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Entradas para la categoría ‘Visto’

Crisis y felicidad

Sábado, mayo 29th, 2010

Estaba dándole vueltas a cómo escribir una columna positiva y animante para los tiempos duros que nos han tocado —que nos hemos buscado— sin hozar en lo de siempre, y me acordé de la lección inaugural que impartió este curso mi amigo Luis Ravina Bohórquez, director del área «Pobreza y Desarrollo» del Centro de Investigación en Humanidades de la Universidad de Navarra. Planteaba en aquella conferencia propuestas atrevidas para nuestro modelo económico, pero yo me quedé con una consideración casi marginal: «Los seres humanos solemos pensar que si tuviéramos más dinero seríamos más felices», decía, para desmentirlo inmediatamente, siguiendo estudios concienzudos de otros autores: «Un incremento brusco de la renta, por ejemplo, cuando nos toca la lotería, no produce un efecto duradero, nos adaptamos en unos cinco años. Sin embargo una pérdida importante de nuestra salud o la separación matrimonial tienen efectos duraderos en nuestro índice de felicidad”.

Supongo que se podrá afirmar también lo contrario: una caída brusca de nuestra renta —algo que ya le ha sucedido, por lo menos, a unos nueve millones de españoles— o del nivel de los servicios que disfrutamos tampoco debería producir un efecto duradero en nuestra felicidad o infelicidad. Es cierto que resulta más fácil acomodarse a lo bueno que sobrellevar lo malo. Hace falta más virtud y coraje para lo segundo que para lo primero. Pero de la adversidad, si no te tumba, siempre se sale robustecido. «No hay mal que por bien no venga», reza el viejo refranero. Y en este caso acierta.

La crisis, afrontada con gallardía, sirve para adelgazar muchas grasas físicas y mentales, para darnos cuenta del tiempo perdido discutiendo bobadas, para retomar lo que verdaderamente importa, para querer entendernos y, con los sacrificios necesarios, salir juntos de este feo embrollo. Y a lo mejor conseguimos un «índice de felicidad» más alto y duradero.

El pdf de la conferencia puede verse aquí : www.unav.es/noticias/leccioninaugural0910_a.pdf (por alguna razón, no me deja embutirlo).

Otra cosa: dentro de diez días se celebrará en A Coruña el 45 Congreso de Aedipe, que lleva por título, precisamente, “Felicidad en el trabajo”.

Sin salida

Sábado, noviembre 28th, 2009

No hay animal más peligroso que el animal acorralado. Tampoco hay humano más peligroso que quien se ha quedado sin salida. La persona acosada, quizá herida, reacciona dejándose morir o muere matando, porque deja de temer las consecuencias, ya nada tiene que perder. Los grupos sociales actúan de igual modo. Por eso, resulta crucial que los dirigentes sepan promover el diálogo y sostenerlo. No de un modo ficticio, limitándose a una apariencia de conversación, o a una charleta repleta de truquitos como la que, a veces, se mantiene con los niños díscolos. Cuando el diálogo falla, surge primero la violencia verbal y, luego, de un modo casi inevitable, la violencia física. Especialmente, si hablamos de este país.
La primera obligación de quienes dirigen, como consecuencia, consiste en no acorralar, en dejar siempre una salida a los problemas, en alimentar el intercambio de pareceres, los consensos, la cordura; en que nadie que actúe de buena fe se sienta herido, humillado, desesperado; en que cualquiera —al menos en parte— pueda reconocer sus demandas, si no atendidas, por lo menos escuchadas y ponderadas.
No sé cómo nos las arreglamos, pero hace tiempo que nos hemos especializado en crear situaciones sin salida. La planteada con el Estatuto de Cataluña ojalá fuera una más, pero quizá resulte especialmente grave. El Tribunal Constitucional, dictamine lo que dictamine, ya no tiene salida: se le acusará, en cualquier caso, de incapacidad para resistir las presiones. Si la sentencia tumba el Estatuto, los políticos y la prensa catalana han quemado ya todos los puentes. Si lo consagra, la Constitución se convertirá en un adorno y, con ella, el Derecho. Si optan por un término medio, los daños irreparables se repartirán. Uno parece fijo: el prestigio y la independencia del Tribunal Constitucional se han esfumado para siempre. Y con ellos, tantas garantías contra la arbitrariedad.

Venta de “tweets”

Miércoles, octubre 21st, 2009

De una entrevista a Jack Dorsey, fundador de Twitter:

UOL – No Brasil, algumas pessoas começaram a vender tweets. Ou seja, pessoas estão ganhando dinheiro para postar mensagens e links. Como você vê isso? E de uma forma mais ampla, como você vê as experiências para se ganhar dinheiro com o Twitter?
Jack Dorsey
Acho útil que pessoas estejam fazendo isso. Há aspectos negativos se os links forem para sites suspeitos. Mas acho interessante explorar essa fórmula. A companhia está focada em fazer dinheiro. Nós precisamos pensar assim. Caso contrário não teremos como investir em novas tecnologias ou manter o serviço funcionando.

(Gracias,  Alec )

¿Matan las escuelas la creatividad?

Miércoles, febrero 11th, 2009

Sir Ken Robinson, en las TED (Technology, Entertainment, Design) Conferences. Algunas de las cosas que dice este hombre me parecen simplificaciones excesivas, pero he pasado un rato delicioso, divertidísimo, viéndolo y escuchándolo (en inglés subtitulado en castellano, 20 minutos).

(Gracias, Gom)

La metáfora del Hermoso Velero

Lunes, mayo 19th, 2008

Prometeo me regaló el viernes tres libros de Moitessier. Ayer anduve sobándolos, sin atreverme a empezar ninguno. Me detuve en las dedicatorias, en las fotos. Recalé un momento en la página ciento y mucho de “El largo viaje” y ya no pude dejarlo. En la 208 cuenta que una pequeña gaviota blanca, casi transparente, una golondrina de mar, se posa sobre su rodilla. Él no se atreve a moverse. La gaviota termina por dejarse acariciar y…
 Dice: “Me cuenta la historia del Hermoso Velero cargado de seres humanos. De cientos de millones de seres humanos.
A la salida se trataba de un largo viaje de exploración. Esos hombres querían saber de dónde venían y a dónde iban. Pero se habían olvidado completamente de por qué estaban en ese barco. Entonces, poco a poco, fueron engordando, se volvieron unos pasajeros exigentes, la vida del mar y del barco dejó de interesarles. Lo único que les interesaba era su pequeño bienestar. Aceptaron la idea de volverse mediocres, y cuando dijeron “es la vida”, se entregaron a la abulia.
El capitán se resignó también porque tenía miedo de indisponer a los pasajeros cambiando de rumbo para evitar los arrecifes desconocidos que percibía desde el fondo de su instinto.
La visibilidad disminuye el viento aumenta, el Hermoso Velero sigue con el mismo rumbo. El capitán espera que se produzca un milagro que calme la mar y permita cambiar el rumbo sin molestar a nadie”.
(Bernard Moitessier, El largo viaje, ed. Juventud, página 208)
Si el cuento interesa, puedo poner un par de párrafos más. Me parece que la editorial no me denunciará por eso.

As Pías (2)

Martes, mayo 13th, 2008

Sabía que no podría aparcar, así que paré un momento delante del crucero para que mis padres bajaran y me fui a buscar sitio unos quinientos metros más allá. Regresé contando coches. Calculé que pasarían largamente del millar. Había también algún autobús. Y bastante gente a caballo. Ya de vuelta, vi que le habían puesto muchas flores y velas a la Virgen del crucero. Lo mandó erigir el señor de Golmar, D. Pedro de Barallobre, a mediados, supongo, del siglo XVII.
Además del crucero hay una ermita, malucha, probablemente construida en dos fases, sin otra ornamentación que un retablo que se cae, sin bancos, sin nada, salvo un coro pequeño. Entré como pude, braceando entre la gente. No cabía un alma. Abundaban los matrimonios jóvenes con hijos pequeños. A mi izquierda, uno de dos años en brazos de su padre le decía a la madre: “Mira, a santiña ten unha pomba”. Sí, tenía una paloma descolorida en azules claros, de pastaflora, bajo el manto granate nuevo y liso, orlado por una puntilla dorada. Miré hacia allí: un campesino abría la cartera frente a ella. Con parsimonia, como un gran señor de otro tiempo, eligió entre los billetes y, finalmente, optó por dejarle uno de cincuenta.
La Misa había empezado. Había dos curas en el altar, uno con casulla y otro solo con alba. La gente había invadido el presbiterio y les rodeaba hasta casi apretujarlos: tenían el espacio justo para moverse. De pronto vi allí a mi padre, subido a una escalera, y me preocupó que pudiera caerse.
Seguía entrando gente que provocaba constantes movimientos en la masa. En el último, quedé a las espaldas de otro matrimonio joven con un niño aún más pequeño. Estaba distraído y me costaba seguir la misa, quizá también porque el niño aquel hacía lo imposible por tocarme la cara. Sin embargo, los demás parecían absortos: contestaban con piedad y fuerza las oraciones de la misa. De la homilía sólo recuerdo una audaz comparación del Espíritu Santo con los efectos del viento en los generadores eólicos. El último decurso de las corrientes humanas dentro de la iglesia me había arrastrado junto a la ofrenda de velas y tuve que sacarme el anorak porque despedían un calor tremendo de tantas que había. Dos chicas se acercaron para dejar también unos exvotos de cera. Vi que había más, muchos más.
Cuando ya desistía de llegar a comulgar, pillé uno de esos movimientos de la muchedumbre que me depositó cerca del presbiterio. Luego, me quedé allí, asegurando a mi padre. Descubrí entonces que había un local anejo, quizá una sacristía, completamente desnudo y lleno de gente como la nave. Fuera, otra pequeña multitud seguía la misa gracias a unos altavoces. También había mucha gente en el coro. Demasiada, quizá.
Al salir, mi padre me preguntó si quería ir a la fuente, a la que los lugareños atribuyen poderes curativos. Compramos unas rosquillas a una niña muy despabilada:
-¿Cuántos años tienes?, le pregunté
-¿Por qué?, dijo ella con mirada alegre e intrigada
-Yo pregunté primero.
-Diez-por-qué, dijo muy deprisa
-Porque eres muy buena vendedora, y su madre, que seguía la conversación, sonrió aliviada.
Allí no había nada más qué hacer: ni música ni baile ni atracción festiva de ninguna clase. Todo consiste en tres días en los que una misa sucede a otra y la gente llega, asiste a la que puede y se va. Así que nos fuimos.
Mi padre me explicó que antaño clavaban alrededor del recinto unas estacas y las unían por una cuerda en la que amarraban las yeguas. “Más de dos mil se juntaban, y había que atarlas muy juntas para que no pudieran pelearse”.
En la carretera había más coches aún. Unos llegaban y otros salían.

Al bajar el monte, reapareció la cobertura en el móvil.

Alma emigrante

Miércoles, abril 23rd, 2008

Elba Torres es una escritora y actriz cubana que conocí en un excelente reportaje publicado por Guillermo Pardo en La Voz de Galicia sobre el trabajo de los emigrantes en la atención domiciliaria.

En la pieza “Me encontré con un ángel“, Elba hablaba de Anita Ricart, la mujer a la que cuidó en Vigo hasta que murió hace unos meses. Anita era la madre de José Ángel Otero Ricart, periodista de Faro de Vigo.

José Ángel fue la primera persona que me saludó el primer día de clase en la Universidad de Navarra. Desde entonces, le profeso una admiración y un afecto que ningún adjetivo ponderaría lo bastante. Le vi hace poco y le pregunté por Elba Torres y por el poema que ha dedicado a su madre y que, según contaba Guillermo, dará título a un poemario que pronto verá la luz. José Ángel me dijo que Elba ha escrito también una canción para el próximo disco Pablo Milánés. Pero es difícil que me vaya a gustar más que esta:

Donde crecen los geranios

para Anita Ricart y a mis abuelas


Olvido.
Aprendo a olvidar con ella,
los pensamientos sedentes en la mesa,
la esperanza está servida
y de postre habrá fatigas suculentas.
Olvidar que rezo.
Ella contempla el camino
por la ventana de la cocina
con paciencia para que Hugo regrese,
para que regreses tú.
Ella que no recuerda el andar
que no le suena de nada mi nombre,
que ya no puede, no tiene memoria
de pescar la cuchara para el desayuno.
Ella me enseña a olvidarlo todo
mi ocaso, las melodías,
los vocablos, el decoro,
aquel bolero y la perfidia de las flores.
Aprendo a mentir
a falsificar el llanto,
le he dicho que has vuelto
y no es más que otra miseria de mi pecho
otro latido que deberé olvidar
así como ella olvida, donde crecen los geranios.

Como ha dicho hoy Juan Gelman: “En estos tiempos mezquinos, ahí está la poesía de pie contra la muerte”

Glup!

Jueves, marzo 20th, 2008

Leo en el blog de Diego Contreras el extracto de una larga entrevista a Peter Singer (“filósofo australiano que trabaja en Princeton, padre del movimiento de liberación animal y gurú del aborto eugenésico y del infanticidio”)  recogida del diario italiano  Il Foglio:

Dice en la entrevista: “Los fetos humanos, los niños recién nacidos y los seres humanos intelectualmente minusválidos no poseen racionalidad, autonomía, autoconciencia y capacidad de entender. Por el contrario, los chimpancés y los grandes primates tienen estas capacidades, al menos en cierto grado. Sobre estas bases podemos decir que algunos seres humanos no son personas, mientras algunos animales no humanos sí lo son”. Y de esas premisas, dice Diego, pasa a la acción.

Vuelve Beriain, esta vez desde Colombia

Viernes, marzo 7th, 2008

David Beriain está en Colombia con las Farc. Estaba a punto de escribirle un comentario en su blog: “Para una vez que no vas a una guerra, la montas tú”, cuando me llegó esta entrevista con él, publicada por Migramundo.

Pla comienza un blog

Viernes, marzo 7th, 2008

El quadern gris de Josep Pla se publicará desde mañana en blog (vía barrapunto José Antonio Millán). Pla comenzó ese dietario el 8 de marzo de 1918: “Coincidiendo con este 90 aniversario, la Fundació Josep Pla empezará a publicarlo en Internet”. Aplaudo.

He comprado muchas veces El cuaderno gris, tantas como lo he prestado. Intentaré leerlo ahora en catalán, día a día.

ojd