Lost in translation
Jueves, mayo 29th, 2008Me acojo al tÃtulo de la gran pelÃcula de Coppola, Sofia, filme en el que me he refugiado muchas veces, para describir cómo han sido mis últimos dÃas en casa. Sigo sola frente al peligro hasta el sábado y una vez más me han echado el cable (cualquier dÃa me lo echan al cuello) mi madre y mi suegra, además de la intendencia habitual que funciona en el hogar conyugal. Asà que una que siempre se habÃa imaginado en el papel de Scarlett, se da cuenta a estas alturas de que cada vez se parece más a la mujer de Bill Murray y ahora solo queda empezar a pasar por fax el color de la moqueta del despacho, como hacÃa ella, esa voz en off, en la peli. Me queda el fax y el teléfono, para contar cómo van los niños, lo bien o mal que han comido, y lo bien o mal que han dormido. Perdida en esta incomunicación, recurro a mi fetiche fÃlmico para sobrevivir hasta el sábado, que me espera un pequeño premio de fin de semana de descanso.
Ahora, que ya he recuperado fuerzas, prefiero volver a sentirme Scarlett, asà que os dejo este magnÃfico final del que tanto hemos hablado (Ana, Carmen…, sobre el beso necesario?) que desvela el secreto del susurro de esta relación de amor-amistad imposible y eterna. Asà son los fans, capaces de digitalizar el sonido hasta entender lo que no era necesario saber. ¿No?

