios y referencias documentales.
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