Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es
La Voz de Galicia
Blogs de lavozdegalicia.es
Renglón Torcido

De vuelta de Madrid

1 de septiembre de 2011 a las 22:15

Busca a Wally… digo… a Ricardo – Foto: Miguel Castaño (Pastoral Santiago).

Con la resaca a cuestas todavía, me asomo de nuevo a esta ventanita internáutica para compartir con vosotros la experiencia que vivimos hace unos días en Madrid, en la Jornada Mundial de la Juventud.. Una experiencia maravillosa y fascinante como pocas he conocido en mi vida. Cansada, sí, y algo estresante por momentos, también, pero maravillosa y fascinante en todos sus sentidos. Quiero compartirla con vosotros, pero ya advierto ahora que es más que probable que este post resulte más caótico que otra cosa. Aún no tengo ordenado lo suficiente todo lo vivido.

Yo fui a Madrid con la peregrinación oficial de la diócesis de Santiago. Éramos unos ciento cincuenta, así a ojo de buen cubero. Poquitos, podrían decir alguien en plan pesimista, pero hay que tener en cuenta que gente de distintas comarcas y parroquias o de movimientos (juventudes franciscanas, salesianas, del Opus Dei, de las Comunidades Neocatecumenales, RCC…) hicieron su plan propio. Salimos de Pontevedra, Santiago y Coruña el día 16 a primera hora de la mañana, con el tiempo casi cronometrado para llegar al colegio donde nos alojábamos, instalarnos de forma un poco rudimentaria y movernos a la zona de Cibeles para asistir a la Misa de Acogida.

Eso fue el martes. El resto de los días, nuestra vida era la vida normal de un peregrino jotaemejotero más. Catequesis por la mañana y, después, por la tarde, las distintas actividades culturales que la organización se esmeró en prepara para los asistentes. Al menos, así transcurrieron miércoles, jueves y viernes, salpicados por los actos de bienvenida al Papa, el jueves, o el Via Crucis, el viernes. Y el Sábado y el Domingo ya fue Cuatro Vientos casi en exclusiva.

Menos para nosotros, los seminaristas, que nos fuimos muy tempranito para la Catedral de la Almudena para celebrar la misa con el Papa y yo tuve la suerte inmensa (también ayudada de que fui el último en llegar) de que me tocara en primera fila de entre los diáconos españoles, con lo que pude tener – otra vez – bien cerca a Benedicto XVI. Y lo mismo, pura casualidad (pasaba por allí) el domingo en la misa de clausura, que me tocó en la “parte principal” del escenario, prácticamente detrás de donde estaban los Reyes.

Pero eso es un dato puramente anecdótico, en el fondo. Lo importante es la experiencia que pudimos vivir allí, no que yo u otro pudiéramos estar relativamente cerca del Papa. Y fue una experiencia impactante, hermosísima, impresionante, intensísima… Algo inolvidable e imprescindible. Y tuve la suerte de poder vivirlo con no sólo compañeros, sino con un grupo grande de amigos, lo que multiplica la experiencia. Y con un grupo encantador de chavales que, aunque nos provocaran algún quebraderito de cabeza más propio de su edad que de otra cosa, la verdad es que nos pusieron las cosas muy fáciles.

Algunos me han preguntado estos días que cómo vive un diácono una cosa como esta. La respuesta más sencilla y más sincera es que, en el fondo, casi como un peregrino más. Además es que, fuera de la misa de los seminaristas y de la misa en Cuatro Vientos, apenas “actué” como diácono, sino como monitor de un grupo de chavales. De hecho yo tenía una cierta responsabilidad en la faceta de animación y más festiva de nuestra peregrinación.

Pero una cosa si es cierta, y en eso sí que intervenía mi aún nueva condición: muchos chicos se acercaban a comentar cosas, a preguntar… Se les notaba sedientos de Dios y, lo que es más, porque seguro que eso no era algo que les surgió de la noche a la mañana, con la desvergüenza necesaria para comentarlo con otros. Y la verdad es que que el Señor le brinde a uno la posibilidad de ayudar a su hermano es algo maravilloso. Y, por lo que comentaban mis amigos ya presbíteros, lo de El Retiro (las confesiones) fue algo espectacular y muy gratificante.

En resumen, yo creo que misión cumplida. Sí, hubo fallos de organización, pero normales. Éramos 2 millones. Sí, hubo problemas que todos conocemos, pero apenas llegaron a empañar lo que allí vivimos. Y creedme, en el ambiente de la gente no afectaba excesivamente. Lo que decía, misión cumplida. ¿Qué misión? Pues proporcionar un espacio en el que celebrar de forma festiva y abierta la fe con jóvenes de todo el mundo, en torno al Papa y con la mirada puesta en favorecer el encuentro con Cristo más que nada.

Ahora queda la tarea difícil, que es gestionar la experiencia. El problema de esto sería que se quedara en el fogonazo y que no se prolongara en el tiempo todo lo allí vivido. Nosotros, para comenzar a poner los medios nos retiramos tres días (realmente 1 y medio, que medio fue la ida y el otro día fue el regreso a Galicia) a un pueblo de Valladolid llamado Mayorga del Campo. ESPECTACULAR.

Y no querría terminar el post este sin dar las gracias. Gracias a los voluntarios en primer lugar, que aunque se vieron bastante desbordados y hubo ciertos errores más o menos graves, dieron el 110% con una ilusión extraordinaria. Gracias también a Policía Nacional y Local, porque se portaron de vicio con nosotros. Y al SAMUR también. Y gracias a la gente de Madrid por ser tan acogedora. Y a la gente de Mayorga.

PD: Algunos me han preguntado por la cruz de estos días… Yo lo viví bastante de cerca uno de los días, pero creo que no merece ni la pena referirse a ello. Es algo meramente anecdótico.

Sin post relacionados.
El mundo en que vivimos
Escrito por Ricardo Sanjurjo 1 Comentario
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Una respuesta a “De vuelta de Madrid”

Brodel
septiembre 2nd, 2011 a las 0:30

Pffffffan ni 20 segundos tardé en pillarte, la proxima vez ponte el gorro de rayas o las gafas o algo!!! Por cierto, muy bonito y muy intenso lo de la JMJ, hasta me das envidia a mi!!! Pero no se lo digas a nadie!!

[Responder]

 

Deja tu comentario

ojd