La primera gota de agua
Este nuevo espacio pretende ser un punto de encuentro para los que vivimos con pasión las actividades acuáticas y el socorrismo.
En esta primera entrada queremos destacar la relevancia de cuatro conceptos: actitud, prevención, vigilancia y formación continuada. Seguro que a lo largo de esta singladura charlaremos sobre otras ideas, pero hemos escogido estas cuatro como las primeras pinceladas de este cuadro tan singular.
Actitud
Un buen socorrista no puede carecer de la disposición adecuada para desempeñar su trabajo, puesto que ser un profesional implica mucho más que cobrar por ello. Debemos tener una actitud constante para ayudar a los demás, ser correctos en las formas, mantener el interés por aprender nuevas técnicas, y mil cosas más que perfilan nuestra profesionalidad.
Prevención
Cada instante que dedicamos a las acciones preventivas puede salvar una vida. Este principio debe acompañarnos en cada momento y servirnos de guía siempre. Dedicaremos mucho tiempo y esfuerzo a insistir en ello en este blog, os lo garantizamos.

Vigilancia
Es imposible desligarla del concepto de prevención, y tan importante es en nuestro trabajo, que hemos escogido el nombre de este blog pensando en ella. Uno de los estudios que estamos desarrollando actualmente registra el número de ahogados en nuestro país, y una de las primeras cuestiones que nos llama la atención es que detectamos que un porcentaje elevado de alertas ante ahogamientos vienen dadas por llamadas de los bañistas a los servicios de emergencias, en vez de ser detectados por los sistemas de vigilancia. En los cursos de formación nos gusta afirmar que “Si los servicios de vigilancia no son los primeros en detectar el problema, la prevención no ha sido la adecuada”.
Formación continuada
Nuestro campo de actuación podría catalogarse como un ser vivo al que hay que alimentar a diario. Cada día que no entrenemos o repasemos las técnicas y estrategias es un día perdido, y el momento de actuar no es el momento de recordar cómo se hacen las cosas. Cuando una persona reclama ayuda o precisa de una R.C.P., la mente y el cuerpo deben funcionar como un perfecto engranaje que sabe lo que debe hacer. Si obviamos esto, dudaremos en nuestras acciones, con el riesgo que implica para la vida de quien lo necesita. Cada año se investigan técnicas, se publican nuevos protocolos y procedimientos, se diseñan mejores sistemas de preparación física y psicológica; es nuestra obligación moral y profesional mantenernos actualizados para poder responder con eficacia y operatividad donde sea necesario.
Por último queremos transmitir nuestra ilusión por este proyecto, e invitaros a participar de forma activa con vuestras opiniones y experiencias. La calidad de este espacio vendrá dada por las aportaciones de todos.
¡Bienvenidos, vigías!
Formación, Prevención, Vigilancia









