A vueltas con los veinte centÃmetros
Metida una vez más en conversaciones de mujeres, vuelven a salir los dichosos veinte centÃmetros (entiendo, Jorge, el éxito), asà que no queda más remedio que denunciar la mentira que nos hemos tragado tanto tiempo. No piensen mal aquellas mentes más calenturientas, que de coches y aparcamientos estoy hablando. La Voz publicó hace dos semanas la noticia de que una mujer habÃa sido multada por acercar demasiado su coche (menos de 20 centÃmetros) al de al lado, cuando la distancia mÃnima es de 30 centÃmetros. A partir de ahà el tema aparcamiento es un filón para el comentario, especialmente para las mujeres embarazadas, para los padres con carritos y niños a bordo (por supuesto, gente mayor, lesionados…). Yo el año pasado me quedé literalmente encajada en una plaza de aparcamiento subterráneo, con una barriga de 7 meses: después de ajustar el coche entre las lÃneas marcadas en el suelo, cuando quise abrir la puerta no podÃa salir. Con todo mi esfuerzo conseguà elevar mis piernas por el freno de mano y situarme en el asiento del copiloto, pero nada más pisar el suelo me encuentro con que tampoco mi barriga cabÃa entre la columna del párking y mi coche, ni entre el otro coche y la columna. Por detrás, ni un centÃmetro de espacio, todos los coches pegados a la pared. Asà que vuelta a meterse en el coche o aplastamiento de barriga. Más de lo mismo cuando tienes que sacar a un crÃo del coche, o si necesitas abrir una silla (terminas haciéndola volar, con su tonelaje en tus brazos, por encima de varios coches hasta hacerte con un hueco donde abrirla). Acabas el lÃo sudada, desfondada, y cuando la claustrofobia ya te ha podido ves que solo tienes unas empinadas y estrechas escaleras de acceso a la superficie, porque en casi ninguno hay ascensor. Por todo ese esfuerzo final pagas, claro, a la vuelta: una media de un euro la hora. ¡Cómo para medir en centÃmetros la faena!
mayo 15th, 2008 at 12:33
Y no te digo nada los recuerdos que me vienen a la cabeza cuando rememoro mis dos embarazos y sus correspondientes perÃodos en los que mis bichillos iban en silla… La de veces que me acordé de la familia del automovilista que aparcaba en pleno paso de cebra o que invadÃa la ya de por sà estrechÃsima acera con el coche obligándome a bajar de ella y circular por la carretera… ¡¡Aún me cabreo sólo de acordarme!!!!
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mayo 19th, 2008 at 20:19
enhorabuena a la ministra Chacón e benvido o seu fillo Miquel,espero que concilien vida familiar e laboral.
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