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Sin hijos

Escrito por sandrafaginas
25 de Agosto de 2011 a las 8:33h

¿De qué me suena esto? Además de no tener hijos, ahora resulta que somos infecundos. Ay, si yo te contara!!! Me remito a lo dicho en el post anterior. Un país sin niños no tiene futuro (y no es una metáfora). Os dejo el artículo de mi compañero Manuel Blanco que ya habla de héroes y os cuento una historia.

Cuando nos dijeron que sería difícil engendrar hijos (incluso algún médico utilizó palabras indecorosas que se han quedado en nuestra mente) decidimos que nosotros los tendríamos de cualquier forma y a cualquier precio (¡vaya con el precio!). Así que nos pusimos a ello y abrimos varios frentes. La que escribe -ahora riéndose- lloró los siete llorares mientras iba recogiendo información y se embarcaba en la  primera de las fecundaciones in vitro. Fue en el Materno de A Coruña y por aquel entonces (las cosas afortunadamente han cambiado) las mujeres hacíamos cola desde distintos puntos de Galicia para ser tratadas básicamente como animales. Solo en otra ocasión me he sentido tan vaca, pero ya lo contaré más adelante. Así que animalizada me sometí a todo ese proceso cansado que consistió en hormonarme, analizarme, anestesiarme y finalmente colocar en mi interior dos embriones, que una cariñosa bióloga (fue la única sonrisa que vi en todos aquellos días) me anunció. Además del “ábrase de piernas” de un desalmado que hoy ya no es doctor, de ese tiempo solo recuerdo el llanto iniciático y desconsolado en mi cama cuando el mes dijo no. En aquel instante tomamos la mejor decisión de nuestra vida:  adoptaríamos un hijo. Y así empezó otro doloroso proceso de papeles, angustias, más papeles, más angustias, que he resumido como el peor embarazo de mi vida. Pero seguimos adelante con la posibilidad de “embarazarnos” naturalmente, así que yo me sometí a otro tratamiento en Santiago con una doctora a la que le importaba sobre todo que le pagara con billetes y nunca con tarjeta. Por supuesto, fracasó.  Sin embargo, nos esperaba la felicidad, y el mundo finalmente se abrió un 4 de junio del 2005 y dimos por fin a luz a Sara en Etiopía cuando atravesamos la puerta azul del orfanato de la madre Teresa, apenas un año y pico después de aquel primer doloroso llanto en la cama. Hiperfelices con Sara decidimos un par de años después darle un hermanito, así que cuando ya habíamos pasado el corte para adoptar otro hijo en ese mismo país, yo decidí darme la última oportunidad de traer un hijo naturalmente, y me sometí al tercer tratamiento de fecundación in vitro en A Coruña, con el equipo Ron, entonces en la Maternidad Belén, y hoy en el hospital Santa Teresa. Fue sin duda el proceso más normal y mejor de todos desde el principio, desde que el doctor Devesa nos acogió en su consulta con su rigor y tranquilidad. Y el llanto, pero de felicidad, llegó con aquel predictor rayado en la trastienda de una farmacia de confianza, en la que amablemente me pinchaban la medicación, y en la que cuatro personas (el farmacéutico, las dos ayudantes, y yo) sonreíamos entre lágrimas ante lo que iba a ser nuestro segundo hijo: Pablo. Y la casualidad, o el destino, quiso que naciese también un 4 de junio, pero del 2007, en el Hospital Santa Teresa. ¿Casualidad? El mismo día, y con Teresa de por medio. En fin, mejor no pensarlo… Cuando empezaba el 2008, en el mes de los regalos, a mí me llegó uno envuelto también en llanto. Tan solo seis meses después de dar a luz a Pablo, un predictor me indicaba que estaba en camino un tercero, el espontáneo, que yo, su madre, acogí atravesada y sin ningún ánimo. Así que volví a llorar los siete llorares porque en mis planes no estaba el traer 3 hijos al mundo en solo tres años, y además así, sin planearlo, como adolescente de una sola vez. Por eso siempre he pensado que la vida me tenía preparada esta sorpresa final para hacerme sentir todos los sentimientos posibles de la maternidad, el deseo y el rechazo: la multimadre. Sé lo que es adoptar, sé lo que es someterme a una fecundación, sé lo que es quedarte a la primera, sé lo que es dar el pecho, y no darlo, y me he sentido vaca, aquella vez haciendo cola para extraerme los óvulos, maltratada, y otra cuando animal vacuno estaba en la semana 41 del embarazo de Pablo y  solo pedía silencio, y le daba con el glassex a todo cuanto estante había en mi casa con el síndrome del nido limpio. Si hubiese sido niña, le hubiese llamado Teresa. Pero fue niño. Y es Martín. Por Martín Hache, aquella película tan maravillosa. Sara, Pablo y Martín. Mis hijos, con esfuerzo.

18 respuestas a “Sin hijos”

  1. laura dice:

    Me has emocionado… estoy al principio de todo eso.

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  2. Lola dice:

    Hoy me has emocionado…un montón.:)

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  3. sandrafaginas dice:

    Pues ánimo a las que estáis en ese principio. Todo llega, y a veces multiplicado. Suerte y ahorrad mucho!!

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  4. MAITE dice:

    jolín nena¡¡¡¡
    He hecho un parón para tomarme un bocado (la reconciliación no me permite más)y se me ha formado una “bola” en la garganta.
    …que importan los trabajos diarios,si tienes plaza en guardería o el uniforme cuesta 100 ó 200 si final puedes llenarte la boca diciendo que tienes besos y abrazos a raudales y que en el camino siempre te encuentras gente maravillosa ??
    Un besote

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  5. sandrafaginas dice:

    Gracias, Maite. Te contaré yo a ti de besos y abrazos. Ya me gustaría a mí que fuesen 100 o 200, pero en fin, lo que tú dices, piedras hay en el camino, pero lo importante es lo de siempre. Esos tres que me vuelven loca. Y eso sí es literal. Un beso fuerte, y traga.

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  6. Bárbara dice:

    Hola Faginas!!!

    Siempre he pensado que eras una luchadora y una superviviente, pero no sabía cuánto!!!

    Solo un cosa: te mando todas las sonrisas y mimos que no supieron darte,, cuando tanta falta te hacían.

    Por otros motivos, sé lo que ir al médico y sortear consultas en busca de ayuda. Y sé qué duro es no escontrar apoyo ni un mínimo de comprensión. Es un vacío espantoso.

    Ahí radica la fuerza vital, en superar esos momentos y mirar a tus tres pequeños. Lo que has escrito hará mucho bien a quienes estén pssando -o hayan pasado – por ese proceso.

    Un beso

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  7. sandrafaginas dice:

    Uf, Bárbara! Me vas a hacer llorar! ¿Fuerte? No sé, eso es tan relativo. Pero sí me gustaría dar mucha esperanza a aquellos que ahora están sin hijos, pero quieren tenerlos. Yo me he sentido fatal tantas veces en ese proceso, que solo el deseo de tenerlos era (sin yo ser consciente) más fuerte que yo. Gracias y siempre hay médicos estupendos, ¿eh? A mí me han dado la vida. Un beso

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  8. abelenda dice:

    Tú sí que vales. Un besazo, guapa.

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  9. sandrafaginas dice:

    Y tú. Otro para ti.

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  10. Sandra dice:

    Tu historia me ha puesto los pelos de punta, eso que ya la conocía(fuimos juntas a las clase de preparación al parto), me ha encantado y lo mejor de todo es que tiene final feliz. Un beso muy fuerte

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  11. sandrafaginas dice:

    Gracias, Sandra! Anda que no hemos chocado barriga sandriana! ¿Qué tal tú? Escribe cuando quieras. Un beso

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  12. Teresa dice:

    Hola Sandra,
    Hoy no podía dejar de escribirte. Te leo con frecuencia y me lo paso pipa, pero hoy me has emocionado. Sé de lo que hablas porque, con alguna variante, he pasado por situaciones parecidas, pero cuando logras ser madre vas olvidando el sufrimiento del camino. El instante en el que pude coger a mi hija Inés en brazos,ya con 10 meses y sin dejar de sonreir, borró todo lo demás. No es que se borren esos recuerdos, es que ya no duelen.

    Un abrazo
    Teresa

    PD: Me encanta el nombre Inés pero estoy arrepentidísima de no haberle puesto mi nombre. Un día se me ocurrió decírselo y “la hice buena” ahora me reprocha con frecuencia que no le hubiese puesto Teresa.

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  13. sandrafaginas dice:

    Gracias, Teresa. Sí es verdad que con las alegrías una olvida el sufrimiento, incluso ahora todo queda borroso.Teresa, por diversos motivos, me parece un nombre precioso. Pero cualquiera en los hijos es bonito. A mí el de Sara me vino impuesto, Pablo es el de su padre y lo de Martín ya lo he contado. Un saludo

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  14. Eduardo Euserbio dice:

    Sra. Sandra: Su articulo conmueve al mas duro de los seres humanos. Tengo matrimonios en Espana que han pasado por cosas todavia mas espantosas de parte de los especialistas de turno. Lamentablemente en nuestro pais todavia existe la voz cantante y sonante del galeno, donde el paciente no cuenta en la mayoria de los casos, porque si estos tratan de sugerir alguna alternativa al tema en cuestion, el galeno se levanta en las patas de atras para tirar la manotada al decir? quien es el Dr. aqui, usted o yo? . Lo cual quiere decir que el paciente tiene que someterse a la decision del Dr. de turno, o lo toma o lo deja.

    Hoy existe muchisima gente bien informada sobre cualquier tema concerniente a cualquier enfermedad o metodo de procreacion in vitro o, fuera de este metodo que ya esta quedando absoleto, porque ya esta en proceso el metodo de celulas madres que anulan los procesos anteriores, es mas: ya esta en marcha la posible forma de vida sin necesidad, incluso, de la procreacion mediante un contacto sexual, inseminacion artificial o metodo vitro. Segun informes no se nercesitan nada mas que la obtencion de celulas madres extraidas de la medula de la mujer que desee tener hijos, estas las van seleccionando hasta obtener las necesarias para el caso y lo demas se hace en laboratorios especializados y cuando el embrion esta listo le hacen el transplante a la futura madre.

    Estoy comentando todo esto porque por experiencia propia y de familiares que han necesitado consultas medicas en Espana, el paciente no puede hablar o sugerirle nada al galeno concerniente a su caso, porque este no se lo admite, tenga la razon o no. En EE UU. el paciente es el que tiene que dar el visto bueno a cualquier tratamiento, sin la firma de este no se le puede hacer ningun proceso, aqui el paciente tiene voz y voto y el Dr. tiene que escucharlo, porque si no lo hace estaria incurriendo en mala practica y puede ser demandado. Aqui ningun paciente permite ser maltratado en ningun caso y si este no esta consciente un familiar cercano tiene que acompanarlo y puede decidir por el, en caso de que no tenga familia le nombran un tutor para que pueda decidir por el.

    Me pongo en su lugar concerniente a todo el sufrimiento por el que ha tenido que pasar.. Le deseo profundamente que esos hijos que tantos sufrimientos le han hecho pasar, algun dia sepan agradecerle con el mayor amor, ternura y respeto del mundo, su sacrificio por traerlos a la vida, sinceramente es usted una madre abnegada. Que Dios la bendiga Sra. Sandra y le de muchisima salud para disfrutar de sus retonos en compania de los mismos, se lo merece. Un gran saludo y los mejores deseos de un compatriota que, conoce muy bien el sistema y metodos usados por los galenos espanoles. Recuerde que el paciente tiene derechos que no se le pueden negar y que merecemos un tratamiento humano, profesional, respetuoso y digno, no somos animales, somos humanos. Gracias por leerme.
    Eduardo Eusebio

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  15. Mi amigo Josito dice:

    Consciente de qjue es este ya un post antiguo y de que nadie leerá ya este comentario, otrosí digo:

    Por nuestra propia experiencia (mares de lágrimas, etc..) no le deseo a nadie la vida que se lleva durante los procesos de fecundación artificial.

    Ahora, cuando miro a los rasgados ojos de nuestro tesoro vietnamita, únicamente me reprocho: ¿porqué no lo habré hecho antes?

    Bicos para todos Sandrita.

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  16. sandrafaginas dice:

    Gracias a ti, Josito. Y bicos también para vosotros. Adoptar ha sido también para nosotros la mejor de las decisiones.

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  17. Paula dice:

    Querida Sandra:
    Se me han llenado los ojos de lágrimas de emoción al leerte. Gracias por los buenos momentos que nos haces pasar a las madres que intentamos conciliar.
    Besos.

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  18. sandrafaginas dice:

    Gracias a ti, Paula. Con lectoras así no cuesta escribir.
    Un saludo,

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