Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es
La Voz de Galicia
Blogs de lavozdegalicia.es
Vigías

INVERTIR EN PREVENCIÓN Y FORMACIÓN: INVERTIR EN LOS VIVOS

5 de febrero de 2012 a las 0:54

Hoy, 4 de febrero de 2012, en la portada de “La Voz de Galicia” leo unas frases que me llaman la atención en el recorte “De Sol a Sol”: “Una vez más, pagan los trabajadores: menos sueldo, menos jornada, más impuestos, más paro. Mientras, sigue gastándose dinero a espuertas en obras suntuosas e innecesarias.” No sé quién escribe esta pequeña columna, pero creo que no se puede decir mejor con tan pocas palabras.
Después leo “El Faro de Vigo” y al llegar a la página 46 me encuentro con la noticia siguiente: “Salvamento mantiene la búsqueda del estudiante eslovaco desaparecido en la playa de A Coruña”. Como esta noticia me interesa mucho sigo leyendo y descubro que el operativo de búsqueda de un cadáver cuenta con los siguientes medios:
- Avioneta Serviola 303 de Salvamento Marítimo.
- Helicóptero Helimer 210 de Salvamento Marítimo.
- Helicóptero Abeja 28 de la Dirección General de Tráfico.
- Helicóptero Ángel 27 del Cuerpo Nacional de Policía.
- Helicóptero Ángel 29 del Cuerpo Nacional de Policía.
- Helicóptero Cuco de la Guardia Civil.
- Embarcación de intervención rápida Salvamar Mirfak de Salvamento Marítimo.
- Buque Sar Gavia de Salvamento Marítimo.
- Lancha Bianca de Cruz Roja.
- Buque Paio Gómez Chariño de la Xunta de Galicia.
- Embarcación Alcotán del Servicio de Vigilancia Aduanera.
- Embarcación Río Andarax de la Guardia Civil.
- Embarcación GCM-10 de la Guardia Civil.
Si la indignación que siento en estos momentos me deja sumar bien, creo que “únicamente” se están destinando 1 avioneta, 5 helicópteros y 7 embarcaciones a buscar un cadáver. Y eso con la crisis que nos está castigando.
Mi cabeza termina de procesar ambas noticias y encuentro una relación directa entre las obras suntuosas e innecesarias y el derroche de recursos destinados a buscar un cadáver. No puedo entender que haya tanto dinero para estos gastos que mi cabeza ha relacionado y, sin embargo, no haya inversión en dotar a los vehículos de la policía de unos sencillos y baratos materiales para el rescate, o se considere un derroche invertir en un servicio de emergencias acuáticas, o se recorte en la dotación de los socorristas acuáticos para las playas en la temporada de verano, o se piense que es un gasto muy grande e impensable poner retenes de socorristas para cubrir los fines de semana de buen tiempo en los que las playas se llenan de usuarios dispuestos a darse el primer baño del año (que algunas veces se convierte en el último por morir ahogados sin ayuda).

Y por todo esto es el título de mi artículo. Hay que invertir en los vivos, hay que invertir en prevención y en formación. Hay que dejar de lado los gastos innecesarios y suntuosos.
A estas alturas de mi vida, con mis años y mis experiencias, ya no estoy para cubrir expedientes, no necesito quedar bien con nadie en particular, ni estoy dispuesto a cambiar mi proceder habitual que siempre ha rechazado el engaño y la mentira. Es lo que pasa cuando uno lleva 36 años de dedicación al socorrismo acuático, como es mi caso, pasando por todo tipo de entidades y niveles, dedicando todo tipo de esfuerzos en dignificar nuestra profesión, consiguiendo que esta bella y humanitaria actividad tenga presencia en la Universidad y, entre otros logros, creando un Grupo de Investigación universitario del que están saliendo investigaciones, tesis doctorales, publicaciones de gran nivel, actividades formativas de enorme utilidad e intercambios internacionales que ya nadie podrá romper.
Y, como saben los que me conocen, “mojándome” siempre, siendo el primero en meterme al agua y el último en salir, compartiendo el esfuerzo, el frío, el calor o lo que haga falta con mis alumnos, y con los amigos y compañeros que viven el socorrismo con la misma vocación que yo. Cuando opino de algo es porque lo he vivido y experimentado antes, yo no soy de los del “sillón” o de los de la “orilla”, y si digo algo acerca del mar, del río, del frío, del esfuerzo o del calor, es porque sé lo que se siente y lo he sufrido o disfrutado antes.

En estos días, después de comprobar el nivel de participación en el debate que suscitó mi artículo: “3 policías mueren en la playa del Orzán intentando un rescate”, estuve pensando en hacer como mi compañero Carlos Vales, es decir agradecer y/o contestar alguno de los comentarios que iban entrando. Pero desistí por dos motivos: Carlos Vales lo ha hecho mucho mejor de lo que yo podría hacerlo y, además, pensé que era mejor aprovechar el tirón en el interés suscitado para escribir algo más completo, con otro artículo.
Y antes de seguir deseo agradecer a todos la participación, sin excepciones, sin tener en cuenta que yo esté o no de acuerdo con lo que se ha opinado. Nos gusta que la gente participe, con educación y respeto. Gracias.

Desde el 1 de marzo de 2010 tengo una alerta en mi correo de Google que me envía las noticias de los ahogados. Cuando la activé lo hice por dos motivos. El principal era recordarme a diario que todavía queda mucho por hacer, que todos los días siguen muriendo personas en el medio acuático y que debo seguir trabajando al máximo para intentar evitarlo. El otro motivo era el de llegar a conocer y poder analizar las causas de ahogamiento, para así elaborar propuestas o actuaciones que permitan evitarlas.
No voy a describir todas las noticias de ahogamientos que me han llegado, ni siquiera las de personas que han intentado un rescate, que no lo han conseguido y que, además, han muerto por intentarlo. Y no lo voy a hacer porque son muchísimas, en países diferentes (España, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Italia, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y muchos más) y por intentar rescatar a personas (niño, hermano, hijo, amigo, desconocido, cadáver y un largo etc.), a animales (caballo, perro, gato, novillo), o a cosas (pelota, gorra, sombrero, anzuelo). Todos los casos me parecen injustos e innecesarios. Injustos porque no es justo que mueran 2 o más en lugar de 1. E innecesario porque no hubo ningún resultado positivo, fue inútil la entrega.
Voy a dar algunos ejemplos como muestra del “heroísmo equivocado” que desde 1991 llevo poniendo en mis publicaciones como una causa de ahogamiento. Heroísmo porque han entregado su vida por intentar salvar la de otro, pero equivocado porque con su muerte no sólo no lo han conseguido sino que han añadido una víctima más a la ecuación.

- 19 de julio de 2010: Tres integrantes de una misma familia murieron ahogados en el pantano de Santolea, en el término municipal de Castellote (Teruel), cuando un hombre de 50 años de edad solicitó ayuda para poder salir del agua, acudiendo primero su hija, de 20 años, y, después, su mujer, de 51 años. Los tres perecieron ahogados.
- 26 de julio de 2010: Florián Matellanes, camionero jubilado, murió en las aguas del embalse de Valparaíso cuando intentaba rescatar de las aguas a un nieto de cinco años que había volcado con la barca que manejaba. El niño fue rescatado por un joven de 17 años. (laopinióndezamora.es)
- 8 de septiembre de 2010: Dos hombres de 45 y 65 años y nacionalidad extranjera murieron en la playa de Almuñécar (Granada). Uno de los fallecidos mostró que tenía problemas en el mar y el otro bañista más joven se lanzó al agua para intentar salvarlo. Ninguno pudo alcanzar la orilla con vida. (ELPAIS.com)
- 15 de noviembre de 2010: Dos jóvenes de 21 y 33 años perdieron la vida en la laguna de Zapata, en Michoacán (México), cuando intentaron rescatar el anzuelo de un pescador. (www.cambiodemichoacan.com.mx)
- 11 de octubre de 2011: Un abogado de 55 años murió ahogado en las aguas del canal de riego del Genil–Cabra en las inmediaciones de Santaella (Málaga) al intentar rescatar a su perro. (http://www.diariocordoba.com)
- 14 de febrero de 2011: Diego Liquen, de 36 años, falleció al intentar rescatar a la joven Melina Gaspar, de 18 años, que se encontraba bañándose en el espejo de agua de la finca Pompayan (Argentina). Ambos fallecieron de “asfixia por inmersión”. (http://www.cronica.com.ar)
- 2 de marzo de 2011: Fernando Veas, de 23 años, murió ahogado en un canal de regadío en Pirque (Chile) por intentar rescatar a su hermano, supuesto suicida, que fue sacado del lugar por efectivos de Carabineros. (http://www.chile.com)
- 1 de agosto de 2011: Un trabajador de la construcción trató de recuperar su cachucha en el arroyo de Camarones en su desembocadura en el mar en Puerto Vallarta (México), fue arrastrado por la corriente y murió ahogado. (http://www.informador.com.mx/jalisco)
- 3 de agosto de 2011: Alfredo Robinson Collazos Huamán, de 15 años, se ahogó en las aguas del río Santa en el poblado de Pingua, distrito de Mancos, provincia de Yungay (Perú) al intentar sacar el sombrero de una mujer que le ofreció dinero si lo recuperaba. (http://www.rpp.com.pe)
- 3 de agosto de 2011: Ángel Manuel Milla Saba, sevillano de 40 años, falleció en Zahara de los Atunes (Cádiz) cuando pretendía salvar a su hijo de 6 años. No consiguió nada y otra persona con una tabla pudo rescatar al niño. (http://www.diariodesevilla.es)
- 27 de agosto de 2011: Ramón Suárez Santana María, médico de 35 años, falleció ahogado tras ser arrastrado por la corriente del río Haina (República Dominicana), cuando se tiró a sacar el cuerpo de un amigo que flotaba en las aguas y que había desaparecido a comienzos de semana al intentar cruzar el río. (http://www.noticiassin.com)
- 18 de octubre de 2011: Jonathan Alfonso González, policía de 25 años, murió ahogado al intentar salvar a un hombre que se tiró al río en San Rafael (Argentina) después de discutir con su esposa. Este hombre fue arrastrado por la corriente y también falleció. (http://www.losandes.com.ar)
- 24 de octubre de 2011: Niu Zuotao, un soldado retirado de 31 años, se lanzó a las aguas de un río en Guangzhou (China) para tratar de salvar a una mujer. Ambos se ahogaron. (http://spanish.peopledaily.com.cn)
- 11 de diciembre de 2011: Gustavo Adolfo Orellana Leiva, de 32 años, murió ahogado al intentar rescatar una pelota en la playa Costa Azul, comuna de Cartagena (Chile). (http://www.soychile.cl)
- 26 de diciembre de 2011: Ciricia Reyes Cristóbal (de 52 años) se arrojó a las aguas del río Conchumayo (Perú), para salvar a su caballo que era arrastrado. Ambos perecieron en el intento. (http://diariocorreo.pe)
- 16 de enero de 2012: Diego Martín, de 30 años, se ahogó al buscar una pelota en una playa no habilitada del Paraná (Argentina). (http://www.el-litoral.com.ar)

Cansa ver tantos casos similares. Se repiten y, entonces, algo está fallando. Es como cuando en el mismo punto de una carretera mueren personas en accidentes que se repiten día sí y día también.

Debo advertir que las opiniones que damos en nuestro Grupo de Investigación surgen desde el conocimiento de la realidad de forma directa, interaccionando con ella y también, en muchas ocasiones, como fruto de investigaciones con metodología y rigor científicos.
En esta ocasión me he dejado llevar más por el sentimiento, aunque eso sí, con datos.
Hay accidentes desgraciados que se producen por causas que muchas veces no se conocen. Y porque somos personas no somos perfectos y nadie hay en este mundo que no tenga fallos.
Pero en el socorrismo hay que centrarse en prevenir accidentes, en recuperar vidas humanas, en rescatar personas, y no en preocuparse por cosas ni pertenencias físicas (sean embarcaciones o sea el mejor de los diamantes).

Hay que reconocer lo que es fácil ver y no hablar de lo que es difícil demostrar. Hay que estar orgulloso de lo que hace grande a una persona, a un pueblo o a un país. Hay que seguir con los esfuerzos útiles para conseguir la formación digna y profesional de las personas que se dedican a prevenir accidentes y salvar vidas en el medio acuático. Hay que dotar de recursos materiales a aquéllos que en ocasiones exponen sus vidas por intentar ayudar a los demás. Hay que mirar para el futuro y no pararse por desgracias que ya no tienen solución. Sí entristecerse, pero no lamentarse sin sentido o con revancha.
Yo estoy seguro de que los tres policías que han muerto, y a los que admiro por su entrega, si se pudiera retroceder en el tiempo, si hubieran recibido formación en socorrismo, si se les hubiera dotado de unos recursos para el rescate muy baratos y eficaces, en la misma situación hoy estarían vivos y es posible que, además, hubieran rescatado con vida al estudiante. Pero como no podemos cambiar el pasado, intentemos cambiar el futuro. Es de lo que he escrito y de lo que escribo ahora. Lo demás es secundario o anecdótico. Y el que lo quiera entender, pues muy bien. Y el que no quiera entender, o por su cuenta interprete de forma tergiversada lo que yo escribo, pues lo siento.
Yo voy a seguir trabajando para que haya más prevención y más formación.
Es lo que tengo más claro.

General, Noticias, Prevención
Escrito por José Palacios 24 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net