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Prevención a bordo

3 de Agosto de 2010 a las 12:10

Estas dos últimas semanas hemos tenido en las inmediaciones de la ría de Vigo varios incidentes relacionados con embarcaciones. En uno de ellos el patrón cayó al mar y dado que no llevaba ningún dispositivo de “hombre al agua”, su embarcación deportiva siguió nagevando sin control hasta que los dispositivos de rescate pudieron pararla. El riesgo para este patrón fué muy grande, pues fácilmente puede pasar sobre él al tender a navegar en círculo cuando esto sucede. En dos casos los compañeros de Protección Civil de Vigo tuvieron que dar remolque a una moto acuática y otra embarcación deportiva al quedarse sin combustible en medio de la ría. En un cuarto caso, otra embarcación deportiva de fibra tocó unos bajos junto a la baliza de babor de la ría, con la consiguiente vía de agua y asistencia con bombas de achique y remolque de la embarcación de Salvamento Marítimo Salvamar Mirach. En un quinto caso la embarcación de Protección Civil de Vigo tuvo que dar remolque urgente a una embarcación deportiva que estaba a la deriva ya en la zona de olas de la playa, con el consiguiente riesgo para su tripulación y bañistas; en esta caso el mayor de los tripulantes y “patrón” tenía 16 años. Y por último hemos tenido en esta semana dos casos complejos, pues coinciden en el  mismo espacio las tripulaciones de trabajo y un evento deportivo: me refiero a un barco que largó el aparejo en plena zona de paso de la travesía a nado de O Vao, dos minutos antes de pasar el grueso de nadadores por encima.

Cada día observamos que se incrementa el tráfico de embarcaciones de recreo en las inmediaciones de la costa, accediendo a los arenales y espacios de baño, y salvo que mejoren las medidas de prevención y se incrementen los dispositivos de vigilancia y rescate, el número de asistencias marítimas se multiplicará sin control.

A mi juicio es demasiado fácil obtener una titulación deportiva que permite atribuciones de gobierno de embarcaciones con esloras y motores “considerables”. Las prácticas obligatorias del PER se reducen a un paseo por la ría de todo el grupo con un pequeño ejercicio de navegación y “tocar” los mandos dos o tres minutos. Una vez obtenido el título, esa persona podrá convertirse en un buen o mal patrón sólo por el sentido común como compañero de travesía.

COMBUSTIBLES

Los patrones deben tener en cuenta que las costumbres de tierra no son aplicables al mar. Un vehículo que entra en reserva nos da para unos 30/50 km más, y tenemos a nuestra disposición galosineras por doquier. En el mar no es así pues el trazado no es exacto, y los cálculos de consumo en travesía varían muchísimo según el estado del mar, el viento, el mantenimiento de los motores, la velocidad, tripulación, etc. Debemos intentar respetar en navegación deportiva la regla de los tres tercios: usar un tercio del depósito para la travesía de ida, otro tercio para la vuelta, y el tercio restante para los imprevistos.

Por otro lado, debemos ser muy cuidadosos al “hacer combustible” o repostar, pues podemos tener la costumbre de pedir un tipo de combustible en tierra, y equivocarnos al pedirlo al marinero, o incluso al echarlo nosotros mismos. Ya hay numerosas embarcaciones deportivas con motorizaciones intraborda diesel, e incluso ya se ven motores fueraborda diesel. El remolque de los chicos la semana pasada estamos convencidos que se dió por una equivocación del chaval al tomar con gasolina en un motor diesel.

Por otro lado es conveniente llevar una garrafa de 25 litros de combustible extra, disponible para cualquier emergencia ó para no “quedarnos tirados” en el mar por un mal cálculo.

COMUNICACIONES

Es frecuente contemplar como muchas embarcaciones deportivas carecen de emisora, y se fían del funcionamiento de la telefonía móvil. En el mar las coberturas no funcionan como en tierra, al no haber repetidores de señal cada pocos metros, y hay zonas de “sombra” donde es imposible contactar salvo a través del 112 (como por ejemplo en las inmediaciones de las islas Cíes). Por tanto y aunque no sea obligatorio el uso de emisora en algunas embarcaciones, recomendamos encarecidamente que se pida como regalo de reyes o de cumple, pues le puede salvar la vida a toda la tripulación. Una vez adquirida, es aconsejable permanecer a la escucha del canal 16 o 10, pues los avisos meteorológicos, de seguridad y referentes a la navegación se dan por esos canales, además evidentemente de los de emergencia.

ZONAS DE BAÑO

En las playas, las embarcaciones no pueden acceder dentro de las zonas balizadas, salvo por el canal de entrada y salida, delimitado por dos cordadas de boyas amarillas, con la pertinente roja y verde delimitando babor y estribor en el inicio de cada cordada. La velocidad de entrada y salida en ese canal debe ser baja, pues se puede molestar a los bañistas de las inmediaciones, o por riesgo y una mala maniobra, salirse de la zona sin querer y poner en peligro la vida de los usuarios. Continuamente observamos como embarcaciones pretenden amarrarse a las boyas del balizamiento o las cordadas para bajar a tierra: esto no está permitido, y además puede hacer que el muerto pensado para cada boya garree porque no está dimensionado para aguantar el tirón de una embarcación.

Por otro lado, a los bañistas les recomendamos que no salgan nunca de la zona balizada, pues acceden a una zona de tráfico marítimo con el riesgo alto de que no les vean (reflejos del sol, espuma o altura de las olas, etc) y haya un accidente.

EMBARCACIONES DE TRABAJO

Somos conscientes de que en verano los usuarios de playas y embarcaciones deportivas “saturamos” un espacio de trabajo de muchos profesionales que dedican su vida al mar. Aún así rogamos a todos que tengan en cuenta algo más de precaución, pues en ocasiones coincide una bajada de mareas vivas con un trasmallo a uno o dos metros de las balizas de baño, pudiendo tocar el aparejo los bañistas y quedarse enredados. Otra práctica discutible es la de señalizar las nasas largadas con bollarines que están entre aguas o en superficie, de muy pequeño tamaño y normalmente con cabos a flote. Las zonas donde se largan nasas coinciden con las zonas de patrullaje de las embarcaciones de rescate, y si se marcan adecuadamente tenemos margen de maniobra, pero de este modo es complicadísimo verlas a tiempo y en ocasiones pasamos por encima de ellas, enredándose la hélice y poniendo en peligro la vida de los patrones y socorristas.

Creo que este tema dá para un libro entero, no para una sola entrada, pero como primer paso creo que puede valer. En próximos días añadiremos alguna novedad más.

Tened precaución todos, por favor, y no dejeis de vigilar a nuestros queridos bañistas y embarcaciones.

Buen servicio a todos. Buena guardia.

Consejos, El medio acuático, Oceanografía, Prevención
Escrito por Carlos Vales 3 Comentarios
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Una avispa bajo el agua

22 de Agosto de 2009 a las 15:17

Una de las protagonistas año tras año en nuestras playas es la conocidísima faneca brava, también llamada pez araña, escarapote… El nombre científico de este animaliño que nos hace entrar al agua con cierto temor de sentir una punzada en nuestros pies es Trachinus draco.

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Faneca Brava (Trachinus draco)

Es un pez que suele habitar sustratos arenosos, en la zona submareal superior, enterrándose para cazar sus presas. Poseen un sistema de defensa contra otros predadores que les puedan atacar, consistente en una modificación de tres radios de la aleta dorsal, huecos por su parte central que actúan a modo de aguja, y asociados a una glándula ubicada en la base de la aleta que segrega una sustancia con actividad hemolítica.

Muchos pueden creer que las fanecas tienen este sistema urticante pensado por y para picar a los humanos, pero no es así. En realidad, las fanecas no atacan al humano, somos nosotros los que nos adentramos en su medio y pasamos pisando por encima.

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Faneca Brava enterrada en sustrato arenoso

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Un bañista a punto de ser picado por una faneca brava

Es importante no confundir con la faneca común, que es una especie habitual en los mercados y en el plato. A diferencia de ésta, la faneca brava no se come.

Cuando pisamos una faneca, nos clavamos los radios de su aleta dorsal y nos inyecta la sustancia que produce el dolor y la inflamación de la zona. En función del tamaño del ejemplar, si es adulto o no, o si nos clavamos uno, dos o tres de los radios, la picadura será más o menos dolorosa.

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Mecanismo de picadura de la faneca brava

La naturaleza protéica del veneno hace que éste sea sensible a cambios de temperatura, pH y a la agitación mecánica, por desnaturalización. Basándonos en este hecho podemos describir varios tratamientos:

1- Basado en la termolabilidad del veneno (sensibilidad a la temperatura), especialmente a subidas de temperatura, trataremos la lesión sumergiendo el pie en agua caliente (a unos 40 o 50 ºC) durante 20 minutos como mínimo. El inconveniente de este tratamiento es que es lento, lo que complica mucho su utilización de manera efectiva en una playa. Sin embargo es uno de los más recomendados.

2- Basado en la sensibilidad al cambio de pH, trataremos la lesión aplicando un preparado a base de amoniaco diluido para fines sanitarios con una concentración de amoniaco del 3,5%. En algunos casos se utilizan preparados de concentración hasta 5%. Por encima de estos valores puede producir reacciones adversas en la piel. Existen estos preparados de casas comerciales en farmacias, aunque suelen presentar el inconveniente de venir en recipiente con aplicador directo sobre la piel del lesionado. Para la utilización en socorrismo este hecho supone un problema higiénico, ya que ningún recipiente ni dosificador debe entrar nunca en contacto directo con el lesionado, sino que aplicaremos a través de una gasa o apósito estéril. Una manera de solventar este hecho es adquiriendo los preparados de amoniaco en formato de toallita unidosis (muy nuevas en el mercado), o bien encargando a una farmacia que nos fabrique el preparado por fórmula magistral.

El tratamiento consiste en los siguientes pasos:

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Pasos en el tratamiento de la picadura de faneca usando un preparado de amoniaco diluido.

La aplicación de un antihistamínico tópico, que por regla general no requieren de receta médica ni suponen ningún problema, sí es necesario que consultemos antes a la persona lesionada si presenta algún tipo de alergia a algún medicamento, sustancia o principio activo, y si han utilizado un antihistamínico tópico similar en anteriores ocasiones. Suele ser habitual que ya se haya utilizado anteriormente, puesto que son productos muy extendidos en los botiquines de las casas (marcas comerciales como Polaramine Crema, Fenergan, Labocane, Lanacane, etc.) Con este último paso realizamos el tratamiento sintomático para disminuir la inflamación, el prurito y el dolor.

Siempre que apliquemos un antihistamínico tópico tenemos que tapar la zona con un apósito y esparadrapo tipo fix o similar, debido a que estos productos suelen producir fotosensibilidad de la zona tratada.

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Apósito adhesivo

Una picadura de faneca, aunque muy dolorosa e incómoda en ocasiones, no deja de ser una lesión menor que no debería de dar complicaciones. No obstante, en caso de una inflamación exagerada, o síntomas de reacción alérgica (mareo, sudoración profusa, alteración de la visión, palidez, aparición de urticarias, granos ampollas o habones, disnea…) o cualquier síntoma fuera de los habituales en una picadura, se deberá realizar traslado hospitalario urgente. Es importante vigilar la no aparición de estos síntomas durante el tiempo que estemos tratando a la persona, y tras la atención de primeros auxilios, pedirle al afectado que vigile estas cuestiones, y lo que debe hacer en caso de que aparezcan, informándole de que no es habitual que se den reacciones para no generar alerta innecesaria.

Seguiremos con temas de primeros auxilios, otra de las facetas indispensables en un buen socorrista.

Formación, General, Oceanografía, Primeros auxilios
Escrito por Jorge de los Bueis Mellado 11 Comentarios
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