Cinco meses para una reforma urgente
El Gobierno de Alberto Núñez Feijoo acaba de descubrir que la burocracia en Galicia es lenta, posiblemente más de lo deseado, pues para aprobar una de sus reformas fiscales estrella, comprometida en el debate de investidura para estimular el mercado inmobiliario, ha necesitado nada más y nada menos que cinco meses, y eso que la reforma se tramitó en el Parlamento gallego por el procedimiento de urgencia.
En todo caso, la reforma que rebaja a la mitad los impuestos que gravan la compra de vivienda usada o las transmisiones de negocios familiares, aprobada en primera instancia por el Consello de la Xunta el pasado 21 de mayo, acaba de recibir la aprobación definitiva en la Cámara de O Hórreo casi cinco meses después con los votos a favor del PPdeG, la abstención del PSdeG y el rechazo del BNG. El único consuelo que le queda a quienes esperaban por esta reforma para adquirir una vivienda y ahorrarse entre 6.000 y 8.000 euros en la tasa de transmisiones y actos jurÃdicos documentados es que la aplicación de la medida tendrá carácter retroactivo desde el 1 de julio pasado, es decir, que si liquidaron el impuesto y cumplen los requisitos, tendrán derecho a la devolución correspondiente.
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