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Entre la laxitud y la bofetada a tiempo: la chaparreta

Escrito por sandrafaginas
24 de marzo de 2008 a las 20:00h

Imagen de previsualización de YouTubeA estas alturas, seguramente ya estamos incluidos en algún tipo de perfil de padres: o somos de los laxos o de los severos o de los que encajamos según el día en cualquiera de los grupos que los estudiosos del género sean capaces de distinguir. Sea del tipo que sea, es probable que se haya visto al borde del ataque de nervios por culpa de sus hijos y haya pensado o decidido que nada como un tirón de orejas, un azotito (para nosotros, chaparreta) en el culo, o un par de palmaditas en la boca, dependiendo de la edad de los niños. Son muchos los que defienden estos métodos, como el juez de menores Emilio Calatayud nos aclara en el vídeo. Los laxos agotan normalmente todo el repertorio de posibilidades que da Supernanny, pero hay momentos que incluso a estos la paciencia se les agota y caen en la tentación del coscorrón. El otro día una madre agotada por su crío de 2 años, camino de los 3 (edad típica de las pataletas en plena calle) intentaba por todos los medios que su niño dejase los columpios. Primero lo intentó con la petición clásica: «Fulanito, venga, que es tarde y hay que irse a casa». Cuando ya había repetido la frase unas quince veces, cambió de táctica: «Mira, Fulanito, mira quién viene por allí, a ver si me coges». Fulanito seguía aferrado al tobogán, con el desdén que da saberse poderoso, así que ni se inmutó. «Fulanito (ahora la madre con tono serio y seguro), me voy, venga, te dejo solo, adiós». Fulanito insiste en subir por el tobogán. La madre decide dejarlo solo unos segundos a ver si el niño reacciona, pero es inútil. El tobogán y el crío ya son uno. Ante la falta de reacción, la mamá arranca al niño del columpio y se lo lleva en volandas. Tres metros los separan del dichoso tobogán, pero el niño turra y consigue aferrarse de nuevo a él. Los gritos de ella ahora asustarían en la noche: «Fulano, que vengas aquí ya». Llevada por una fuerza instintiva agarra al niño y entre el llanto de él y la desesperación de ella le da un par de azotitos en el culete al tiempo que repite: «Venga, hombre, que hay que ir a comer». En ese momento en que está pensando en todo lo que tiene aún por delante (comida, trabajo, compra, cenas…), se le acerca un hombre con aspecto de no haberse levantado nunca de noche a acunar a un niño y le suelta: «Señora, debería saber que a los niños no se les pega, a ver si vamos aprendiendo». «Métase en su vida» fue lo único que logró articular mientras pensaba en cómo explicarle lo de la chaparreta a tiempo.

   

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4 respuestas a “Entre la laxitud y la bofetada a tiempo: la chaparreta”

  1. mai dice:

    No defiendo a capa y espada la famoso chaparreta, pero tampoco la considero “malos tratos” como mucha gente se empeña en calificarla. Supongo que todo depende del momento, por lo menos en mi caso, como la madre de tu post intento absolutamente todo antes de dar un azotito (nunca golpe).
    No he tenido la mala experiencia de que algún “listo” venga a reprenderme, que todo se andará, pero te puedo decir que en el parque al que nosotros vamos habitualmente se ve de vez en cuando alguna chaparreta y nadie se rasga las vestiduras, todos son padres y madres que saben de que va la cosa no un “miron” dedicado a la salvaguarda de …..¿?
    Creo que estamos un poquito “flojitos” de más en el tema disciplina, no se trata de volver al pasado (castigos fisicos y demás gaitas) pero el permitir todo solo consegirá adultos egoistas, caprichosos y, lo que para mi hija nunca quisiera, permanentemente infelicez e insatisfechos.

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  2. Gabi dice:

    Hace tiempo que algunos perdieron el norte, la verdad.
    Meter en el saco de “malos tratos” cualquier castigo físico me resulta demagógico, ultrapolíticamentecorrecto y una absurda generalización. Da pie a que la gente juzgue alegremente como ese señor.
    En mi infancia recibí más de un cachete y jamás me sentí maltratada. Mil veces prefería eso antes que los encierros a los que sometían a mi vecina como castigo.

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  3. azahara medina dice:

    lo de la chaparreta de que autonomía es.
    pero dejando la forma y caminando hacia el fondo,cuando no se encuentran razones,se acude alos coscorrones.normalmente cuando los pades están hartos,pero no creen que es mejor no llegar hasta ahí y corregir antes.
    Nunca un golpe pude sustituir a un razonamiento.o lo que vale para un menor vale también para el ´debil,sea mujer,enfermo,anciano o subordinado

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  4. PEPI dice:

    yo pienso que el azote no esta bien pero muchos padres lo siguen aceptando i nunca se acavara.

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