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Actitudes profesionales y valores humanos

26 de febrero de 2012 a las 11:55

Este viernes pasado hemos comenzado dos nuevos cursos de Socorrismo en Instalaciones Acuáticas y Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales, en una de las aulas de la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física de la Universidad de A Coruña, que se encuentra en Bastiagueiro (Oleiros). Hemos comenzado con la misma dinámica que utilizamos el día 3 de febrero cuando se inició el curso en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Vigo. Y es la misma que utilizaremos cuando en las semanas próximas comencemos los cursos en los municipios de Narón (A Coruña) y Ponferrada (León).

Llevamos ya bastantes años comenzando cada curso con una presentación, con la explicación de nuestro plan de formación y con una primera conferencia sobre las “Actitudes profesionales en Socorrismo Acuático”.

En esta primera conferencia he podido apreciar que un grupo numeroso de alumnos (27 en Vigo y 30 en Oleiros) se quedaban impresionados y parecía que “avergonzados” ante las imágenes obtenidas en situaciones reales que yo les iba mostrando en mi presentación para intentar concienciarles acerca de lo que NO debe hacerse cuando alguien está cumpliendo con un trabajo en el que la VIDA es el “leitmotiv”, el sentido central de todo lo que se hace.

En algunos alumnos he visto miradas de extrañeza y algo de desconfianza, como si no supieran bien dónde se metían. En otros, muchos, he visto miradas decididas, miradas de comprensión total acerca de lo que yo mostraba y explicaba, miradas que me comunicaban que estaban decididos a ponerse del bando de los auténticos socorristas profesionales, de aquéllos que van a entender bien la trascendencia de su trabajo, de los que están dispuestos a pasar frío o calor, de los que ya al comienzo tienen claro que quieren ser socorristas por el principal motivo de serlo: AYUDAR A LOS DEMÁS con sus conocimientos y su preparación.

Para los que veo que no están muy convencidos en esta primera conferencia, suelo decirles directamente: “Si todavía alguien tiene dudas, que intente imaginar que la persona que necesita de esta ayuda es ella misma o su familiar más querido, seguro que así ya no hay dudas”.

También les he puesto una frase del Premio Nobel de literatura en 1915, el escritor francés Romain Rollad (1866-1944): “Basta un instante para hacer un héroe, y una vida entera para hacer un hombre”. Y les he comentado a continuación que nosotros no queremos formar a héroes, y mucho menos a héroes que arriesguen su vida y lleguen a morir. Para hacerlo nos bastaría un instante. Nosotros queremos formar a profesionales, a hombres o mujeres que tengan una vida entera para demostrar que hacen bien su trabajo.

Y para conseguirlo necesitamos un tiempo amplio en el que ellos participen al máximo, de tal forma que en el proceso de enseñanza-aprendizaje lleguen a consolidar una base sólida de valores humanos y actitudes profesionales, que les estimularán para llegar a ser buenos socorristas acuáticos dominando el medio acuático, teniendo una condición física idónea y adquiriendo los conocimientos necesarios para intervenir con eficacia en situaciones de emergencia.

Con una base sólida de valores y actitudes se puede llegar a ser un buen profesional en socorrismo.


Los valores humanos y las actitudes profesionales que van a precisar son fáciles de entender y a todos nos gustaría ser tratados cumpliendo lo que significan: altruismo, apoyo, ayuda, compromiso, cooperación, dignidad, entrega, fraternidad, honestidad, honradez, humanidad, integridad, justicia, lealtad, protección, prudencia, seguridad, servicio, solidaridad, voluntariedad… Pero les he comentado que no tienen por qué memorizar todo, que es muy sencillo porque todos estos valores y actitudes se pueden englobar en dos:
RESPETO y RESPONSABILIDAD.

Respeto por la vida, respeto por las personas. Responsabilidad en el trabajo, responsabilidad en la vida.

Sí, es lo que he vuelto a hacer una vez más y no me canso de repetirlo. Es, quizá, lo más positivo de mi trabajo, el esfuerzo por comunicar que somos útiles, que podemos ser buenos profesionales del socorrismo y que gracias a nuestro trabajo podremos prevenir muchos accidentes acuáticos y, en algunas ocasiones, muy pocas, salvar la vida de alguien.

Me he empeñado en transmitirles lo difícil que es ser un buen socorrista y lo fácil que es caer en los errores de siempre, en los fallos que tantas veces hemos visto y fotografiado durante el horario de trabajo. Errores y fallos que afectan negativamente a la imagen del socorrismo, al servicio de socorrismo en el que trabajan, a sus compañeros y, por supuesto, a las personas a las que se dirige su trabajo. Tales como llegar tarde al puesto de trabajo, dormir en el puesto de vigilancia, hablar con amigos-as durante el trabajo, leer (novelas, periódicos, apuntes), tomar el sol, flirtear con personas del otro sexo, trabajar sin la vestimenta identificativa, jugar a todo tipo de actividades (fútbol, voleibol, golf, palas, cartas) y un largo etcétera que por desgracia hemos visto en directo y hemos podido fotografiar.

Socorrista tumbado tomando el sol en su horario de trabajo.


Socorristas jugando al golf en su horario de trabajo.


Y les he dicho que estamos hartos de comprobar que los socorristas que tienen motivos única y puramente económicos, mercantiles y materiales suelen ser los que más caen en estos errores y fallos.

Pero lo que tengo claro es que he puesto todo mi empeño en animarles a convertirse en buenos socorristas profesionales, que lleguen a pensar en su trabajo como un servicio a los demás, sabiendo que cuando menos lo esperas alguien te necesita al cien por cien y de ti depende el salvar la vida de una persona.

Socorrista vigilando y cumpliendo con su trabajo.


Sí, les he hablado de la vocación y de la satisfacción que produce hacer bien tu trabajo.

¡Bienvenidos al socorrismo!

Formación, Laboral, Prevención, Vigilancia
Escrito por José Palacios 8 Comentarios
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Prevención y cualificación profesional

14 de enero de 2012 a las 18:14

Quiero comenzar con una de las cosas que cada día tengo más claras: ante ahogamientos y accidentes acuáticos se debe responder con prevención y cualificación profesional.
En el año 2011, que ha acabado hace unos días, me han preocupado mucho dos tipos de noticias insistentes, trágicas y evitables en su inmensa mayoría.
Una de las noticias, que me llegaba día sí y día también a través de la alerta que tengo en Google desde el 1 de marzo de 2010 y que me hace llegar todas las noticias en las que aparecen la palabra “ahogado” – “ahogada”, ha sido el ahogamiento de personas de edades muy diversas en todo tipo de espacios acuáticos. Los casos de muerte por ahogamiento, particularmente en España, han sido muy frecuentes durante 2011 y es fácil comprobarlo. No es extraño que hayan sido las zonas turísticas las que más casos han tenido, muchas veces con políticos y empresarios rechazando la necesidad de servicios de socorrismo dignos y completos. En algunos casos y lugares, con personas muertas en playas o piscinas, se empeñaban en decir que los gastos en socorrismo eran muy caros. Quizás nadie les preguntó cuánto valían sus propias vidas o las de sus seres más queridos.
Otra de las noticias que me ha llegado, casi diaria, era la muerte de niños entre 1 y 5 años en los más diversos y absurdos lugares con agua y en estos casos siempre por culpa del fallo de atención de los adultos que eran responsables de los niños. Con la misma alerta me han llegado noticias de niños que han muerto en los siguientes espacios acuáticos, algunos de muy pequeño tamaño: acequias, albercas, alcantarillas, aljibes, arroyos, baldes de agua, balsas de riego, bañeras, bebederos de perros, botes de pintura, calles, canales de riego, charcas, ciénagas, cisternas, cubetas, cubos de agua, desagües, diques, embalses, estanques de agua, estanques de peces, fosas de agua, fosas sépticas, fuentes, hoyos de letrina, lagos, lagunas, lavaderos, lavadoras, letrinas, muelles, ollas de riego, pantanos, parques acuáticos, pilas de agua, piletas, piscinas (públicas, privadas, familiares), piscinas de lona, piscinas de plástico, playas, poncheras, pozos de agua, ramblas, refrigeradores, rías, ríos, sumideros, tanques de agua y zanjas de agua.
¿Qué es lo que falla para que cientos de niños de menos de 5 años hayan muertos ahogados en lugares con agua tan diversos?
Sí: la vigilancia de los adultos responsables. ¿Dónde estaban mientras los niños se ahogaban?, ¿qué era más importante que la seguridad de los niños?

Ya no podemos hacer nada por las personas que han muerto por ahogamiento, casi siempre de forma injusta y evitable. Pero sí que podemos hacer mucho para evitar nuevos casos. Es muy sencillo y las acciones clave son dos: prevención y cualificación profesional.
Prevención que se consigue exigiendo más apoyo a los servicios de socorrismo en cada municipio y empresa.
Prevención que se consigue comprometiendo más la responsabilidad de los adultos que se encargan de atender y cuidar a los niños pequeños, de forma que cuando haya agua en los alrededores no dejen nunca de vigilarlos. Y para eso se hace preciso invertir más en educación y divulgación.
Prevención consiguiendo que los profesionales que se dedican al socorrismo acuático tengan una formación lo más completa posible y con unos niveles de exigencia en actitudes profesionales, en conocimientos y en capacidades físicas y técnicas acordes con la alta responsabilidad que representa su trabajo.

Es uno de los objetivos del Grupo de Investigación al que pertenecemos. Por eso, os informamos sobre los cursos de Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales y en Instalaciones Acuáticas que organiza nuestro Grupo de Investigación en Actividades Acuáticas y Socorrismo de la Universidad de A Coruña (GIAAS) para comenzar en el mes de febrero:

- Curso en Vigo – fines de semana – Profesor responsable: Carlos Vales Porto (629 541 718) – Email: valesporto@yahoo.es.

- Curso en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física (Bastiagueiro) – tardes de lunes a jueves – Profesor responsable: David Pérez Vázquez (620 517 527) – Email: davidpv83@gmail.com.

- Curso en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física (Bastiagueiro) – fines de semana – Profesor responsable: Cristian Abelairas Gómez (618 824 297) – Email: cristianabelairasgomez@gmail.com.

- Curso en Narón (A Coruña) – fines de semana – Profesor responsable: David Pérez Vázquez (620 517 527) – Email: davidpv83@gmail.com.

- Curso en Riveira (A Coruña) – fines de semana – Profesor responsable: André Fandiño Bonet (677 465 926) – Email: andre.fbonet@gmail.com.

Los interesados pueden contactar con los profesores responsables que les facilitarán la documentación necesaria para inscribirse, así como documentación de interés sobre el curso: boletín de inscripción, documento de declaración del alumno, procedimiento de acogida de los alumnos y pruebas de aptitud física que se deben superar durante el curso.

En estos cursos la reserva de plazas se realiza por riguroso orden de llegada de las inscripciones.

Las cuotas de los cursos que oferta el Grupo de Investigación en Actividades Acuáticas y Socorrismo son asequibles y posiblemente las más baratas en el campo profesional del Socorrismo Acuático. Además, en caso de no poder realizarse el curso se procede a la devolución inmediata de la cuota en la cuenta que indique el inscrito.

Otras ventajas adicionales son las siguientes:
- Se ofertan de forma conjunta y por separado las dos modalidades del socorrismo acuático profesional: Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales y Socorrismo en Instalaciones Acuáticas.
- Los cursos están aprobados por el Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de A Coruña.
- Todos los cursos tienen una validez académica de créditos de libre configuración por cada curso aprobado.
- Al estar avalados por la Universidad son válidos para puntuar en oposiciones.
- Se organizan e imparten con una metodología contrastada, en la que se valoran horas tutorizadas, horas presenciales y horas prácticas.
- Se entregan textos totalmente actualizados sobre socorrismo acuático profesional.
- Las clases teóricas se realizan con una dinámica de presentación y participación.
- Las clases prácticas se realizan en piscina y en mar, con altos niveles de exigencia.
- Los contenidos se imparten por profesores de la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física, por Licenciados especializados en Socorrismo Acuático y por profesionales con amplia experiencia en el campo profesional del socorrismo y las emergencias, todos con experiencia contrastada y colegiados en su profesión.
- Desde el momento de la presentación del curso los profesores facilitan a los inscritos entrenamientos diseñados para la superación de las pruebas que se exigen, realizando además una labor de tutorización con el objetivo de ayudar al alumno.

Hoy en día está suficientemente comprobado y aceptado que llevar a cabo medidas preventivas eficaces y lograr una preparación completa y adecuada en los responsables de las actividades acuáticas y del socorrismo, salva muchas más vidas y ahorra más dinero que tener que utilizar el tratamiento más avanzado y sofisticado ante accidentes.
En el GIAAS lo tenemos muy claro y por eso organizamos estos cursos.
En los casos de personas que ya tenéis la formación inicial, os animamos a la formación continuada.
Y para las personas que no tenéis pensado o no podéis acceder a esta formación, os recordamos que estamos a vuestra disposición para facilitaros la información que necesitéis en vuestra situación familiar o profesional.
Saludos. Que es, “únicamente”, el deseo de SALUD y VIDA para todos.

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7.000 piscinas sin socorrista en Canarias

10 de noviembre de 2010 a las 19:41

El martes 19 de octubre de 2010 me llegaba una noticia desde “laprovincia.es” de Gran Canaria, titulada: “7.000 piscinas sin socorrista”.

En esta noticia se contaba el fallecimiento por ahogamiento de una niña británica de seis años en la piscina de un hotel del sur de Gran Canaria, que fue asistida inicialmente por un camarero.

También se trataba el caso de un hombre de 37 años que perdía su vida por ahogamiento en una piscina en un hotel de Tenerife.

Dos muertos en apenas 24 horas en Canarias, lugar que depende económicamente del turismo, en el que la normativa para piscinas podemos valorarla de insuficiente para la seguridad y en donde son muchos los que, a pesar de todo, protestan por el gasto que representa tener que contratar socorristas.

¿Por qué no dejan la recepción sin recepcionista, o el bar sin camarero, o las habitaciones sin personal para limpieza?

En todos los hoteles hay recepcionista, camareros y personal para las habitaciones. Cualquier hotelero entiende perfectamente que su hotel debe tener recepcionista, camareros para el bar y personal para la limpieza de habitaciones. Sin embargo, parecen no entender que su hotel también debe tener socorrista en el caso de que hayan puesto piscina para atraer más clientes.

Es posible que estén pensando sólo en el dinero y no en la seguridad de sus clientes. Quizás si se imaginaran que el accidente o la muerte le va a suceder a su ser más querido (hijo, esposa, madre, hermano) no escatimarían en el sueldo para un socorrista. Pues que hagan el esfuerzo y, sin necesidad de imaginarse que el socorrista es para su ser más querido, que piensen que las noticias de muertes alejan el turismo y, por lo tanto, el negocio. Es decir, que pongan socorrista para no perder clientes ni dinero.

Este hotel no tiene socorrista, pero sí recepcionista, camareros y personal para la limpieza de habitaciones.

Este hotel no tiene socorrista, pero sí recepcionista, camareros y personal para la limpieza de habitaciones.

Puestos en el peor de los casos, es preferible que los turistas se hagan su propia cama porque no haya personal para las habitaciones, pero que su seguridad no esté en riesgo.

El medio acuático, ya sea el de la playa, ya sea el de la piscina, es el atractivo principal de los hoteles en Canarias y en cualquier otro lugar turístico relacionado con el sol. Pues bien, este medio es peligroso y cualquier percance en él puede conducir a accidentes con consecuencias nefastas y, en muchos casos, a la muerte, como se ha visto en estas dos noticias recientes.

Pero todo esto no afecta a Canarias únicamente. España es un país turístico, así se demuestra año tras año en los balances turísticos que presentan los organismos oficiales relacionados con esta parte tan importante de nuestra economía. Durante los últimos años el sector turístico ha podido crecer siempre, con unas cifras millonarias (se superan los 50 millones de turistas y muchos más millones de visitantes que no hacen turismo). Estas cifras de turistas y visitantes van acompañadas de un mayor ingreso de divisas, siempre con superávit difícil de igualar en otros sectores productivos.

España es el segundo país del mundo en ingresos por turismo (por detrás de Estados Unidos y por delante de Francia) y el 11% del total del Producto Interior Bruto depende del turismo, con más de un millón de empleos directos relacionados con el mismo, lo que determina que este sector sea el de mayor trascendencia económica.

Estas cifras confirman la importancia del sector turístico en España y justifican sobradamente, bajo nuestro punto de vista, ciertas previsiones e inversiones en los servicios de salvamento y socorrismo con el principal objetivo de aportar seguridad y calidad turística, pero también con el objetivo secundario de que la industria del turismo no baje sus niveles económicos.

En España y, por supuesto en Canarias, están más que justificadas las inversiones en materia de prevención y de equipos de salvamento y socorrismo capaces de atender a los millones de turistas, de fuera y de dentro, que utilizan playas, ríos, embalses, piscinas y parques acuáticos por toda España y, por supuesto, por Canarias y cualquier otra comunidad de este país turístico.

Como ya tengo escrito en casi todos mis libros, en mi opinión, no es justo ni objetivo culpar de los accidentes y muertes a los usuarios de los diferentes espacios de baño público cuando todavía no se han tomado las medidas preventivas suficientes y necesarias.

Para solucionar los problemas es necesario que cada uno asuma su responsabilidad y que todos procuremos realizar el esfuerzo de divulgar y asegurar las medidas preventivas, así como la necesidad de instaurar servicios de salvamento y socorrismo válidos y eficaces. Como es lógico, los medios para evitar accidentes y muertes tienen su precio, no son gratis, ni se generan espontáneamente; pero hay gastos, como éstos, que merecen la pena y que, precisamente, son bastante baratos; y otros, que, no mereciendo tanto la pena, son demasiado caros y se efectúan sin pudor por organismos públicos y privados.

Administraciones, El medio acuático, General, Laboral, Noticias, Prevención, Vigilancia
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“CASTILLOS DE ARENA”

2 de noviembre de 2010 a las 9:46

Nuestro amigo y compañero del GIAAS, Eladio Díaz Rodríguez, que es el Coordinador técnico del área de Juventud del Ayuntamiento de La Matanza de Acentejo en Tenerife, Licenciado en Pedagogía, Postgrado de especialización en Investigación y Metodología en Educación Social y Postgrado de especialización en Educación Sexual, Género y Adolescencia, nos ha enviado un artículo sobre un tema que ya tratamos hace tiempo en el blog y que denominamos “rescates singulares”.

Son casos que, por desgracia, están ocurriendo con una frecuencia mayor de lo que podemos considerar “normal”.

Hace unos días, en varias prácticas, entre ellas las de entrada al agua y las de extracción con tablero de un posible lesionado medular, realizadas en la playa de Porto Cristo (Manacor – Baleares), unos alumnos del curso que estamos impartiendo de Socorrismo Acuático, tuvieron diversos problemas por los hoyos, algunos muy grandes, que dejan los que prefieren jugar con la arena a bañarse en el mar. Está bien lo de jugar, no seré yo quien vaya contra el juego, pero después del juego no puede dejarse la playa como si hubiera habido un bombardeo, ya que los hoyos que no se tapan pueden provocar accidentes y perjudicar a los socorristas, pero también a los usuarios de las playas de diferentes edades, entre los que, una vez más, los más afectados suelen ser los niños y los mayores.

Eladio: ¡gracias por tu artículo!

 

 

“CASTILLOS DE ARENA”

Autor: Eladio Díaz Rodríguez

 

Siempre decimos que la prevención es la clave del socorrismo acuático y últimamente insistimos más en ello pues las investigaciones y sus datos así lo demuestran. A propósito de ello, creo más que justificado hacer una reflexión acerca de los últimos acontecimientos que en el verano que acaba de terminar este año, sucedieron en varios puntos de nuestra geografía costera.

 

Por qué pensar en “Castillos de Arena”… A principios del verano aparecía una noticia a nivel nacional sobre un niño de diez años que fallecía a consecuencia de “jugar en la arena”. Pues bien, no es que la arena pueda producir alergia, ni por contacto pueda acarrear alguna disfunción intestinal. No. Lo que sí puede suceder, es que a la vista de todos los visitantes de una playa y ante la mirada complaciente y hasta con el beneplácito de los padres, los niños se sienten seducidos por los juegos de arena, especialmente cuando se trata de hacer castillos, figuras o lo más novedoso: túneles; aquéllos que cuanto más profundos y largos mejor, en espera de un aplauso público por tamaña proeza de ingeniería casera.

 

Pues hasta ahí todo resulta muy divertido. No así cuando estos túneles tan atractivos para los niños se derrumban. Derrumbarse un túnel de arena simplemente no parece que tenga mayor riesgo, pero cuando hay un niño dentro la “cosa cambia radicalmente”.  El niño de una playa de Girona, moría en el acto, tras una parada cardiorrespiratoria después de quedar literalmente enterrado. No se pudo hacer nada por salvar su vida. Aquí no queda todo.

 

Un mes después y a la luz de todos los visitantes, un niño de trece años de una familia de turistas italianos junto a otros amigos, decidieron hacer un túnel de tres metros de profundidad por cinco de largo. Un día antes pasaba yo personalmente, para hacer la inspección de Bandera Azul. El niño quedaba atrapado sin que inicialmente nadie se diera cuenta. La playa denominada Grandes Playas ubicada en la espectacular reserva natural de “Las Dunas de Maspalomas” (Fuerteventura) posee actualmente la mitad de efectivos de socorrismo que hace apenas un año. El rescate desesperado duró veinte minutos, pues toda la carga de arena le había caído encima. Más de diez personas intentando rescatar al niño. Los socorristas, después de rescatarlo, intentaban una reanimación que lo llevaría hasta el hospital en estado de coma. A los tres días moría, después de debatirse entre la vida y la muerte.

 

Pero esto no es todo. En Tenerife y ante la mirada atónita de gran cantidad de usuarios de la playa de La Punta, un joven turista alemán decidió “divertirse” haciendo un agujero en la arena de seis metros de ancho y unos cinco metros de profundidad. La “gracia” terminó con final feliz después de la intervención de bomberos, socorristas y personal de salvamento marítimo con helicóptero incluido, que después de dos horas pudieron rescatarlo de una muerte segura, al tener más del 90% de su cuerpo cubierto por la arena. Sólo le quedó al aire libre parte de su rostro, por lo que se salvó. Por cierto, la diversión nos salió a todos los contribuyentes la bicoca de 20.000 euros y a este aventurero inconsciente, una “palmadita” y un aplauso, como si de una proeza heroica se tratara. Ya lo decía Carlos Vales en uno de sus artículos meses atrás, lo que nos cuestas a los cuerdos trabajadores de a diario, las “estupideces” de unos cuantos “demacrados cerebrales”.

 

Pero bien, y con esto termino. Lo que nos trae es la reflexión con la que comenzaba este pequeño artículo. ¿Y la prevención? En todos los casos, había socorristas. ¿Llegará un día en que veremos a los socorristas “llamando la atención” de los usuarios cuando hacen cosas indebidas, ya no sólo en el agua, sino en el entorno de una playa? ¿Cuántos socorristas avisamos de un peligro porque lo visualizamos antes que el resto de personas que no están preparadas para ello? ¿Cuántos socorristas cuidamos del entorno? ¿Cuántos nos preocupamos de la limpieza, los accesos, el flujo de visitantes, las pasarenas, la limpieza de la arena, los animales domésticos o los “castillos de arena”? Cualquiera de todos estos acontecimientos, pueden llevar intrínsecamente un riesgo importante con resultado de muerte si no se prevé.

 

Si los socorristas hubieran captado el riesgo y se hubieran prohibido a tiempo estos túneles de arena; ¿hubieran sucedido las tragedias? La respuesta la meditamos cada uno. Pocos días después del caso de Fuerteventura, el ayuntamiento “se pensaba” el prohibir los huecos en la arena. ¿Es que tiene que haber un “bando” del ayuntamiento para esto? O por el contrario ¿Es menester del socorrista prevenir los accidentes como en estos casos?

 

La prevención ante todo y después de todo.

 

Un saludo, desde Canarias.

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Mi primer día de trabajo y mi primer rescate (Javier López Gil)

12 de junio de 2010 a las 10:44

En el artículo anterior, Raúl Pérez Tato dejaba claro que cuando no hay Servicio de Socorrismo las posibilidades de que comiencen los ahogamientos en las playas son altas y empezamos a ver noticias con los primeros ahogados.

Nosotros, desde nuestro Grupo de Investigación, estamos insistiendo en la necesidad de montar el Servicio de Socorrismo en playas teniendo en cuenta la afluencia de usuarios a las playas por buen tiempo y no en función de unas fechas oficiales de temporada de verano. O, al menos, adelantar la temporada del servicio lo más posible, organizando turnos de vigilancia en días buenos y/o fines de semana, sin necesidad de que estén todos los socorristas que después se tendrán en la temporada alta.

Está claro que esta medida requiere de una mayor y mejor organización en las ofertas de los municipios, pero no es complicado y, una vez más, repetimos que merece la pena, ya que son los ciudadanos los que salen beneficiados y no hace falta decir que son los ciudadanos los que dan sentido a los municipios y los que votan cuando hay elecciones municipales.

Hago esta introducción porque, como veremos, se comprueba claramente que en los municipios que ya han comenzado con el Servicio de Socorrismo, los socorristas ya están realizando su trabajo y en algunos casos ya han comenzado con los rescates y a salvar vidas.

Javier López Gil es uno de los alumnos que he tenido durante este curso en la Universidad. Ha cursado conmigo la asignatura de “Juegos y Recreación Deportiva” y, además, con nuestros profesores de Socorrismo Acuático y Primeros Auxilios ha realizado y aprobado los Cursos de Socorrismo en Instalaciones Acuáticas y Socorrismo en Espacios Acuáticos Naturales, que organiza el GIAAS y el Departamento de Educación Física y Deportiva en la Universidad. Ha conseguido trabajo de Socorrista Acuático para este verano en el municipio de Ferrol (A Coruña) y en su primer día de trabajo en la playa de Doniños, que destaca por su oleaje y corrientes, ya tuvo que realizar su primer rescate y salvar la vida de una niña. Me ha enviado un relato de lo sucedido que añado a continuación de mi comentario y que tiene gran interés por dos motivos:

- Nunca debemos confiarnos, hay que estar atentos hasta el final de nuestro horario de trabajo.

- Nunca debemos entrar al mar sin llevar aletas y material de rescate.

 

Mi primer día de trabajo y mi primer rescate

Autor: Javier López GilSocorrista Acuático en la playa de Doniños (Ferrol) y Estudiante en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física de la Universidade da Coruña

 

Era un viernes, 4 de junio de 2010. Un día especial para mí, ya que era el primer día de trabajo como socorrista. Sentía una mezcla de nervios, emoción por conocer a mis compañeros de caseta y dudas sobre todo, por si estaría realmente preparado para realizar correctamente mi trabajo.

La mañana pasó tranquila, la bandera estaba verde y había muy poca afluencia en la playa, eso sí con alguna picadura de escarapote. Pasaba la tarde, el mar parecía estar muy tranquilo y mi compañero y yo sentados en la orilla charlábamos observándolo. A nuestra derecha teníamos a un grupo de niñas pequeñas, pegadas a las rocas, que jugaban  vigiladas por su abuelo. No le dimos mayor importancia, ya que, además de que el mar estaba tranquilo, a escasos metros del agua estaba un adulto vigilando a las niñas. Pasaron escasos minutos y sin saber cómo, la imagen había cambiado por completo: el abuelo alzaba los brazos como avisando de que algo estaba ocurriendo y una de las niñas se encontraba alejada de la orilla. Sin saber cómo, en ese mar aparentemente tranquilo, había una gran corriente al lado de las rocas que alejaba a la niña pequeña de la orilla. Mi compañero y yo salimos corriendo hacia las rocas y sin pensarlo me metí en el agua.

Mi compañero disponía de un tubo de rescate y yo llevaba las aletas en la mano. Cuando pasan cosas así, realmente no estás completamente preparado y seguro al cien por cien y en ese momento, por lo menos en mi situación, no piensas en todo lo que te han enseñado, simplemente piensas en sacar a la persona del agua. No quería ni perder el tiempo en ponerme las aletas y las solté (algo mal hecho por mi parte) y me puse a nadar. Llegué en escasos segundos a la niña, ya que, al meterme por la corriente, a mí también me empujaba lejos de la orilla, pero conseguí acercarme y hablar con ella. Ella estaba asustada y yo intentaba tranquilizarla, aunque mis nervios también estaban más que presentes. Hablaba con ella. Me sorprendió que la niña, incluso antes de que tocase la arena, me repitiese una y otra vez “gracias”, “muchas gracias”.

El abuelo, asustado, también se había metido en el agua para intentar sacar a su nieta pero mis compañeros le decían que se quedase en la arena y estuviese tranquilo. Me veía con la niña en una corriente que nos arrastraba mar adentro. Enseguida giré la cabeza y me vi apoyado por dos de mis compañeros con el material apropiado de rescate. Ya estábamos cerca de la orilla, la niña salió del agua y yo realmente me sentí muy aliviado, ya que todo había salido bien.

Minutos después la niña volvió a darme las gracias de la mano de su abuelo, que también me agradeció lo sucedido enormemente. En ese momento me di cuenta de que ser socorrista es algo más que un trabajo. Sentía una sensación de orgullo, de alivio, de felicidad y de tranquilidad que jamás antes había experimentado. Ahora sé que estoy preparado para futuros rescates, que el material es algo más que esencial a la hora de realizar cualquier rescate, y que desde luego, agradezco haber estado apoyado por mis compañeros en todo momento. Nunca más dejaré mis aletas tiradas en la arena, como dice Pepe Palacios, son y serán mis mejores amigas.

Playa de Doniños (Ferrol)

Playa de Doniños (Ferrol)

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Zeta dos

25 de septiembre de 2009 a las 14:33

Os subimos un texto que nos ha enviado nuestro compañero “Zeta 2″, comunmente conocido en su casa como Adrián Paramés, socorrista acuático y responsable de playa en el 2.008, que en esta temporada se le dió por “invadir” cordialmente “Las Inglaterras” y trasladarnos sus impresiones sobre las playas que visitó. Gracias por tu aportación, “Para”. estamos creando una red de “corresponsales” que ya se puede ir preparando la “Agencia EFE”…

El tema sobre el que voy a hablar no tiene la relevancia de los tratados aquí frecuentemente, es solamente dar mi opinión sobre lo visto acerca del socorrismo en el Sur de Inglaterra, y digo dar mi opinión porque desconozco la legislación por la que se rigen.

Durante mi estancia en Inglaterra visité las playas de Brighton, Portsmouth y las de Isle of Wight. En Portsmouth no encontré socorristas por lo tanto no puedo opinar, si encontré en Brighton, una playa de piedras de gran extensión en la que me llamó la atención el puesto de socorrismo; éste no se encontraba en una zona elevada, si no que estaba a ras de suelo en medio de la playa. El puesto estaba formado por unas vallas en forma de cuadrado rodeando a una silla y una sombrilla donde se sentaba un único socorrista. A lo largo de toda la playa solamente vi dos puestos y teniendo en cuenta la extensión de la playa, que los puestos no estaban en una posición elevada, que no se realizaban patrullas y que solamente había un socorrista por puesto; no me pareció suficiente.

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Las otras playas que visité fueron las de Isle of Wight, una isla situada en frente de Portsmouth, donde se pueden visitar playas como: Sandown, Shanklin, Ventnor, Freshwater bay… bellísimos lugares en los que solamente encontré socorristas en la playa de Ventnor. Esta playa contaba con un puesto elevado pegado al paseo (como se puede ver en la foto) y dos socorristas, el material que les vi era una pequeña piragua, una tabla de rescate y un flopi. En la foto también se aprecia que además de este material contaban con una pelota de fútbol con la que estaban jugando en horas de trabajo, no voy a opinar sobre esto ya que no es el motivo de esta entrada y aunque como socorristas prefiramos centrarnos en nuestras buenas acciones y la gran labor que desempeñamos en la sociedad, creo que sería interesante hablar un día sobre estos “socorristas” que con sus actuaciones puntuales ensombrecen el trabajo duro que realizan el resto de sus compañeros y fomentan una mala visión sobre los socorristas. Centrándonos en el tema que nos compete, he de señalar que esta playa contaba con una bandera azul, cosa que me llamó la atención ya que no recordaba que se trata de una Fundación a nivel europeo.

En el resto de las playas de esta isla lo que más me llamó la atención, además de que no hubiese socorristas, fue que al no existir ningún tipo de balizado, en algunas playas utilizaban motos de agua para coger y saltar olas a una distancia de menos de 2 metros de la orilla. Pero como en todas las cosas sobre las que estoy escribiendo desconozco la normativa, por lo tanto no sé si esto estaba permitido en esas playas, aunque no había ninguna señal.

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En esta misma isla pudimos disfrutar de la Cowes Week, un festival de yates conocido a nivel internacional y en el que el último día se produjo una exhibición aérea, en la que un helicóptero similar al Pesca nos deleitó con el simulacro de un rescate en alta mar.

Para finalizar quiero comentar un detalle que me llamó mucho la atención y que probablemente exista en muchas ciudades españolas, aunque yo nunca lo había visto y es que a lo largo de un puente que había en Southampton, había unos letreros que decían que si te sentías deprimido no había razón para tirarte al río desde el puente y ponía un teléfono de contacto al que podías llamar para contarle tus problemas. Me pareció un método cuanto menos interesante. Bueno esto es todo lo que vi relacionado con el socorrismo durante las semanas que estuve en Inglaterra, espero que os haya parecido interesante, un saludo!

Internacional, Materiales, Vigilancia
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El color sí importa en socorrismo

23 de agosto de 2009 a las 15:31

Existen argumentos de suficiente peso a favor de utilizar un determinado color en los servicios profesionales de socorrismo acuático. En cualquier lugar de baño público, pero, sobre todo, en playas, donde la extensión y el número de usuarios suele ser mayor, es necesario que el socorrista acuático sea identificado con facilidad.

En muchas ocasiones podemos encontrar en estos lugares a socorristas acuáticos con una formación y experiencia suficientes, pero que no están perfectamente identificados, puesto que su uniformidad o vestimenta no es la adecuada para la labor que ejercen.

También es fácil comprobar que los criterios que rigen la elección de la vestimenta en socorrismo se decantan más por factores económicos o de imagen corporativa que por las razones de seguridad y eficacia, que son las únicas que deberían tenerse en cuenta. Para todos los que nos dedicamos a esta faceta humanitaria y profesional es una vergüenza que se seleccione un tipo de vestimenta porque es más barata, sin tener en cuenta la calidad, ya que después es frecuente comprobar que las prendas se queden sin color y en mal estado. Y decimos que es una vergüenza porque se aporta una imagen de descuido y abandono muy llamativa y que perjudica a todo el servicio de socorrismo, a los profesionales que lo forman y las entidades públicas o privadas que los contratan.

Por supuesto, tampoco podemos entender en el socorrismo que los criterios de imagen corporativa se impongan a las razones de seguridad y eficacia, ya que es dar más valor a cuestiones de interés empresarial y propagandístico que a las incuestionables razones de utilidad humanitaria.

Por lo tanto, en nuestra opinión, después de muchos años de experiencia directa y real en diferentes entornos de baño público e, incluso, después de realizar pruebas de visibilidad directa y con fotografías, el color más adecuado para el trabajo en socorrismo acuático es el denominado “AMARILLO FLÚOR”, un color de “alta visibilidad” que suele utilizarse también por otros trabajadores con necesidad de “ser vistos” (policía, trabajadores en carreteras y autopistas, servicios de emergencia).

Comparativa entre vestimenta recomendada y otra. Fotografía cercana.

Comparativa entre vestimenta recomendada y otra. Fotografía cercana.

 

Justificación y argumentos

Los argumentos a favor de este color tan llamativo y diferenciador los podemos resumir en los siguientes:

- Identificar con facilidad a los socorristas acuáticos en el entorno de baño público para alcanzar los siguientes objetivos:

1. Facilitar la localización de los socorristas por parte de los usuarios que los necesiten por cualquier circunstancia.

2. Facilitar la localización de los socorristas por parte de los compañeros del servicio para cualquier necesidad.

3. Facilitar la localización de los socorristas por parte del jefe de equipo o coordinador del servicio para comprobar que están ejerciendo adecuadamente su trabajo.

4. Facilitar la localización de los socorristas por cualquier motivo de seguridad y emergencia.

Comparativa de vestimentas en playa y embarcación. Fotografía lejana.

Comparativa de vestimentas en playa y embarcación. Fotografía lejana.

- Diferenciar con facilidad a los socorristas acuáticos de los usuarios de la zona de baño público, con rapidez e, incluso, en grandes distancias. Es frecuente comprobar que los usuarios de la zona de baño utilizan camisetas del mismo color que la que llevan los socorristas, como pasa con el color blanco, el naranja o el rojo. Sin embargo, es poco frecuente que haya usuarios con camisetas de color amarillo flúor. En lugares de baño con miles de usuarios esta razón incrementa su importancia y puede comprobarse qué fácil resulta localizar al socorrista acuático cuando lleva una camiseta con este color.

- Diferenciar a los servicios de socorrismo acuático profesional en las zonas de baño público de otros que se ofrecen a nivel público o privado, como protección civil (color naranja), policía local (color azul frecuentemente), guardia civil (verde), cruz roja (color blanco con una cruz roja) u otros de gran diversidad con colores de una amplia gama (rojo, verde, negro).

Es evidente que con el color que proponemos el socorrista acuático queda más expuesto y “a la vista” de todos. Precisamente esa es la intención y sabemos que será positivo para todos, excepto para aquéllos que demuestran no tener las dos actitudes imprescindibles en este trabajo: respeto y responsabilidad. Respeto por la vida, por el trabajo, por los ciudadanos y por los compañeros. Y responsabilidad como la actitud profesional imprescindible en un trabajo humanitario en el que se deben prevenir accidentes, intervenir para minimizar las consecuencias del accidente y, en ocasiones, salvar las vidas de personas.

 

Comparativa de vestimenta entre el color recomendado y otro. Fotografía lejana.

Comparativa de vestimenta entre el color recomendado y otro. Fotografía lejana.

Nuestra propuesta de uniformidad

La vestimenta mínima por cada socorrista que proponemos como uniformidad para cualquier servicio de socorrismo acuático en zonas de baño público es la siguiente:

- 3 polos o camisetas de color amarillo flúor, en material que deje transpirar con facilidad (la que se está usando, la de repuesto por si se moja en una intervención y una tercera usada pendiente de lavado).

- 2 bañadores de licra de color amarillo flúor.

- 2 bañadores bermuda de color amarillo flúor. En este caso puede elegirse otro color que combine.

- 1 gorra con visera o sombrero adecuado, eligiendo un color que no absorba luz y calor.

- 1 prenda de abrigo o cazadora, en amarillo fluor, con bandas reflectantes por si es necesario trabajar en condiciones de baja visibilidad o durante la noche y bajo el reflejo de cualquier luz (coches, linternas, helicópteros, ambulancias).

- 1 pantalón largo tipo chándal. En este caso puede elegirse otro color que combine.

- 1 calzado adecuado para la zona de trabajo.

- 1 gafas de sol con protección UVA para zonas de baño público al aire libre.

En este caso, también esperamos que a los casi siempre únicos criterios económicos (disminuir los gastos), se impongan los criterios de seguridad y eficacia (evitar accidentes y disminuir las cifras de muertos en el medio acuático).

Formación, Laboral, Prevención, Vestimenta, Vigilancia
Escrito por José Palacios 15 Comentarios
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Primer “mandamiento”: Vigilaremos la lámina de agua

13 de agosto de 2009 a las 15:28

Os he comentado en anteriores entradas el trabajo que estamos llevando a cabo en el análisis de datos de ahogamientos en España este verano. A expensas de los resultados finales, os adelanto que hay muchas jornadas diarias en las que se ahogan dos y tres personas. Por ello, y dado que parece que por fin tenemos buen tiempo en las playas, nos ha parecido apropiado dedicar algunas líneas a la importancia de la vigilancia en los arenales.

Socorrista vigilando en la playa de O Vao en Vigo

Socorrista vigilando en la playa de O Vao en Vigo

La lámina de agua
Si bien cada día se producen numerosas atenciones en la arena (golpes de calor, lipotimias, picaduras de faneca o escarapote, heridas, contusiones, etc), nuestro principal objetivo es llevar a cabo la prevención, vigilancia y actuación en el espacio acuático de baño.
Para ello el servicio de socorrismo en playas debe garantizar la vigilancia permanente de la lámina de agua durante todo el período de prestación de dicho servicio.

Estrategias de vigilancia
En primer lugar pensemos que toda la zona de baño debe disponer de medios para poder detectar cualquier incidencia. Para lograrlo os planteamos las siguientes propuestas centradas en tres frentes de actuación:

1.- Vigilancia estática desde puestos o torres elevadas
Uno o dos socorristas realizan “barridos” de vigilancia de su sector. Cada 5 o 6 minutos debemos llevar a cabo al menos dos barridos completos de nuestra zona mediante el uso de prismáticos. En cada barrido, pensemos que lo recomendable es comenzar por un lado de la playa (por ejemplo la izquierda) y finalizar en el lado contrario (derecha en este caso). Aunque este comentario parece de “perogrullo” es importante sistematizar nuestra vigilancia porque de otro modo lo dejamos al azar e irremediablemente nos llevará a cometer errores. El hecho de comenzar en cada barrido nuevamente por el mismo lado de la playa nos permite mantener un tiempo máximo sin observación en cada punto dado, independientemente de en qué zona esté.
En un primer barrido es recomendable llevarlo a cabo de manera más rápida y centrando la atención en la búsqueda de aglomeraciones o un posible problema. Tras completar esta primera búsqueda más “gruesa”, comenzaremos una segunda en la que con mayor detalle repasaremos más lentamente todos los grupos de bañistas, dedicando el tiempo necesario a cualquier situación susceptible de atención (un niño solo en la orilla, un bañista nadando “forzado” hacia las boyas, personas a flote en el agua, adolescentes tirándose de cabeza desde zonas de rocas, etc).
Una vez finalizados estos dos barridos con prismáticos, podemos continuar observando del mismo modo sin ellos, hasta un máximo de 5 minutos tras los que iniciaremos de nuevo esta rutina. Es recomendable que en cada punto fijo de observación haya dos socorristas que puedan turnarse en el uso de los prismáticos, pues su uso prolongado durante toda la jornada puede provocar una disminución en la atención y un mayor cansancio en la vista.

Típica agrupación de usuarios ante una actuación de los socorristas. Vigo, 11 de Agosto de 2009

Típica agrupación de usuarios ante una actuación de los socorristas. Vigo, 11 de Agosto de 2009

2.- Vigilancia dinámica por la orilla
En patrulla de uno o dos socorristas, recorreremos el sector de vigilancia por la orilla de un lado a otro, observando de manera más directa y presencial cualquier posible situación de riesgo. En estas patrullas se puede llevar a cabo una labor de prevención mayor, al estar en contacto directo con los bañistas. Podemos informar de los efectos de la radiación solar a usuarios visiblemente “quemados”, aconsejar a familiares que estén cerca de los niños pequeños en la zona de baño, recomendar a bañistas que naden de forma paralela a la orilla en vez de ir y volver hacia las boyas del balizamiento, etc. Evidentemente esta patrulla en caso de precisar una actuación en el medio acuático, puede responder de manera más inmediata al estar en las inmediaciones de la zona de “rescate”.

Socorristas de Cruz Roja actuando en Arzagada. Vigo, 11 de Agosto de 2009

Socorristas de Cruz Roja actuando en Arzagada. Vigo, 11 de Agosto de 2009

3.- Vigilancia dinámica desde el mar
Mediante el uso de embarcaciones semirrígidas de normalmente 4 a 8 metros de eslora podemos llevar a cabo una importantísima vigilancia desde un punto de vista totalmente diferente al de tierra. Desde el mar se puede apreciar otro ángulo de visión y una mayor cercanía a aquellos bañistas que se separan de la orilla y se acercan a las líneas de boyas de los balizamientos. Esta labor se lleva a cabo mediante patrullas de un lado a otro de la playa, normalmente “a ralentí” o adecuando la velocidad de la embarcación a las circunstancias de cada momento. Estas acciones permiten delimitar claramente una línea de nado que los bañistas no deben pasar, y que normalmente viene dada por los balizamientos de playas pero que muchos pretenden superar. En estas patrullas se les informa de la peligrosidad de salir de la zona habilitada para el baño pues es espacio de navegación por donde cualquier embarcación de recreo o trabajo lleva a cabo sus travesías. Se consulta también a cualquier bañista sobre su estado y si precisan de ayuda, y se lleva a cabo una labor de gran importancia en las zonas de rocas o cabos entre playas, en los que numerosos usuarios se bañan y es prácticamente imposible detectar problemas desde las torres de vigilancia por los numerosos obstáculos que se presentan en medio.

Informacíon más detallada
Para todos aquellos que os interese conocer más datos sobre los criterios de una vigilancia eficaz, os recomiendo la consulta de la publicación de nuestro compañero José Palacios, “Socorrismo acuático profesional. Formación, preparación y organización para tener éxito en socorrismo acuático”, publicado por SADEGA-Publicaciones didácticas, y que se encuentra actualmente en su segunda edición. Esta publicación dedica un capítulo entero a la vigilancia, que todos los socorristas deberíamos leer y aplicar.

Aún queda un mes de verano, compañeros! No dejemos de vigilar a aquellos que lo necesitan.

Un saludo muy cordial a todos

Vigilancia
Escrito por Carlos Vales 6 Comentarios
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La primera gota de agua

28 de julio de 2009 a las 13:17

Este nuevo espacio pretende ser un punto de encuentro para los que vivimos con pasión las actividades acuáticas y el socorrismo.

En esta primera entrada queremos destacar la relevancia de cuatro conceptos: actitud, prevención, vigilancia y formación continuada. Seguro que a lo largo de esta singladura charlaremos sobre otras ideas, pero hemos escogido estas cuatro como las primeras pinceladas de este cuadro tan singular.

Actitud
Un buen socorrista no puede carecer de la disposición adecuada para desempeñar su trabajo, puesto que ser un profesional implica mucho más que cobrar por ello. Debemos tener una actitud constante para ayudar a los demás, ser correctos en las formas, mantener el interés por aprender nuevas técnicas, y mil cosas más que perfilan nuestra profesionalidad.

Prevención
Cada instante que dedicamos a las acciones preventivas puede salvar una vida. Este principio debe acompañarnos en cada momento y servirnos de guía siempre. Dedicaremos mucho tiempo y esfuerzo a insistir en ello en este blog, os lo garantizamos.

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Vigilancia
Es imposible desligarla del concepto de prevención, y tan importante es en nuestro trabajo, que hemos escogido el nombre de este blog pensando en ella. Uno de los estudios que estamos desarrollando actualmente registra el número de ahogados en nuestro país, y una de las primeras cuestiones que nos llama la atención es que detectamos que un porcentaje elevado de alertas ante ahogamientos vienen dadas por llamadas de los bañistas a los servicios de emergencias, en vez de ser detectados por los sistemas de vigilancia. En los cursos de formación nos gusta afirmar que “Si los servicios de vigilancia no son los primeros en detectar el problema, la prevención no ha sido la adecuada”.

Formación continuada
Nuestro campo de actuación podría catalogarse como un ser vivo al que hay que alimentar a diario. Cada día que no entrenemos o repasemos las técnicas y estrategias es un día perdido, y el momento de actuar no es el momento de recordar cómo se hacen las cosas. Cuando una persona reclama ayuda o precisa de una R.C.P., la mente y el cuerpo deben funcionar como un perfecto engranaje que sabe lo que debe hacer. Si obviamos esto, dudaremos en nuestras acciones, con el riesgo que implica para la vida de quien lo necesita. Cada año se investigan técnicas, se publican nuevos protocolos y procedimientos, se diseñan mejores sistemas de preparación física y psicológica; es nuestra obligación moral y profesional mantenernos actualizados para poder responder con eficacia y operatividad donde sea necesario.

Por último queremos transmitir nuestra ilusión por este proyecto, e invitaros a participar de forma activa con vuestras opiniones y experiencias. La calidad de este espacio vendrá dada por las aportaciones de todos.

¡Bienvenidos, vigías!

Formación, Prevención, Vigilancia
Escrito por José Palacios 2 Comentarios
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