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¡No más niños ahogados!

19 de septiembre de 2015 a las 10:55

Cuando apareció la imagen del niño sirio Aylan Kurdi en los medios de comunicación tuve el deseo de escribir sobre la injusticia que representa que cualquier persona, y aún más un niño, muera ahogado en una playa tratando de llegar a Europa huyendo de la guerra o de la miseria de su país. Pero preferí dejar el tema para más adelante, para cuando ya nadie se ocupara de este asunto y noticia.

NiñoAhogado_imagen

Sin embargo, la información en torno a este niño y su muerte aún continúa, y por unos derroteros muy complicados, confusos y contradictorios. Se puede leer desde que su imagen ha servido para cambiar la conciencia de Europa (lo siento, pero yo no me lo creo), hasta que ha sido una imagen preparada y que el padre del niño es uno de los que trafican y hacen negocio con las personas que arriesgan su vida buscando un lugar mejor donde vivir. En algunos lugares se han levantado estatuas de arena en recuerdo del niño, algunas de varios metros de largo y que reproducen la imagen del cuerpo del niño tumbado boca abajo en la playa, vestido con un pantalón azul y una camiseta roja. También he leído que la banda musical U2 ha homenajeado al niño cambiando la letra de una de sus canciones y Bono cantó “one boy washed upon an empty beach” (un niño varado en una playa vacía).

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Después de todo esto no voy a seguir tratando la noticia del niño sirio ahogado, pero sí la voy a aprovechar para tratar las noticias que todos los años nos llegan de niños ahogados y que no causan tanto revuelo informativo, debate y tensión.

Yo lamento profundamente la muerte por ahogamiento del niño sirio, pero de igual manera que lamento profundamente la muerte de los miles de niños que cada año se ahogan en el mundo por causas evitables (según datos de la Organización Mundial de la Salud); o la muerte de los 16 niños de 2 a 7 años que murieron ahogados en España entre enero y agosto de 2014, según el estudio de noticias directas que está realizando la Escuela Segoviana de Socorrismo; o la muerte de 19 niños de 0 a 9 años que murieron ahogados en España entre el 1 de junio y el 30 de septiembre de 2013, según el estudio de noticias realizado por el Grupo de Investigación en Actividades Acuáticas y Socorrismo (al parecer menos llamativas que la noticia que se comenta en este artículo).

El niño Alan Kurdi se une a otros muchos niños que mueren ahogados de forma injusta cada año, en cada país y en todo el mundo. Unos, como él, porque sus padres tratan de llegar a un lugar que creen mejor; otros, por estar ya en un lugar mejor con zonas de baño y padres que no tienen tiempo para ellos; y todos, por las imprudencias y la falta de responsabilidad de los adultos, que son los verdaderos culpables de esas muertes. Me duele la tragedia del niño sirio, pero igualmente me duele la tragedia de cada niño que muere ahogado y que siempre es por causas que se pueden evitar.

La piscina no es una guardería. Los niños deben ser vigilados por adultos responsables.

La piscina no es una guardería. Los niños deben ser vigilados por adultos responsables.

Es así de sencillo. Siempre lo digo y lo seguiré diciendo: la responsabilidad de la seguridad de los niños, y aún más en el medio acuático, es de los adultos que cuidan de ellos. Si pasa algo la culpa no es de los niños, ni de toda la sociedad, la culpa es de los adultos que se han relajado en el cuidado de los niños, o ni siquiera se han preocupado por ese cuidado. Cuando se admita esto, y al admitirlo se ponga remedio cambiando la mentalidad sobre la independencia del niño y sobre los peligros del medio acuático, entonces será cuando los niños no morirán ahogados. La mayoría de los adultos ya lo está haciendo, pero todavía hay quien se atreve a pensar que el agua es una especie de guardería donde se puede dejar sin problema a los niños.

Cuando el niño está en un espacio acuático natural, aún es más importante la vigilancia cercana de los adultos.

Cuando el niño está en un espacio acuático natural, aún es más importante la vigilancia cercana de los adultos.

El ahogamiento es un asunto de salud pública mundial que reclama más atención por parte de todos (instituciones, autoridades, padres, profesores, entrenadores, monitores, socorristas…), así lo manifiesta la Organización Mundial de la Salud en su informe de 2014.

Pues, ¡vamos!: ¡MÁS ATENCIÓN POR PARTE DE TODOS!

No más niños ahogados, ni entre los que buscan entrar en Europa, ni entre los que están ya en Europa pero tienen la mala suerte de contar con un entorno en el que la prevención es algo que nunca se tiene en cuenta y en la que solo se piensa cuando ya es demasiado tarde.

Ahogamientos, El medio acuático, General, Noticias, Prevención, Vigilancia
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La profesionalidad en socorrismo conlleva riesgos de agresión

25 de agosto de 2015 a las 9:48

Hoy he recibido un mensaje de Camilo Lorenzo que provoca las reflexiones que hago en este artículo.

Camilo es, en mi opinión, uno de los profesionales de España con más vocación en socorrismo acuático, lo que puede comprobarse hasta en el nombre de su empresa (Valora Socorrismo), trabaja coordinando el Servicio de Socorrismo en Puerto del Rosario (Fuerteventura) y lleva a sus espaldas ya más de 15 años de socorrista profesional.

Camilo me ha escrito pidiéndome que en uno de los próximos congresos que organice tratemos la “agresión al socorrista”, ya que en una de sus playas tuvieron un incidente motivado por la bandera roja del estado del mar. Lo tendré en cuenta, por supuesto.

Al parecer, faltó muy poco para que uno de sus socorristas saliera mal parado por una de las actuaciones más relevantes que debe realizar un buen socorrista, que es la de avisar de que el baño está prohibido cuando ondea la bandera roja. Se pudo evitar consecuencias más graves al llegar el resto del equipo, pero los insultos, empujones y otras infamias se los tuvo que tragar el socorrista implicado, que llegó a pensar en quitarse el uniforme, aun sabiendo que perdería su puesto de trabajo, para defenderse físicamente de la agresión.

Agresión_a_socorristas_CartelExplicaciónBanderas

Camilo afirma que al final se hizo lo que se debe que hacer, que es aguantar, pero afirma que la agresión no debería quedar impune, lo que se conseguiría con un colectivo profesional, fuerte y unido.

Le pedí inmediatamente que me contara con más detalle todo lo sucedido, con la idea de divulgarlo y así que el colectivo del socorrismo profesional se pudiera beneficiar de la experiencia.

Agresión_a_socorristas_NoticiaPrensadeCamilo

Su información fue la siguiente:

El suceso tuvo lugar el día 23 de agosto de 2015 en Playa Blanca, a las 18,40 h., el estado del mar con marejada y bandera roja izada. Había más de 100 usuarios en la playa y uno de ellos (un joven de unos 20 años) reaccionó de la siguiente forma maleducada y agresiva ante los avisos del socorrista de que debía salir del agua por la prohibición de baño ante el peligro del mar: “a mí no me toques el pito, te crees un policía, gilipollas, subnormal, hijo de puta…” A la vez que le empujaba, se le enfrentaba cara a cara, y con gestos y aspavientos interfería sobre la visión del resto de usuarios. El socorrista, a pesar de la agresión física y psicológica, en todo momento se mantuvo con las manos en la espalda, guardando su compostura profesional y sin replicarle nada, cumpliendo las directrices del coordinador del servicio de socorrismo por encima de sus criterios personales. Los socorristas se han sentido muy orgullosos de la profesionalidad, actuación y paciencia de su compañero, pero también han sentido vergüenza de que haya personas que lleguen a esos niveles de mala educación y violencia.

Pedí a Camilo que enviara a sus socorristas mi siguiente mensaje:

“La diferencia entre los socorristas profesionales auténticos, los que están para ayudar, y los socorristas mediocres nada profesionales, está en sus valores y actitudes. Los primeros, los auténticos, están dispuestos a cumplir con sus obligaciones, a pesar de las dificultades, las ofensas y las críticas. Los segundos se esconden en escusas ante la mínima dificultad y no aguantan ni ofensas ni críticas. El socorrismo del futuro se construirá con los auténticos profesionales, con socorristas como vosotros que no se rinden a la primera y que demuestran ser valientes sin ceder a la presión de los violentos, cobardes e ignorantes. Gracias por vuestro trabajo”.

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De la misma forma que siempre me pongo en contra de los socorristas que me indignan  y provocan mi denuncia por su falta de valores y actitudes profesionales  (sin camiseta, tumbados, leyendo, consultando el teléfono móvil, etc.), siempre estaré a favor y apoyaré sin reservas a los socorristas que dignifican esta maravillosa profesión, soportando la baja consideración que todavía tienen entre algunos políticos, empresarios y usuarios de los espacios acuáticos.

Hechos como el que he contado cada día son menos frecuentes, pero por desgracia todavía siguen sucediendo y, en mi opinión, pasa porque seguimos sufriendo una carencia de normativas que regulen este tema, en las que se diera valor y autoridad al trabajo de los socorristas. Algunos llevamos casi toda la vida reclamando en publicaciones (libros y artículos) y en congresos una regulación o normativa mínima para los servicios de socorrismo en espacios acuáticos naturales y artificiales. Estamos cansados de oír la escusa de siempre, que hay otros temas más urgentes e importantes en nuestro país que deben ser regulados. Y, mientras tanto, el ahogamiento (sin contar los muy numerosos accidentes que no acaban en ahogamiento) sigue siendo una de las principales causas de muerte accidental. Así lo recoge el informe de la Organización Mundial de la Salud y así lo estamos comprobando este verano en España, con las numerosas noticias día sí, día también, sobre muertos en los espacios acuáticos.

Es un tema que me enfurece, que me desespera y que me impacienta cada día más. Y seguiré diciendo que se destinan más recursos en todos los sentidos (económicos, humanos, materiales y también de normativas) a los accidentes de tráfico y a los accidentes relacionados con el fuego, que a los accidentes acuáticos.

¿Por qué? Pues no se me ocurre nada más que la ignorancia para tratar de explicarlo.

De momento, lo único positivo es que hay algunos municipios que han sacado o están sacando Ordenanzas Municipales en las que se regula el servicio de socorrismo, algunas con muy buen nivel, el que corresponde a lugares que se encuentran en un país de Europa.

CartelPuertodelRosarioFuerteventura_MultaporDesobedecerIndicacionesSocorristas

Seguiremos estando para ayudar, con paciencia y valentía, eso sí.

Consejos, El medio acuático, Formación, General, Laboral, Lifesaving, Noticias, Prevención, Professionalims, Psicología de urgencias y emergencias, Vigilancia
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Muertos en el medio acuático en España durante los meses de verano: ¡comienza la lista trágica!

7 de junio de 2014 a las 13:30

El día 5 de junio de 2014 hemos dado comienzo a la lista trágica de muertos en el medio acuático en España durante los meses de verano. Como ya hicimos en los años 2012 y 2013 vamos a realizar un control y análisis de las noticias que nos llegan a través de la alerta “ahogado/ahogada” en Google.

En este año la primera de la lista ha sido una mujer de 60 años, fallecida en la playa de Las Teresitas (Santa Cruz de Tenerife). El suceso fue a las 10,50 h., la mujer fue rescatada del agua, la trataron de reanimar y cuando llegó el equipo médico del Servicio de Urgencias Canario continuó con las maniobras de reanimación, pero sin resultados positivos.

El estudio de 2012 aportó el dato de 186 muertos en el medio acuático desde el día 1 de junio hasta el día 30 de septiembre. En 2013 fueron 181 muertos. ¿Será este año similar?, ¿aumentarán o disminuirán estas cifras?, ¿podremos hacer algo para solucionar este grave problema?

De momento, de forma personal, no voy a dejar de divulgar estas noticias y cifras de muertes en el medio acuático que a todos nos deberían preocupar. Pero sé que no es suficiente.

No se trata de alarmar de manera innecesaria, aunque sí me gustaría provocar la reflexión sobre las personas que ya han muerto, sobre el sufrimiento de sus familiares y amigos, y sobre la posibilidad de que el siguiente muerto puede ser alguien de nuestro entorno, de la propia familia y amigos. Es fácil entender que todos podemos intervenir desde la prevención, entendiendo que lo más sabio, prudente y eficaz es “prevenir”, tal y como ya hace 500 años afirmaba Tomás Moro (Utopía, 1516): “Es propio del sabio prevenir el mal, más que emplear remedios para curarlo”. En este caso el objetivo principal es prevenir el mal representado por el uso incorrecto del medio acuático que se traduce en numerosas muertes. Y el mejor inicio para lograr la ansiada prevención es conocer y estudiar las causas que provocan las muertes, lo que puede permitir después proponer los recursos necesarios para evitarlas.

La distribución de muertos por sexo confirma la tendencia general que se observa a nivel internacional. Los hombres son mayoría entre los muertos en el medio acuático en todas las regiones del mundo, aproximadamente 8 de cada 10 muertos son hombres.

En todos los meses de verano se produce un promedio de más de un muerto en el medio acuático al día, y destacan por un incremento negativo los meses de julio y agosto, que son los de mayor afluencia turística y de más calor, lo que provoca una mayor presencia en el medio acuático.

El mayor porcentaje de muertos, casi un 60%, se produce en personas por encima de 50 años, que no suelen caracterizarse por osadía o afán de aventura, pero sí que suelen tener menor capacidad y preparación física, además del aumento en el riesgo de que puedan presentar patologías cardiacas previas.

Los casos de muertes en edad infantil en el medio acuático son también muy frecuentes y los datos son similares a otras estadísticas globales sobre el ahogamiento infantil. En menores de cinco años  el ahogamiento es la principal causa de muerte como consecuencia de un daño no intencionado (World Health Organization – UNICEF, 2008). Los niños pueden morir en todo tipo de espacios acuáticos, aunque tengan muy poca agua. El 100% de los casos de niños que mueren en el medio acuático se produce por un fallo en su vigilancia.

Los espacios acuáticos naturales acumulan el 81% de los muertos por ahogamiento en 2012 y el 70% en 2013. Es lógico en un país como España, con más de 3.000 playas y casi 8.000 kilómetros de costa. En instalaciones acuáticas suceden el 11% de los muertos en el medio acuático en 2012 (19 de 20 suceden en piscinas privadas) y el 19% en 2013 (26 de 34 en piscinas privadas).

La franja horaria con mayor número de muertos en el medio acuático es la que agrupa las horas centrales del día, el 88% entre las 10,00 y las 20,00 horas: 57% entre las 10,00 y las 15,00 h. y 31% entre las 15,00 y las 20,00 h., exactamente igual en ambos años. La mayoría de los sucesos ocurren ante testigos que no perciben el problema, o que no pueden hacer nada para evitarlo y, en algunas ocasiones, en lugares con un Servicio de Socorrismo que no ha detectado a tiempo el accidente.

Las comunidades autónomas con mayor número de muertos en el medio acuático (Comunidad Valenciana, Andalucía, Cataluña, Baleares y Canarias), son las más visitadas durante el verano, tanto por turistas extranjeros como por turistas españoles y lo mismo sucede con las provincias que encabezan este trágico listado (Alicante, Mallorca, Castellón, Girona, Málaga, Murcia, Tarragona, Gran Canaria, Almería, Barcelona y Valencia). No es un buen reclamo turístico que presenten tantos casos de muertos en el medio acuático.

La inmensa mayoría de los muertos en el medio acuático (76% en 2012 y 72% en 2013) ocurren en espacios acuáticos sin servicio de socorrismo o fuera del horario de trabajo de este servicio. Los datos son concluyentes y justifican sobradamente la necesidad y utilidad del servicio de socorrismo. Muchas víctimas (24% en 2012 y 28% en 2013) son rescatadas por personas ajenas al servicio de socorrismo, algo que puede llegar a ser muy negativo como sucede cuando mueren intentando el rescate de otros (5% en 2012 y 2% en 2013).

Consejos a los socorristas para lograr la prevención:

– Los socorristas deben vigilar con constancia, activa, paciente y permanentemente, el espacio acuático, para intervenir de manera inmediata ante cualquier situación de emergencia y no solo por avisos de usuarios o bañistas.

– Los socorristas deben vigilar con mayor atención a los hombres, principalmente a los niños y a los más mayores. La mayor cantidad de tiempo de exposición en el agua, los comportamientos arriesgados y, en algunos casos, el abuso de alcohol, hace que en el sexo masculino sea más frecuente la posibilidad de sufrir un accidente o la muerte en el medio acuático.

– Los socorristas en sus entrenamientos deben practicar con hombres, en general, más grandes y pesados que las mujeres.

– Los socorristas deben comunicarse con los padres o los adultos responsables de los niños menores de 10 años, informándoles de que no pueden dejar a los niños solos. Es necesario recordar que el espacio acuático no es una guardería, y menos aún si es un espacio acuático natural.

– Los socorristas que desempeñan su labor profesional en las comunidades autónomas y provincias con mayor número de turistas y afluencia de usuarios al medio acuático, aún deben estar más alertas, si cabe, en su trabajo preventivo y en la vigilancia que hacen del medio y de las personas.

– Los socorristas deben asumir su responsabilidad en la faceta educativa de los usuarios de los espacios acuáticos, sean niños o adultos, de una forma educada y empática.

– Los socorristas no deben escatimar esfuerzos en la señalización de las zonas de peligro en los espacios acuáticos y prohibir sin dudas el baño en los lugares con peligro extremo. Nadie se imagina las carreteras y ciudades sin señalizaciones ni prohibiciones, ya que el caos, los accidentes y las muertes serían innumerables. Pues lo mismo debería pasar en el medio acuático.

– Los socorristas desempeñan un trabajo propio del ámbito de las emergencias, significativo y con una alta responsabilidad, ya que de ellos dependen, directa o indirectamente, vidas humanas. Son profesionales que deben ser respetados y con autoridad reconocida.

Consejos para divulgar lo más posible en relación a la prevención

Bandera roja significa: prohibido el baño.

– Bandera amarilla significa: baño con precaución.

– Bandera verde significa: buenas condiciones para el baño.

– Es necesario conocer el lugar donde te bañas.

– Nunca hay que bañarse sólo.

– Nunca hay que alejarse de la orilla en espacios acuáticos naturales.

– Hay que mojarse antes de entrar al agua.

– Hay que evitar las comidas abundantes antes del baño.

– Hay que evitar la exposición prolongada al sol.

– Hay que vigilar de cerca a los niños pequeños.

– No hay que bañarse si se siente mucho frío o cansancio.

– Hay que entrar al agua con cuidado.

– Hay que beber agua cada cierto tiempo cuando hace mucho calor.

– En la piscina y en la playa, hay que respetar las normas e indicaciones del servicio de socorrismo.

– Hay que pedir ayuda cuando se ve a alguien en peligro.

– Hay que conservar la calma si es uno mismo quien está en peligro.

– Hay que recordar que el número de emergencias es el 112.

– Todas las personas deberían saber hacer la RCP básica.

En zonas turísticas con afluencia de extranjeros, estos consejos se deben dar también en inglés:

ADVICES TO PREVENT ACCIDENTS AND AVOID DROWNINGS:

– RED FLAG MEANS: “No swimming”.

– YELLOW FLAG MEANS: “Precaution when swimming”.

– GREEN FLAG MEANS: “Good conditions for swimming”.

– Know the place where you are bathing.

– Do not bathe alone.

– Never go far from the shore.

– Wet yourself before you get into the water.

– Avoid abundant meals before bathing.

– Avoid long sun exposures.

– Watch the children carefully.

– Do not bathe if you are too cold or tired.

– Be careful when entering the water.

– Drink water regularly.

– In the swimming pool and at the beach, respect the rules and lifesaving service warnings.

– If you see someone is in danger, ask for help.

– If you are in danger, keep calm.

– Emergency number: 112.

– Do a CPR basic course.

——————–

Una forma muy sencilla de aprender y entrenar la RCP es a través de RCP Coach, una aplicación disponible para Android y Iphone, a partir del 5, que puede descargase en la app store y en la google play. Aplicación que consta de 3 fases: aprendizaje, entrenamiento e intervención. En el aprendizaje se enseña al usuario la técnica de la RCP, en el entrenamiento se aporta la capacidad para medir y evaluar la técnica, y en la intervención se instruye para afrontar un caso real, pero desde el principio de la incidencia teniendo en cuenta otros factores clave en la prestación de primeros auxilios, como es asegurar la zona y proteger tanto al accidentado como al propio socorrista, alertar a los servicios de emergencia y socorrer al herido, teniendo en cuenta que cuanto antes se inicien las maniobras de reanimación mayores serán las posibilidades de supervivencia. En la aplicación se puede elegir idioma (castellano e inglés) y el protocolo de RCP (solo masaje o 30:2).

Aplicación para móviles RCP Coach, sencillo de descargar y fácil de manejar. Una aplicación para salvar vidas.

Como ya hemos dicho muchas veces, prevenir nuevas muertes no será posible sin contar con la colaboración de todos. Anular esta tendencia terrorífica hacia la muerte en el medio acuático únicamente va a ser posible si se acepta el problema y se ponen los recursos humanos y materiales necesarios.

En nuestra conciencia no debe quedar la más mínima duda de habernos esforzado al máximo para evitarlo.

No tiene ningún sentido arriesgar la vida “tontamente” por bañarse en zonas peligrosas (corrientes, oleaje, temperatura, rocas), o por intentar realizar esfuerzos para los que no se está preparado. No hay que olvidar nunca que saber nadar no anula los riesgos del medio acuático (es como conducir: por muy bien que se haga, no se anulan los riesgos de accidente).

Una vez más, termino con la esperanza de no tener la necesidad de escribir a corto, medio o largo plazo un nuevo artículo sobre este tema.

Mi agradecimiento a las personas que demuestran respeto por la vida y por los demás, manteniendo su responsabilidad en el trabajo y en la vida.

Mi repugna y rechazo hacia las personas que no lo hacen.

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Vamos a peor: 155 muertes en el medio acuático en España entre el 1 de junio y el 31 de agosto.

13 de septiembre de 2013 a las 13:11

El ahogamiento es una de las causas de muerte accidental que se sitúa en los primeros lugares de las estadísticas (Organización Mundial de la Salud, 2002) y en algunos tramos de edad llega a situarse como la primera, por delante de los accidentes de tráfico. Esta alta incidencia hace que organismos internacionales como la UNESCO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo califiquen de asunto de salud pública que reclama atención mundial (OMS, 2008).  Además, estos mismos organismos advierten que las cifras reales de muerte por ahogamiento pueden estar subestimadas pues la clasificación y la forma de registro no es universal ni sistemática en todos los países.

También sucede en España, país en el que no contamos con una estadística sistemática y fiable de muertos en el medio acuático. Los datos que aporta el Instituto Nacional de Estadística con varios años de retraso aparecen reflejados en un apartado denominado “ahogamiento, sumersión y sofocación accidentales”, clasificándolos en varones y mujeres, por edades, por comunidades autónomas y por meses. Pero sin aportar datos de gran interés para poder realizar acciones de prevención como son el lugar donde suceden, la hora y las circunstancias relacionadas con la muerte.

Y esto a pesar de que en España todos los veranos asistimos a un flujo permanente de noticias de personas que pierden su vida en el espacio acuático. El verano de 2012 se contabilizaron 186 muertes entre el 1 de junio y el 30 de septiembre. Para conseguir estos datos se utilizaron las noticias que llegaban a través de la alerta en el buscador “Google” con las palabras “ahogado/ahogada”. De esta forma llegan diariamente enlaces a las páginas web en las que se informa de estas noticias, que son en su mayoría de medios de comunicación digitales (periódicos, revistas, canales de televisión y radio), regionales, nacionales o internacionales.

Teniendo en cuenta esta fuente de información indirecta es necesario reconocer que nuestro estudio sólo refleja una parte de la realidad, aquella que aparece en los medios de comunicación y que llega por la alerta establecida. Por lo tanto, deberíamos admitir casi con absoluta seguridad que la cifra total de casos de muertos en el medio acuático en nuestro país durante los meses de verano puede ser aún mayor. Además, es preciso advertir que sólo se han analizado las noticias en relación a actividades de ocio y tiempo libre, quedando fuera del estudio los casos relacionados con la inmigración ilegal (el intento de alcanzar la costa española en patera), los accidentes laborales, como los que pueden sufrir los pescadores profesionales, o grandes catástrofes como inundaciones o riadas.

El estudio realizado en el verano de 2012 se está realizando de nuevo en este verano de 2013. Y sin ánimo de alarmar, pero sí con una evidente preocupación, podemos empezar diciendo que este verano puede ser peor teniendo en cuenta los datos recopilados entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 2013. Aunque el estudio se finalizará cuando acabe el mes de septiembre, hasta el 31 de agosto las noticias de muertes en el medio acuático se elevan a la preocupante cifra de 155.

Nuestro objetivo es divulgar los datos que conseguimos en el estudio realizado para intentar prevenir y, con ello, reducir o eliminar estas injustas muertes que suceden en un espacio que debería ser siempre maravilloso y saludable.

Insistimos en que si se desea solucionar un problema, lo primero que debe hacerse es aceptar que existe el problema. Y es aquí donde se falla, ya que son muchos (entidades públicas y privadas, personas que gobiernan o dirigen, profesionales que no ven o no quieren ver la realidad, dudosos expertos) los que todavía no aceptan que las muertes en el medio acuático son un grave problema, un asunto de salud pública, como indica la UNESCO y la OMS.

Comentarios sobre los datos obtenidos entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 2013:

El mal tiempo durante el mes de junio de este año alejó a las personas del medio acuático y de ahí la baja cifra de muertes en este mes, pero fue comenzar el buen tiempo y se dispararon los trágicos sucesos, como se comprueba en las 70 personas que murieron en los 31 días de julio, más de dos diarios, con días fatídicos, como el 6 de julio con 7 muertos y los días 5, 14 y 20 de julio con 5 muertos cada día.

La inmensa mayoría de las muertes en el medio acuático se dan en hombres, el 79% (122 casos), mientras que en mujeres son el 21% restante (33). Este reparto coincide con lo sucedido en 2012 y con otras estadísticas a nivel nacional e internacional. 

No existe una razón que pueda explicar esta enorme diferencia; es, más bien, un conjunto de factores, entre los que podemos enumerar los siguientes:

– Los hombres practican más actividades acuáticas de riesgo que las mujeres.

– A los hombres les gusta demostrar que son y siguen siendo competentes, aunque pasen los años.

– Los hombres son más competitivos que las mujeres y por alguna razón necesitan demostrar su capacidad, a veces a través de retos absurdos que se auto-imponen.

– Los hombres no perciben bien las consecuencias de los riesgos que asumen, o sobrevaloran su capacidad frente a situaciones potencialmente peligrosas.

– Los hombres sienten con más facilidad que las mujeres el concepto de invulnerabilidad (las desgracias sólo les ocurren a otros).

Si analizamos la edad de los ahogados, los datos también son muy claros y contundentes. Son los más pequeños y los más mayores los que reúnen un mayor número de muertes y es evidente que de 0 a 9 años y por encima de 60 años son las edades más sensibles a problemas relacionados con el medio acuático. En estas edades están las personas que menos llaman la atención cuando tienen un problema y llegan a morir en silencio.

Las zonas de baño naturales son los espacios en los que se producen la mayoría de las muertes, algo que es lógico si se tiene en cuenta que las condiciones del medio son más inestables que en instalaciones acuáticas y, además, en verano son las zonas con mayor afluencia de bañistas y usuarios.

Sin embargo, deberían preocupar las 31 muertes que han ocurrido en piscinas, que son considerados espacios acuáticos seguros. En el reparto, no es casualidad que 23 hayan sido en piscinas privadas, que carecen de socorristas, mientras que 1 ha sucedido en piscina de hotel y 7 en piscinas públicas, lo que es también alarmante y más si tenemos en cuenta que durante todo el verano pasado no hubo ningún muerto en este último tipo de piscinas que cuentan obligatoriamente con socorristas.

Pero algo que debe tenerse muy en cuenta para prevenir este tipo de muertes es que suceden en cualquier espacio acuático y no solo en los consideramos “oficialmente” como zonas de baño. Así lo demuestran las noticias de muertos en ríos, embalses, zonas de mar que no son playas, canales, estanques, acequias, puertos, balsas de riego, pozos y aljibes. Es un tremendo error considerar que un espacio acuático carece de peligro porque tenga poca agua.

A las autoridades les debería preocupar los datos obtenidos en cuanto a municipios, provincias y comunidades autónomas. El mapa que se presenta de España con puntos rojos en 47 provincias y en 17 comunidades autónomas diferentes no es para quedarse “relajados” ante los muertos en el medio acuático. Si se hiciera suficiente prevención, las autoridades que gobiernan sí que podrían pensar que los casos son inevitables y que nada más pueden hacer, pero es evidente que los esfuerzos en prevención son mínimos y casi nulos si los comparamos con lo que sucede en relación al tráfico de vehículos.

Los puntos rojos señalan las provincias españolas en las que hubo algún muerto en el medio acuático. Los puntos verdes indican las provincias en las que no se tiene noticia al respecto.

Y en cuanto a comunidades autónomas, este año destacan negativamente Andalucía con un 20% de los muertos en espacios acuáticos (31 casos), Comunidad Valenciana con el 16% (25 casos), Cataluña con el 13,5% (21 casos) y Galicia con el 11% (17 casos).

En cuanto a las franjas horarias, el mayor número de muertos se agrupa en las horas centrales del día, tanto de 10,00 a 15,00 h., como de 15,00 a 20,00 h., ambas con un 37% de los casos. Y es lógico que suceda así, puesto que son las horas con mayor afluencia de bañistas y usuarios de espacios acuáticos. Este verano vuelve a suceder lo que ya pasaba en el verano de 2012. Una vez más insistimos en que debería preocupar que  un 74% de los muertos en el medio acuático sucedan de 10,00 a 20,00 h.

Sobre la nacionalidad de los muertos, que no se menciona en muchas noticias (38), se debería pensar en que puede afectar negativamente al turismo, principal fuente de ingresos en España, el hecho de que haya muertos de 16 nacionalidades diferentes. Aunque es evidente que a cualquier persona con un mínimo de valores le debe dar igual la nacionalidad del muerto.

Entre los datos obtenidos es posible que haya uno que por su interés destaque sobre los demás, nos referimos al hecho de que la inmensa mayoría de las muertes, el 68% (106 casos), suceden en lugares en los que no había servicio de socorrismo o fuera del horario de este servicio, mientras que un 32% (49 casos) sucede en espacios con la presencia de socorristas, que inician las maniobras de reanimación pero sin éxito.

En el verano pasado el 63% de todas las muertes sucedieron en espacios acuáticos sin socorristas, o fuera del horario del servicio de socorrismo, y, por lo que vemos, este verano se ha superado este porcentaje. Este dato debería relacionarse con una falta de prevención de los usuarios, al elegir lugares u horario que no disponen de suficiente seguridad, y también es obligatorio denunciar que todavía son muchos los lugares destinados al baño público que no disponen de servicio de socorrismo, o que este servicio tiene un horario insuficiente.

En cuanto a los 49 casos de muertes que suceden en espacios acuáticos que cuentan con servicio de socorrismo también deberían incidir en una disposición para intentar aún más este tipo de muertes. Y, en este sentido, no nos cansaremos de insistir en la necesidad de una vigilancia permanente y eficaz, y tampoco dejaremos de repetir la importancia que tiene el detectar cuanto antes la situación de emergencia y, en caso necesario, iniciar lo antes posible la RCP básica, ya que las posibilidades de supervivencia se incrementan enormemente.

Otra circunstancia que no debería tranquilizar lo más mínimo es saber que en 42 casos (27%) las víctimas con sacados del agua por bañistas o testigos presenciales que se encontraban en el espacio acuático, porque en ocasiones este afán por ayudar se puede convertir en una trampa mortal, como de hecho sucede con 4 personas que murieron intentando el rescate de otras, en un acto de heroísmo equivocado, injusto e innecesario. Para realizar rescates en el medio acuático es preciso tener formación, preparación, conocimientos y, casi siempre, recursos materiales adecuados para garantizar la seguridad de rescatador y víctima.

Como ya se ha mencionado, el dato más preocupante, y el que a nosotros nos parece más injusto y trágico, es el relacionado con los niños. Es desolador que 17 niños de 0 a 9 años hayan muerto en diferentes espacios acuáticos, porque cuando un niño muere en cualquier espacio acuático siempre es una muerte evitable, bastaba con haber prevenido de una forma tan sencilla como vigilando de cerca. Los niños murieron en piscinas privadas (10 casos), en piscinas públicas (3 casos), en ríos (3 casos) y en playa (1 caso). Quién puede contestar a estas preguntas: ¿dónde estaban los adultos que deberían estar vigilándolos?, ¿qué educación preventiva recibieron en relación al medio acuático?, ¿de qué sirven las lamentaciones cuando ha llegado la muerte del niño?

Es muy interesante conocer que en 45 de las noticias (29%) se informa que la víctima se encontraba inconsciente y “flotando boca abajo”, ya que refleja una circunstancia que todos deberíamos tener en cuenta. Es decir, a la víctima se la detecta demasiado tarde, siendo una patraña lo de creer que todas las víctimas en el medio acuático piden auxilio de forma llamativa, lo que sucede únicamente en 3 casos (2%). Y la posición de la víctima “flotando boca abajo” debería tenerse en cuenta en las dos primeras acciones del rescate, que deberían ser colocarla “boca arriba” y comenzar a insuflar aire con la técnica del boca a boca, sin esperar a llegar a la orilla. Quizás estas dos primeras acciones salvarían a muchos de la muerte.

Los datos obtenidos también nos informan de otra farsa, que es la de creer que los muertos suceden solo en espacios acuáticos peligrosos. En 13 casos (8%) se informa que en el momento de la muerte el mar estaba en calma y en la playa ondeaba la bandera verde, mientras que 3 casos (2%) suceden cuando en la playa ondeaba bandera amarilla. Fueron 6 casos (4%) los que sucedieron en zonas de baño prohibido, o cuando en la playa ondeaba la bandera roja, y en 3 casos (2%) se informa que la víctima se encontraba en zonas de fuerte oleaje.

Únicamente son 6 las noticias (4%) que informan que se sospecha de una parada cardiorrespiratoria por sobre-esfuerzo o patología previa, aunque imaginamos que esta causa está relacionada con muchos más casos, sobre todo entre los más mayores.

Y otros casos que son más difíciles de evitar de forma externa a las víctimas son los que suceden por caídas accidentales (10), los ocasionados por realizar prácticas de buceo (4), prácticas de vela o kayak (4), o los que suceden por haber consumido drogas y/o alcohol (3). Aunque sí es cierto que en todos estos casos, la muerte se hubiera evitado con conductas preventivas, muchas de ellas desconocidas por no existir suficiente divulgación.

Consejos para evitar las muertes en espacios acuáticos:

  1. Organizar un servicio de socorrismo en los espacios acuáticos en los que existan afluencia de bañistas, en horario comprendido entre las 10,00 y las 20,00 h., informando mediante carteles de este horario y aconsejando no bañarse fuera del mismo.
  2. Bañarse en espacios acuáticos que cuenten con servicio de socorrismo y dentro del horario en el que se presta este servicio.
  3. Prevenir (prohibir) las conductas de riesgo y el baño en zonas peligrosas por corrientes, oleaje, temperatura, rocas, etc.
  4. Ante situaciones en las que se ve en peligro a otras personas, no hay que intervenir sin plena seguridad, hay que aceptar las limitaciones, pensar en los recursos y preparación que se tiene y activar el sistema de emergencias.
  5. Nunca hay que dejar a los niños solos o bajo el cuidado de otros niños, ni siquiera un momento, y en ningún tipo de espacio acuático por muy pequeño que sea.
  6. La vigilancia de los niños en el espacio acuático debe realizarse a distancia “de contacto”, de forma que si hay que intervenir, alargando el brazo se pueda agarrar al niño.
  7. Los adultos que vigilan a niños deben estar centrados sólo en eso, sin distraerse con otras ocupaciones (hablar por teléfono, charlar con amigos, atender otras tareas de casa, tomar el sol, leer).

Consejos para los socorristas:

  1. Realizar una vigilancia activa, permanente y completa.
  2. Vigilar con mayor atención a los hombres, principalmente a los niños y a los más mayores.
  3. Vigilar con constancia y paciencia el espacio acuático, sobre todo en lugares naturales, de tal forma que se intervenga de manera inmediata ante la situación de emergencia y no solo por avisos de usuarios o bañistas.
  4. Comenzar a insuflar aire con la técnica del boca a boca nada más llegar a la víctima si se encuentra inconsciente y “boca abajo”, sin esperar a llegar a la orilla.
  5. Exigir condiciones dignas de trabajo, con recursos materiales suficientes y con un reparto adecuado entre trabajo y descanso.

Conclusiones:

En España, en tres meses, después de transcurridos 92 días han muerto 155 personas en el medio acuático. No nos cansaremos de repetir que la mayor parte de estas muertes se podrían haber evitado si el espacio acuático en el que han sucedido hubiera contado con un Servicio de Socorrismo suficiente y digno, o si estas personas hubieran preferido bañarse en lugares con este servicio.

Los profesionales que tenemos relación directa con la seguridad, la educación, la medicina y las emergencias nunca deberíamos olvidar que nuestro objetivo principal es la vida y la salud de nuestros ciudadanos. Debemos hacer todo lo posible por conseguir este bello, noble y humanitario objetivo.

La función del socorrista acuático es actuar como primer interviniente en cualquier suceso o situación de emergencia que se produzca en el medio acuático, con independencia de la causa u origen. En todos los casos interviene en un espacio que le obliga a una formación actualizada y al uso de materiales con los que mejora su nivel de eficacia y la calidad de su trabajo. El socorrista acuático debe cumplir y exigir tanto la formación actualizada como los materiales de intervención (aletas, Marpas, embarcaciones, tirantes y cuerda, oxígeno, desfibrilador, férulas semirrígidas, manta térmica, collarín, tubos oro-naso-faríngeos, etc.).

Las inversiones en educación, en salud, en investigación y en seguridad no se deben reducir, ni por la crisis ni por nada. Como ciudadanos, tenemos derecho a exigir seguridad en los espacios acuáticos en los que nos bañamos o nadamos, de igual forma que reclamamos la seguridad en nuestras carreteras o ciudades.

La vida es algo que no tiene precio. Y para recordarlo nada mejor que una frase de Tomas Moro: “Creo que la vida de un hombre es superior a todas las riquezas que pueda proporcionar la fortuna”, que se puede encontrar en su libro Utopía, escrito en 1516, en el que también podemos leer esta otra sentencia llena de sabiduría: “Es propio del sabio prevenir el mal, más que emplear remedios para curarlo.”

Gracias a todos los que día a día realizan esfuerzos para hacer realidad la prevención en los espacios acuáticos.

Se puede acceder al artículo completo en el siguiente enlace.

Consejos, El medio acuático, Formación, General, Internacional, Noticias, Prevención, Vigilancia
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Desde el 11 de julio otras 17 noticias más de muertos en el medio acuático en España. Algo está fallando.

19 de julio de 2013 a las 12:58

Yo no me voy a cansar de divulgar estas noticias y cifras de muertes en el medio acuático que a todos nos deberían preocupar.

Os aseguro que es muy duro llevar a cabo este control trágico, independientemente del trabajo y del tiempo que supone leer todas las noticias, analizarlas y clasificarlas, asegurándome de que no hay fallos (errores en fechas, duplicidad, noticias contradictorias, etc.). Pero me he empeñado en seguir haciéndolo porque creo que debo esforzarme al máximo para intentar remediar este despropósito y parar este continuo goteo de muertes, casi todas evitables si las cosas se hicieran bien.

En mi anterior artículo aportaba el dato de que entre el 1 de junio y el 11 de julio de 2013 las noticias de muertes en el medio acuático se elevaban a la preocupante cifra de 54. Y subtitulaba mi artículo con la frase: “Todos deberíamos hacer algo más para evitar tantas muertes”.

Pues no se ha debido hacer mucho, porque en solo 7 días (desde el 12 al 18 de julio, ambos inclusive) me han llegado las noticias de 17 muertos más en el medio acuático en España. Y la suma total ya llega a 71 personas en 48 días.

Estas 17 nuevas noticias de muertos ofrecen los siguientes datos:

– 11 hombres y 6 mujeres.

– Con edades comprendidas entre los 7 y los 84 años, pero 9 por encima de 60 años. Seguimos comprobando que son nuestros ciudadanos más mayores los que más mueren en el medio acuático.

– El lugar de la muerte es diverso, aunque destacan los 10 en playa, pero también hay 2 en piscina, 2 en río, 1 en embalse, 1 en estanque y 1 en aljibe. Es decir, en cualquier espacio acuático puede haber riesgos.

– La mayor parte de estas muertes, 10, suceden en espacios acuáticos sin servicio de socorrismo o fuera del horario de este servicio y 7 ocurren en lugares con servicio de socorrismo que intervino realizando reanimación sin éxito.

– Y los dos nuevos casos de niños vuelven a tener los descuidos en su vigilancia como causa directa de la muerte.

¿Qué más puedo hacer?

No me canso de divulgar estas noticias y cifras, que he enviado a un montón de medios de comunicación, a mis contactos de correo electrónico, subido al blog Vigías y a la página web Red Vigías, y, además, se las he remitido al Ministerio de Sanidad. Pero sí que siento algo de impotencia y de incomprensión.

Veo que no es suficiente. Y creo que es necesario que se conozca aún más lo que está pasando. Hay algunos que se atreven a acusarme de alarmar de manera innecesaria, quizás sin pensar en las personas que ya han muerto, ni en sus familiares y amigos, quizás sin pensar que el siguiente puede ser alguien de su familia o de sus amigos.

Espero que haya alguien que me entienda y que desde su puesto de responsabilidad haga todo lo posible por cambiar estos datos dramáticos.

Prevenir nuevas muertes no será posible sin contar con la colaboración de todos. Anular esta tendencia terrorífica hacia la muerte en el medio acuático únicamente será posible si se acepta el problema y se ponen los recursos humanos y materiales necesarios.

El medio acuático puede convertirse en un lugar para morir si no se tienen en cuenta medidas preventivas sencillas y lógicas.

Todos deberíamos tener la certeza de que en nuestra conciencia no quedara la más mínima duda de habernos esforzado al máximo para evitarlo.

Y no es difícil, ya que se trataría de cumplir con los consejos que ya adelanté en mi anterior artículo y que resumo en:

–       Bañarse en espacios acuáticos que cuenten con servicio de socorrismo y dentro del horario en el que se presta este servicio.

–       No arriesgar la vida “tontamente” por bañarse en zonas peligrosas (corrientes, oleaje, temperatura, rocas), o por intentar realizar esfuerzos para los que no se está preparado.

–       Nunca dejar solos a los niños, ni bajo el cuidado de otros niños, ni siquiera un momento, y en ningún tipo de espacio acuático por muy pequeño que sea.

Y mis consejos a los socorristas:

–       Vigilar con constancia, paciente y permanentemente, el espacio acuático, para intervenir de manera inmediata ante cualquier situación de emergencia y no solo por avisos de usuarios o bañistas.

–       Vigilar con mayor atención a los hombres, principalmente a los niños y a los más mayores.

Termino con la esperanza de no tener la necesidad de escribir dentro de poco un nuevo artículo de este tipo.

Mi agradecimiento a las personas que demuestran respeto por la vida y por los demás, manteniendo su responsabilidad en el trabajo y en la vida.

Mi repugna hacia las personas que no lo hacen.

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54 muertos en España en el medio acuático en 41 días. Todos deberíamos hacer algo más para evitar tantas muertes.

13 de julio de 2013 a las 10:50

Con el inicio del verano en España comenzamos a recibir noticias de personas que pierden su vida en el espacio acuático. Pasa todos los años. Ya el verano pasado contabilizamos un total de 186 muertes entre el 1 de junio y el 30 de septiembre. Este verano puede ser aún peor.

Entre el 1 de junio y el 11 de julio de 2013 las noticias de muertes en el medio acuático se elevan a la preocupante cifra de 54, mientras que en el mismo periodo el pasado año eran 50. Lamentablemente, y si no se pone remedio, este año vamos a peor.

En el estudio que estamos llevando a cabo no consideramos las noticias de muertos a causa de catástrofes naturales (riadas, inundaciones o maremotos), ni tampoco a causa del desempeño laboral en los innumerables trabajos que hay relacionados con el medio acuático. Únicamente analizamos las noticias de muertes que ocurren en un espacio de ocio y de tiempo libre, el acuático, que en numerosos casos se convierte en la trampa final hacia la muerte.

No es nuestro deseo, como algunos creen, generar una alarma inexistente; no tenemos ningún interés en hacerlo. Pero sí creemos que es nuestra obligación divulgar los datos que conseguimos en nuestro estudio para intentar prevenir y, con ello, reducir o eliminar estas injustas muertes que suceden en un espacio que debería ser siempre maravilloso y saludable.

La UNESCO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sí alertan en su publicación World report on child injury prevention (2008) sobre el ahogamiento y concluyen en que es un asunto de salud pública que reclama atención mundial. En este sentido, consideramos que todos deberíamos hacer algo más para frenar estas trágicas noticias que suceden en España.

Cuando un problema se desea solucionar, lo primero que debe hacerse es aceptar que existe el problema. Y es aquí donde insistimos, ya que son muchos en nuestra sociedad (entidades públicas y privadas, personas que gobiernan o dirigen, profesionales que no ven o no quieren ver la realidad, dudosos expertos) los que todavía no aceptan que las muertes en el medio acuático son un grave problema, un asunto de salud pública, como indica la UNESCO y la OMS. Y así nunca vamos a poder reducir o eliminar estas muertes en el medio acuático, que se hubieran podido evitar con facilidad.

Nosotros no queremos ser partícipes de este desinterés que, por desgracia, vemos bastante generalizado a nuestro alrededor, y este verano volvemos a repetir el estudio realizado el verano pasado titulado: “Estudio descriptivo sobre epidemiología del ahogamiento en España en la temporada de verano”.

Es evidente y conocida nuestra preocupación por el creciente aumento de los muertos que en España se producen en el medio acuático. También es evidente y conocida nuestra alarma por la disminución de los recursos económicos, humanos y materiales que los municipios y las empresas están haciendo en los servicios de socorrismo. Y, por supuesto, si todavía alguien lo duda, queremos dejar evidencia y conocimiento de que haremos todo lo posible para concienciar sobre este grave problema, al entender que es la vía más directa hacia la prevención.

Los datos preocupantes:

Desde el día 1 de junio hasta el 11 de julio de 2013 han muerto en España en el medio acuático un total de 54 personas, mientras que en el mismo periodo del año pasado fueron 50.

2012

2013

Junio

40

28

Julio (hasta día 11)

10

26

Total

50

54

El año pasado murieron 40 personas en el mes de junio y en este año en el mismo mes han sido 28, lo que tiene una explicación muy sencilla: el mal tiempo durante el mes de junio de este año ha alejado a las personas del medio acuático. Pero ha sido empezar el buen tiempo y se han disparado los trágicos sucesos, como se comprueba en las 26 personas que han muerto en solo 11 días de julio. Los días 5 y 6 de julio fueron fatídicos, con 5 y 6 muertos respectivamente.

De estas personas, 45 son hombres (83%) y 9 son mujeres (17%). Una inmensa mayoría de hombres que ya se comprobó en 2012 y que suele coincidir con otras estadísticas.

El reparto por edades ha sido diverso: 12 entre 0 y 9 años, 8 entre 10 y 20 años, 4 entre 30 y 39 años, 4 entre 40 y 49 años, 2 entre 50 y 59 años, 10 entre 60 y 69 años, 7 entre 70 y 79 años y 4 entre 80 y 89 años. No se informa de la edad en 3 casos. Como sucedía en 2012, se confirma que ninguna edad está libre de morir en el medio acuático, pero vuelve a ser preocupante que son los niños y los más mayores los que más caen en la trampa mortal que a veces representa el agua.

En cuanto al espacio acuático en el que ocurre la muerte, no es único y, como ya sucedía en 2012, la diversidad es elevada. Ningún lugar con agua está libre de riesgos, pero son las playas los lugares con más casos (26), seguidos por otros espacios naturales, los ríos (11). En cuanto a instalaciones acuáticas, son las piscinas privadas las que más casos tienen (9), seguidas por piscinas públicas (3). Otros casos suceden en el mar, pero fuera de playas (2), embalse (2) y canal (1).

Espacio acuático

Número

Porcentaje

Playa

26

48%

Río

11

20%

Piscina privada

9

17%

Piscina pública

3

5%

Mar

2

4%

Embalse

2

4%

Canal

1

2%

Total

54

100

 

Las muertes han sucedido en 52 municipios distintos, de 27 provincias y 12 comunidades autónomas diferentes. Destacan en el trágico balance provincial A Coruña, con 6 muertes y Valencia con 5. Y en cuanto a comunidades autónomas, de momento, este año son Andalucía y Galicia las que encabezan la clasificación de muertes en el medio acuático, con 10 cada una, seguidas por Cataluña con 8 y Comunidad Valenciana con 7.

Con el horario, este verano vuelve a suceder lo que ya pasaba en el verano de 2012, ya que se puede comprobar que una amplia mayoría de personas muere en horario “normal”: un 75% de 10,00 a 20,00 h., mientras que 25% sucede entre las 20,00 y las 08,00 h. En 2 casos no se comenta la hora del suceso.

Tramo horario

Número

Porcentaje

08,00 a 10,00

4

8%

10,00 a 15,00

18

35%

15,00 a 20,00

21

40%

20,00 a 22,00

8

15%

22,00 a 08,00

1

2%

No se indica

2

4%

 

Sobre la nacionalidad de los muertos, no se menciona en 12 noticias y el resto se reparte de la siguiente forma: 27 de España, 3 de Marruecos, 2 de Alemania, 2 de Argelia, 2 de Francia, 1 de Armenia, 1 de Gran Bretaña, 1 de Irlanda, 1 de Paquistán, 1 de República Dominicana y 1 de Rumania.

Finalmente, en este adelanto del estudio que vamos a completar durante el verano, aportamos los datos más preocupantes, los que se relacionan directamente con nuestra intención de prevenir las muertes en el medio acuático y los ahogamientos.

Son 41 los casos que suceden en lugares en los que no había servicio de socorrismo o fuera del horario de este servicio. Representa un demoledor 76%, de momento superior a los datos del verano pasado (63%).

En 13 casos (24%) las muertes suceden en espacios con la presencia de socorristas, que inician las maniobras de reanimación pero sin éxito.

Son preocupantes los 23 casos (43%) en los que las víctimas son rescatadas por no profesionales, la mayor parte de las veces por bañistas o usuarios del espacio acuático. En la mayor parte de estos casos se han limitado a sacar del agua a personas inconscientes o ya muertas, pero hay 4 casos (7%) en los que han muerto las personas que intentaban el rescate.

Y dejamos para el final el dato que más debería preocupar a todos, que es el relacionado con los niños: en 17 casos (31%) la muerte del niño sucede por un evidente fallo de la vigilancia de los adultos responsables.

Comentarios:

Las razones que explican la enorme diferencia entre ahogados hombres y ahogadas mujeres son un conjunto de factores. En nuestra opinión, entre estos factores se encuentran los siguientes:

–       Los hombres practican más actividades acuáticas de riesgo que las mujeres.

–        A los hombres les gusta demostrar que son y siguen siendo competentes, aunque pasen los años.

–       Los hombres son más competitivos que las mujeres y por alguna razón necesitan demostrar su capacidad, a veces a través de retos absurdos que se autoimponen.

–       Los hombres no perciben bien las consecuencias de los riesgos que asumen, o sobrevaloran su capacidad frente a situaciones potencialmente peligrosas.

–       Los hombres sienten con más facilidad que las mujeres el concepto de invulnerabilidad (las desgracias sólo les ocurren a otros).

Si nos fijamos en la edad de los ahogados, los datos también son muy claros y contundentes. Son los más pequeños y los más mayores los que reúnen un mayor número de muertes y es evidente que de 0 a 9 años y por encima de 60 años son las edades más sensibles a problemas relacionados con el medio acuático. En estas edades están las personas que menos llaman la atención cuando tienen un problema y llegan a morir en silencio.

Las zonas de baño naturales son los espacios en los que se producen la mayoría de las muertes, algo que es lógico si se tiene en cuenta que las condiciones del medio son más inestables que en instalaciones acuáticas y, además, en verano son las zonas con mayor afluencia de bañistas y usuarios.

Sin embargo, son preocupantes las 12 muertes que han ocurrido en piscinas, que son considerados espacios acuáticos seguros. En el reparto no es casualidad que 9 hayan sido en piscinas privadas, que carecen de socorristas, mientras que solo 3 han sucedido en piscinas públicas, mucho menos pero también alarmante y más si tenemos en cuenta que en el verano pasado no hubo ningún ahogado en este último tipo de piscinas que cuentan obligatoriamente con socorristas.

En cuanto a las franjas horarias, el mayor número de ahogados se agrupa en las horas centrales del día, tanto de 10,00 a 15,00 h. (35%), como de 15,00 a 20,00 h. (40%). Y es lógico que suceda así, puesto que son las horas con mayor afluencia de bañistas y usuarios de espacios acuáticos.

En el verano pasado casi el 63% de todas las muertes sucedieron en espacios acuáticos sin socorristas, o fuera del horario del servicio de socorrismo. Durante los primeros 41 días de este verano el porcentaje de muertos en estos espacios sin servicio de socorrismo sube a un preocupante 76% (41 casos), dato que va a condicionar nuestros dos primeros consejos para evitar las muertes en los espacios acuáticos.

Los 13 casos de muertes que suceden en espacios acuáticos que cuentan con servicio de socorrismo también deben preocupar, y en este sentido no nos cansaremos de insistir en la necesidad de una vigilancia permanente y eficaz, y tampoco dejaremos de repetir la importancia que tiene el detectar cuanto antes la situación de emergencia y, en caso necesario, iniciar lo antes posible la RCP básica, ya que las posibilidades de supervivencia se incrementan enormemente.

Relacionado con lo anterior, no tranquiliza saber que 23 muertos (43%) son sacados del agua por bañistas o usuarios del espacio acuático, que no son profesionales del rescate. Y no tranquiliza si, además, sabemos que 4 personas mueren intentando el rescate de otras, en un acto de heroísmo equivocado, injusto e innecesario, al no tener ni la preparación, ni los conocimientos, ni los materiales adecuados para garantizar la seguridad de rescatador y víctima.

Finalmente, nos parece muy triste y desolador que 17 niños hayan muerto en diferentes espacios acuáticos y nos surgen unas cuantas preguntas: ¿dónde estaban los adultos que deberían estar vigilándolos?, ¿qué educación preventiva recibieron en relación al medio acuático?, ¿de qué sirven las lamentaciones cuando ha llegado la muerte del niño?

Cuando un niño muere en cualquier espacio acuático siempre es una muerte evitable, bastaba con haberle prevenido y haberle vigilado de cerca.

Consejos para evitar las muertes en espacios acuáticos:

1. Organizar un servicio de socorrismo en los espacios acuáticos en los que existan afluencia de bañistas, en horario comprendido entre las 10,00 y las 20,00 h., informando mediante carteles de este horario y aconsejando no bañarse fuera del mismo.

2. Bañarse en espacios acuáticos que cuenten con servicio de socorrismo y dentro del horario en el que se presta este servicio.

3. Prevenir (prohibir) las conductas de riesgo y el baño en zonas peligrosas por corrientes, oleaje, temperatura, rocas, etc.

4. Ante situaciones en las que se ve en peligro a otras personas, no hay que intervenir sin plena seguridad, hay que aceptar las limitaciones, pensar en los recursos y preparación que se tiene y activar el sistema de emergencias.

5. Nunca hay que dejar a los niños solos o bajo el cuidado de otros niños, ni siquiera un momento, y en ningún tipo de espacio acuático por muy pequeño que sea.

6. La vigilancia de los niños en el espacio acuático debe realizarse a distancia “de contacto”, de forma que si hay que intervenir, alargando el brazo se pueda agarrar al niño.

7. Los adultos que vigilan a niños deben estar centrados sólo en eso, sin distraerse con otras ocupaciones (hablar por teléfono, charlar con amigos, atender otras tareas de casa, tomar el sol, leer).

Consejos para los socorristas:

1. Realizar una vigilancia activa, permanente y completa.

2. Vigilar con mayor atención a los hombres, principalmente a los niños y a los más mayores.

3. Vigilar con constancia y paciencia el espacio acuático, sobre todo en lugares naturales, de tal forma que se intervenga de manera inmediata ante la situación de emergencia y no solo por avisos de usuarios o bañistas.

4. Exigir condiciones dignas de trabajo, con recursos materiales suficientes y con un reparto adecuado entre trabajo y descanso.

Conclusiones:

En España en 41 días han muerto 54 personas en el medio acuático. No nos cansaremos de repetir que la mayor parte de estas muertes se podrían haber evitado si el espacio acuático en el que han sucedido hubiera contado con un Servicio de Socorrismo profesional, o si estas personas hubieran preferido bañarse en lugares con este servicio.

Los profesionales que tenemos relación directa con la seguridad, la educación, la medicina y las emergencias nunca deberíamos olvidar que nuestro objetivo principal es la vida y la salud de nuestros ciudadanos. Debemos hacer todo lo posible por conseguir este bello, noble y humanitario objetivo.

La función del socorrista acuático es actuar como primer interviniente en cualquier suceso o situación de emergencia que se produzca en el medio acuático, con independencia de la causa u origen. En todos los casos interviene en un espacio que le obliga a una formación actualizada y al uso de materiales con los que mejora su nivel de eficacia y la calidad de su trabajo. El socorrista acuático debe cumplir y exigir tanto la formación actualizada como los materiales de intervención (aletas, Marpas, embarcaciones, tirantes y cuerda, oxígeno, desfibrilador, férulas semirrígidas, manta térmica, collarín, tubos oro-naso-faríngeos, etc.).

Las inversiones en educación, en salud, en investigación y en seguridad no se deben reducir, ni por la crisis ni por nada. Como ciudadanos, tenemos derecho a exigir seguridad en los espacios acuáticos en los que nos bañamos o nadamos, de igual forma que reclamamos la seguridad en nuestras carreteras o ciudades.

La vida es algo que no tiene precio. Y para recordarlo nada mejor que una frase de Tomas Moro: “Creo que la vida de un hombre es superior a todas las riquezas que pueda proporcionar la fortuna”, que se puede encontrar en su libro Utopía, escrito en 1516, en el que también podemos leer esta otra sentencia llena de sabiduría: “Es propio del sabio prevenir el mal, más que emplear remedios para curarlo.”

 

Consejos, El medio acuático, Formación, General, Laboral, Noticias, Prevención, Vigilancia
Escrito por José Palacios 11 Comentarios
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Actitudes profesionales y valores humanos

26 de febrero de 2012 a las 11:55

Este viernes pasado hemos comenzado dos nuevos cursos de Socorrismo en Instalaciones Acuáticas y Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales, en una de las aulas de la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física de la Universidad de A Coruña, que se encuentra en Bastiagueiro (Oleiros). Hemos comenzado con la misma dinámica que utilizamos el día 3 de febrero cuando se inició el curso en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Vigo. Y es la misma que utilizaremos cuando en las semanas próximas comencemos los cursos en los municipios de Narón (A Coruña) y Ponferrada (León).

Llevamos ya bastantes años comenzando cada curso con una presentación, con la explicación de nuestro plan de formación y con una primera conferencia sobre las “Actitudes profesionales en Socorrismo Acuático”.

En esta primera conferencia he podido apreciar que un grupo numeroso de alumnos (27 en Vigo y 30 en Oleiros) se quedaban impresionados y parecía que “avergonzados” ante las imágenes obtenidas en situaciones reales que yo les iba mostrando en mi presentación para intentar concienciarles acerca de lo que NO debe hacerse cuando alguien está cumpliendo con un trabajo en el que la VIDA es el “leitmotiv”, el sentido central de todo lo que se hace.

En algunos alumnos he visto miradas de extrañeza y algo de desconfianza, como si no supieran bien dónde se metían. En otros, muchos, he visto miradas decididas, miradas de comprensión total acerca de lo que yo mostraba y explicaba, miradas que me comunicaban que estaban decididos a ponerse del bando de los auténticos socorristas profesionales, de aquéllos que van a entender bien la trascendencia de su trabajo, de los que están dispuestos a pasar frío o calor, de los que ya al comienzo tienen claro que quieren ser socorristas por el principal motivo de serlo: AYUDAR A LOS DEMÁS con sus conocimientos y su preparación.

Para los que veo que no están muy convencidos en esta primera conferencia, suelo decirles directamente: “Si todavía alguien tiene dudas, que intente imaginar que la persona que necesita de esta ayuda es ella misma o su familiar más querido, seguro que así ya no hay dudas”.

También les he puesto una frase del Premio Nobel de literatura en 1915, el escritor francés Romain Rollad (1866-1944): “Basta un instante para hacer un héroe, y una vida entera para hacer un hombre”. Y les he comentado a continuación que nosotros no queremos formar a héroes, y mucho menos a héroes que arriesguen su vida y lleguen a morir. Para hacerlo nos bastaría un instante. Nosotros queremos formar a profesionales, a hombres o mujeres que tengan una vida entera para demostrar que hacen bien su trabajo.

Y para conseguirlo necesitamos un tiempo amplio en el que ellos participen al máximo, de tal forma que en el proceso de enseñanza-aprendizaje lleguen a consolidar una base sólida de valores humanos y actitudes profesionales, que les estimularán para llegar a ser buenos socorristas acuáticos dominando el medio acuático, teniendo una condición física idónea y adquiriendo los conocimientos necesarios para intervenir con eficacia en situaciones de emergencia.

Con una base sólida de valores y actitudes se puede llegar a ser un buen profesional en socorrismo.


Los valores humanos y las actitudes profesionales que van a precisar son fáciles de entender y a todos nos gustaría ser tratados cumpliendo lo que significan: altruismo, apoyo, ayuda, compromiso, cooperación, dignidad, entrega, fraternidad, honestidad, honradez, humanidad, integridad, justicia, lealtad, protección, prudencia, seguridad, servicio, solidaridad, voluntariedad… Pero les he comentado que no tienen por qué memorizar todo, que es muy sencillo porque todos estos valores y actitudes se pueden englobar en dos:
RESPETO y RESPONSABILIDAD.

Respeto por la vida, respeto por las personas. Responsabilidad en el trabajo, responsabilidad en la vida.

Sí, es lo que he vuelto a hacer una vez más y no me canso de repetirlo. Es, quizá, lo más positivo de mi trabajo, el esfuerzo por comunicar que somos útiles, que podemos ser buenos profesionales del socorrismo y que gracias a nuestro trabajo podremos prevenir muchos accidentes acuáticos y, en algunas ocasiones, muy pocas, salvar la vida de alguien.

Me he empeñado en transmitirles lo difícil que es ser un buen socorrista y lo fácil que es caer en los errores de siempre, en los fallos que tantas veces hemos visto y fotografiado durante el horario de trabajo. Errores y fallos que afectan negativamente a la imagen del socorrismo, al servicio de socorrismo en el que trabajan, a sus compañeros y, por supuesto, a las personas a las que se dirige su trabajo. Tales como llegar tarde al puesto de trabajo, dormir en el puesto de vigilancia, hablar con amigos-as durante el trabajo, leer (novelas, periódicos, apuntes), tomar el sol, flirtear con personas del otro sexo, trabajar sin la vestimenta identificativa, jugar a todo tipo de actividades (fútbol, voleibol, golf, palas, cartas) y un largo etcétera que por desgracia hemos visto en directo y hemos podido fotografiar.

Socorrista tumbado tomando el sol en su horario de trabajo.


Socorristas jugando al golf en su horario de trabajo.


Y les he dicho que estamos hartos de comprobar que los socorristas que tienen motivos única y puramente económicos, mercantiles y materiales suelen ser los que más caen en estos errores y fallos.

Pero lo que tengo claro es que he puesto todo mi empeño en animarles a convertirse en buenos socorristas profesionales, que lleguen a pensar en su trabajo como un servicio a los demás, sabiendo que cuando menos lo esperas alguien te necesita al cien por cien y de ti depende el salvar la vida de una persona.

Socorrista vigilando y cumpliendo con su trabajo.


Sí, les he hablado de la vocación y de la satisfacción que produce hacer bien tu trabajo.

¡Bienvenidos al socorrismo!

Formación, Laboral, Prevención, Vigilancia
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Prevención y cualificación profesional

14 de enero de 2012 a las 18:14

Quiero comenzar con una de las cosas que cada día tengo más claras: ante ahogamientos y accidentes acuáticos se debe responder con prevención y cualificación profesional.
En el año 2011, que ha acabado hace unos días, me han preocupado mucho dos tipos de noticias insistentes, trágicas y evitables en su inmensa mayoría.
Una de las noticias, que me llegaba día sí y día también a través de la alerta que tengo en Google desde el 1 de marzo de 2010 y que me hace llegar todas las noticias en las que aparecen la palabra “ahogado” – “ahogada”, ha sido el ahogamiento de personas de edades muy diversas en todo tipo de espacios acuáticos. Los casos de muerte por ahogamiento, particularmente en España, han sido muy frecuentes durante 2011 y es fácil comprobarlo. No es extraño que hayan sido las zonas turísticas las que más casos han tenido, muchas veces con políticos y empresarios rechazando la necesidad de servicios de socorrismo dignos y completos. En algunos casos y lugares, con personas muertas en playas o piscinas, se empeñaban en decir que los gastos en socorrismo eran muy caros. Quizás nadie les preguntó cuánto valían sus propias vidas o las de sus seres más queridos.
Otra de las noticias que me ha llegado, casi diaria, era la muerte de niños entre 1 y 5 años en los más diversos y absurdos lugares con agua y en estos casos siempre por culpa del fallo de atención de los adultos que eran responsables de los niños. Con la misma alerta me han llegado noticias de niños que han muerto en los siguientes espacios acuáticos, algunos de muy pequeño tamaño: acequias, albercas, alcantarillas, aljibes, arroyos, baldes de agua, balsas de riego, bañeras, bebederos de perros, botes de pintura, calles, canales de riego, charcas, ciénagas, cisternas, cubetas, cubos de agua, desagües, diques, embalses, estanques de agua, estanques de peces, fosas de agua, fosas sépticas, fuentes, hoyos de letrina, lagos, lagunas, lavaderos, lavadoras, letrinas, muelles, ollas de riego, pantanos, parques acuáticos, pilas de agua, piletas, piscinas (públicas, privadas, familiares), piscinas de lona, piscinas de plástico, playas, poncheras, pozos de agua, ramblas, refrigeradores, rías, ríos, sumideros, tanques de agua y zanjas de agua.
¿Qué es lo que falla para que cientos de niños de menos de 5 años hayan muertos ahogados en lugares con agua tan diversos?
Sí: la vigilancia de los adultos responsables. ¿Dónde estaban mientras los niños se ahogaban?, ¿qué era más importante que la seguridad de los niños?

Ya no podemos hacer nada por las personas que han muerto por ahogamiento, casi siempre de forma injusta y evitable. Pero sí que podemos hacer mucho para evitar nuevos casos. Es muy sencillo y las acciones clave son dos: prevención y cualificación profesional.
Prevención que se consigue exigiendo más apoyo a los servicios de socorrismo en cada municipio y empresa.
Prevención que se consigue comprometiendo más la responsabilidad de los adultos que se encargan de atender y cuidar a los niños pequeños, de forma que cuando haya agua en los alrededores no dejen nunca de vigilarlos. Y para eso se hace preciso invertir más en educación y divulgación.
Prevención consiguiendo que los profesionales que se dedican al socorrismo acuático tengan una formación lo más completa posible y con unos niveles de exigencia en actitudes profesionales, en conocimientos y en capacidades físicas y técnicas acordes con la alta responsabilidad que representa su trabajo.

Es uno de los objetivos del Grupo de Investigación al que pertenecemos. Por eso, os informamos sobre los cursos de Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales y en Instalaciones Acuáticas que organiza nuestro Grupo de Investigación en Actividades Acuáticas y Socorrismo de la Universidad de A Coruña (GIAAS) para comenzar en el mes de febrero:

– Curso en Vigo – fines de semana – Profesor responsable: Carlos Vales Porto (629 541 718) – Email: valesporto@yahoo.es.

– Curso en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física (Bastiagueiro) – tardes de lunes a jueves – Profesor responsable: David Pérez Vázquez (620 517 527) – Email: davidpv83@gmail.com.

– Curso en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física (Bastiagueiro) – fines de semana – Profesor responsable: Cristian Abelairas Gómez (618 824 297) – Email: cristianabelairasgomez@gmail.com.

– Curso en Narón (A Coruña) – fines de semana – Profesor responsable: David Pérez Vázquez (620 517 527) – Email: davidpv83@gmail.com.

– Curso en Riveira (A Coruña) – fines de semana – Profesor responsable: André Fandiño Bonet (677 465 926) – Email: andre.fbonet@gmail.com.

Los interesados pueden contactar con los profesores responsables que les facilitarán la documentación necesaria para inscribirse, así como documentación de interés sobre el curso: boletín de inscripción, documento de declaración del alumno, procedimiento de acogida de los alumnos y pruebas de aptitud física que se deben superar durante el curso.

En estos cursos la reserva de plazas se realiza por riguroso orden de llegada de las inscripciones.

Las cuotas de los cursos que oferta el Grupo de Investigación en Actividades Acuáticas y Socorrismo son asequibles y posiblemente las más baratas en el campo profesional del Socorrismo Acuático. Además, en caso de no poder realizarse el curso se procede a la devolución inmediata de la cuota en la cuenta que indique el inscrito.

Otras ventajas adicionales son las siguientes:
– Se ofertan de forma conjunta y por separado las dos modalidades del socorrismo acuático profesional: Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales y Socorrismo en Instalaciones Acuáticas.
– Los cursos están aprobados por el Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de A Coruña.
– Todos los cursos tienen una validez académica de créditos de libre configuración por cada curso aprobado.
– Al estar avalados por la Universidad son válidos para puntuar en oposiciones.
– Se organizan e imparten con una metodología contrastada, en la que se valoran horas tutorizadas, horas presenciales y horas prácticas.
– Se entregan textos totalmente actualizados sobre socorrismo acuático profesional.
– Las clases teóricas se realizan con una dinámica de presentación y participación.
– Las clases prácticas se realizan en piscina y en mar, con altos niveles de exigencia.
– Los contenidos se imparten por profesores de la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física, por Licenciados especializados en Socorrismo Acuático y por profesionales con amplia experiencia en el campo profesional del socorrismo y las emergencias, todos con experiencia contrastada y colegiados en su profesión.
– Desde el momento de la presentación del curso los profesores facilitan a los inscritos entrenamientos diseñados para la superación de las pruebas que se exigen, realizando además una labor de tutorización con el objetivo de ayudar al alumno.

Hoy en día está suficientemente comprobado y aceptado que llevar a cabo medidas preventivas eficaces y lograr una preparación completa y adecuada en los responsables de las actividades acuáticas y del socorrismo, salva muchas más vidas y ahorra más dinero que tener que utilizar el tratamiento más avanzado y sofisticado ante accidentes.
En el GIAAS lo tenemos muy claro y por eso organizamos estos cursos.
En los casos de personas que ya tenéis la formación inicial, os animamos a la formación continuada.
Y para las personas que no tenéis pensado o no podéis acceder a esta formación, os recordamos que estamos a vuestra disposición para facilitaros la información que necesitéis en vuestra situación familiar o profesional.
Saludos. Que es, “únicamente”, el deseo de SALUD y VIDA para todos.

Consejos, Formación, General, Noticias, Prevención, Vigilancia
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7.000 piscinas sin socorrista en Canarias

10 de noviembre de 2010 a las 19:41

El martes 19 de octubre de 2010 me llegaba una noticia desde “laprovincia.es” de Gran Canaria, titulada: “7.000 piscinas sin socorrista”.

En esta noticia se contaba el fallecimiento por ahogamiento de una niña británica de seis años en la piscina de un hotel del sur de Gran Canaria, que fue asistida inicialmente por un camarero.

También se trataba el caso de un hombre de 37 años que perdía su vida por ahogamiento en una piscina en un hotel de Tenerife.

Dos muertos en apenas 24 horas en Canarias, lugar que depende económicamente del turismo, en el que la normativa para piscinas podemos valorarla de insuficiente para la seguridad y en donde son muchos los que, a pesar de todo, protestan por el gasto que representa tener que contratar socorristas.

¿Por qué no dejan la recepción sin recepcionista, o el bar sin camarero, o las habitaciones sin personal para limpieza?

En todos los hoteles hay recepcionista, camareros y personal para las habitaciones. Cualquier hotelero entiende perfectamente que su hotel debe tener recepcionista, camareros para el bar y personal para la limpieza de habitaciones. Sin embargo, parecen no entender que su hotel también debe tener socorrista en el caso de que hayan puesto piscina para atraer más clientes.

Es posible que estén pensando sólo en el dinero y no en la seguridad de sus clientes. Quizás si se imaginaran que el accidente o la muerte le va a suceder a su ser más querido (hijo, esposa, madre, hermano) no escatimarían en el sueldo para un socorrista. Pues que hagan el esfuerzo y, sin necesidad de imaginarse que el socorrista es para su ser más querido, que piensen que las noticias de muertes alejan el turismo y, por lo tanto, el negocio. Es decir, que pongan socorrista para no perder clientes ni dinero.

Este hotel no tiene socorrista, pero sí recepcionista, camareros y personal para la limpieza de habitaciones.

Este hotel no tiene socorrista, pero sí recepcionista, camareros y personal para la limpieza de habitaciones.

Puestos en el peor de los casos, es preferible que los turistas se hagan su propia cama porque no haya personal para las habitaciones, pero que su seguridad no esté en riesgo.

El medio acuático, ya sea el de la playa, ya sea el de la piscina, es el atractivo principal de los hoteles en Canarias y en cualquier otro lugar turístico relacionado con el sol. Pues bien, este medio es peligroso y cualquier percance en él puede conducir a accidentes con consecuencias nefastas y, en muchos casos, a la muerte, como se ha visto en estas dos noticias recientes.

Pero todo esto no afecta a Canarias únicamente. España es un país turístico, así se demuestra año tras año en los balances turísticos que presentan los organismos oficiales relacionados con esta parte tan importante de nuestra economía. Durante los últimos años el sector turístico ha podido crecer siempre, con unas cifras millonarias (se superan los 50 millones de turistas y muchos más millones de visitantes que no hacen turismo). Estas cifras de turistas y visitantes van acompañadas de un mayor ingreso de divisas, siempre con superávit difícil de igualar en otros sectores productivos.

España es el segundo país del mundo en ingresos por turismo (por detrás de Estados Unidos y por delante de Francia) y el 11% del total del Producto Interior Bruto depende del turismo, con más de un millón de empleos directos relacionados con el mismo, lo que determina que este sector sea el de mayor trascendencia económica.

Estas cifras confirman la importancia del sector turístico en España y justifican sobradamente, bajo nuestro punto de vista, ciertas previsiones e inversiones en los servicios de salvamento y socorrismo con el principal objetivo de aportar seguridad y calidad turística, pero también con el objetivo secundario de que la industria del turismo no baje sus niveles económicos.

En España y, por supuesto en Canarias, están más que justificadas las inversiones en materia de prevención y de equipos de salvamento y socorrismo capaces de atender a los millones de turistas, de fuera y de dentro, que utilizan playas, ríos, embalses, piscinas y parques acuáticos por toda España y, por supuesto, por Canarias y cualquier otra comunidad de este país turístico.

Como ya tengo escrito en casi todos mis libros, en mi opinión, no es justo ni objetivo culpar de los accidentes y muertes a los usuarios de los diferentes espacios de baño público cuando todavía no se han tomado las medidas preventivas suficientes y necesarias.

Para solucionar los problemas es necesario que cada uno asuma su responsabilidad y que todos procuremos realizar el esfuerzo de divulgar y asegurar las medidas preventivas, así como la necesidad de instaurar servicios de salvamento y socorrismo válidos y eficaces. Como es lógico, los medios para evitar accidentes y muertes tienen su precio, no son gratis, ni se generan espontáneamente; pero hay gastos, como éstos, que merecen la pena y que, precisamente, son bastante baratos; y otros, que, no mereciendo tanto la pena, son demasiado caros y se efectúan sin pudor por organismos públicos y privados.

Administraciones, El medio acuático, General, Laboral, Noticias, Prevención, Vigilancia
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Mi primer día de trabajo y mi primer rescate (Javier López Gil)

12 de junio de 2010 a las 10:44

En el artículo anterior, Raúl Pérez Tato dejaba claro que cuando no hay Servicio de Socorrismo las posibilidades de que comiencen los ahogamientos en las playas son altas y empezamos a ver noticias con los primeros ahogados.

Nosotros, desde nuestro Grupo de Investigación, estamos insistiendo en la necesidad de montar el Servicio de Socorrismo en playas teniendo en cuenta la afluencia de usuarios a las playas por buen tiempo y no en función de unas fechas oficiales de temporada de verano. O, al menos, adelantar la temporada del servicio lo más posible, organizando turnos de vigilancia en días buenos y/o fines de semana, sin necesidad de que estén todos los socorristas que después se tendrán en la temporada alta.

Está claro que esta medida requiere de una mayor y mejor organización en las ofertas de los municipios, pero no es complicado y, una vez más, repetimos que merece la pena, ya que son los ciudadanos los que salen beneficiados y no hace falta decir que son los ciudadanos los que dan sentido a los municipios y los que votan cuando hay elecciones municipales.

Hago esta introducción porque, como veremos, se comprueba claramente que en los municipios que ya han comenzado con el Servicio de Socorrismo, los socorristas ya están realizando su trabajo y en algunos casos ya han comenzado con los rescates y a salvar vidas.

Javier López Gil es uno de los alumnos que he tenido durante este curso en la Universidad. Ha cursado conmigo la asignatura de “Juegos y Recreación Deportiva” y, además, con nuestros profesores de Socorrismo Acuático y Primeros Auxilios ha realizado y aprobado los Cursos de Socorrismo en Instalaciones Acuáticas y Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales, que organiza el GIAAS y el Departamento de Educación Física y Deportiva en la Universidad. Ha conseguido trabajo de Socorrista Acuático para este verano en el municipio de Ferrol (A Coruña) y en su primer día de trabajo en la playa de Doniños, que destaca por su oleaje y corrientes, ya tuvo que realizar su primer rescate y salvar la vida de una niña. Me ha enviado un relato de lo sucedido que añado a continuación de mi comentario y que tiene gran interés por dos motivos:

– Nunca debemos confiarnos, hay que estar atentos hasta el final de nuestro horario de trabajo.

– Nunca debemos entrar al mar sin llevar aletas y material de rescate.

 

Mi primer día de trabajo y mi primer rescate

Autor: Javier López GilSocorrista Acuático en la playa de Doniños (Ferrol) y Estudiante en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física de la Universidade da Coruña

 

Era un viernes, 4 de junio de 2010. Un día especial para mí, ya que era el primer día de trabajo como socorrista. Sentía una mezcla de nervios, emoción por conocer a mis compañeros de caseta y dudas sobre todo, por si estaría realmente preparado para realizar correctamente mi trabajo.

La mañana pasó tranquila, la bandera estaba verde y había muy poca afluencia en la playa, eso sí con alguna picadura de escarapote. Pasaba la tarde, el mar parecía estar muy tranquilo y mi compañero y yo sentados en la orilla charlábamos observándolo. A nuestra derecha teníamos a un grupo de niñas pequeñas, pegadas a las rocas, que jugaban  vigiladas por su abuelo. No le dimos mayor importancia, ya que, además de que el mar estaba tranquilo, a escasos metros del agua estaba un adulto vigilando a las niñas. Pasaron escasos minutos y sin saber cómo, la imagen había cambiado por completo: el abuelo alzaba los brazos como avisando de que algo estaba ocurriendo y una de las niñas se encontraba alejada de la orilla. Sin saber cómo, en ese mar aparentemente tranquilo, había una gran corriente al lado de las rocas que alejaba a la niña pequeña de la orilla. Mi compañero y yo salimos corriendo hacia las rocas y sin pensarlo me metí en el agua.

Mi compañero disponía de un tubo de rescate y yo llevaba las aletas en la mano. Cuando pasan cosas así, realmente no estás completamente preparado y seguro al cien por cien y en ese momento, por lo menos en mi situación, no piensas en todo lo que te han enseñado, simplemente piensas en sacar a la persona del agua. No quería ni perder el tiempo en ponerme las aletas y las solté (algo mal hecho por mi parte) y me puse a nadar. Llegué en escasos segundos a la niña, ya que, al meterme por la corriente, a mí también me empujaba lejos de la orilla, pero conseguí acercarme y hablar con ella. Ella estaba asustada y yo intentaba tranquilizarla, aunque mis nervios también estaban más que presentes. Hablaba con ella. Me sorprendió que la niña, incluso antes de que tocase la arena, me repitiese una y otra vez “gracias”, “muchas gracias”.

El abuelo, asustado, también se había metido en el agua para intentar sacar a su nieta pero mis compañeros le decían que se quedase en la arena y estuviese tranquilo. Me veía con la niña en una corriente que nos arrastraba mar adentro. Enseguida giré la cabeza y me vi apoyado por dos de mis compañeros con el material apropiado de rescate. Ya estábamos cerca de la orilla, la niña salió del agua y yo realmente me sentí muy aliviado, ya que todo había salido bien.

Minutos después la niña volvió a darme las gracias de la mano de su abuelo, que también me agradeció lo sucedido enormemente. En ese momento me di cuenta de que ser socorrista es algo más que un trabajo. Sentía una sensación de orgullo, de alivio, de felicidad y de tranquilidad que jamás antes había experimentado. Ahora sé que estoy preparado para futuros rescates, que el material es algo más que esencial a la hora de realizar cualquier rescate, y que desde luego, agradezco haber estado apoyado por mis compañeros en todo momento. Nunca más dejaré mis aletas tiradas en la arena, como dice Pepe Palacios, son y serán mis mejores amigas.

Playa de Doniños (Ferrol)

Playa de Doniños (Ferrol)

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