El gallego reactiva la oposición a Feijoo
Domingo, Enero 24th, 2010BNG y PSOE recuperan el espÃritu de Nunca Máis, pero repiten sus debilidades
El espÃritu de Nunca Máis, que envolvió desde el 2002 a la izquierda gallega que intentaba vencer al fraguismo, fue resucitado el jueves en la manifestación contra el decreto plurilingüe del Gobierno de Feijoo. Ocurrió de forma espontánea. Primero decenas, y después miles de personas, empezaron a corear la consigna surgida tras el desastre del Prestige , en medio del desconcierto de algunos responsables de la organización. El movimiento de defensa del gallego se ha convertido ya en principal nexo de unión polÃtica del PSdeG y el BNG que, además, les permite reconciliarse con las fuerzas sociales y con el electorado que le dio la espalda al bipartito de Touriño y Quintana.
En las autonómicas del año pasado, los socialistas perdieron 31.000 votantes, y los nacionalistas, otros 41.000. En total, fueron 72.000 los electores que abandonaron a estos partidos tras su experiencia en la Xunta, propiciando el retorno del PP. Muchos de aquellos abstencionistas o desafectos al bipartito emprenden ahora el camino de vuelta con las pancartas de defensa del gallego, generando el primer gran movimiento contestatario contra el Ejecutivo de Feijoo.
Pero el músculo que exhibe la oposición con el gallego no está exento de debilidades. El movimiento está falto de cabecillas, pues sorprende al BNG y al PSOE con lÃderes de transición, que aún no son visualizados como verdaderas alternativas a Feijoo. Además, la contestación adolece de algunas de las debilidades de Nunca Máis, del que se acabó descolgando el PSOE por el excesivo protagonismo del nacionalismo. La plataforma Queremos Galego fue impulsada por la Unión do Povo Galego (UPG) para canalizar el rechazo a Feijoo con un movimiento amplio y plural. Pero el liderazgo nacionalista y las tácticas organizativas de encerrar en la cola a PSOE, CC.?OO., IU o UGT, mientras al portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, es invitado a llevar la pancarta en cabeza y subir al palco, abren incógnitas sobre la unidad futura de esta ola opositora.
El PP es consciente de estas debilidades y por eso está decidido a aguantar el pulso, mientras resalta el extremismo de Queremos Galego para que el PSOE se sienta incómodo dentro. A la par, los populares están dispuestos a hacer cambios en su propuesta, que consistirÃan en recuperar el bilingüismo tradicional y en limitar la capacidad de decisión de los padres, pues es directamente proporcional al descontento de los profesores, a quienes la Xunta necesita poner de su parte.
Los cambios no van a ser apoyados por la oposición, que entiende que lo que haga Feijoo en polÃtica lingüÃstica «siempre va a ser sospechoso de ser contrario el gallego», asegura un diputado socialista. No obstante, si la unidad de la protesta del gallego empieza a minarse, Feijoo y su Gobierno no tendrán demasiados motivos para preocuparse.