Nacer fuera del plazo
Solicitar una plaza en una guarderÃa municipal está difÃcil, al menos en esta ciudad. Ya he comentado en otra entrada que para niños de un año la oferta de la escuela que está situada en mi barrio es de solo 15 plazas, cuando la demanda a la semana de abrirse el plazo era cuatro veces mayor. Al parecer, la mayorÃa de los padres optan por meter a los niños cuando son bebés y asà se aseguran la plaza al año siguiente, es decir, cuando tienen un año, con lo cual quedan pocas para los que se inician ese curso. Pero hay un grupo de niños que nunca podrán llegar a acceder a ese primer curso por nacer fuera del plazo de inscripción, asà que esos padres lo tienen muy difÃcil para escolarizarlos. Me explico: este año el plazo de inscripción acaba el 4 de junio, de manera que si una mujer está embarazada y da a luz a partir de esa fecha no podrá en ningún caso meter a su bebé el año próximo en una guarderÃa municipal. Al año siguiente, es decir, cuando su niño ya tenga un año se encontrará con muy pocas posibilidades de hacerlo porque la mayorÃa de los niños que entraron el primer año han pasado de curso. ¿Qué hacer con estos casos? En algunas escuelas municipales se están planteando la posibilidad de iniciar una lista paralela (como una lista de espera) para cubrir esa demanda real que imposibilita la escolarización en las guarderÃas a los niños que nacen fuera del plazo, pero a estas alturas no hay nada en firme para el año próximo.
mayo 17th, 2008 at 10:43
Pues se me ocurre una solución: GuarderÃas intrauterinas. Que vayan las embarazadas todos los dÃas un rato a guardar sitio. O que pongan una silla en la puerta y se turnen con el marido desde el dÃa siguiente a la concepción como adolescentes en concierto pop.
Desde la primera entrada de este blog lo he ido siguiendo con cierta regularidad. Y reconociendo que hay alguna entrada más que decente, me decepciona cada vez más. ¿cursos? ¿escolarizar? ¡Por favor! Llamar escolarización o educación infantil a la etapa de 0 a 3 años es un eufemismo siniestro que esconde una realidad no menos oscura: Estamos delegando la crianza de nuestros hijos en extraños. Un bebé menor de un año (idealmente hasta los tres, pero eso es una quimera)necesita estar con su madre, en su defecto con su padre.
Pedir que las madres que paren en junio tengan derecho a guarderÃa en septiembre parece una broma de mal gusto. Un bebé de tres, cuatro, ocho meses necesita atención exclusiva de alguien que le ame. SÃ, el egocentrismo infantil es una estrategia de nuestra especie para sobrevivir. Alrededor de los dos años comienzan a tener capacidad para comprender que no son el ombligo del mundo, de ahà la famosa etapa de las rabietas. Que un bebé de cuatro meses lo descubra a fuerza de ser uno más entre diez para una desconocida es una tragedia, un fracaso de consecuencias incalculadas para su desarrollo emocional.
Baja de maternidad de seis meses, permisos retribuÃdos hasta el año, ayudas para la reducción de jornada de los padres y madres de bebés menores de tres años para que uno de ellos dos esté siempre con el bebé. Y al empresario que atente contra quienes están criando a un futuro contribuyente, que el sistema lo cruja. Eso es conciliar, lo otro, confinar.
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mayo 19th, 2008 at 18:02
Cada vez me queda más claro que aquà la conciliación la tiene que buscar uno con sus circunstancias, porque nadie parece estar contento con lo que le toca o lo que tiene. ¿Por que pedir solo 6 meses y permisos retribuidos hasta un año? ¿Por que no más? Creo que la mayorÃa de los padres y de las madres desearÃan estar con sus hijos durante los primeros meses y durante los primeros años, pero no todos pueden. Asà que ante la realidad de solo 16 semanas de baja, solicitan una guarderÃa. No será la solución mejor, pero no tienen otra. Por otro lado, solo con ampliar un poco el horizonte y la perspectiva de cómo está el mundo, una guarderÃa pública aquà durante unas horas no parece un caso de abandono. Cada uno tiene una experiencia y le habrá ido mejor o peor y asà actuará en consecuencia. Criarse en el primer mundo no tiene nada que ver con hacerlo en el tercero. Y sobre el desarrollo emocional habrÃa mucho que discutir. Yo tengo dos hijos: una adoptada, que pasó sus primeros ocho meses de vida en un orfanato y que tiene 3 años. El otro es parido y está a punto de cumplir un año y se ha criado estos meses en casa. Mi experiencia, la mÃa insisto, es muy positiva en los dos casos y no he notado nada que me haya hecho sospechar que el desarrollo emocional de uno u otro es muy distinto.
Te agradezco tu comentario crÃtico.
Un saludo
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