Prevención a bordo
Estas dos últimas semanas hemos tenido en las inmediaciones de la ría de Vigo varios incidentes relacionados con embarcaciones. En uno de ellos el patrón cayó al mar y dado que no llevaba ningún dispositivo de “hombre al agua”, su embarcación deportiva siguió nagevando sin control hasta que los dispositivos de rescate pudieron pararla. El riesgo para este patrón fué muy grande, pues fácilmente puede pasar sobre él al tender a navegar en círculo cuando esto sucede. En dos casos los compañeros de Protección Civil de Vigo tuvieron que dar remolque a una moto acuática y otra embarcación deportiva al quedarse sin combustible en medio de la ría. En un cuarto caso, otra embarcación deportiva de fibra tocó unos bajos junto a la baliza de babor de la ría, con la consiguiente vía de agua y asistencia con bombas de achique y remolque de la embarcación de Salvamento Marítimo Salvamar Mirach. En un quinto caso la embarcación de Protección Civil de Vigo tuvo que dar remolque urgente a una embarcación deportiva que estaba a la deriva ya en la zona de olas de la playa, con el consiguiente riesgo para su tripulación y bañistas; en esta caso el mayor de los tripulantes y “patrón” tenía 16 años. Y por último hemos tenido en esta semana dos casos complejos, pues coinciden en el mismo espacio las tripulaciones de trabajo y un evento deportivo: me refiero a un barco que largó el aparejo en plena zona de paso de la travesía a nado de O Vao, dos minutos antes de pasar el grueso de nadadores por encima.
Cada día observamos que se incrementa el tráfico de embarcaciones de recreo en las inmediaciones de la costa, accediendo a los arenales y espacios de baño, y salvo que mejoren las medidas de prevención y se incrementen los dispositivos de vigilancia y rescate, el número de asistencias marítimas se multiplicará sin control.
A mi juicio es demasiado fácil obtener una titulación deportiva que permite atribuciones de gobierno de embarcaciones con esloras y motores “considerables”. Las prácticas obligatorias del PER se reducen a un paseo por la ría de todo el grupo con un pequeño ejercicio de navegación y “tocar” los mandos dos o tres minutos. Una vez obtenido el título, esa persona podrá convertirse en un buen o mal patrón sólo por el sentido común como compañero de travesía.
COMBUSTIBLES
Los patrones deben tener en cuenta que las costumbres de tierra no son aplicables al mar. Un vehículo que entra en reserva nos da para unos 30/50 km más, y tenemos a nuestra disposición galosineras por doquier. En el mar no es así pues el trazado no es exacto, y los cálculos de consumo en travesía varían muchísimo según el estado del mar, el viento, el mantenimiento de los motores, la velocidad, tripulación, etc. Debemos intentar respetar en navegación deportiva la regla de los tres tercios: usar un tercio del depósito para la travesía de ida, otro tercio para la vuelta, y el tercio restante para los imprevistos.
Por otro lado, debemos ser muy cuidadosos al “hacer combustible” o repostar, pues podemos tener la costumbre de pedir un tipo de combustible en tierra, y equivocarnos al pedirlo al marinero, o incluso al echarlo nosotros mismos. Ya hay numerosas embarcaciones deportivas con motorizaciones intraborda diesel, e incluso ya se ven motores fueraborda diesel. El remolque de los chicos la semana pasada estamos convencidos que se dió por una equivocación del chaval al tomar con gasolina en un motor diesel.
Por otro lado es conveniente llevar una garrafa de 25 litros de combustible extra, disponible para cualquier emergencia ó para no “quedarnos tirados” en el mar por un mal cálculo.
COMUNICACIONES
Es frecuente contemplar como muchas embarcaciones deportivas carecen de emisora, y se fían del funcionamiento de la telefonía móvil. En el mar las coberturas no funcionan como en tierra, al no haber repetidores de señal cada pocos metros, y hay zonas de “sombra” donde es imposible contactar salvo a través del 112 (como por ejemplo en las inmediaciones de las islas Cíes). Por tanto y aunque no sea obligatorio el uso de emisora en algunas embarcaciones, recomendamos encarecidamente que se pida como regalo de reyes o de cumple, pues le puede salvar la vida a toda la tripulación. Una vez adquirida, es aconsejable permanecer a la escucha del canal 16 o 10, pues los avisos meteorológicos, de seguridad y referentes a la navegación se dan por esos canales, además evidentemente de los de emergencia.
ZONAS DE BAÑO
En las playas, las embarcaciones no pueden acceder dentro de las zonas balizadas, salvo por el canal de entrada y salida, delimitado por dos cordadas de boyas amarillas, con la pertinente roja y verde delimitando babor y estribor en el inicio de cada cordada. La velocidad de entrada y salida en ese canal debe ser baja, pues se puede molestar a los bañistas de las inmediaciones, o por riesgo y una mala maniobra, salirse de la zona sin querer y poner en peligro la vida de los usuarios. Continuamente observamos como embarcaciones pretenden amarrarse a las boyas del balizamiento o las cordadas para bajar a tierra: esto no está permitido, y además puede hacer que el muerto pensado para cada boya garree porque no está dimensionado para aguantar el tirón de una embarcación.
Por otro lado, a los bañistas les recomendamos que no salgan nunca de la zona balizada, pues acceden a una zona de tráfico marítimo con el riesgo alto de que no les vean (reflejos del sol, espuma o altura de las olas, etc) y haya un accidente.
EMBARCACIONES DE TRABAJO
Somos conscientes de que en verano los usuarios de playas y embarcaciones deportivas “saturamos” un espacio de trabajo de muchos profesionales que dedican su vida al mar. Aún así rogamos a todos que tengan en cuenta algo más de precaución, pues en ocasiones coincide una bajada de mareas vivas con un trasmallo a uno o dos metros de las balizas de baño, pudiendo tocar el aparejo los bañistas y quedarse enredados. Otra práctica discutible es la de señalizar las nasas largadas con bollarines que están entre aguas o en superficie, de muy pequeño tamaño y normalmente con cabos a flote. Las zonas donde se largan nasas coinciden con las zonas de patrullaje de las embarcaciones de rescate, y si se marcan adecuadamente tenemos margen de maniobra, pero de este modo es complicadísimo verlas a tiempo y en ocasiones pasamos por encima de ellas, enredándose la hélice y poniendo en peligro la vida de los patrones y socorristas.
Creo que este tema dá para un libro entero, no para una sola entrada, pero como primer paso creo que puede valer. En próximos días añadiremos alguna novedad más.
Tened precaución todos, por favor, y no dejeis de vigilar a nuestros queridos bañistas y embarcaciones.
Buen servicio a todos. Buena guardia.
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