Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es
La Voz de Galicia
Blogs de lavozdegalicia.es

Un Dios prohibido

22 de mayo de 2013 a las 11:09

Ayer por la tarde fuimos invitados al pre-estreno en Roma de Un Dios Prohibido, una película de A Contracorriente Producciones que narra el martirio de los Claretianos de Barbastro en el verano del 36, en los primeros momentos de la guerra, y, junto a ellos, del primer beato gitano, Ceferino Giménez Malla, “el Pelé”, del Obispo de aquella Diócesis, Mons. Florentino Asensio, y otros sacerdotes de la región.

Yo conocía la historia más o menos por oídas, en especial lo referido al martirio particular del obispo, que fue especialmente cruel. Lo cierto es que es una historia con muchísima fuerza. Una historia que es historia tipo, pero que, por desgracia, no fue una historia única en aquellos días. Porque mártires (sacerdotes, religiosos, seminaristas, monjas, laicos…) hubo a espuertas en España entre el 36 y el 39.

Así que el director, Pablo León, contaba con una historia con mucho atractivo. Y, al menos bajo mi punto de vista, sabe contarla. Se manejan muy bien los ritmos de la narración y se consigue empatizar con los personajes. Se cuenta, además, con algunas caras más o menos conocidas de la ficción televisiva como Elena Furiase, Jesús Guzmán, José María Rueda, Julio Alonso o Juan Alberto López entre otros. Y muchos actores jóvenes, menos conocidos, pero que están dentro del nivel general de la interpretación.

Es cierto que para los más puristas tiene sus fallos. Ayer, por lo menos, el montaje de sonido era bastante deficiente. Las interpretaciones, por más que sean decentes, no son de Óscar. Y había algunas transiciones demasiado bruscas entre escena y escena que no contribuían al buen ritmo de la narración. Pero los fallos de montaje son disculpables en un pre-estreno, así que los disculpamos.

Pero también tiene sus virtudes. Yo diría que dos por encima de todas: la primera es que (pese a lo que yo pensaba) no se recrea en las escenas más brutales. Que podía haberlo hecho, porque algunas de las cosas que pasaron esos días fueron muy brutas. El caso más claro es la tortura del obispo. Que si leéis el relato de su martirio, sabréis que no fue una cosa apta para mentes sensibles.

La segunda es que refleja muy bien (sobre todo a través del personaje del líder del Comité Revolucionario y de la Trini) cómo mucho de lo que pasa es consecuencia de un progresivo “irse de las manos” de los acontecimientos. Es decir, las ideas estaban ahí, los sentimientos estaban ahí… pero quizás no hasta los extremos que se llegan. Y eso queda, insisto, muy bien reflejado.

En definitiva, no es una cinta que posiblemente llegue al gran público y seguramente no será de las que triunfe. Como decía alguno de los compañeros con los que fuimos a verla, es una cinta “de consumo interno”. Pero es una historia – una historia sobre el perdón, como nos la presentaron – que merecía ser contada.

En los medios, Roma
Escrito por Ricardo Sanjurjo 2 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

¡Gracias!

12 de abril de 2013 a las 16:47

Esta tarde, en Vilagarcía de Arousa, en el Colegio de las Filipenses, comienza la XL Pascua Xoven. Para la gente que está metida – o haya estado metida en los últimos años (décadas) – en la Pastoral Juvenil en la diócesis de Santiago de Compostela, poca presentación necesita este acontecimiento. Para otros, quizás sí. Diciéndolo rápidamente: la Pascua Xoven es una convivencia de tres días para jóvenes de post-Confirmación en los que se reflexiona sobre la Iglesia, la fe y la sociedad desde un tema.

Pero eso es así dicho rápidamente. Para los que la hemos vivido ya varias veces, la Pascua Xoven es uno de esos puntos álgidos del año que todos esperamos con la esperanza de poder acercarnos (aunque sea un ratito) a pasarla con viejos y buenos amigos, celebrando nuestra fe y pasando un buen rato. Y dando, en la media de nuestras posibilidades, testimonio a los nuevos jóvenes que se acercan (o a los que acercan) para vivir la experiencia.

La Pascua Xoven tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, su gente que la apoya y sus detractores. No es cuestión de ponerse a discutir sobre el tema. Pero si hay algo de lo que puede permitir la Pascua Xoven es que lleva CUARENTA ediciones al pie del cañón, desde que en 1974 Don Jaime se llevara a unos jóvenes de su parroquia para vivir la Pascua de un modo distinto. Pocas experiencias pastorales con jóvenes pueden presumir de haber sobrevivido a cuatro décadas de cambios sociales y eclesiales y mantener todavía un espíritu joven.

El lema con el que se ha trabajado durante este curso para esta edición es “Gracias”. Y yo, como otros muchos, tenemos que darle muchas gracias a la Pascua Xoven, porque ha marcado un antes y un después en nuestras vidas, porque ha sido un lugar de verdadero encuentro con el Señor. Personalmente, no es exagerado decir que si no hubiera ido a la Pascua Xoven ahora mismo mi vida sería muy distinta. Ahora mismo no me estarías leyendo en este blog, entre otras cosas. Porque allí fue donde descubrí mi vocación al sacerdocio.

Pues eso, a toda la gente que estuvo, que está y que estará en Pascua Xoven. A la que conozco y a la que no…

¡GRACIAS!

Jóvenes
Escrito por Ricardo Sanjurjo Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Ahora viene lo mejor

10 de abril de 2013 a las 11:10

Tras las vacaciones pascuales que me he tomado desde el Sábado de Pasión, es hora de retomar la actividad normal. Yo ya estoy de vuelta en Roma después de unas alucinantes dos semanas en casa, en la parroquia… La verdad es que particularmente me faltaba ese contacto con la realidad pastoral, más allá de los libros y demás.

Así que quiero aprovechar esta entrada para felicitaros a todos por la Pascua. ¡Cristo vive! Tras habernos preparado mejor o peor durante toda la Cuaresma, es momento de ponernos a la búsqueda del Resucitado. Porque, como bien decía mi Párroco el otro día, puede parecer que después de la Semana Santa, con sus oficios, horas santas, procesiones donde no haya llovido…, se ha terminado el trabajo. No, aún queda lo mejor, eso sí, si le dejamos entrar.

Reflexión
Escrito por Ricardo Sanjurjo Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

La falsa “ruptura” de la Iglesia

23 de marzo de 2013 a las 11:09

Hoy conoceremos la versión 2.0 de esta foto, con los dos vestidos de blanco.

Ya habéis escuchado, seguramente, el notición que conocíamos esta semana, pero, por si acaso, dejadme que os refresque la memoria. Este año, en lugar de celebrar la Misa in Coena Domini (es decir, la del Jueves Santo por la tarde) en San Pedro, como es habitual, Papa Francisco ha decido celebrarla en Casal del Marmo, una cárcel de menores situada al Oeste de Roma. Es algo que no resulta raro repasando la historia del Cardenal Bergoglio, pero que a todos nos ha cogido por sorpresa.

Esta decisión es el último de una serie de gestos fascinantes y proféticos que el Papa Francisco nos ha regalado en el poco más de una semana que ha ocupado la cátedra de San Pedro y que han encandilado al mundo entero: creyentes y no creyentes. Una serie de gestos que le han ganado el beneplácito de todos, o casi todos, porque aún queda quien le mira con escepticismo. Hoy asistiremos a otro, no sólo por parte de Francisco, sino por parte de Francisco y de Benedicto: la visita y el almuerzo común y fraterno entre dos Papas, uno emérito y otro reinante.

Existe un problema con todo esto de los gestos. La cosa es que, por la casi inevitable tentación de comparar a uno con el otro (que era bastante tímido y no se prodigaba tanto en gestos), empieza a calar hondo, también dentro de sectores eclesiales, un discurso que es nefasto para la Iglesia: el del rupturismo. “Este Papa no es como los otros. Este es bueno, los otros eran penosos. Este se preocupa por la gente, los otros no.” Y no me entendáis mal, no es, en absoluto, culpa del Papa. Es más bien cosa del Maligno, que disfruta sembrando la semilla de la discordia. «¿Ha dicho “el Maligno”? ¡Retrógado! ¡Carca! ¡Nazi! ¡Eso está abolido!»

¡Que no quiere decir que Francisco lo esté haciendo mal! ¡Todo lo contrario! Que yo, como dice Óscar, estoy completamente entregado al Francisquismo. Pero igualmente me parece que muchos están aprovechando la situación para echar mierda (hablando mal y pronto) sobre el luminoso papado anterior. Ya dije la semana pasada aquello de la Cara B, con segunda parte incluida, que a mi modo de ver no existe una ruptura entre uno y otro. Todo lo contrario: los gestos Francisco no se comprenden sin las palabras de Benedicto y las palabras de Benedicto necesitaban de la sencillez de Francisco para llegar a la gente sencilla. Existe entre ambos una continuidad discontinua, como señala hoy, bastante acertadamente, Vidal, alguien con el que no suelo estar de acuerdo ni de cerca.

Pues eso, yo os animo a que no dejéis que nos rompan la Iglesia. A que leáis a Francisco a la luz de Benedicto y a Benedicto a la luz de Francisco. Y a ambos a la luz de la Tradición, de la Palabra de Dios hecha historia del hombre. Porque sí, cambian las formas, pero siguen siendo los mismos protagonistas: Dios y los hombres.

Roma
Escrito por Ricardo Sanjurjo Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Oriental, Occidental, Católico

20 de marzo de 2013 a las 9:58

Muchos ayer os habréis preguntado por qué se berreó cantó el evangelio en griego. Por cierto, que siendo pronunciación del griego moderno, con su itacismo, su aspiración de la ypsilon y sus diptongos asimilados, nuestro profesor de griego del propedéutico debía estar tirándose de los pelos. Pero eso no viene al caso. La cuestión es que muchos os preguntabais por qué. Confieso que en un primer momento yo tampoco lo sabía a ciencia cierta. Lo busqué y ahora os lo cuento.

Pido disculpas por cualquier tipo de inexactitud histórico-litúrgica. Ya sabéis que yo me dedico al estudio de la Biblia. Pero hasta donde me llegan las entendederas esto es así:

Seguro que os acordáis de cuando estudiabais historia en el colegio, que tras la muerte de Constantino, en el s. IV, el Imperio se dividió en Oriente y Occidente, algo que respondía a la necesidad de controlar un territorio tan vasto. Respondía también a un hecho cultural: aunque el griego había sido la lengua franca del Mediterráneo durante siglos, incluso en los primeros siglos de la cristiandad (de ahí que el NT y los primeros escritos cristianos estén en griego), en la región más occidental del Imperio se fue implantando paulatinamente el latín y la cultura más puramente latina. Esto favoreció el nacimiento de dos grandes corrientes teológicas: la occidental y la oriental. Pero no vamos a entrar ahí.

Sin embargo, en una Iglesia muy colegial, el Obispo de Roma venía entendido como el primero de Oriente y Occidente. Y esta concepción se mantuvo con los siglos, pese a los cismas y las diferencias entre una Iglesia y otra. Por eso, en el desarrollo posterior del rito, para señalar que el primado del Obispo de Roma era, efectivamente, católico, es decir, universal, se introdujo la doble proclamación del Evangelio: en griego, la lengua de Oriente, y en latín, la lengua de Occidente.

Por eso ayer se proclamó el Evangelio en griego. Más concretamente, para escándalo de algún compañero, se omitió la lectura en latín, para simplificar un poco la liturgia. El resto de la celebración sí fue en latín, que es nuestra lengua franca en la que todos nos entendemos (litúrgicamente), excepto las lecturas (inglés y castellano), la homilía (italiano) y las preces (ruso,francés, árabe, swahili y chino), así que tampoco pasa nada. (Ahora es cuando viene el liturgista y me tira piedras).

Roma
Escrito por Ricardo Sanjurjo 2 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Esto se acaba

19 de marzo de 2013 a las 22:14

Tranquilos, esta no es una entrada apocalíptica ni nada por el estilo. Pero esto se acaba. Después de un mes y medio (casi) bastante ajetreadillo, esta mañana poníamos punto y final y aparte, a todo el proceso que se inició cuando el pasado 11 de Febrero, Día de Lourdes, el Papa Benedicto XVI sorprendía a propios y extraños diciendo que había decidido renunciar al ministerio petrino. Hoy, con una multitudinaria (menos multitudinaria de lo que preveían las autoridades, que ya se sabe que estos italianos tienden a ser muy exagerados, pero multitudinaria en cualquier caso) eucaristía en Piazza San Pedro dábamos inicio oficialmente al pontificado del Papa Francisco.

Muchos de los peregrinos y periodistas ya habrán emprendido el camino a casa. Otros, me consta, quedan aquí, entre otras cosas porque están esperando a la traca final: la foto del sábado 23, cuando Papa Francisco irá a Castel Gandolfo a visitar y comer con Benedicto XVI… O simplemente, también, por una razón tan ridículamente práctica como que tienen pagos los alojamientos para unos cuantos días más y Roma no deja de fascinar (y proporcionar información, recordemos que no sólo estamos en proceso de cambio de gobierno en el Vaticano, también en el Quirinal).

Como uno de los que tuvimos el privilegio de poder participar esta mañana en la Eucaristía, que para eso tuvieron la decencia amabilidad de suspendernos las clases, me resulta difícil expresar lo que hemos vivido. Ver no vimos nada (los sacerdotes que distribuíamos la Comunión estábamos en un lugar que no había pantallas), es cierto, y a ese nivel se habrán percatado mucho mejor los que han podido seguirla por TV. Yo, de hecho, aún no he tenido un rato libre como para verlo en diferido (que mañana sí hay clase y había que recuperar el tiempo “perdido”). Pero aún así, ha sido una experiencia única por la que tanto yo como los que estábamos allí tenemos que dar muchísimas gracias a Dios, siendo conscientes del privilegio que supone vivir acontecimientos de tanta densidad eclesial. No sólo lo de hoy por la mañana, sino los de todo este mes y medio.

En los últimos días y semanas he venido hablando de todo esto, aprovechando, de paso, para revivir el blog, que lo necesitaba. Y, creo, os he dejado muestras de cómo estamos experimentando todo esto. A todo lo que os llevo puesto (vídeos, textos, mis propias reflexiones…) dejadme que os añada solamente dos cositas de hoy. La primera es la foto que encabeza la entrada: la del Papa Francisco, que se bajó del Papamóvil (que, por cierto, es abierto, algo que no se veía desde los primeros años de Juan Pablo II) para besar a un discapacitado antes de la eucaristía. La segunda es la homilía, de la que la foto es una perfecta encarnación. Aquí el texto en castellano. Destaco dos frases: “No debemos tener miedo a la bondad y la ternura” y “No podemos olvidar que el verdadero poder es el servicio.”

Imagen de previsualización de YouTube

Ahora toca volver a la rutina. Y recordar que estamos viviendo el tramo final de una Cuaresma peculiar en la que seguramente nos quede a algunos mucho o incluso demasiado camino pendiente. Que era muy fácil dejarse llevar por los acontecimientos. El próximo Domingo ya es Domingo de Ramos y ya nos metemos de lleno en la Semana Santa y la Pascua. ¡Hay que ponerse al día!

Roma
Escrito por Ricardo Sanjurjo Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Sé de quién me he fiado

18 de marzo de 2013 a las 15:56

En medio de toda esta avalancha papal no debemos olvidarnos (no debemos olvidarnos nunca, pero ahora corremos más riesgo con tanta avalancha) de rezar por las vocaciones. Y mañana, que es día de San José, no es únicamente el día en que inauguramos oficialmente la “era franciscana” de nuestra Iglesia. En la Iglesia Española, se celebra, además el Día del Seminario (excepto la Iglesia del País Vasco, que lo celebra el día de la Inmaculada – desde antes de que la CEE instituyera esta jornada, que ya estáis pensando mal, pillines). Luego ya, en mayo, la Iglesia Universal celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, el cuarto domingo de Pascua (este año, el 21 de abril).

Supongo que este domingo pasado ya vuestros curas os habrán hablado en la misa de esta celebración. Posiblemente, si hubiera un seminarista haciendo la pastoral en  y, si no, lo hago yo ahora. Porque es importantísimo que no dejemos de rezar por nuestros seminarios y por las vocaciones. Y no sólo colaborar espiritualmente con la oración, también materialmente con la colaboración económica, que es muy necesaria.

Este año tenemos lema paulino para esta jornada: “Sé de quién me he fiado” (2Tm 1,12). Aunque estudio Biblia, no es cuestión de que me ponga aquí a hacer una exégesis. Simplemente, os dejo el pasaje completo en el cual aparece esta frase paulina, para que, si queréis, lo llevéis a la oración:

Por esta razón, te recuerdo que tienes que reavivar el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos, porque Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino de fortaleza, caridad y templanza.

Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; al contrario, comparte conmigo los sufrimientos por el Evangelio con fortaleza de Dios, que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no en razón de nuestras obras, sino por su designio y por la gracia que nos fue concedida por medio de Cristo Jesús desde la eternidad. Esta gracia ha sido mostrada ahora mediante la manifestación de Jesucristo nuestro Salvador, que ha destruido la muerte y ha revelado la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio, del que yo he sido constituido predicador, apóstol y maestro. Y ésta es la razón por la que padezco esas cosas; pero no me avergüenzo, pues sé de quién me he fiado, y estoy seguro de que tiene poder para conservar mi depósito hasta aquel día.

Ten por norma las palabras sanas que me escuchaste con la fe y la caridad que tenemos en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por medio del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Segunda Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 1,6-14

Y ya mañana seguimos hablando de Francisco, que inaugura su pontificado. Por cierto, que ya tiene escudo y lema (siento que la fuente esté en italiano. Para nosotros españolitos se entiende bastante bien, pero confío en que la pondrán en castellano en breve).

Sacerdotes
Escrito por Ricardo Sanjurjo Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

La Cara B II

17 de marzo de 2013 a las 13:18

Acabamos de escuchar el primer Angelus del Papa Francisco ante una plaza abarrotadísima y hemos podido asistir, al menos por televisión, que no todos tuvimos la suerte de estar en la Parroquia de Sant’Anna esta mañana, a su primera misa. Desde que escribí mi último post el viernes (realmente el jueves por la tarde), le hemos escuchado dirigirse, también, a los cardenales y a los periodistas… Y cada vez tengo más clara la impresión que os comentaba en él: Francisco va a ser la cara más pastoral de esa “hoja de ruta” a la que Benedicto XVI puso la cara más doctrinal.

Lo hemos visto y lo hemos escuchado: Francisco no es el brillantísimo orador que era Benedicto. Sus homilías, sus palabras, son más sencillas. Un compañero mío el viernes definió su primera homilía, la de la misa de fin de cónclave, como “floja”, algo con lo que yo no estoy para nada de acuerdo. Pero sí es cierto que existe un fuerte contraste entre la clarividencia teológica de Benedicto, que ha sido, en palabras de otro compañero, el “alma teológica de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II”. Francisco es mucho más sencillo, al menos en apariencia.

Ahí es donde entra lo de la cara B: Francisco está haciendo bajar a la tierra los conceptos tan necesarios y tan bellamente elaborados por su predecesor. Y quiero subrayar esto, porque estoy apreciando en estos días una cierta dialéctica de enfrentamiento entre el uno y el otro que resulta nefastamente dañina para la Iglesia y para el propio Papa.

Tengamos clara una cosa: Francisco no inventa, está asumiendo todo eso que nos había dicho ya Benedicto XVI y nos lo está dando masticado, no sólo en sus intervenciones cada vez que coge la palabra sino también con sus gestos. Para que todos nosotros, “los de dentro” y “los de fuera”, seamos capaces de hacerlos vida poco a poco. Como una madre con sus hijos.

Por eso, los predicadores del rupturismo no podrían estar más equivocados. Es cierto que las formas de Francisco suponen un soplo nuevo dentro de la Iglesia. Hoy mismo nos deseó que tuviéramos un buon pranzo, una feliz comida. Es verdad que sus formas, su estilo, es mucho más atractivo, especialmente para los sectores más críticos con la Iglesia (al menos en su dimensión humana-institucional) y es verdad, no es cuestión de negar la evidencia, que suponen un aire nuevo, especialmente de cara al ejercicio de la misión que, en estos días y especialmente en Europa, se configura como Nueva Evangelización. Pero el mismo mensaje de esperanza, de caridad, de misericordia… que le estamos escuchando a Francisco, se lo escuchamos ya en numerosas ocasiones a Benedicto.

Porque al fin y al cabo, la Iglesia no es de Francisco, ni de Benedicto, ni de Juan Pablo. La Iglesia es de Cristo (por si no nos ha quedado claro en las últimas semanas, en la que los dos Papas lo han pregonado a tiempo y a destiempo). Y Cristo es el mismo, ayer, hoy y siempre.

“Obligatorio”: Audiencia con los cardenales (traducción aquí); audiencia con los medios de comunicación social (traducción aquí – por cierto, es la primera vez que escuchamos a Francisco hablar español, yo creo que por un lapsus); homilía en la primera misa pública en la parroquia de Sant’Anna dei Palafrenieri (traducción aquí); primer Angelus (traducción aquí). Como este Papa habla bastante sin papeles, todavía no hay traducción “oficial” de las dos apariciones de esta mañana, en cuanto las haya, actualizaré.

Por cierto, sería bueno que todos fuéramos afilando nuestro italiano porque me da que poco le vamos a escuchar en otros idiomas. Aunque a lo mejor me equivoco. El martes en la Misa de Inauguración y el miércoles en la Audiencia saldremos de dudas, se supone. El martes no tengo clase (nos las han suspendido, pero además yo es que no tengo los martes), así que allí me plantaré y ya compartiré con vosotros.

Roma
Escrito por Ricardo Sanjurjo Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

La cara B

15 de marzo de 2013 a las 12:48

Todo gran disco tiene una cara B. Me atrevería a decir que tiene una gran cara B. Porque sólo con una buena primera parte un disco no sería redondo más que en el sentido más literal del término. Por supuesto, esta es una imagen que a la generación digital se nos queda quizás más anticuada, pero que todos seguimos entendiendo. Sin contar que los que somos verdaderamente melómanos disfrutamos todavía más con el raspar de la aguja en el vinilo que con la mera reproducción.

¿A qué viene esto? Principalmente viene a que una de las preguntas que me han hecho en estas últimas horas es la de si Francisco iba a continuar la línea de Benedicto XVI, la de Juan Pablo II o la de quién. Mi primera respuesta, la que creo que es directamente adecuada, es la de un sí con matices. Sí, porque la Iglesia continúa, el mensaje de la Iglesia, que es, debe ser, el de Cristo, continúa, la institución continúa… Con matices, porque cada Papa aporta a su ministerio su propio carácter y su propia experiencia vital. Como lo hacemos cada cura y como lo hace cada profesional en lo suyo.

Pero al hilo de esto, comparto con vosotros una reflexión que manteníamos el miércoles al subir de la Plaza de San Pedro un compañero de Terrassa y yo y que me parece que podría ser interesante. Como ya comentaba en el primer post de la era franciscana, Bergoglio poseía ya en 2005 una “minoría de bloqueo”: ese poco más de un tercio que ”impedía” la elección de Ratzinger en una votación más temprana. Que probablemente no habría ido a mucho más, o a lo mejor sí, pero él mismo se encargó de desbloquear pidiendo que retiraran el voto.

Igual que ha ocurrido este año, en aquella ocasión, aunque más desapercibidos entre el luto por la figura del Beato Juan Pablo II, el Magno, los cardenales habían mantenido su “pre-cónclave” – como se le ha dado a la prensa por llamar a las Congregaciones Generales de Cardenales – y tenían una idea más o menos clara de qué necesitaba la Iglesia. Lo mismo que se había dicho estos días pasados, básicamente.

Ya en aquel momento, Bergoglio era, en la mente de un sector considerable del Colegio, la persona indicada para llevar a cabo la hoja de ruta que habrían programado en aquel pre-cónclave para esta Iglesia de inicios del Tercer Milenio. Una “hoja de ruta” que me atrevo a decir que no sería muy diversa de la que hemos escuchado estos días y que no merece la pena repetir, porque los problemas en aquel momento ya estaban. Simplemente ahora parecen mayores porque los conocemos públicamente (gracias a Benedicto XVI).

Sin embargo, salió Ratzinger, Benedicto XVI, el brillante maestro teólogo. Y sus ocho años, casi, de pontificado fueron una etapa luminosa para la Iglesia. Luminosa por su magisterio y luminosa, también, porque se empeñó – y se dejó la salud, como ya dije en alguna ocasión – en arrojar luz sobre los problemas de la Iglesia y poner las bases para una limpieza total. Hasta que el cuerpo le dijo basta y decidió renunciar al ministerio, que no rendirse, porque dedicarse a la oración nunca, NUNCA, es rendirse.

Benedicto XVI constituyó así una más que magnífica Cara A en la puesta en marcha de aquella hoja de ruta, en la ejecución de la partitura. Ahora, el Colegio Cardenalicio, movido por el Espíritu Santo, ha decidido mostrarnos la Cara B de aquel disco de 2005. B de Benedicto, B de Bergoglio, B de Buenos Aires. Quizás por eso, como “reconstruyen” algunos de los vaticanistas con mejores fuentes, Bergoglio ya desde un primer momento fue el candidato más votado en este Cónclave, aunque hasta el miércoles por la tarde no se consolidara su mayoría.

La Iglesia es humana, sí, pero no la conducen los hombres, sino el Espíritu Santo. En eso confiamos y por eso rezamos todos los días en la misa, sin ir más lejos. Así que, sabiendo que en sus manos estamos y que de sus manos ha salido Francisco, la “cara B” de la hoja de ruta de esta Iglesia en los albores de un nuevo milenio. Una cara B con una melodía que ya ha dejado expresada hoy en su magnífica homilía (traducción aquí) y que se resume en 3 C’s: “Caminar, Construir, Confesar”

 

Una cara B a la altura de la cara A. O quién sabe, incluso mejor.

Roma
Escrito por Ricardo Sanjurjo Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Francisco

14 de marzo de 2013 a las 12:28

Francisco es en su origen un apodo. Igual que Pedro, el primer Obispo de Roma. Pedro se llamaba Simón, era hijo de Jonás y era pescador. Fue Jesús el que le puso el “mote” de Pedro, porque él sería la piedra sobre la que edificaría su Iglesia (Mt 16,17-18) y así le quedó. Y desde entonces todo el mundo le llamó Pedro, o Simón Pedro, o Cefas, que Pedro es latino y ellos hablaban arameo. Pero para que nos entendamos.

Con Francisco, el de Asís, que fue el primero, pasa algo parecido. Él se llamaba Juan. Perdón, Giovanni, que era italiano. Giovanni Bernardone y era hijo de un comerciante italiano, toscano para más señas, llamado Pietro y una francesa, provenzal puestos a concretar, llamada Donna Pica Bourlemont. Hijo de una francesa y prendado de la cultura francesa (y algunos dicen que también de la moda, lo que le valió cierta fama de “pijín”), su padre le llamó Francisco, es decir, “el francesito”. Y oye, el mote se le quedó bien pegado.

Así que el sucesor de Simón, apodado Pedro, coge un apodo como nombre. Lo cual no deja de ser significativo, puestos a establecer lazos y a hacer filosofía como el nombre.

Y toma el nombre del poverello de Asís, aunque también de otros santos. Tres de ellos españoles: los dos grandes jesuitas (como Francisco el Papa) Francisco de Javier y Francisco de Borja (que en italiano es Borgia, porque sí, son la misma familia) y el franciscano, mártir en Japón, Francisco Blanco, que es de Ourense. Otros dos grandes Franciscos venera la iglesia: el de Sales, el santo de la sonrisa amable que tanto le gustaba al Papa de la Sonrisa, Juan Pablo I, y el de Paula, fundador de la Orden de los Mínimos. Hay tres o cuatro Franciscos más, pero son menos conocidos (al menos por mí). De todas formas, Lombardi dijo que el nombre lo tomaba expresamente en honor de san Francisco de Asís, un santo al que todos conocemos y al que todos queremos. Incluso los de fuera.

Vamos, que no sólo Benedicto XVI le ha dejado el listón bastante alto, sino que el propio nombre que ha elegido se lo pone. Así que nada, hoy ya más descansados y serenos, le damos la bienvenida al Papa Francisco. Le deseamos que tenga un ministerio fructuoso y que el Señor le bendiga. Yo ya estoy rezando por él, que seguro que le va a hacer mucha falta. Os sugiero, exhorto… que hagáis lo mismo.

Roma
Escrito por Ricardo Sanjurjo 3 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net
Página 1 de 712345...Última »