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Archivo para agosto, 2016

Universidad y Libertad

sábado, agosto 27th, 2016

La Universidad de Chicago acaba de recibir a sus nuevos alumnos con una carta que alegra leer, dedicada a insistir en uno de los rasgos característicos de la universidad: la libertad de investigación y de expresión para todos los miembros de la comunidad académica. Lamentablemente, no puede darse ya por sentada ni la libertad de cátedra ni la libertad de expresión en los campus. Así que animan a los nuevos estudiantes al debate, a la discusión e incluso al desacuerdo, aunque resulte incómodo, porque el libre intercambio de ideas fortalece la propia idea de universidad, la hace posible.

Por eso, advierten, no aceptarán los llamados trigger warnings (avisos sobre contenidos que pueden herir la sensibilidad), no dejarán de invitar conferenciantes porque puedan causar controversia ni permitirán «espacios seguros» donde resguardarse de opiniones contrarias a las propias. Como pueden imaginar, todo esto se refiere a la dictadura de la corrección política y ha provocado respuestas airadas, que tienden a justificar la censura como defensa de las minorías. Algo que en la universidad, más que en ningún otro sitio, carece de sentido.

Como muy bien dice la declaración que la Universidad de Chicago aprobó en el 2015: «Las ideas de los diferentes miembros de la Universidad pueden entrar a menudo y de un modo natural en conflicto. Pero no corresponde a la Universidad tratar de defender a los individuos de ideas y opiniones que ellos consideran inoportunas, desagradables o incluso profundamente ofensivas». Al contrario, diría yo: corresponde a la universidad formar personas maduras capaces de dialogar sin miedo con ideas contrarias, respetando siempre a las personas.

La Voz de Galicia, 27.agosto.2016

Más burkini

sábado, agosto 27th, 2016

Cuesta pasar por un periódico estos días sin toparse con una columna, una noticia o un reportaje que palabree sobre el llamado burkini. Ayer me harté. Primero por la palabra misma, tan mal inventada, porque sustituye el «bi» de «bikini» por «burka» de manera fraudulenta. Probablemente alguien pensó que ese «bi» significa dos sin caer en la cuenta de que Bikini procede de un topónimo, un atolón de las islas Marshall. Pero además, no parece que ninguna musulmana se bañe con burka, la prenda que oculta incluso los ojos detrás de una especie de rejilla. El debate, por tanto, empieza mal, con una falsificación sensacionalista de los nombres.

Lo del burkini me parece una tontada, pero no lo del burka y los demás velos que cubren el rostro y comprendo que se prohíban en una cultura abierta como la nuestra, pero que dice respetar la dignidad humana. Me dan vergüenza los motivos de seguridad que se aducen. El verdadero problema radica en que esa vestimenta borra por completo la identidad de las personas: no las oculta, sino que las hace desparecer. No pueden dar la cara ni, por tanto, responsabilizarse ni diferenciarse ni distinguirse. Se convierten en bultos, algo peor que objetos.

Cuando alguien se viste o desviste de manera que su rostro, que es la máxima expresión física de su identidad, pasa a un segundo plano para atraer la mirada hacia otras zonas, esa persona se está vistiendo de un modo vulgar que tiende a convertirla en un mero objeto para los demás. Pero si se tapa todo, también el rostro, entonces deja de existir, como si no tuviera nombre. Y esto, en nuestra cultura, resulta degradante y por eso debe rechazarse: por inhumano, no por problemas de seguridad.

La Voz de Galicia, 20.agosto.2016

La fiesta

sábado, agosto 27th, 2016

La fiesta es mágica y de difícil definición. Connota alegría, descanso, celebración con otros, espontaneidad, agradecimiento. Se festeja la existencia propia y la de los demás, la existencia del mundo, de la familia, de la aldea, de la villa, del barrio, de la ciudad. Se festeja el regalo recibido. Pero resulta casi imposible penetrar en el núcleo de una palabra tan sencilla, tan pequeña incluso en sílabas.

La fiesta tiene un núcleo no disponible. Nadie puede forzar la fiesta. Siempre que se intenta -y se ha intentado mucho desde cualquier género de poder-, termina en el inevitable desfile chillón o tristón. Muy a menudo, en ambos a la vez, como ocurría con las fiestas nazis. Las fiestas no se inventan en una probeta, nacen como los niños o devienen en otro negocio con forma festiva. Se advierte muy claramente en la diferencia entre las fiestas populares auténticas y las llamadas fiestas populares de regímenes sin libertad, con sus paradas guerreras, sus tanques y sus mosaicos gigantescos en los que cada persona levanta una pieza de una imagen limitada y controlada. La fiesta de verdad no celebra el poder, sino el misterio incontrolable de la existencia. De ahí su encanto.

En torno al 15 de agosto se multiplican las fiestas en todos los rincones de Galicia y en el resto de España. Impresiona ver el mapa que publicó estos días La Voz. También es la fiesta grande de mi pueblo y el santo de mi madre. He vivido estas fiestas desde niño y me hicieron crecer. Son fiestas de guardar, y yo las guardo. Como un tesoro que me calienta el alma sin cansancio. Precisamente, la diferencia definitiva entre la fiesta y su falsificación radica en eso: en que la auténtica no cansa.

La Voz de Galicia, 13.agosto.2016

Contracultura

sábado, agosto 27th, 2016

Me parece que a la gente hay que dejarla en paz y, si quieren llamarle Lobo al niño, que se lo llamen, que para eso es suyo, y por lo visto tal nombre «no confunde el sexo, es bonito y no atenta contra la dignidad del menor». Gato y Tigre también cumplirían las condiciones. Sabandija, sin embargo, incumple las tres, al igual que Tarántula. Bueno, al menos dos, porque siempre habrá quién los considere eufónicos. A mí Lobo, que ya era apellido, me parece muy adecuado para estos tiempos. Con los años, al chaval le llamarán señor Lobo, como al de Pulp Fiction. O quizá devenga en otro Lobo de Wall Street o en el lobo de los Stark como en Juego de Tronos. Ojo, porque probablemente el próximo nombre polémico sea Dragón, ahora que los dragones son buenos, después de siglos de infamia y asimilación con el diablo. Que esa es otra: también está de moda, y cualquier día se registra un bebé con el nombre de Satanás o Lucifer. Nerón, hasta ahora injustamente reservado para perros, debería recuperarse para humanos.

El problema lo puede tener el chaval cuando en primaria, como cantaba Paco Ibáñez, lo maltraten los corderos: ¡que viene el lobo! Pero, salvo que quiera dedicarse al espectáculo, ya cambiará de nombre como han hecho tantos y tantas artistas: ¿qué hubiera sido de Paco de Lucía si hubiera mantenido su Paco Sánchez original?

Esperemos, en cualquier caso, que el niño no salga al lobo de Hobbes, y sea muy feliz y haga muy felices a sus padres y a todos, aunque no se le pueda pedir que no sea un Lobo para el hombre. Mejor es llamarle Lobo al niño que US Navy: parece más primitivo, pero también más natural. Y habiendo un san León, ¿por qué privarnos de un futuro san Lobo?

La Voz de Galicia, 6.agosto.2016

Despiste

sábado, agosto 27th, 2016

En Portugal se sigue con atención sorprendente el día a día de la política española: los periódicos, por ejemplo, se ocupan habitualmente de ella mientras que los nuestros apenas dan noticias de la suya. De modo que la gente algo cultivada se sabe los nombres de nuestros políticos, incluidos los de segundo nivel, y habla con una soltura chocante de este caso de corrupción o de aquel otro y muestran opinión formada sobre el advenimiento de Podemos y Ciudadanos o los problemas catalanes. Por eso mismo, en el par de semanas que pasé por allí, tuve que responder no sé cuántas veces a la pregunta, a veces algo angustiada, de si por fin conseguiríamos formar Gobierno.

Respondía siempre lo mismo y con cierta seguridad, porque me lo creía: se formará Gobierno pronto. Y explicaba que solo había tres posibilidades: un Gobierno del PP en solitario o acompañado, un Gobierno de todos los demás o unas terceras elecciones. Como estas últimas no interesan a casi nadie, y como la segunda posibilidad parece mucho más lejana aún que después de los resultados de diciembre, queda como única salida, decía, que gobierne de algún modo el PP, y rápido, porque la gente no entenderá que nos enreden mucho más tiempo con jueguecitos teniendo, como tenemos, tantas cosas que arreglar.

Supongo que habré perdido mucho crédito, si me quedaba alguno, ante aquellos interlocutores portugueses, porque imagino que leerán en sus periódicos -o en los nuestros- noticias que ponen en solfa mis augurios, tan simples y contundentes. El mundo, lo reconozco, es mucho más complejo, por eso se dedica en plena crisis económica, humanitaria y de terrorismo ubicuo a la caza en masa de? pokemones. O como se diga.

La Voz de Galicia, 30.julio.2016

Difícil

sábado, agosto 27th, 2016

Lo de escribir se ha vuelto muy difícil, sobre todo si se trata de decir algo brevemente. Pensaba que alejarme unas semanas ayudaría, pero más bien lo complica. Ahora hay más cosas que no entiendo: que haya gente, mucha incluso, que se alegre por la muerte de un torero y que además lo diga (alegrarse de cualquier muerte es inmoral, decirlo me parece obsceno). Que haya liberales que lamenten el fallido golpe de Estado en Turquía o que incluso animen a que se repita para recuperar un modelo democrático mejor (entendería que se rechacen las purgas que está llevando a cabo el querido Erdogan de nuestra Alianza de las Civilizaciones, pero no que se pida un golpe contra una democracia imperfecta). No entiendo que nos extrañen a estas alturas las acciones violentas de cualquier género, terroristas, racistas o lo que sean (llevamos así toda la vida, solo que desde que nos consideramos ilustrados, ateos y autónomos, nos extraña que no hayamos conseguido todavía la sociedad perfecta, sino una más desigual y violenta). No entiendo que se mantenga estable el número de nuevos infectados por el sida y que los aumentos se atribuyan a los mismos grupos de riesgo de siempre: sabiendo que bastaría un cambio de conductas, seguimos promoviéndolas y gastando cantidades ingentes en investigación de una vacuna y en compras de antirretrovirales que no evitan miles de muertes. Pero, eso sí, la NBA ha cancelado el All Star que había programado en Carolina del Norte, porque es uno de los 21 estados que se oponen a la ley Obama que permite usar los vestuarios femeninos a quien se sienta mujer, lo sea o no. La democracia de los grandes negocios frente a la de los parlamentos. Y así…

La Voz de Galicia, 23.julio.2016