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Entradas para la categoría ‘Columnas en La Voz’

Vidas editables

Sábado, mayo 18th, 2013

Tardo mucho en escribir la primera línea de estas columnillas, porque sé que resulta determinante, una rodera de la que difícilmente podré escapar, como quien mete la rueda de la bici en el carril del tranvía. De los muchos hechos o ideas susceptibles de comentario, esa primera línea apunta inevitablemente a algo y excluye todo lo demás. Un terror reconocible por quienes tienen que optar entre ciencias o letras, escoger carrera, primer plato o vestido. La decisión obliga a una renuncia, las otras opciones quedan fuera. Como en el matrimonio.

En la columnilla esta raramente cambio la primera frase. Lo hago si el argumento evoluciona de tal modo que, en realidad, termina en destinos impensados y necesita un nuevo arranque. La escritura deviene entonces en una forma de conocimiento y, pese a que sigues siendo el mismo que escribió aquella primera línea, de algún modo y sin más mediación que el proceso de escritura, has cambiado de idea o la has matizado o la has considerado bajo un aspecto nuevo que la torna diferente. Si ocurre, hay que cambiar la primera línea o el primer párrafo.

En la vida no es tan fácil como en la escritura: no siempre se puede borrar lo vivido desde atrás, desde la experiencia. Nuestra historia no es un archivo digital que se pueda editar o eliminar, pero cualquier biografía, vaya por el capítulo que vaya, siempre es capaz de un final heroico. Eso me llena de esperanza: con un poco de renuncia, un mucho de lealtad y cariño, algo de agradecimiento y una pizca de esfuerzo, se puede cerrar en endecasílabo una vida lograda. También la mía, incluso la nuestra.

Publicado en La Voz de Galicia, 18.mayo.2013

La pancarta

Sábado, mayo 11th, 2013

En la manifestación en Lalín contra el proyecto de ley del ministro Wert se exhibió una pancarta maravillosa por lo que decía y por cómo lo decía. Era apenas una cartulina amarilla tamaño A3, manuscrita, que una chica levantaba sobre su cabeza: «Queremos una educación que forme PERSONAS no TÉCNICOS EN MANTENIMIENTO de este SISTEMA». Firmaría con entusiasmo debajo de esa frase. Comparto todos sus subrayados y todas sus mayúsculas, sin excepción ni matices. Cualquier modelo educativo avanzado debería proponerse semejante objetivo, pero…

También firmaría esa pancarta contra la vigente ley de educación y contra la anterior, forjadoras ambas de los técnicos en mantenimiento del sistema que padecemos, tan quebrado e inmoral. El medio más seguro de formar técnicos del sistema consiste en desconsiderar a los estudiantes como personas e intentar uniformarlos, convertirlos en clicks de Playmobil perfectamente intercambiables, indiferenciados, prescindibles (van incluso más allá de los famosos muñecos, porque los clicks, al menos, diferencian entre sexos). Se consigue excluyendo del proceso educativo a todo el que no esté de acuerdo con quien manda, de manera que el poder quede libre para moldear a capricho conciencias y espíritus, sin que ni siquiera los padres puedan decir o hacer nada, o muy poco, o a muy alto precio.

Y al final, en efecto, se logra criar un ganado tranquilo, que pasta manso en los centros comerciales mientras sueña con que es muy contestatario, revolucionario o liberal, porque se mueve en las lindes, señaladas ya en la infancia, de lo políticamente correcto. Ningún halcón capitalista sería capaz de inventar un modelo educativo más a propósito o conveniente para sus negocios, para el sistema.

Publicado en La Voz de Galicia, 11.mayo.2013

Messi y Ronaldo

Sábado, mayo 4th, 2013

Se acabó eso de que el fútbol español manda en Europa y volvemos a lo antiguo, a la concepción clásica que define el fútbol como un juego en el que siempre gana Alemania. Junto con las bromas -algunas rebuscadas, como esa de que el Bayern ha sido descalificado por torear en Barcelona, lugar donde está prohibido por ley-, junto con las bromas, digo, se han planteado algunas veras: por ejemplo, si el liderazgo de Messi y de Cristiano no estará perjudicando a sus equipos.

Más que de liderazgo, se habla de egoísmo: hacen que el equipo trabaje para ellos y dependa de ellos para vencer, porque no sabe jugar sin ellos. Se les contrapone a entrenadores cobardes para dejarlos fuera de la alineación o para sustituirlos en pleno partido. Ellos quieren jugarlo todo porque necesitan minutos para marcar goles innecesarios para sus clubes, pero imprescindibles para la bota de oro. Bajan el rendimiento o se lesionan y los equipos se desorientan también, porque estaban diseñados para vencer con ellos. Las escuelas de negocios y los politólogos podrían construir un buen caso y aplicarlo luego a líderes políticos y empresariales.

La taxonomía básica de los líderes distinguiría entre los que legan algo y los que solo dejan, cuando se van, cadáveres y un gran socavón imposible de cubrir. Son falsos líderes, porque tienen agendas propias ajenas al bien de su país, de su empresa o de su club. Aunque les da igual el después, porque ya no estarán al mando, insisten en que lo importante es el equipo, la empresa o el país. Como quien lleva una doble contabilidad con mucho dinero negro.

Publicado en La Voz de Galicia, 4.mayo.2013

Ejemplares

Sábado, abril 27th, 2013

Una persona ejemplar era aquella cuyo comportamiento merecía admiración y, como consecuencia, se consideraba digna de ser imitada. A los personajes públicos se les exigía -y aún se les exige- una mínima ejemplaridad: es decir, que si no merecen imitación, tampoco merezcan censura. La ejemplaridad suponía, en el primer caso, ciertas cotas de dignidad o incluso de heroísmo, y por eso se proponía como ejemplo. De los personajes públicos se daba por supuesto que serían imitados, al menos por los más jóvenes, y por eso se les exigía una especial responsabilidad que se pagaba con un respeto también especial. Cuando los personajes públicos no se respetan entre ellos difícilmente pueden esperar respeto, como cuando no respetan las leyes. Algo que, por añadidura, produce un efecto disolvente en la moral pública: la deprime y desespera, la corrompe. Tanto más, cuanto más arriba se sitúe la institución a la que pertenece el personaje o cuanto mayor sea su proyección. De ahí que las faltas de ejemplaridad graves merezcan castigos también ejemplares que sirvan de escarmiento general. Pero, con tan ominosa falta de ejemplaridad como la que contemplamos por aquí, no hay castigos ejemplares y a menudo ni siquiera hay castigos. Hasta Isabel Pantoja sonríe cuando le cantan la sentencia.

Al menos, el mal ejemplo todavía se señala. Y la gente ve que, con el tiempo, los envidiados por su posición o fortuna dejan de circular como ejemplares y se convierten en proscritos, aunque ningún juez los condene. Quizá pronto no baste cualquier fama, como ocurre ahora con la Hormigos (no me acuerdo cómo se llama y no quiero mirarlo en Google por si me sale cualquier cosa).

Publicado en La Voz de Galicia, 27.abril.2013

Debatir el aborto

Sábado, abril 20th, 2013

No sé si en este país hay debates imposibles o si es imposible que haya debates. Debates de verdad, quiero decir, discusiones serias. Desde luego, en cuanto se plantean determinados asuntos, el diálogo se torna bronco, amargo, ofensivo e incluso amenazante. Ocurre, por ejemplo, cuando aparece en el horizonte el amago de un esbozo de un posible proyecto para modificar, quizá, una ley de educación. Y ocurre, por supuesto, con el aborto. Supongo que tiene que ver con nuestro gritón carácter celtibérico -aunque se ve que en esto de no debatir en serio nos están saliendo imitadores por todas partes-, con nuestra historia, con la configuración ideológica de la representación política, en fin… con mil cosas.

El mejor modo de hacer imposible un debate consiste, precisamente, en lo que hizo el PSOE en la anterior reforma de la ley del aborto. Había encuestas abrumadoramente contrarias, sobre todo en lo referente al consentimiento familiar para las adolescentes, pero eso no impidió que rechazaran cualquier modificación del proyecto y que lo aprobaran tal cual. Recurrieron a una táctica sencillísima: el silencio. Que la gente hable, diga, se manifieste y ya aprobaremos lo que nos pete, porque para eso tenemos mayoría. Y después, a silbar.

El PP podría recurrir ahora a la misma estratagema, al ni caso. Y a la vista de los antecedentes, resultaría difícil reprochárselo: ¿les acusaríamos de parecerse al PSOE o de qué? Sobre todo, si los argumentos que esgrime la parte contraria suenan tan peregrinos como la amenaza de denunciar los acuerdos con la Santa Sede. A ver si el aborto ahora es culpa del papa Francisco. En fin…

Publicado en La Voz de Galicia, 20.abril.2013

Solete

Sábado, abril 13th, 2013

Me entró la risa al ver que el periódico del jueves noticiaba en primera página y con cierto destaque: «El sábado habrá sol», como si nos vieran ya desesperados de tanta lluvia, necesitados de cielos azules. El mismo titular añadía que «el martes llegará una miniprimavera de cuatro días». Así que mentían quienes bromeaban con tanta insistencia sobre que este año la primavera caería en viernes. De entrada ya tenemos cinco días, como mínimo.

En cuanto sale medio rayo de sol o la lluvia da una tregua, la gente se lanza a la calle, ávida de luz, y llena los parques y paseos. Se eleva el tono vital e incluso la voz. Alguien a quien descubrí triste me decía ayer: «Son estos días tan feos, tanta lluvia…». Tanta que habrá quien prefiera una buena sequía, con sus racionamientos de agua y sus montes ardiendo antes que seguir quemados por la lluvia. Yo no, pero también estoy harto de tanta agua, y eso que me gusta la lluvia incluso cuando me moja.

Se cumplió el refrán de la Candelaria y su sentencia: «Cando a Candelaria ri, o inverno está por vir», pero convendría que se nos redujese algo la pena, porque bastante apenados estamos ya con la ausencia del sol, tan necesario para despejar nuestras mentes y para desencharcar nuestros campos. En años así se entiende mejor por qué las civilizaciones antiguas endiosaban el sol. Ya basta de lluvia con crisis. Por eso no hablaré de políticos con pájaros en la cabeza (Maduro, por ejemplo) ni de escraches, corrupción, pobreza o muerte. Me atengo a la esperanza. Al menos, del sol prometido para hoy.

Mujeres

Sábado, abril 6th, 2013

Al leer comentarios sobre el nuevo papa y la Iglesia y el papel de la mujer, me vino a la cabeza un artículo del escritor italiano Cesare Pavese que arranca con una afirmación atrevida: «Todos, lamentablemente, hemos leído», y continúa: «Así como a menudo los pequeños burgueses se aferran al falso decoro y a los prejuicios de clase mucho más que los desenvueltos aventureros del gran mundo, así el ignorante que ha leído algo se aferra ciegamente al gusto, a la trivialidad, al prejuicio que allí ha sorbido y, a partir de entonces, si le sucede volver a leer, todo lo juzga y condena según aquel rasero. Es muy fácil aceptar la perspectiva más trivial e instalarse en ella, al calor del consenso de la mayoría. Es muy cómodo suponer que se han acabado los esfuerzos y que ya conocemos la belleza, la verdad y la justicia. Es cómodo y cobarde». Quisiera prolongar la cita, porque habla de humildad y respeto, pero es demasiado larga ya para una columna tan pequeña.

No leer, leer poco o leer mal: tres maneras de volverse vulnerable a la manipulación, tres maneras de renunciar al control de la propia vida para cederlo a la opinión dominante, la establecida… no se sabe por quién, ni sobre qué insistencias o silencios.

Más del 90 por ciento de los 81.000 japoneses adoptados el año pasado eran varones y pasaban de los veinte o los treinta años: los adoptan los padres de sus mujeres, casi siempre hijas únicas. ¿Imaginan por qué? ¿Y ese rechazo a las hijas en China o su sometimiento en el islam?, ¿culpa de la Iglesia por no estar allí?

Publicado en La Voz de Galicia, 6.abril.2013

Lo falso

Sábado, marzo 23rd, 2013

Solo una época como la nuestra, con escasa querencia hacia la verdad, podría celebrar por todo lo alto a los falsificadores. Se dice que la hipocresía es el tributo que el vicio rinde a la virtud, pero de lo falso no se puede decir que rinda pleitesía a la verdad, sino todo lo contrario: lo falso, por definición, se apropia de lo verdadero, lo genuino, lo original, lo verdaderamente valioso y lo destruye y denigra. Lo calumnia. La falsedad es soberbia frente a la legítima imitación, que es modesta, reconoce lo auténtico e intenta acercársele como un modo de aprender. Andrés Trapiello lamentaba el otro día el éxito de una exposición de Elmyr de Hory, el más célebre falsificador de obras de arte. Le parecía una manera «de alimentar el resentimiento de las masas hacia lo original, sembrando la duda de que todo puede ser falso o, al revés, que no hay nada verdadero y genuino en este mundo».

Me recordó un aforismo de Cioran: «Diógenes se dedicaba a falsificar moneda. Todo hombre que no crea en la verdad absoluta tiene derecho a falsificar cualquier cosa». Cabría completarlo para nuestra época: «Todo hombre que considera el dinero única verdad absoluta tiene derecho a falsificar cualquier cosa». De hecho, está condenado a hacerlo.

Lo falsificamos todo: no solo arte o moneda, falsificamos tesis doctorales, bolsos y polos, currículos, la contabilidad, el sabor a fresa y los ERE. No sé si ha habido un período histórico tan falsificador, así que entiendo, aunque lo lamente, el fervor por De Hory. Vivir en lo falso, entre Judas de plástico, es el castigo justo por despreciar los rigores de lo verdadero.

Publicado en La Voz de Galicia, 23.marzo.2013

Francisco

Sábado, marzo 16th, 2013

Parecía decir con su compostura «aquí me tenéis, ya podéis empezar a devorarme». Seguramente no pensaba eso, pero su actitud era la de un eccehomo ante la turba, no la de la plaza, sino la de los medios de comunicación que empezaban en ese justo momento a reproducir interminablemente su imagen, a vigilarlo, a desposeerlo de cualquier vida propia. Sin los atavíos de los que suelen revestir a los papas cuando aparecen por primera vez en la logia de las bendiciones de San Pedro, solo con la sotana blanca, parecía más desprotegido aún, los brazos caídos a los lados -ni recogidos en actitud de plegaria ni extendidos hacia la multitud-, con el semblante sereno, pero grave, la mirada quieta y esos setenta y seis años. A tal edad, la mayor parte de las personas llevan jubiladas una década o más y él empieza la etapa más exigente de su vida, casi una vida distinta, incluso con otro nombre. Al verle en la televisión con tal aire de desvalimiento, se me escapó un «¡Ay, pobre!».

Pero que nadie se engañe. Francisco es un papa que mandará mucho y sorprenderá a los comentaristas tempranos que se apresuran a clasificarlo y etiquetarlo, partiendo casi siempre de estereotipos equivocados de los jesuitas, olvidando que la Compañía de Jesús ha producido muchos más santos que papas. En esa muchedumbre de santos jesuitas deberían buscar indicios de cómo será el pontificado de Francisco, y en su nuevo nombre: una lectura de cualquiera de las muchas excelentes biografías de San Francisco podría ayudarles. La de Chesterton, por ejemplo, es muy breve y está al alcance de personas que comentan mucho y leen poco.

Publicado en La Voz de Galicia, 16.marzo.2013

 

Líderes

Sábado, marzo 9th, 2013

Chávez evoca un chafarrinón de pinturas frescas, vivas y abigarradas, más desde que decidió envolverse en la bandera, literalmente, con ese chándal diseñado con los colores patrios que ya había puesto de moda Fidel Castro cuando se retiró a la enfermería, infinita como sus discursos. También en esto le imitó Chávez, aunque con un sutil cambio de género y en formato televisivo: se sabía a qué hora comenzaba su programa Aló, presidente, pero no a cuál terminaría. Castro y él, además de en las logomaquias, coincidían en la pasión por el caqui y el verde oliva. Alguien debería ocuparse de explicar por qué determinada izquierda, la dictatorial, propende al caqui y a los desfiles allí donde gobierna -añadan China, Corea del Norte y demás- al tiempo que manifiesta una ruidosa repulsión por lo militar donde no. A esa izquierda le gustan también las momias, y por eso embalsamarán a Chávez, quizá después de sustituir su cadáver por el de algún muerto más guapo o de hacerle la cirugía estética. La propensión a lo hortera y a la verborrea que producía verbalgia hizo que el escritor mexicano Carlos Fuentes le llamara payaso. Combina bien con el norcoreano Kim Jong Un y sus payasadas (el hombre más atractivo del mundo, ¿recuerdan?), con algunas de las de Putin, quizá tan machista. Menos macabro que los chinos, su cáncer no fue inventado como el de la Kirchner, pero se le atribuye oficialmente a los servicios secretos americanos, acaso también culpables de ese aturdimiento mental proactivo del pobre Evo. Podría seguir así unas cuantas páginas y posarme en personajes más cercanos, para llegar a la pregunta: ¿qué nos pasa?

Publicado en La Voz de Galicia, 9.marzo.2013

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