Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es
La Voz de Galicia
Blogs de lavozdegalicia.es
Vigías

Un profesor de Educación Física y Jefe de Guardavidas sobre ruedas: Atilio Mitta

14 de octubre de 2010 a las 0:26

dscn9216Presentación

Atilio Mitta es un profesor de Educación Física atípico, da sus clases sobre ruedas desde que hace 20 años un accidente de tráfico le ocasionara una grave lesión medular a la altura de la columna dorsal (dorsal 8). También es atípico como Jefe de Guardavidas (equivalente a coordinador de socorrismo), trabajo que en el verano argentino realiza sobre un cuatriciclo.

Atilio tiene 54 años, nació en el sur de Buenos Aires el día 15 de junio de 1956. Estudió la Licenciatura de Educación Física y él añade con orgullo que también estudió para ser Guardavidas (equivalente a socorrista acuático).

Mi amigo Martín Del Gaiso, también guardavidas argentino y profesor de la Universidad Abierta Interamericana, me lo ha presentado y casi de forma inmediata comenzamos a conversar sobre nuestra profesión y nuestra pasión.

Atilio atrae nuestra atención por dos motivos:

– Sigue en activo como profesor de Educación Física en las escuelas 32 y 57 en Solano, Quilmes, que son dos escuelas públicas y con grandes carencias en una de las zonas humildes del sur de Buenos Aires.

– Sigue en activo como Jefe de Guardavidas de las playas de Santa Teresita, una zona turística de Argentina.

En la conversación que tuvimos con él nos comentó:

“Me podía haber jubilado de forma anticipada, con licencia por discapacidad, pero ni quise ni pude, ya que el sueldo es mucho menor y yo tenía que seguir manteniendo a mi familia, necesitaba el sueldo completo. Después me he alegrado mucho, ya que mi trabajo me ha ayudado a aceptar y superar la discapacidad física que padezco”.

Atilio se distingue por una serenidad envidiable, es de carácter humilde y quizás por eso los que le conocen saben que es una gran persona. Él no deja de reconocer y agradecer la ayuda de sus compañeros de trabajo, tanto la de los profesores que comparten su tarea docente en las escuelas, como la de los guardavidas que coordina en las playas:

– “Hace dos semanas estuvimos varios días con los niños de la escuela en una actividad educativa, nos alojaron en un hotel que no tenía ascensor y mi habitación estaba en el primer piso. Mis compañeros me subían y bajaban 3 ó 4 veces cada día. Tiene mérito, ya que yo peso bastante. Mis compañeros me ayudan mucho y facilitan mi trabajo”.

Con Atilio hemos conversado sobre la realidad de Argentina, sobre Educación Física y sobre Salvamento Acuático. En estos temas tiene las ideas muy claras, pero no trata de imponerlas, él da su opinión que fundamenta en una experiencia prolongada.

Nos cuenta que hace pocos días viajó con un contingente de alumnos a Chapadmalal (ciudad balnearia a 23 km. de Mar del Plata). Este viaje fue totalmente gratis para estos chicos sumidos en la pobreza. La sorpresa de Atilio fue que en un almuerzo estos chicos habían comido el arroz y dejado el pollo. Ante este episodio, Atilio nos aclaró que se debía a que estos alumnos en su vida lo habían probado.

Guardavidas y Salvamento Acuático

Quiso ser guardavidas desde muy joven, él y su hermano mellizo entraban a nadar en el mar y querían entrenar con los guardavidas de la playa, pero éstos no les dejaban. Con el paso del tiempo los guardavidas comprobaron que esos dos hermanos tenían nivel suficiente y entonces los admitieron entre ellos. Comenzó su formación en Turismo, pero casi de inmediato empezó a entrenar con los guardavidas de la Cruz Roja, que pronto lo eligieron para trabajar.

Atilio lleva acumuladas 30 temporadas en las playas, de las que 22 han sido como Jefe de Guardavidas.

Cuando nos ponemos a hablar sobre el Salvamento Acuático en Argentina, Atilio no se enfada, pero se pone serio. Comenta con nosotros los fallos que él ve en Argentina y, curiosamente, lo primero que dice es algo que algunos ya hemos notado:

– “En Argentina los guardavidas escuchan, pero no aceptan lo que viene de fuera”.

Y añade:

– “La mayor parte de los guardavidas argentinos son soberbios, quieren participar en rescates y es posible que no hagan suficiente trabajo preventivo. Somos demasiado desesperados cuando hay un rescate y nos creemos que lo sabemos todo”.

También tiene su opinión crítica sobre los usuarios de las playas, de los que dice:

– “No hacen caso de la bandera roja”.

Pero es más crítico con los propios guardavidas y añade:

– “Pero los guardavidas tienen gran parte de la culpa por no elegir y cambiar bien el color de la bandera según va pasando el día y según se encuentra el mar”.

Como podemos apreciar siempre responsabiliza a los propios guardavidas de las medidas preventivas.

Nos cuenta que, a pesar de todo, los guardavidas argentinos tienen algo muy positivo, que puede, incluso, hacer superar cualquier fallo o dificultad:

– “Entusiasmo, los guardavidas argentinos están muy motivados hacia el Salvamento Acuático”.

Atilio afirma que él no cree en el guardavidas que está todo el día haciendo rescates, cree en un trabajo más preventivo. En toda su vida profesional lleva realizados unos 30 rescates sencillos y sólo 2 complicados.

Todavía recuerda perfectamente el rescate de un niño al que salvó de morir ahogado por una casualidad. Le habían cambiado de playa sin una causa justificada, pero gracias a ese cambio él pudo ver al niño en peligro y rescatarlo. Nos contó emocionado:

– “Si no me llegan a cambiar a tiempo el niño hubiera muerto ahogado, ya que el guardavidas al que sustituí no se encontraba en su puesto de vigilancia”.

Otra anécdota que nos cuenta trata sobre las personas que se ahogan fuera del horario del servicio de guardavidas:

– “Llegué a la playa por la mañana en un día feo (mal tiempo) y me extrañó encontrar ya una moto cerca de un acceso. No me gustó y estuve todo el día extrañado y pensando. Después tuvimos que recuperar el cadáver de una persona, que había muerto ahogado mucho antes de que llegáramos los guardavidas que era el propietario de la moto”.

Atilio tiene claro que la principal función de un guardavidas es la prevención y cita como medidas preventiva más habituales y útiles los silbatazos a los bañistas antes de que entren al agua y la de conseguir que con bandera roja no se meta nadie en el mar.

Le preguntamos por los recursos de los que dispone como Jefe de Guardavidas. Nos dice que son muy escasos y que se intentan suplir con mucho trabajo, dedicación y entusiasmo. En total tienen 6 radiotransmisores para 54 guardavidas, roscas (aros salvavidas) y boyas torpedo, para un total de 3 kilómetros de playa, con gran afluencia de usuarios. Y nada más, no tienen aletas.

Educación Física

Cuando hablamos sobre la Educación Física, Atilio adopta un semblante triste y preocupado. Nos dice que en algunas clases de Educación Física, cuando se dan por la tarde, les dice a sus alumnos que comiencen despacio porque acaban de comer y siempre hay algún alumno que le dice: “Profe no se preocupe, yo no he comido, así que puedo correr más deprisa”. Sí, así de triste. Nos cuenta con tristeza que alguno de sus alumnos no siempre puede comer y que, en ocasiones, les da unos pesos para que se compren algo de comida. Atilio añade que calcula que el 50% de sus alumnos no come de forma equilibrada el fin de semana: “Solamente ingieren mate cocido y pan, o sopa de ajo (agua caliente con tres dientes de ajo)”.

Su idea sobre la educación es sencilla y contundente:

– “Inglés, música, informática… Mejor primero enseñar bien su propio idioma y después vendrá el resto. Además, no existen recursos para casi nada”.

Está claro que no todos los colegios de Argentina tienen la misma carencia de recursos que la que Atilio tiene que padecer en las escuelas en las que da clase, pero él nos cuenta y muestra su realidad.

También nos cuenta que la Educación Física la disfrutan los niños como ninguna otra materia. A los niños les gusta jugar, correr, competir, aprender. Atilio sigue organizando campeonatos con los niños y va con ellos para que participen en todo tipo de actividades.

En una de sus clases, a la que amablemente nos dejó asistir, comprobamos que es posible ser profesor de Educación Física en silla de ruedas. Primero nos asombró el respeto que los niños le tenían y cómo le ayudaban empujando la silla de ruedas para llegar lo más pronto posible al patio. Después pudimos ver en directo varios detalles de gran altura que demuestran la capacidad pedagógica de Atilio.

dscn9188

Él, personalmente, iba colocando encima de sus piernas las prendas que los niños le pasaban a medida que comenzaban a sudar, ya que les insistía que no se podían dejar tiradas por el suelo. Cuidaba de igual forma las prendas que se encontraban en buen estado como las que ya estaban sucias y rotas, demostrando a los niños que hay que cuidar lo poco que tienen.

En uno de los juegos de relevos un niño se le acercó y le dijo: “Profe, un pibe está haciendo trampas, andá cambiándose de lugar”. Atilio, con un tono de voz tranquilo y seguro le contestó al niño: “¿Sabés contar?” Evidentemente el niño le dijo que sí y, entonces, Atilio le puso sus dos manos delante, en la mano derecha enseñando 2 dedos y en la izquierda 1 dedo, y le preguntó: “¿Cuántos dedos ves?” El niño sonriendo y sobrado le dijo: “Profe, hay tres”. De inmediato Atilio cambia los dedos y enseña 1 en la mano derecha y 2 en la izquierda, y le vuelve a preguntar: “Y ahora, ¿cuántos?” El niño volvió a contestar con seguridad: “Profe, otra vez hay tres”. Entonces, Atilio miró con cariño al niño y le dijo: “Ves, es lo mismo, no te preocupés”.

dscn9200

Al final de clase Atilio reunió a su alrededor a los alumnos, que, rápidamente y sin que el profe dijera nada, se sentaron para verle desde abajo. Les felicitó por su esfuerzo y ante la pregunta de un niño sobre quién había ganado, Atilio les dijo:

– “Creo que ha ganado el equipo A, pero os voy a hacer una pregunta: ¿quién no ha sudado la camiseta? Si todos os habéis esforzado, todos habéis ganado”.

dscn9261

 

Conclusión

Atilio afirma rotundo que los brazos son su salvación, nos asegura que sigue manteniéndose en forma, todo lo que puede. Sigue dando las reválidas en el mar como guardavidas, demostrando que  puede nadar 500 metros sin parada y a buen ritmo.

He visto a Atilio ya 3 veces y no deja de sorprenderme. Me recuerda siempre a mi amigo José María Olayo, quizás porque tanto Olayo como yo sabemos que hay otra forma de tratar a las personas en situación de discapacidad, quizás porque el caso de Atilio se parece mucho a otros que me ha contado Olayo, quizás porque mi amigo Olayo ha publicado un gran trabajo sobre este tema en el que he leído lo fácil que puede ser entender y facilitar la vida de personas como Atilio.

Cuando estoy con Atilio me da por pensar que el problema no es la discapacidad, sea temporal o fija, me reafirmo en mi convencimiento de que el problema son las limitaciones que nos ponemos o las que nos imponen.

Atilio: ¡gracias por tu ejemplo!

Discapacidades, Formación, General, Internacional, Laboral, Noticias
Escrito por José Palacios 23 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net