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Vigías

LA PREVENCIÓN NO SOLO ES PARA EL VERANO

24 de enero de 2014 a las 14:56

Recientemente hemos invertido algo de tiempo a reflexionar sobre las últimas imprudencias en la costa, que desgraciadamente han tenido en algún caso consecuencias trágicas. Llegadas estas fechas, es costumbre compartir noticias y videos de temeridades que a punto están de llevar por delante la vida de alguien,  así como dedicar algunas palabras sentidas cuando la tragedia pasa a primera plana. Pero bien es cierto que tenemos más asumido relacionar las conductas preventivas con los accidentes puramente “veraniegos”, contando ya a día de hoy con un bagaje de “recetas” que repetimos una y otra vez. Lo que no es tan común es definir unos principios que establezcan esta relación de causa-efecto en la temporada de otoño-invierno, y casi siempre recurrimos al socorrido “sentido común” para argumentar la falta de prevención.

Carla Elías. La Voz de Galicia

Pues bien, hemos decidido en esta ocasión intentar plasmar lo que para muchos es evidente, pero para otros claramente insuficiente dado que año tras año siguen incrementándose los accidentes.

 

-No conducir por la vía pública observando el mar:

Para los que afortunadamente disponemos de una vivienda en plena costa gallega, es muy frecuente toparnos en nuestras idas y venidas con bastantes vehículos a velocidad anormalmente reducida, y confirmar en nuestra maniobra de adelantamiento, que piloto y acompañantes tienen sus miradas dirigidas al maravilloso oleaje. La imprudencia que se comete es enorme, y todos deberíamos saber que el cuerpo y la máquina se dirigen hacia donde lo hace la mirada. En apenas unos segundos, la reacción ante una conducción despistada puede ser fatal para todos los pasajeros.

Recomendaciones:

-Cualquier circunstancia especial que invite a admirar el mar, debe ser tenida en cuenta en toda su magnitud, prestando toda la atención posible, y ello implica que se debe estacionar en el lugar adecuado y desde allí dedicar el tiempo necesario para recrear la vista. Afortunadamente hay gran cantidad de miradores y vías públicas en nuestras costas para ser tenidos en cuenta, y con dedicar un poco de tiempo en internet, podremos localizar los más ideales y seguros para cada gusto y ubicación.

 

-Identificar con claridad el peligro de una circunstancia extraordinaria:

No siempre el riesgo viene dado por un fenómeno concreto e identificado, como por ejemplo Mar de Fondo en la costa de magnitud 1,5 a 2 metros. Conviene relacionar cada fenómeno teniendo en cuenta las circunstancias “ordinarias” del entorno en que se produce. Es decir, que si en invierno la costa gallega presenta normalmente estos valores, las personas que acudan a los “rompeolas” a ver el mar, seguirán las mismas costumbres en cuanto al lugar donde estacionar el vehículo, la distancia de “seguridad” hasta el mar para garantizar que no les alcance, etc. Si esta misma situación se produce en una costa de otra comunidad donde ni de lejos se alcancen normalmente estos valores, implicará que las distancias tomadas no sean las adecuadas, los miradores estén demasiado cerca del mar, las vías públicas no sean seguras, y un largo etcétera que puede hacer identificar una “escena” como segura cuando no lo es, y finalmente observar desde los medios de comunicación como las olas atraviesan tal o cual carretera, los vehículos estacionados junto a un río aparecen flotando dentro, o las personas son arrastradas por el oleaje cuando ni apenas se han dado cuenta de que podía haber algún peligro.

Recomendaciones:

-Conocer e identificar el espacio en el que vivimos y al cual nos desplazamos en ocasiones para disfrutar de él.

-Establecer pautas de conducta “reconocidas” en todos los aspectos que puedan representar un peligro, identificando los “peligros comunes” y por tanto reconociendo cualquier anomalía que se salga de la normalidad y pueda significar un riesgo “no común”. El ser humano suele adaptarse a lo que conoce y establece conductas seguras en la vida cotidiana, pero ante la novedad, es frecuente cometer algún error, y en ocasiones uno sólo de ellos puede ser fatal.

 

-Consultar y respetar las alertas meteorológicas:

Realmente el espacio acuático natural implica SIEMPRE un peligro, existan o no alertas especiales, pero de lo que no hay duda es que cuando se informa a la población de ellas es que existe una anomalía con capacidad suficiente de generar un peligro como para que se tenga en cuenta. Si la consecuencia de conocer dicha alerta invita a acercarse a la costa para comprobar “in situ” su efecto, esto es claramente una mala idea y desde luego una IMPRUDENCIA. Las alertas meteorológicas están estandarizadas en niveles amarillo, naranja y rojo.

El nivel amarillo identifica un riesgo meteorológico NO GENERAL para toda la población, pero sí para una actividad concreta, lo que debe implicar que los usuarios o personas dependientes de esa actividad tengan en cuenta el peligro que puede conllevar.

El nivel naranja identifica un riesgo meteorológico IMPORTANTE, con fenómenos no habituales y con riesgo y peligro para las actividades habituales de la población.

El nivel rojo identifica un riesgo meteorológico EXTREMO, no habitual y de intensidad excepcional, implicando un riesgo elevado para la población en general.

La Agencia Estatal de Meteorología dispone en su página web de un espacio dedicado a todas las alertas del Estado, fácilmente comprobable desde cualquier dispositivo. A nivel autonómico, las diferentes Agencias Meteorológicas disponen igualmente de dicho servicio que puede aportar mayor nivel de detalle en cada región o localidad.

Por tanto a día de hoy DISPONEMOS de la información y es accesible. Únicamente queda que la población general relacione estas alertas con cambios en su comportamiento. Si hoy hay alerta roja por fuertes viento en la costa donde yo vivo, y tengo prevista una salida en bicicleta de carretera para entrenar, debo modificar mi conducta y entrenar en casa con el rodillo. En caso de no tener en cuenta la medida y pensar “malo será”, pues al final “malo ES” y la evidencia se produce en forma de accidente.

Recomendaciones:

-Disponer de los enlaces adecuados en los diferentes dispositivos informáticos, de manera que los avisos de dichas alertas en el ordenador o teléfono móvil, puedan anticipar un peligro.

-Asumir el riesgo como posible y modificar la conducta en base a las recomendaciones de las entidades locales como Protección Civil.

-Ante la  duda, siempre adoptar la medida más prudente frente a la más temeraria. No nos convertiremos en aventureros pero seguiremos vivos…

 

 

-En el espacio natural, precaución extrema: “¡Esta agua vive en Mombasa, Msabu!”

Esta frase de “Memorias de África” representa para muchos el respeto a la naturaleza, a su fuerza y principios elementales, en contraposición de los efectos que en ella causa el ser humano.

Miles de cauces de ríos se han reconducido por donde no es natural que lo haga, respondiendo estas obras a muchos condicionantes económicos y estructurales, que en ocasiones no respetan la especial virulencia de la naturaleza. Lo mismo sucede con la eliminación de grandes complejos dunares en nuestras playas,  sustituyéndolos por paseos marítimos. Estos cambios “antinaturales” del ser humano eliminan las barreras que la propia naturaleza ha creado durante siglos para protegerse a sí misma de sus peligros, y cuando “de siempre” en la costa han existido Galernas, ahora hay que sustituir el nombre por Ciclogénesis explosiva para que parezca que la naturaleza se ha vuelto loca y convertido en un monstruo de destrucción. Nada más lejos de la realidad, pues es el ser humano el monstruo que ataca sin cesar a quien únicamente intenta continuar sobreviviendo. Por todo ello, debemos intentar respetar entre todos estos principios, y contar con el peor de los casos posibles cuando nos acercamos a un río en invierno, o cuando queremos dar un paso más en el acantilado para observar mejor el mar.

Recomendaciones:

-Estacionar los vehículos a una distancia más que prudencial de los cauces de los ríos (aunque sean “viejos” o en desuso).

-No adentrarse en sendas cercanas a ríos o mar, carentes de visibilidad suficiente como para identificar cualquier peligro, y por supuesto tener clara una vía de escape si el nivel de agua o marea alcanza valores peligrosos.

-Tener en cuenta los flujos de la marea en la costa y las cotas de pleamar y bajamar, que varían con la fase lunar y están disponibles diariamente en los partes meteorológicos.

-No identificar como seguros los paseos marítimos en presencia de alertas, por muy sólidos o fuertes que parezca su construcción.

 

-Nunca acudir sólo al entorno natural:

Hay determinadas aficiones o deportes en el espacio acuático natural que llevan implícito un nivel de riesgo, pero es cierto que en verano los medios de prevención, vigilancia e intervención son mayores en nuestras costas, y gran parte de los accidentes se resuelven de manera eficaz y sin graves consecuencias. Pero estas mismas aficiones realizadas en otoño e invierno multiplican exponencialmente el riesgo, dado que estos equipos no suelen estar disponibles, y las condiciones meteorológicas complican aún más el estado del espacio en el que se llevan a cabo. Aficiones como la pesca submarina o desde la costa, el deporte a vela, el surf, la natación de travesía, el rafting, el descenso de cañones en ríos, y un sinfín de actividades más, están totalmente influenciadas por las “normales condiciones” de dichos espacios en estas estaciones, debiendo practicarlas con especial prudencia, en grupos controlados y con personal cualificado.

Recomendaciones:

-No acudir sólo a un entorno natural.

-Aún en grupo o por parejas, es conveniente avisar a familiares con los que se convive de la zona que se va a visitar, los tiempos estimados de práctica de la actividad, y la hora prevista de regreso.

-Llevar consigo SIEMPRE un teléfono móvil debidamente protegido de las inclemencias del tiempo, y notificar cualquier retraso o imprevisto que cambie el plan inicial.

-Respetar las alertas meteorológicas y suspender la actividad en su caso, o cuando el espacio no parezca seguro.

 

-Escapar de los “puntos negros”:

Al igual que en la vía pública se identifican puntos especialmente peligrosos por su “histórico de tragedias”, en nuestras costas y ríos sucede lo mismo, aunque por desgracia no están tan identificados en los medios de comunicación. Un mero vistazo en internet sobre la zona que pretendemos visitar puede alertarnos sobre un índice elevado de accidentes o noticias que llamen la atención sobre un riesgo que desconocemos. Esta medida puede parecer exagerada en entornos cercanos de los que tenemos suficiente información, pero puede ser nuestra salvación en unas vacaciones o viaje fuera de nuestra localidad. Todos conocemos espacios donde cada año, una y otra vez hay accidentes y requieren de la intervención de los equipos de rescate. Si esto sucede, POR ALGO ES, y lo normal sería interesarnos por ese peligro si la curiosidad nos invita a visitarlo. Hay grandes rocas en la costa a las que nunca alcanza el oleaje salvo en un par de ocasiones en los que las mareas vivas sumadas al fuerte mar de fondo, dan con una combinación mortal. Si en esos casos concretos alguien se ha decidido a visitarlas, el accidente es seguro.

Recomendaciones:

-No fiarse de la aparente seguridad de una zona por muy separada o distante que parezca de los elementos.

-En caso de acudir a una zona no conocida, dedicar unos minutos en internet a su análisis, buscando posibles noticias de accidentes o riesgos potenciales, que hagan recapacitar o al menos comprobar que en esa fecha el riesgo no existe.

-Ante la duda, consultar a residentes locales sobre la seguridad o peligros de una zona.

 

-En el espacio natural, no perder nunca de vista a los niños:

Para ellos la naturaleza suele ser motivo de “aventurillas” y “exploraciones” a las que por desgracia no suelen estar acostumbrados. En el pasado, la mayoría de los niños se educaban en un entorno natural, y podían conocer con el tiempo la relación entre una conducta y sus posibles peligros, pero hoy en día el porcentaje de niños que viven en entorno rural es mucho menor, y eso conlleva a que se acerquen normalmente a conocerlo en jornadas festivas, en las que los padres y familiares suelen “querer descansar” mientras los niños corretean de aquí para allá. No pretendemos sugerir que se eviten estas visitas, pero es necesario que a los niños se les transmita un mayor conocimiento de dicho entorno, identificando los posible peligros y riesgos, es decir, “marcando los límites”. Pero estas medidas no garantizan la seguridad de los más pequeños, y tan sólo una vigilancia constante de sus movimientos, puede evitar finalmente ese accidente que todos queremos evitar.

Recomendaciones:

-Al menos uno de los adultos debe mantener siempre la vigilancia de los niños.

-Establecer a los niños espacios de juego y movimiento con límites claros que no deben pasar, y que estarán siempre dentro del campo de visión de los adultos.

-En los lugares próximos a la costa, todos los niños deberían saber nadar, y en caso contrario llevar medios de flotación auxiliar como un chaleco salvavidas para niños. Esta medida puede incentivar que ellos mismos subestimen el peligro del agua e invitarlos a que se bañen, pero aquí deberán primar las normas familiares en cuanto a prevención.

El medio acuático, Meteorología, Noticias, Prevención
Escrito por Carlos Vales Comentar
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Rechaza el desfibrilador para el club de fútbol en el que era presidente y muere de una parada cardíaca en el campo de fútbol de su propio equipo.

22 de enero de 2014 a las 21:46

Manuel Candocia, alcalde de As Somozas y presidente del club de fútbol El  Somozas, falleció el 19 de enero de 2014 mientras veía el partido de su equipo, después de sufrir un infarto cuando faltaban 7 minutos para que acabara el partido que su equipo disputaba al Cerceda.

Esta noticia, que se ha publicado en los periódicos y se ha dado por radio y televisión, es una más que se suma a la larga lista de las paradas cardíacas repentinas que se producen en España, que son 25.000, lo que equivale a una cada 21 minutos. Y menos del 7% logra sobrevivir, casi siempre por no llegar a tiempo los servicios médicos.

Pero nosotros nos hacemos eco de esta noticia no por ser una más de esa trágica y extensa lista, sino porque le sucedió a una persona que había rechazado contar con un desfibrilador en el campo de fútbol del equipo del que era presidente. Manuel Candocia, muerto por una parada cardíaca, creía que el desfibrilador podía hacer “más mal que bien”. Desgraciadamente, su ignorancia evitó que tuviera posibilidades de estar hoy vivo. Fue una lástima que nadie pudiera convencerle de lo sencillo que es utilizar un desfibrilador. Y será una lástima y una nueva equivocación que el club de fútbol El Somozas siga sin contar con un desfibrilador. Esperemos que la amarga advertencia sirva para cambiar mentalidades.

Este alcalde llevaba 9 mandatos consecutivos (desde 1979), con mayorías aplastantes y con un fuerte carácter, según relata la noticia que puede leerse en el siguiente enlace del periódico La Voz de Galicia: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2014/01/20/alcalde-as-somozas-fallece-presenciaba-partido/0003_201401G20P5992.htm. Ahora ya no le vale de nada, porque se ha quedado sin vida. Y quizás con un desfibrilador cercano hubiera seguido con vida, no lo podemos saber, aunque sí estamos convencidos de que con el desfibrilador hubiera tenido más posibilidades de seguir vivo que sin él. Es así de sencillo.

No es nuestra intención criticar a un muerto por una decisión absurda y equivocada, el pasado no puede cambiarse. Pero sí es posible hacer algo, sí queremos aprovechar la noticia para seguir insistiendo en que se podrían salvar muchas vidas si se admitiera el uso libre del desfibrilador y se consiguiera su instalación en lugares donde se reúnen muchas personas y son frecuentes las paradas cardíacas.

Al parecer, hubo dos personas que estuvieron realizando RCP durante 20 minutos a Manuel Candocia y que percibieron un “breve amago de recuperación”. Es necesario recordar que las posibilidades de la víctima se reducen aproximadamente un 10% cada minuto transcurrido sin restablecer el ritmo cardiaco normal. Y, sin embargo, las posibilidades de supervivencia aumentan si recibe la descarga antes de transcurridos 5 minutos después de la parada, lo que hubiera sido posible si el alcalde y presidente del club de fútbol hubiera aceptado el desfibrilador.

Como ya dejamos claro en el artículo publicado en Vigías el día 16 de diciembre de 2013 (“Desfibriladores: más fáciles de usar que cualquier teléfono móvil”), la RCP por si sola no restablece el ritmo cardiaco normal. Se necesita un desfibrilador cercano, que pueda ser utilizado antes de transcurridos 5 minutos.

No vamos a repetir todo lo escrito en el artículo citado, pero sí queremos insistir en que un accidente, una enfermedad súbita o una situación de emergencia son sucesos inesperados, por lo que nunca se sabe cuándo van a suceder, y por eso hay que estar preparados para cuando sucedan.

Personalmente, nunca me cansaré de recordar que la vida es el bien más preciado que tenemos y todos podemos hacer algo para que otros puedan seguir con vida.

Siento la muerte de Manuel Candocia y, como ya nada puede hacerse por él, espero que su muerte sirva para algo.

Desfibrilador, General, Materiales, Noticias, Primeros auxilios
Escrito por José Palacios 3 Comentarios
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Curso de Actualización en Socorrismo: prevención, rescate y primeros auxilios en instalaciones y espacios naturales acuáticos

13 de enero de 2014 a las 12:21

Se ha convocado el “Curso de Actualización en Socorrismo: prevención, rescate y primeros auxilios en instalaciones y espacios naturales acuáticos”, que organiza el Grupo de Investigación en Actividades Acuáticas y Socorrismo (GIAAS) de la Universidad de A Coruña con tres posibilidades de fechas:

– Curso Entre semana: 17, 18, 19 y 20 de febrero de 2014 – Horario: de 16 a 21,00 h.

– Curso Entre semana: 24, 25, 26 y 27 de febrero de 2014 – Horario: de 16 a 21,00 h.

– Curso Fin de semana: 28 de febrero, 1 y 2 de marzo 2014 – Horario: viernes (16 a 21 h), sábado (9 a 14 y 16 a 21 h) domingo (9 a 14 h).

Extracción controlada de víctima en piscina

Ya pueden inscribirse los interesados que cumplan el requisito mínimo de “Tener formación certificada en Socorrismo Acuático”. La reserva de plazas se realiza por riguroso orden de llegada de las inscripciones, con 25 plazas por cada curso.

En Galicia, el DECRETO 104/2012, do 16 de marzo, polo que se fixa a formación mínima dos socorristas acuáticos e se crea e regula o Rexistro Profesional de Socorristas Acuáticos de Galicia, señala en su artículo 10, apartado 3, lo siguiente:

“Para a renovación da inscrición, tanto o persoal socorrista en instalacións acuáticas (piscinas e instalacións acuáticas) coma o persoal socorrista en espazos acuáticos natu­rais (praias e augas interiores) da Comunidade Autónoma de Galicia, deberá actualizar cada catro anos a formación adquirida, mediante a acreditación da realización de cursos de formación continua dunha duración mínima de catro horas sobre cada un dos módulos teórico-prácticos asociados ás unidades de competencia, recollidos nos anexos I e/ou II do presente decreto.”

El GIAAS organiza estos cursos con el objetivo de garantizar la posibilidad de la formación continuada y actualizar la formación de los socorristas con nuevas técnicas, protocolos y procedimientos.

La RCP básica debe ser aprendida y entrenada con dispositivos que garanticen un "feed back".

Las cuotas de los cursos que se ofertan desde el GIAAS son muy asequibles y posiblemente las más baratas en el campo profesional del Socorrismo Acuático. Además, en caso de no poder realizarse el curso por causas justificadas se procede a la devolución inmediata de la cuota en la cuenta que indique el inscrito.

Los cursos están aprobados por el Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de A Coruña y tienen una validez académica de créditos de libre configuración. Se organizan e imparten con una metodología contrastada, en la que se valoran horas tutorizadas, horas presenciales y horas prácticas.

Los contenidos se imparten por profesores, doctores y licenciados, altamente cualificados y con amplia experiencia en el campo profesional del socorrismo y las emergencias, y colegiados en su profesión.

Toda la información necesaria se encuentra en los documentos siguientes que se pueden descargar: programa del curso, boletín de inscripción y declaración del alumno.

Para formalizar la inscripción es necesario enviar al correo (cursos.giaas@gmail.com) el resguardo del ingreso, así como el boletín de inscripción y la declaración del alumno cumplimentados y firmados.

Ánimo. La formación continuada es un derecho, pero también una obligación de los profesionales responsables.

Entrenamiento, Formación, General, Laboral, Noticias, Prevención, Primeros auxilios
Escrito por José Palacios 11 Comentarios
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ALERTAS

9 de enero de 2014 a las 16:59

Numerosos medios de comunicación se han hecho eco estos días de una nueva tragedia en la parroquia de Meirás, donde el mar se ha llevado a tres personas de una misma familia. Antes de nada, deseamos transmitir nuestro sincero y sentido pésame a todo su entorno, pues el profundo respeto que tenemos por la vida humana es lo que nos guía cada día en nuestro trabajo.

Francisco Fernández Cervera

Esta noticia de fatales consecuencias nos lleva a preguntarnos de nuevo qué lleva al ser humano a asumir un riesgo innecesario para sí mismo o sus allegados. Esta duda acompaña nuestros pensamientos en dos momentos muy marcados del año: en el período de fuertes borrascas de otoño/invierno, y en el de baño en espacios acuáticos naturales en primavera/verano.

Quienes dedicamos tiempo y esfuerzo a las emergencias, hemos visto una y otra vez el resultado que determinadas conductas pueden acarrear en las vidas de las personas, y quizás por esta cercanía, o incluso por haberlo vivido a veces en nuestras propias carnes, establecemos fácilmente una relación de causa-efecto, que muy probablemente otros no puedan ver con tanta claridad.

Es de sentido común que muy pocos tomarían la decisión de acercarse a un acantilado si pensasen realmente que el mar iba a arrastrarlos, pero la sola “duda razonable” fundamentada por toda la información de esos días, entendemos que es suficiente como para que “el por si acaso” forme parte de nuestras decisiones.

En muchos casos no existe modo alguno de poder prever una situación trágica, pero de igual modo en otros muchos, la mayoría de seres humanos que vivimos en el “primer mundo” tenemos acceso a prácticamente toda la información necesaria para poder emitir un juicio fundamentado de lo que puede llegar a suceder. Otra cosa distinta es el uso que hagamos de esa información…

Mientras todavía no han aparecido los cuerpos de dos familiares en Meirás, siguen apareciendo fotografías y vídeos en la costa Gallega, en los que algunas personas son golpeadas por el oleaje en acantilados, incluso en uno de ellos con un carrito de un niño pequeño. ¿Qué tipo de persona no ha visto las noticias estos días, publicando la tragedia de Meirás? ¿Quién no se ha enterado de que hemos tenido alertas amarillas, naranjas y rojas en la costa gallega? ¿Quién no ha escuchado los records de registro de oleaje en las boyas de nuestras costas? ¿Alguien no ha entendido los mensajes de peligro de Protección Civil, de la Axencia Galega de Emerxencias, o de cualquier medio de comunicación?

El espectáculo de las olas en "Seixo Branco" (Oleiros), con personas asumiendo riesgos innecesarios el día 6 de enero de 2014.

Estas y mil preguntas más nos hacemos quienes dejamos la piel una y otra vez en prevenir que sucedan accidentes como estos, y quienes nos la dejaremos intentando salvar a quien no ha tenido la prudencia suficiente. No comprendemos cómo una persona de avanzada edad sin conocimientos del medio acuático se dirige una y otra vez nadando hasta las boyas en verano, en vez de hacerlo en paralelo cerca de la orilla; no comprendemos como cada día soleado hay decenas de adolescentes saltando al mar de todas las maneras desde cada puente de nuestra costa; no nos entra en la cabeza como algunos padres (casi siempre son hombres, hay que reconocerlo) se emperran en saltar las olas con los niños cuando hay bandera amarilla o roja en la playa; no entendemos como se crean manifestaciones enteras de personas en los diques rompeolas de toda Galicia, en los días que las autoridades aconsejan no acercarse; y francamente, no tenemos ni pajolera idea de qué se le puede pasar a una madre por la cabeza para en plena ALERTA ROJA acercarse a un acantilado con un niño en un carrito. Que alguien nos lo explique, por favor.

El mar puede convertirse en un auténtico espectáculo, pero nada hay tan bello como la vida. Una imagen más de "Seixo Branco" (Oleiros), el día 6 de enero de 2014.

Una vez más, recordamos a todos que la administración dispone de todos los servicios meteorológicos para avisarnos con tiempo a través de internet, radio y televisión cuando existe algún peligro para la población. Recordamos que especialmente el mar se comporta de una forma descontrolada, y aunque hay variables que se pueden anticipar con alguna aproximación, su virulencia total es ciertamente desconocida por el ser humano. Rogamos encarecidamente a todos lo que tengan la inquietud de acercarse “un poco más para verlo mejor”, que tengan en cuenta que puede ser la última decisión que tomen en su vida.

Seguir el instinto natural del miedo es lo que ha mantenido a salvo al ser humano en toda su existencia. Sigamos manteniendo este principio básico tan ligado a la prevención, y divulguemos entre todos las medidas a tener en cuenta en casos de peligro, por favor.

Una vez más, nuestro reconocimiento a todos los servicios de emergencias que trabajan sin descanso en nuestro país para hacer todo lo posible en evitar tragedias innecesarias. Gracias de corazón a todos ellos por su dedicación.

ENLACES:
-Jugándose la vida ante las olas. La Voz de Galicia 

-Se formó la ola perfecta. La Voz de Galicia

-¿Por qué hubo olas gigantes en Galicia?. V Televisión

Localizado en unas rocas el cadáver del pescador desaparecido en Corrubedo. El Pais

-La costa gallega en alerta roja por el temporal. El país

-La Ola gigante que trajo el temporal hasta A Guarda. Faro de Vigo

-Una joven se ríe del mar y acaba siendo arrastrada por la corriente

Meteorología, Noticias, Prevención
Escrito por Carlos Vales 2 Comentarios
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